DICCIONARIO SIMBOLICO
DE LA MASONERIA
 
 
PLANCHA DE TRAZAR, LA.- Es uno de los símbolos pertenecientes al tercer grado, aunque también es motivo de estudio en el primero y el segundo, en donde aparece dibujada en sus respectivos cuadros de logia. Se trata de una de la tres "joyas inmóviles" de la Logia, junto a la piedra bruta y la piedra cúbica, símbolos respectivos del aprendiz y del compañero. Su forma está constituida por dos rectas horizontales recortadas en ángulo recto por otras tantas rectas verticales: 
 
 
Aparecen así nueve partes dispuestas en tres líneas y tres columnas, sobre las cuales se distribuyen los nueve primeros números naturales, o enéada. Se trata, por tanto del triple ternario, de ahí que también reciba el nombre de "plancha tripartita", en inglés tiercel board, de donde proceden trestle board y tracing board, referidos al cuadro de la logia, en el que también aparecen trazados signos y símbolos. Algunos autores, como Arturo Reghini, han señalado que el origen de la plancha de trazar remonta al pitagorismo, y más concretamente a la tabla de Theón de Esmirna, 
 
 
en la que la división ternaria tenía una importancia especial, de tal manera que "los números de la segunda línea [4-5-6] son los medios aritméticos de los números de las otras dos líneas pertenecientes a la misma columna; así 4=(1+7): 2, 5=(2+8):2, 6=(3+9):2. Y paralelamente los números de las otras dos columnas pertenecientes a la misma línea; así 2=(1+3):2, 5=(4+6):2, 8=(7+9):2. El número cinco, que ocupa la casa central, tiene, además, la propiedad de ser la media aritmética de los números extremos de cada línea, columna o diagonal que pase por su casa [...] La plancha tripartita, como el Delta, o tetraktys, se refieren a los números de la década. La plancha tripartita contiene los nueve primeros números distribuidos en tríadas y dispuestos con el fin de que el número cinco sea el único central. La suma global de los números de la plancha tripartita es 45=5.9; la de los números de la tetraktys es 55=5.11; y el global de 100=102. La tetraktys se relaciona con la numeración decimal y se basa sobre la derivación de los números por desarrollo lineal, plano y espacial. La plancha tripartita se basa sobre la numeración ternaria, y sobre la función e importancia que el número tres tiene en la filosofía pitagórica". El mismo autor señala que la plancha de trazar puede asociarse con "el antiguo ábaco pitagórico, el deltos o mensa pitagórica, confundida más tarde con la antigua tabla de Pitágoras, que hasta no hace mucho se enseñaba todavía en nuestras escuelas" (A. Reghini: Les Nombres Sacrés dans la Tradition Pythagoricienne Maçonnique, cap. VI). La tabla de Theón también se disponía así: 
 
 
 
 
Se trata, por tanto, del estudio de los nueve primeros números (que encierran las posibilidades indefinidas de lo numerable), de conocer sus propiedades y las relaciones simbólicas que existen entre todos ellos. Esos números son sobre todo proporciones y medidas que revelan la estructura armónica del mundo, expresada asimismo en las formas geométricas (que son el cuerpo del número), y plasmándose a través de éstas en la construcción, concebida a imitación del orden cósmico. De ahí que en algunos rituales se diga que la plancha de trazar "sirve al Maestro para trazar los planos y diseñar los proyectos afin de permitir a los Hermanos construir el futuro edificio con regularidad y exactitud". Esta es precisamente una de las razones de por qué la plancha de trazar está vinculada con la piedra bruta y la piedra cúbica, los dos elementos fundamentales de la construcción, y sobre los cuales se aplican con "paciencia y perseverancia" las herramientas del trabajo masónico. 

Añadiremos que en la plancha de trazar la única casilla que aparece completamente cerrada es precisamente la que corresponde al número cinco, el cual ocupa una posición verdaderamente "central" en la Masonería, como lo demuestra la importancia otorgada a la Estrella Flamígera, que era antiguamente uno de los símbolos de la maestría antes de que pasara a formar parte del grado de compañero. Esa posición central del cinco la encontramos también en el "cuadrado mágico" de Saturno, así como en el esquema del Ming-Tang chino, con los cuales la plancha de trazar tiene claras analogías. 
 

 
La utilización de la plancha de trazar como "clave" del alfabeto masónico aparece con el advenimiento de la Masonería especulativa en el siglo XVIII. Seguramente ese alfabeto deriva de la escritura cifrada utilizada por algunos cabalistas cristianos y herméticos del Renacimiento, como Cornelio Agrippa, que substituían la letra hebrea por su casilla correspondiente. En la Masonería, que utiliza en este caso el alfabeto latino pero cuyo número de letras son 22 como el hebreo, se hace exactamente de la misma manera: 
 
 
Cada letra de ese alfabeto es una de las nueve casillas de la plancha de trazar, a las que se le añaden un punto hasta completar 18 letras. Las cuatro letras restantes hasta las 22 surgen de las cuatro escuadras que forman una X o cruz de San Andrés. Llama particularmente la atención la forma que adquiere la letra L, inicial de Logia, que corresponde al cuadrado central con un punto en medio. Esta figura es verdaderamente una imagen del centro del mundo, que es lo que la Logia masónica simboliza, y más especialmente cuando ésta trabaja en la "Cámara del Medio". 
 
 
La plancha de trazar, como se dice en algunos rituales del grado de aprendiz, también simboliza la memoria, que es una de las facultades del alma humana, y gracias a la cual está en permanente "recuerdo" de su origen divino, según el sentido de la anamnesis platónica. A ello, sin duda, contribuye el estudio de la plancha tripartita, dividida en nueve partes, como nueve son también las musas, nacidas de Mnémosyne (la diosa Memoria) al ser fecundada por Apolo, el dios geómetra que la Masonería identifica con el Gran Arquitecto del Universo. En la vía iniciática conocer es recordar. (Ver Alfabeto Masónico, Cuadrados, Números y Joyas). 
 
COSMOGONIA.- Del griego Kósmos, orden y belleza, y gígnomai, "yo llego a ser". La Cosmogonía es un relato -mithos- que narra en términos paradigmáticos el acto divino y primordial de ordenación cósmico; esto es, la producción o formación del Universo creado, entendiendo por tal todo lo que de alguna manera es susceptible de decirse de ello que es algo. La Cosmogonía se expresa por grados o niveles (hipóstasis) de realidad de tal manera que se refiere tanto a las cosas que son realmente como a las que son sólo en tanto que posibilidad de ser y, más allá incluso de estas, las “cosas” que no son ni serán nunca, lo que expresa la idea del Cero metafísico, que es anterior a toda manifestación, incluida la del Ser o Unidad primordial. Entonces, este acontecer (la manifestación universal) tiene su "origen" en la Suprema realidad de un "ámbito" ininteligible (cuya inteligibilidad será posible precisamente en virtud de este mismo acontecimiento) y su "fin" en la creación del mundo, que incluye como última realización al hombre mismo. 

Hay que destacar que la Cosmogonía no es sólo un acontecer cronológico sino ante todo Lógico (Logos), que se refiere al paso “de las tinieblas a la luz “o, en otras palabras, del Caos primordial al Orden manifestado. En términos simbólicos la Cosmogonía se refiere al paso de la Unidad a la multiplicidad, mientras que el proceso iniciático, representado en la Masonería por los grados de Aprendiz, Compañero y Maestro, es un proceso inverso, de la multiplicidad a la Unidad. Asimismo, hay que destacar la estrecha relación entre el mithos cosmogónico y el Ritual de Apertura de la Logia que lo representa plenamente. En efecto el Ritual de Apertura ejemplifica este paso “de las tinieblas a la luz”, tanto en su forma como en su contenido pasando de un espacio profano a otro sacralizado en virtud del Rito mismo. (Ver Metafísica y Logia). 
 

PROFANO.- Profano es, etimológicamente, aquello que está “fuera de” un lugar sagrado; aquello que no ha sido, en virtud del rito, sacralizado. En términos masónicos, lo profano es lo que esta fuera de la Logia o Templo. El no iniciado es un profano que mundea entre las tinieblas exteriores y sólo mediante el ritual de la iniciación “verá la luz” y se convertirá en la "materia de obra" susceptible de recibir la semilla del Conocimiento, es decir "los misterios y privilegios de la Masonería", como se dice en algunos rituales. Pero la Masonería no tiene de lo profano una visión excéntrica; por el contrario, en sus rituales se repite la idea de que debe continuarse el trabajo (realizado en el interior de la Logia) fuera, en el mundo profano, por lo que cabe señalar la visión unitaria que la Masonería tiene del mundo no polarizándolo sino integrándolo armoniosamente en una realidad única. Estrictamente, para un masón, no hay nada profano ya que todo está acorde con la Armonía Universal. Pero es también una idea recurrente la de “profanar el templo”, esto es, la de dejar que ideas o actitudes ajenas por completo al espíritu masónico se adueñen del normal ejercicio ritual. Lo profano tiene que ver con “dejar los metales en la entrada del templo” (Ver Metales y Piedra Bruta). 
 
 
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