DICCIONARIO SIMBOLICO
DE LA MASONERIA

SALARIO. Esta palabra deriva de sal -el principio neutro de la Alquimia- en clara alusión a la época en que los masones eran pagados en especie (y la sal era una de éstas, usada como conservante de los alimentos) o bien en moneda, como recompensa al trabajo realizado. Cada cual recibía un sueldo que se correspondía con el grado, cargo y función que desempeñaba en la Organización, hecho que queda reflejado en los diversos documentos antiguos, como por ejemplo el de los Canteros de Bolonia de 1248. Complementando esta función de subsistencia material y siendo jerárquicamente superior a ella, el salario también simboliza una recepción espiritual. Al final de las tenidas rituales, el masón recibe su salario en el lugar justo; cuando se trabaja en primer grado, en la columna B.; cuando se hace en segundo grado, en la columna J.; y en la Cámara del Medio cuando se cierran los trabajos del tercer grado.
    En la instrucción al grado de aprendiz se pregunta: "¿En qué se traduce el salario del Masón?" Y la respuesta que se da es: "En el perfeccionamiento gradual de sí mismo". Es en sintonía con esta idea que el paso de aprendiz a compañero se denomina aumento de salario. Así pues, la mayor recompensa por el trabajo producido por el obrero es el progresivo desprendimiento de toda contingencia, la superación de cualquier individualismo en pos de la universalización y la plena identificación con el Principio que la Masonería llama G.·.A.·.D.·.U.·. Tal como se relata en el mito bíblico de Noemí y Ruth "En la obra está la paga, así como la recompensa de Ruth, la moabita que trabaja y se cobija junto a Booz, es lo que ella espiga". (Ver Sal, Boaz y Jakin). M. G.
 
BOAZ. 1. Boaz es, en el R.·.E.·.A.·.A.·., la palabra sagrada que se comunica al Aprendiz masón en la tenida de iniciación. Dicha palabra se refiere a la naturaleza interior del Aprendiz y por esta razón encierra un secreto que es irrevelable por más que se la pronuncie o escriba. Boaz, o Booz, es una transcripción latina de una palabra hebrea de tres letras, Beth, Ayin y Zayin. Sus valores numéricos respectivos son 2, 70 y 7 y su suma da 79, número que equivale a la unidad aritmética que simboliza la Unidad del Ser expresada en la Logia (79 = 7+9 = 16 = 1+6 = 7 = 7+6+5+4+3+2+1 = 28 = 2+8 = 10 = 1+0 = 1).
    El Aprendiz recibe la palabra sagrada deletreada y no puede darla de otro modo puesto que no sabe leer ni escribir en el Libro de la Vida al inicio de su carrera masónica, o viaje hacia el Conocimiento. El estudio del significado de cada una de las tres primeras letras que el masón recibe debe formar parte de su aprendizaje.
2. Boaz es el nombre de la columna levantada a la izquierda de la puerta del Templo de Salomón, con la cual se corresponde la columna B de la Logia masónica. Boaz significa "En f..." o "En la f...", y es junto a la columna B.·. donde reciben su salario los obreros que han recibido esa palabra. También el estrado del 1er Vig.·., a quien corresponde el pilar de la Fuerza, se sitúa junto a la columna B. Ello es así ya se encuentre la columna situada a la izquierda de la puerta del Templo como en el Rito Escocés o a la derecha como en el Rito Francés.
3. Boaz, o Booz, al igual que Jakin son nombres de realeza y también como tales figuran esculpidos en las columnas del Templo de Salomón y están representados en las columnas de la Logia. Ello se corresponde perfectamente con la naturaleza Real del Arte que los masones practican en su Templo a cubierto del mundo profano.
    El Libro de Rut narra la historia de Boaz, labrador justo de la tribu de Judá de cuyo linaje desciende el Rey Salomón. Boaz desposa a Rut la moabita, viuda de Majlón, tras haberla favorecido permitiéndole espigar en sus campos y entregándole seis medidas de cebada. La recepción de los dones de Boaz por parte de Rut se corresponde con el aspecto pasivo o receptivo del Tronco de la Viuda, mientras que el relato de la viuda limosnera del evangelio de San Marcos (12, 41-44) evoca su faceta activa.
    Boaz toma para sí a Rut junto con el campo de su marido muerto "a fin de mantener el nombre del difunto sobre su herencia y para que el nombre del muerto no desaparezca de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar" (Rut 3, 10). A los Hijos de la Viuda les corresponde el mantenimiento y la vivificación del nombre de Boaz a la puerta del Templo masónico. (Ver Jakin, Columnas, Palabra Sagrada y Tronco de la Viuda). M. G.
 
MANDIL. Durante el rito de iniciación masónica en el R.·.E.·.A.·.A.·., después que el Primer y el Segundo Vigilante hacen el reconocimiento del neófito, el Venerable Maestro le dice: "Hermano, llevad este mandil, que es el símbolo del trabajo: ha sido llevado por los masones más ilustres y por los más humildes, os da el derecho de sentaros entre nosotros y no debéis presentaros jamás en logia sin estar revestido de él". El mandil es, junto con los guantes, el vestido esencial del masón, herencia directa de los canteros operativos, y un atributo propio de la labor a la que se consagra. Es un símbolo que sugiere la idea de un ser totalmente entregado al trabajo, es decir, de cooperador consciente con el plan del Gran Arquitecto del Universo, de guerrero que lucha por la conquista de la Inmortalidad, de héroe que afronta todas las pruebas y peligros que lo han de conducir a la unión indisoluble con el Principio, hechos estos que se plasman en el oficio de desbastado de la piedra bruta y su conversión en una piedra pulida, escuadrada y sin asperezas. 
    El mandil no debe confundirse con un uniforme cuya intención es dar una única expresión exterior a todos los que lo portan. El uniformismo mata toda la riqueza expresiva del Ser que al manifestarse lo hace adoptando un número indefinido de formas, colores, olores, etc., y pretende una igualdad por lo bajo, cuando en realidad la igualdad sólo lo es por la participación y unión de todas las cosas y seres con el Principio que los origina y les da su razón de ser. El mandil es más bien uno de los signos de pertenencia a un medio de trabajo, el de la construcción, que en nada persigue el uniformismo sino la consecución de la universalidad.
    El mandil sirve para tapar la parte delantera del cuerpo, la activa, masculina y luminosa (de ahí el nombre de delantal que también recibe en castellano), que es la que participa activamente en la labor, mientras que se anuda en la parte trasera o posterior, pasiva, receptiva y oscura. Dos complementarios que siempre deben equilibrarse en el justo centro, que es el propio masón. Este aspecto se remarca en el mandil del maestro, que por la parte delantera o exterior es blanco y ribeteado en azul o rojo, según el Rito en el que se trabaje, y por la trasera o interna es negra.
    En cuanto a su composición diremos que se confecciona con piel de animal, constituyendo una segunda piel para el que lo porta, a quien remonta al origen, pues, "Yahveh Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de piel y los vistió". Génesis III, 21. "La piel es, en hebreo, lo 'aún sin luz'; constituye la experiencia de las tinieblas que prepara y precede a la luz." (A. de Souzenelle, El simbolismo del cuerpo humano. Kier. Buenos Aires, 1991, pág. 44). Para reencontrarse con la No-Dualidad, el ser humano caído debe emprender un camino de retorno, desde las tinieblas por alumbrar, simbolizadas en este caso por el mandil, hacia la luz o Conocimiento pleno e identificación con lo metafísico.
    Respecto a la forma, en todos los mementos de los distintos Ritos, el mandil del aprendiz es un cuadrado con una baveta triangular levantada en la parte superior. En sus orígenes el cuadrado tapaba parte de las piernas y la zona abdominal del cuerpo (sede simbólica del mundo instintivo) y la baveta triangular la zona torácica (residencia de las pasiones y emociones). El aprendiz debe proteger estas zonas mientras va conociendo y purificando todos los aspectos del alma que ellas simbolizan; además esta forma recuerda la de la piedra cúbica en punta, que es la meta que persigue. En el grado de compañero, el mandil es el mismo, pero con la baveta triangular doblada hacia abajo, sobre el cuadrado, en señal de su mayor habilidad y dominio del mundo anímico. Para el maestro, el delantal varía según los ritos, tal como se ha explicado precedentemente, destacando que de los tres grados iniciáticos es el único en que está decorado con símbolos y emblemas relativos al tercer grado, en el que el masón recibe la "plenitud de todos sus derechos". (Ver Trabajo y Piedra Bruta). M. V.
 

GUANTES. Los guantes, junto con el mandil, constituyen el “traje de faena” del obrero masón; con ellos se reviste mostrando su disposición y firme determinación para cumplir, de acuerdo a su grado, con su trabajo dentro de la Logia, seguro de que ese trabajo habrá de reportarle un justo salario. Significa que es del esfuerzo personal que uno pone por comprender y amar el simbolismo masónico de donde se obtienen las recompensas, que en Masonería son siempre de carácter espiritual. Los guantes son un símbolo de protección y constituyen un recuerdo de aquellos que portaban los antiguos canteros medievales para protegerse de las esquirlas de las piedras que pulían y del roce con las herramientas que manejaban. Tal y como se ven en ciertos grabados de la época, estos eran gruesos, de cuero. También se observa que los maestros los llevaban más finos y blancos, iguales a los que se emplean actualmente en todas las logias, pues se entiende que el  trabajo de éstos, como corresponde a su grado, consistía en dirigir los tareas y trasmitir los conocimientos que poseían del oficio a los compañeros y aprendices, en ese sentido los guantes blancos y delicados constituyen un símbolo de mayor dignidad.
    Así pues, los guantes son un símbolo de trabajo para los masones listos para ponerse  “manos a la obra” de forma responsable, esto es, no descuidando tener presente lo fundamental que para la Masonería es la Glorificación al Trabajo. El hecho de haberse conservado este símbolo hasta el punto de que ningún masón entra en la Logia sin llevar los guantes puestos, da cuenta de la importancia que para la Orden tiene mantener vivo su significado y su relación con la idea del trabajo operativo, que en definitiva es aquel que verdaderamente opera una transformación o una alquimia en el individuo que con voluntad se entrega al trabajo iniciático cuya finalidad es el conocimiento del Gran Arquitecto del Universo.
    Por otro lado su color blanco nos indica que se trata también de un símbolo ligado a la idea de pureza e inocencia, idea claramente señalada en el ritual de exaltación al 3º grado durante el cual se examinan las manos y guantes del compañero recipiendario para probar que está libre de toda culpa con relación a la muerte del maestro Hiram. Ello nos estaría indicando que todos los actos del masón deben estar guiados por esas dos virtudes durante el desarrollo de los trabajos dentro de la Logia, esto es, revestidos de pureza y recta intención. 
    Hay dos momentos solemnes dentro del ritual en los que se detienen los trabajos y se quitan los guantes, es durante la cadena de unión y en el momento de los juramentos sobre las Tres Grandes Luces; en ambos casos se trata de un símbolo de alianza con el Principio. En el juramento se produce la unión con el Principio Supremo, Gran Arquitecto Universal, y en la cadena la unión es con la cadena iniciática que liga a los masones de todos los tiempos y lugares con quien se establece la unión. Mª A. D. (Ver Mandil y Decoraciones).
 
LAZOS y NUDOS. En la Masonería, como en todas las tradiciones, los lazos o los nudos simbolizan esencialmente la vinculación que el individuo mantiene con la propia organización iniciática (de ahí la expresión "lazos de amor" empleada en la Masonería para designar la unión que entre sí mantienen los diferentes integrantes de una Logia), y a través de ésta, considerada como soporte, con el Principio que esa misma organización vehicula, y que en la Masonería no es otro que el Gran Arquitecto del Universo. Sin embargo, ese anudamiento con lo que constituye la naturaleza profunda y más interna del ser, incluye previamente un "des-anudamiento" o un "des-enlace" con lo que en ese ser hay de más externo y periférico. Esta doble operación de "des-anudar" y "anudar" es idéntica al solve et coagula de la Alquimia, consistente en separar, o "des-ligar", lo "espeso de lo sutil", lo profano de lo sagrado. Con la disolución o muerte a un plano inferior, se produce simultáneamente la coagulación o nacimiento a un plano superior, lo cual constituye un proceso arquetípico que va señalando las diferentes etapas por las que transcurre la iniciación  en los misterios del cosmos y de la vida. Esta es la razón  por la que el significado de los lazos se presta a una ambivalencia que, por otro lado, es consubstancial a numerosos símbolos. En efecto, existe un cierto aspecto "negativo" de los lazos y los nudos, pues en ocasiones éstos, en lugar de simbolizar la unión permanente y armónica entre todos los estados del ser, traducen, por el contrario, determinadas trabas o ataduras psicológicas que suponen un serio obstáculo en la realización interior. Recordemos, en este sentido, el "nudo gordiano" de la leyenda de Alejandro Magno.
    En la Masonería, este aspecto ambivalente de los nudos aparece claramente definido cuando en un momento de la iniciación al grado de aprendiz se le pone al postulante una cuerda anudada alrededor del cuello. Por un lado, esa cuerda le advierte del estado de dependencia que aún mantiene con el mundo profano, del que procede y del que deberá desvincularse. Pero, al mismo tiempo, la cuerda que le anuda representa un símbolo del "lazo iniciático", o del "cordón umbilical" sutil que liga al masón con su Principio, unión que sólo se hace efectiva una vez se ha asumido íntegramente la realidad sagrada y metafísica contenida en la enseñanza iniciática. Además, en llegar a comprender y encarnar esa realidad, en vivenciarla en uno mismo, consiste el verdadero "secreto masónico". De ahí que en algunos antiguos manuales se diga expresamente: "¿Qué lazo nos une?.- Un secreto. ¿Cuál es este secreto?.- La Masonería". (Ver Cadena de Unión, Cuadro de Logia y Cable tow). F. A.

CADENA DE UNION. La cadena de unión es sin duda alguna uno de los símbolos más significativos de entre todos los que decoran la Logia masónica. Se trata de un cordel que rodea todo el templo por su parte superior. Esta situación en lo "alto" le da una connotación celeste, confirmada por los doce nudos que aparecen de trecho en trecho a lo largo de todo el cordel, los cuales simbolizan los doce signos del zodíaco. Esos nudos se corresponden, además, con las doce columnas que excepto por el lado de Oriente también rodean el recinto de la Logia. Cinco de esas columnas están situadas en el lado de Septentrión, otras tantas a Mediodía, y las dos restantes -las columnas J y B- a Occidente. 
    Para comprender esta simbólica habría que tener en cuenta que la Logia es, ante todo, una imagen del mundo, y como tal debe existir en ella una representación de lo que constituye el "marco" mismo del cosmos, que es propiamente el zodíaco. Muchos recintos o santuarios sagrados -al igual que las ciudades edificadas según las reglas de la arquitectura sagrada-, siendo la proyección en la tierra del orden celeste, están de una u otra manera "enmarcados" por las constelaciones zodiacales. Es el caso, por ejemplo, del Ming-Tang chino, del Templo de Jerusalén (y su arquetipo la Jerusalén Celeste), y en construcciones tan antiguas como puedan ser el crómlech megalítico de Stonehenge. Asimismo, los masones operativos, y en general los artesanos constructores de cualquier sociedad tradicional, se servían de un cordel para determinar la posición correcta de los templos o catedrales, que siempre y de forma invariable, estaban orientados según las direcciones del espacio señaladas por los cuatro puntos cardinales, exactamente igual que la Logia. Ahora bien, como menciona René Guénon, "... entre las funciones de un 'marco' quizá la principal es mantener en su sitio los diversos elementos que contiene o encierra en su interior de modo de formar con ellos un todo ordenado, lo cual, como se sabe, es la significación misma de la palabra 'cosmos'. Ese 'marco' debe, pues, en cierta manera, 'ligar' o 'unir' esos elementos entre sí, lo que está formalmente expresado por el nombre de 'cadena de unión', e inclusive de esto resulta, en lo que a ella concierne, su significación más profunda, pues como todos los símbolos que se presentan en forma de cadena, cordel o hilo (todos ellos símbolos del eje) se refieren en definitiva al sutratma" (cap. LXV de Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada). Por consiguiente, la cadena de unión masónica vendría a significar, considerada desde el punto de vista metafísico, exactamente lo mismo que la "cadena de los mundos": un símbolo que resume el conjunto de todos los estados, seres y mundos que conforman la manifestación universal, los cuales subsisten y están ligados entre sí por el "hilo de Atma" (sutratma), es decir por su hálito o espíritu vivificador. 
    Por otro lado, la cadena de unión es también la cuerda anudada (o houppe dentelée en la Masonería inglesa) que aparece figurada en los cuadros de Logia masónicos, y concretamente en los pertenecientes a los grados de aprendiz y de compañero. La significación simbólica de dicha cuerda es idéntica a la de la cadena de unión, pero, al mismo tiempo, y vinculado específicamente con el simbolismo del cuadro de Logia, habría que considerar también otro aspecto importante de ella: el que tiene como función "proteger", además de "unir" y de "ligar", los símbolos y emblemas que aparecen dibujados en el cuadro, el que es considerado como un espacio sacralizado, y por tanto inviolable. En este sentido, la idea de "protección" está incluida en el simbolismo de los nudos y las ligaduras, que por sus formas respectivas recuerdan el trazado de los dédalos y laberintos iniciáticos. Y en lo que respecta a la cadena de unión, ésta es la que en su función de "marco" celeste delimita, separa y protege el "mundo de la luz" (la Logia, considerada como "un lugar muy iluminado y muy regular") del "mundo de las tinieblas", o lo sagrado de lo profano. (Ver Rito de la Cadena de Unión, Lazos y Nudos, y Cuadro de Logia). F. A.
 

 
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