DE LA MASONERIA SALARIO.
Esta palabra deriva de sal -el principio neutro de la Alquimia- en clara
alusión a la época en que los masones eran pagados en especie
(y la sal era una de éstas, usada como conservante de los alimentos)
o bien en moneda, como recompensa al trabajo realizado. Cada cual recibía
un sueldo que se correspondía con el grado, cargo y función
que desempeñaba en la Organización, hecho que queda reflejado
en los diversos documentos antiguos, como por ejemplo el de los Canteros
de Bolonia de 1248. Complementando esta función de subsistencia
material y siendo jerárquicamente superior a ella, el salario también
simboliza una recepción espiritual. Al final de las tenidas rituales,
el masón recibe su salario en el lugar justo; cuando se trabaja
en primer grado, en la columna B.; cuando se hace en segundo grado, en
la columna J.; y en la Cámara del Medio cuando se cierran los trabajos
del tercer grado.
El Aprendiz recibe la palabra sagrada deletreada y no puede darla de otro modo puesto que no sabe leer ni escribir en el Libro de la Vida al inicio de su carrera masónica, o viaje hacia el Conocimiento. El estudio del significado de cada una de las tres primeras letras que el masón recibe debe formar parte de su aprendizaje. 2. Boaz es el nombre de la columna levantada a la izquierda de la puerta del Templo de Salomón, con la cual se corresponde la columna B de la Logia masónica. Boaz significa "En f..." o "En la f...", y es junto a la columna B.·. donde reciben su salario los obreros que han recibido esa palabra. También el estrado del 1er Vig.·., a quien corresponde el pilar de la Fuerza, se sitúa junto a la columna B. Ello es así ya se encuentre la columna situada a la izquierda de la puerta del Templo como en el Rito Escocés o a la derecha como en el Rito Francés. 3. Boaz, o Booz, al igual que Jakin son nombres de realeza y también como tales figuran esculpidos en las columnas del Templo de Salomón y están representados en las columnas de la Logia. Ello se corresponde perfectamente con la naturaleza Real del Arte que los masones practican en su Templo a cubierto del mundo profano. El Libro de Rut narra la historia de Boaz, labrador justo de la tribu de Judá de cuyo linaje desciende el Rey Salomón. Boaz desposa a Rut la moabita, viuda de Majlón, tras haberla favorecido permitiéndole espigar en sus campos y entregándole seis medidas de cebada. La recepción de los dones de Boaz por parte de Rut se corresponde con el aspecto pasivo o receptivo del Tronco de la Viuda, mientras que el relato de la viuda limosnera del evangelio de San Marcos (12, 41-44) evoca su faceta activa. Boaz toma para sí a Rut junto con el campo de su marido muerto "a fin de mantener el nombre del difunto sobre su herencia y para que el nombre del muerto no desaparezca de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar" (Rut 3, 10). A los Hijos de la Viuda les corresponde el mantenimiento y la vivificación del nombre de Boaz a la puerta del Templo masónico. (Ver Jakin, Columnas, Palabra Sagrada y Tronco de la Viuda). M. G. El mandil no debe confundirse con un uniforme cuya intención es dar una única expresión exterior a todos los que lo portan. El uniformismo mata toda la riqueza expresiva del Ser que al manifestarse lo hace adoptando un número indefinido de formas, colores, olores, etc., y pretende una igualdad por lo bajo, cuando en realidad la igualdad sólo lo es por la participación y unión de todas las cosas y seres con el Principio que los origina y les da su razón de ser. El mandil es más bien uno de los signos de pertenencia a un medio de trabajo, el de la construcción, que en nada persigue el uniformismo sino la consecución de la universalidad. El mandil sirve para tapar la parte delantera del cuerpo, la activa, masculina y luminosa (de ahí el nombre de delantal que también recibe en castellano), que es la que participa activamente en la labor, mientras que se anuda en la parte trasera o posterior, pasiva, receptiva y oscura. Dos complementarios que siempre deben equilibrarse en el justo centro, que es el propio masón. Este aspecto se remarca en el mandil del maestro, que por la parte delantera o exterior es blanco y ribeteado en azul o rojo, según el Rito en el que se trabaje, y por la trasera o interna es negra. En cuanto a su composición diremos que se confecciona con piel de animal, constituyendo una segunda piel para el que lo porta, a quien remonta al origen, pues, "Yahveh Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de piel y los vistió". Génesis III, 21. "La piel es, en hebreo, lo 'aún sin luz'; constituye la experiencia de las tinieblas que prepara y precede a la luz." (A. de Souzenelle, El simbolismo del cuerpo humano. Kier. Buenos Aires, 1991, pág. 44). Para reencontrarse con la No-Dualidad, el ser humano caído debe emprender un camino de retorno, desde las tinieblas por alumbrar, simbolizadas en este caso por el mandil, hacia la luz o Conocimiento pleno e identificación con lo metafísico. Respecto a la forma, en todos los mementos de los distintos Ritos, el mandil del aprendiz es un cuadrado con una baveta triangular levantada en la parte superior. En sus orígenes el cuadrado tapaba parte de las piernas y la zona abdominal del cuerpo (sede simbólica del mundo instintivo) y la baveta triangular la zona torácica (residencia de las pasiones y emociones). El aprendiz debe proteger estas zonas mientras va conociendo y purificando todos los aspectos del alma que ellas simbolizan; además esta forma recuerda la de la piedra cúbica en punta, que es la meta que persigue. En el grado de compañero, el mandil es el mismo, pero con la baveta triangular doblada hacia abajo, sobre el cuadrado, en señal de su mayor habilidad y dominio del mundo anímico. Para el maestro, el delantal varía según los ritos, tal como se ha explicado precedentemente, destacando que de los tres grados iniciáticos es el único en que está decorado con símbolos y emblemas relativos al tercer grado, en el que el masón recibe la "plenitud de todos sus derechos". (Ver Trabajo y Piedra Bruta). M. V. Así pues, los guantes son un símbolo de trabajo para los masones listos para ponerse “manos a la obra” de forma responsable, esto es, no descuidando tener presente lo fundamental que para la Masonería es la Glorificación al Trabajo. El hecho de haberse conservado este símbolo hasta el punto de que ningún masón entra en la Logia sin llevar los guantes puestos, da cuenta de la importancia que para la Orden tiene mantener vivo su significado y su relación con la idea del trabajo operativo, que en definitiva es aquel que verdaderamente opera una transformación o una alquimia en el individuo que con voluntad se entrega al trabajo iniciático cuya finalidad es el conocimiento del Gran Arquitecto del Universo. Por otro lado su color blanco nos indica que se trata también de un símbolo ligado a la idea de pureza e inocencia, idea claramente señalada en el ritual de exaltación al 3º grado durante el cual se examinan las manos y guantes del compañero recipiendario para probar que está libre de toda culpa con relación a la muerte del maestro Hiram. Ello nos estaría indicando que todos los actos del masón deben estar guiados por esas dos virtudes durante el desarrollo de los trabajos dentro de la Logia, esto es, revestidos de pureza y recta intención. Hay dos momentos solemnes dentro del ritual en los que se detienen los trabajos y se quitan los guantes, es durante la cadena de unión y en el momento de los juramentos sobre las Tres Grandes Luces; en ambos casos se trata de un símbolo de alianza con el Principio. En el juramento se produce la unión con el Principio Supremo, Gran Arquitecto Universal, y en la cadena la unión es con la cadena iniciática que liga a los masones de todos los tiempos y lugares con quien se establece la unión. Mª A. D. (Ver Mandil y Decoraciones). En la Masonería, este aspecto ambivalente de los nudos aparece claramente definido cuando en un momento de la iniciación al grado de aprendiz se le pone al postulante una cuerda anudada alrededor del cuello. Por un lado, esa cuerda le advierte del estado de dependencia que aún mantiene con el mundo profano, del que procede y del que deberá desvincularse. Pero, al mismo tiempo, la cuerda que le anuda representa un símbolo del "lazo iniciático", o del "cordón umbilical" sutil que liga al masón con su Principio, unión que sólo se hace efectiva una vez se ha asumido íntegramente la realidad sagrada y metafísica contenida en la enseñanza iniciática. Además, en llegar a comprender y encarnar esa realidad, en vivenciarla en uno mismo, consiste el verdadero "secreto masónico". De ahí que en algunos antiguos manuales se diga expresamente: "¿Qué lazo nos une?.- Un secreto. ¿Cuál es este secreto?.- La Masonería". (Ver Cadena de Unión, Cuadro de Logia y Cable tow). F. A. CADENA DE UNION. La cadena
de unión es sin duda alguna uno de los símbolos más
significativos de entre todos los que decoran la Logia masónica.
Se trata de un cordel que rodea todo el templo por su parte superior. Esta
situación en lo "alto" le da una connotación celeste, confirmada
por los doce nudos que aparecen de trecho en trecho a lo largo de todo
el cordel, los cuales simbolizan los doce signos del zodíaco. Esos
nudos se corresponden, además, con las doce columnas que excepto
por el lado de Oriente también rodean el recinto de la Logia. Cinco
de esas columnas están situadas en el lado de Septentrión,
otras tantas a Mediodía, y las dos restantes -las columnas J y B-
a Occidente.
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