Y AÚN YO TE RECUERDO...
Linda manera de empezar el fin de semana y el Mundial, no?... Muchos nos enteramos de la muerte de Ricky durante la noche del jueves (madrugada de viernes), otros tantos a medida que iban abriendo los ojos, e inmediatamente un sabor amargo les secaba la garganta, y al mismo tiempo inundaba de lágrimas nuestros rostros... La noticia comenzó a circular dentro del ambiente, luego de que Luis y Fernando lo anunciaran por el aire de la venida a menos Rock & Pop... El diario on line de clarín recién publicó la noticia pasadas las 10 de la mañana del viernes...
¿Quien alguna vez no se puso a pensar este tipo está loco?. Muchos se sorprendieron cuando en el homenaje a Joey en Cemento, donde el Mariano Martinez (attaque 77) pedía que no escupieran y esas boludeces de estrella, y cuando llegó Ricky -y como siempre lo hizo en sus shows- dijo: "Se puede escupir"... Nunca le importó nada, ahora diganmé a quien vamos a ver cantando por los escenarios en pollera y portaligas?... Sinceramente y sin ofender a nadie, creo que el lugar de Ricky no lo va a poder ocupar nadie nunca... Es como el caso del Diego, quien va a poder hacer lo mismo que el en una cancha??...
Durante estos días recibí cantidad enormes de mails, muchos de ellos me emocionaron, por lo que decían y por quienes firmaban... Uno de los que llego a contactarse es el Hongo, bajista de Flemita, que dijo: "fue la peor sensacion de mi vida verlo ahi, dormido, tan inocente, y saber que nunca mas se va a levantar". Fue demasiado claro y sencillo, asi lo vimos todos en el velorio, esperando que se levante y se empiece a cagar de risa, diciendo que era una joda, pero eso nunca pasó cerraron el cajón y se lo llevaron al cementerio de Avellaneda, donde más junto a otro que siendo italo-inglés hiso más que historia en el rock nacional, Luca Prodan... Otro de los mail y donde creo que la mayoría pensamos lo mismo fue de Pablo (Todo por ahora), quien espera que los medios de comunicación lo recuerden como un grande, una persona que marco un antes y un despues, que marco un quiebre en la historia del punk argentino y no como un drogadicto que salto por una ventana.
No tengo mucho más por contar de Ricky, muy pocas veces nos cruzamos, pocas pero agradables... Sin conocerlo mucho personalmente, es una persona que aprecio mucho y a quien no podré olvidar, de quien aprendimos muchas cosas, aquellos que crecimos con los primeros casettes de Flema... NO TE VOY A OLVIDAR... y como muy bien dijiste vos en Vida Espinosa: "No me llores y promete que en mi ausencia estarás bien... Y al mirar al cielo azul me recordarás..."; "Quizas siempre sea igual, a quien le importa tu soledad... Quizás todo de igual, cuando a mi entierro, todos vendrán..."
Estas escasas líneas son para homenajear a uno de los mas controvertidos músicos del Punk nacional... A ese que creo Flema, Flemita, aunque parezca una joda, Flemones, y hasta sacó un disco solista, simplemente Vida Espinosa... Aún estoy conmovido con lo que ocurrió y me vi en la necesidad de escribir algo, por más mínimo que fuera, pero con la idea de hacerle un homenaje como se merece... y deseo de corazón que la imágen de Ricky no sea utilizada por los chupasangre de siempre.... SIEMPRE TE RECORDARÉ...
Maxi (Ramone)
Cierro esto con una frase de Ricky: “Intenté suicidarme seis veces. Ni para eso sirvo...”(Nota de Página 12)
MENSAJE DE ARGIES: Adios a Ricky..... Los miembros de Argies sentimos profundamente la ausencia de Ricky, cantante de Flema, un referente importante en la escena punk argentina. A pesar de estar a mucha distancia del hecho ocurrido nuestro mas sentido pesame a sus familiares y amigos. |
Estas son las notas que se publicaron sobre la muerte de Ricky... (cada nota fue pegada de los medios, no se hicieron correcciones)...
Clarín (02/06/02), me da verguenza subir nada...
Página 12 (02/06/02)
Ricky Espinosa, un punk que prefirió decir adiós
Por Roque Casciero
Espinosa era cantante de Flema, una banda pionera del punk local.
Si el placer es un pecado, Ricky Espinosa tiene bien ganado su lugar en el infierno, aunque sus demonios internos no lo hayan dejado disfrutar del todo sus 33 años de vida. Y su final es una confirmación más de todo ese dolor del que daba cuenta en cada entrevista: en la madrugada de ayer, Espinosa murió tras haberse arrojado desde un quinto piso. El cantante y líder de Flema, eterno mito del under punk, fue uno de los rockeros más descontrolados, graciosos, nihilistas y entrañables que existieron en la Argentina. Su muerte no sorprendió a sus amigos, que sabían que podía llegar en cualquier momento. ¿Qué les habrá dicho a ellos, qué habrán tenido que ver? No resulta muy difícil de imaginar. “Intenté suicidarme seis veces... Ni para eso sirvo”, le había dicho en noviembre del año pasado al Suplemento No de este diario. Hay decenas de anécdotas, entre hilarantes y revulsivas, que pueden ayudar a formarse una idea de qué clase de tipo era ese morocho, bajito y simpático personaje que cantaba en Flema. Por ejemplo, una de antes de formar la banda, en su Avellaneda de toda la vida: el día de la primavera de 1985 se subió al escenario que la Municipalidad había montado en la plaza Alsina (para un acto que se haría más tarde) y decidió cantar a capella. Los estudiantes que estaban en el lugar, algo averiados, se murieron de risa, así que Ricky se bajó los pantalones y se puso a bailar (costumbre que luego patentó en Flema). Obviamente, se lo llevaron preso, pero todos los que lo habían visto armaron un piquete en la puerta de la comisaría... ¡y lograron que saliera! Esa tarde, Ricky marchó dos cuadras en andas de sus fans espontáneos, de nuevo hasta la plaza. Flema no fue un invento de Ricky –se acopló como guitarrista a la banda que recién se formaba–, pero fue su obra y su elemento. El grupo de “punk anarcoquilombero”, según su propio líder, surgió en 1987. Al año siguiente, dos de sus canciones aparecieron en el hoy legendario compilado Invasión 88. “Aunque nunca cobré un peso, fue una suerte entrar, porque nos dio un gran empuje. Gracias a ese disco me hicieron la primera nota en la revista Pelo. Ahí empezó la leyenda del descontrol, porque yo tenía ganas de hacer pis, me daba vergüenza pedir ir al baño y me eché un cloro por el balcón. Esas cosas me perjudicaron a nivel personal, pero beneficiaron a la banda como promoción extremista”, recordó más tarde. A Flema le costó mucho grabar su primer disco, aunque luego lograron completar otros siete. Según trascendió, el grupo en pleno estaba festejando haber completado el octavo, Cinco de copas, y en medio de un partido de PlayStation el cantante decidió arrojarse por la ventana de la casa de Luichi, el guitarrista. Ricky también tenía una banda paralela, Flemita, y sacó un disco como solista, Vida Espinosa. Aquella vez de su improvisado show exhibicionista no fue la única en que tuvo problemas con la policía. En diciembre de 1999, un taxista lo acusó de intento de robo, pero fue sobreseído. “Seré cualquier cosa, pero no soy un chorro”, respondió Ricky. Hace pocos días fue detenido por posesión de marihuana y pasó la noche adentro. Sus allegados dicen que desde entonces le provocaba terror ir a la cárcel. “Si yo soy así/ no es por culpa de las drogas/ Si yo soy así/ no es por culpa del alcohol”, cantaba Ricky en su canción más conocida, “Si yo soy así”, un verdadero himno para los fans de Flema. Los shows eran bacanales de transpiración, escupitajos y punk rock bien sucio: la banda no ensayaba para no perder la espontaneidad. Cuando Flema cumplió catorce años, la fiesta incluyó una torta de crema que su líder comió después de que sus seguidores le escupieran encima. Así vivió Ricky, y dijo cosas como ésta, respecto del suicidio de Kurt Cobain: “Lo que hizo es una estupidez, un mal ejemplo, lo que quieras... pero fue digno. Si no tenés ganas de vivir más, no vivas más y punto”. A Ricky también se le acabaron las ganas.
Zine Si se calla el cantor (31/05/02)
Ricky Espinosa sigue gargajeando
Una de las cabezas más visibles del punk argentino sigue en su multiactiva tarea de engrendar cosas. Veamos: Su primer parada será editar "Si necesitás una mano, avisáme que tengo dos". Largo nombre para el tercer disco de Flemita, su banda de covers que plasmará su identidad en Compact Disc tras haberse frustrado la grabación del disco en vivo por problemas con la policía. Si, el Ricky estuvo una noche detenido (casualmente la que había convocado a la gente para registrar sus voces en el álbum) por problemas de drogas. Los temas elegidos son en su mayoría de bandas punks correspondientes al underground, salvo "Alegría" de El Otro Yo y " el himno-heavy "Destrucción" de V8. La placa, que sería lanzada por su propio sello, se está demorando por falta de presupuesto. Posteriormente, se dedicaría a su proyecto solista (que rindió frutos con "Vida Espinosa") aunque aún no tiene temas compuestos. En relación a Flema, grabó un tema para participar del tributo a Los Violadores que el sello independiente Label Records lanzará en breve. De Flemones (con la que interpreta exclusivamente temas de Ramones) poco se sabe aunque ya ha sacado un derivado de ella: Flemón, con la que prometeió hacer...¡grind-core! Igualmente, como ya todos sabemos, en la espinosa vida del Ricky, nada es previscible y todo es esperable.
Juani Provéndola
Página 12 (06/06/02)
Voy a irme, lo sé
El cadáver de Ricky Espinosa
se veló en un patio pobre de Gerli, calentado a querosén. Varias casas
funerarias de Avellaneda se negaron a hacer el trabajo por temor a la clase de
gente que pudiera convocar. De manera que los restos de Ricky, quien se arrojó
de un quinto piso de uno de los monoblocks de Güemes, se velaron el viernes
pasado en la casa de su hermano. Era una noche helada. Había familiares, amigos
y algunos seguidores de Flema; la cara de Ricky, torcida y maquillada,
sobresalía de una mortaja blanca, a la sombra de un gran crucifijo plateado y
unas pocas coronas baratas. No hubo famosos, ni discursos, ni disparos a la
luna. Era otra desgracia silenciosa del Conurbano bonaerense.
En términos históricos, la muerte de Ricky Espinosa no representará la bisagra
de nada, pero el rock argentino, seguro, es ahora un poco más miserable.
Cualquiera que lo haya conocido sabe que la puesta en escena de Ricky no era más
que la proyección extrema de su vida. No existía el personaje-Ricky: las
canciones eran la forma en que expurgaba sus angustias, la estrategia de
supervivencia que mejor le resultaba. Y cuando Ricky canta: “Soy un soñador/ que
fracasó/ Siento tristeza/ Siento vergüenza (...) Soy un perdedor/ Un adicto”,
esa confesión desesperada se convierte, como tantas otras, en el espejo sucio de
un malestar generacional. Ricky era dueño de una rara conciencia artística, no
del todo elaborada, que encontraba sus momentos de explosión en los shows en
vivo. Ahí, mientras tosía el testimonio de sus tormentos y sus alegrías, con la
idea de que en los extremos está el vértigo que te mantiene vivo (“O blanco o
negro/ nunca en el medio”, escribió en “Extremista”), Ricky era verdugo y ángel
guardián de sus emociones. No era raro verlo llorar sobre el escenario, por más
que el maquillaje le camuflara las lágrimas.
Si bien los datos biográficos pueden ser inútiles a la hora de analizar una
obra, la de Flema no es otra cosa que la exposición cruda del dolor real de su
cantante. “Hay pocas cosas lindas en la vida. Y hay tantas malas... Es muy
desigual todo. Espero que las lindas me hagan sobrevivir, si no, me voy al
tacho. Empecé a tocar la guitarra porque quería que mi cara apareciera en la
tapa de un disco. Ya cometí mi plan. Ahora no quiero más nada”, dijo una vez,
refiriéndose a Si el placer es un pecado, bienvenidos al infierno, el disco que
lo muestra con la remera de “Flema es una mierda” en la portada. Ese era el
propósito existencial de Ricardo Espinosa, un mal estudiante secundario y un
laburante poco convencido en una fábrica de lápices. Se hizo punk antes de
escuchar punk (“no sabíamos tocar, entonces éramos punks”) y sus desbordes
fueron el primer factor de la leyenda. Aun perdido en el abismo de su dolor,
Ricky era el que hacía reír a todos, el que no paraba de bardear (“bardear es
algo que hacés para vos. Cuando te zarpás, estás bardeando a los demás”, explicó
seis meses atrás en este suplemento, en una nota de tapa encabezada por un
título que hoy suena como un prenuncio lastimoso: “Intenté suicidarme seis
veces. Ni para eso sirvo”).
Era difícil encontrarlo. Cuando pasabas por la casa solía estar durmiendo, o
imposible de ubicar. Después te llamaba en horarios extremos (muy tarde,
demasiado temprano) y le gustaba hablar durante un buen rato. Vivía con los
padres, al fondo de un pasillo en Gerli, y en la puerta había declaraciones de
amor escritas por fans. Le dolía estar solo, pero empezaba a ser cuidadoso con
las compañías. “Siempre fui un solitario. Preferí aislarme a que me lastimen. Ya
estuve muy lastimado. Pero a la vez necesito siempre una guía, alguien que me
contenga y que explote lo bueno mío, y lo malo tratar de equilibrarlo. Soy muy
débil. Solo, me voy al carajo. Pero es muy difícil, porque creo en el
incondicionalismo. Y prácticamente no existe. Incondicional puede ser mi vieja.
Los demás te ofrecen, pero también te demandan. En cambio la madre te da, te da
y te da.”
En el último tiempo tuvo algunos problemas judiciales: la acusación de asalto
por parte de un taxista (causa de la que fue absuelto) y unadetención por
presunta tenencia de marihuana. Después de pasar una noche encerrado, la idea de
la cárcel le resultaba insoportable. Tendiente a la depresión y a las adicciones
(siempre estaba intentando dejar el alcohol), con problemas de amor y deudas a
remiseros (le angustiaba deber plata), Ricky seguía creando a pesar de todo.
Flema, su banda de quince años, estaba poniendo a punto su próximo disco –Cinco
de copas, que se editará pronto– y acababa de tocar en Cemento con Flemita, su
grupo paralelo. Omar Chabán asegura que alguien lo vio llorando antes del show.
El asunto es que el jueves pasado, después de grabar algunas voces para el disco
nuevo, en un anochecer de PlayStation y alcohol fino, Ricky fue a tirarse por la
ventana del quinto piso del departamento de Luichi, guitarrista de Flema.
Algunos están seguros de que fue suicidio; otros creen que, mareado, no pudo
dominar el alcance de una joda. Tenía 34 años y un hijito que es igual a él.
La idea del suicidio estaba tan presente en el discurso y en la obra de Ricky
que su concreción parecía redundante. “Puedo irme, ¿sabés?/ Voy a irme, lo sé/
Te despido, ya ves/ No hay razón de estar así/ No me llores, y prometeme/ que en
mi ausencia estarás bien/ Prometeme que estarás bien/ Y al mirar el cielo azul/
Me recordarás”, canta en “¿Me recordarás?”. Con cientos de shows y un puñadito
de discos (El exceso de drogas y alcohol es perjudicial para tu salud, Nunca nos
fuimos, Si el placer..., Caretofobia I y II, su trabajo solista Vida Espinosa),
Ricky renegaba del sistema a cuyas márgenes pertenecía: “Todo lo que rodea al
rock es asqueroso”.
Fue el lado oscuro de la estrella de rock, aunque tenía vocación para exponerse
a las luces –o a la penumbra– del mundo del espectáculo. Fue una criatura de las
cloacas sacando pechito en la superficie, sin más talento que una absoluta
convicción de libertad, un corazón grande y la capacidad de abrir una válvula de
escape a su tristeza. “Acepto tu agresión, tu perdón, no la traición”, escribió.
A Ricky le aterraba la posibilidad de la traición. “Como todo el mundo me cae
bien, me entrego totalmente. Por eso prefiero andar solo, porque llego al
extremo de dar hasta lo que no tengo, o poner en peligro la vida, o correr
riesgos muy grossos. Y como la gente no puede ser incondicional, me deprimo. Por
eso doy tanto, porque espero. Todavía sigo esperando.”
Página 12 (06/06/02)
Ricky, no Rodrigo
Flema dejó de existir luego de la muerte de Ricky Espinosa, a quien enterraron el sábado a la mañana en el cementerio de Avellaneda (donde también sepultaron a Luca). Después de algunas versiones imprecisas o erróneas acerca del hecho, sus compañeros de banda –dolidos, pero no del todo sorprendidos– decidieron elaborar un escueto comunicado para que algunos medios “no hablen más pavadas”, como la versión que indicaba que Ricky se tiró por la ventana mientras brindaba con toda la banda por la salida de Cinco de copas. El disco será póstumo, y Ricky tendrá su homenaje en Cemento junto a las bandas amigas. “Queremos hacer una despedida como el Topo se merece. Era un grande, nunca transó con una multinacional, y Flema era una banda de verdad. Hacemos este homenaje y se terminó ahí”, le dijo al No Fernando Rossi, bajista del grupo. “Flema no sigue más. Probablemente nosotros sigamos juntos, pero con otro nombre. Esto no es Rodrigo.”
Página 12 (06/06/02)
Cayó del quinto piso
Murió el
líder del grupo de rock Flema
Manuel Espinosa falleció el viernes 31 tras caer del quinto piso de un edificio en Avellaneda. Según fuentes policiales, estaba festejando a la madrugada la grabación del octavo disco de la banda en un edificio del barrio Güemes.
El cantante del grupo Flema se suicidó esta madrugada al saltar al vacío desde el quinto piso de un edificio de Avellaneda, donde estaba festejando junto a sus compañeros la edición de su octavo CD, titulado Cinco de copas.
La policía identificó a la víctima como Manuel Espinosa, de 33 años, cantante del grupo de rock punk Flema, de trayectoria en el under porteño. El hecho ocurrió cerca de la 1 de la madrugada, en un departamento del quinto piso del edificio de Amaro Giura 1379, en Avellaneda.
Las fuentes policiales informaron que la tragedia se desencadenó cuando, después de los festejos, los miembros de Flema brindaron por el lanzamiento del nuevo disco, pero apenas concluyó el brindis, Espinosa saltó inesperadamente por la ventana.
En la comisaría primera de Avellaneda se instruyeron actuaciones por "averiguación causales de muerte". Tomó intervención el fiscal de Lomas de Zamora Carlos Hassán. Espinosa, conocido como Ricky entre sus seguidores, era el líder del grupo integrado además por Luis Garibaldo en guitarra, Fernando Rossi en el bajo.
Entre la discografía de la banda -que comprende un menú de 8 álbums-, figuran El exceso de drogas y alcochol es perjudicial para tu salud, editado en 1995, Nunca nos fuimos, del mismo año y Si el placer es un pecado, bienvenidos al infierno, editado en 1997.
Espinosa había sido detenido la semana pasada por la policía en la Capital Federal en estado de alcoholismo, lo que obligó a la banda a postergar un show.
El último recital se concretó el sábado pasado en Cemento junto a media decena de bandas que organizaron un festival punk. Antes de la muerte de su líder, Flema había anunciado su última presentación en vivo el próximo sábado 8 de junio en un pub de Avellaneda, como despedida antes de la presentación del próximo CD.
Ricky alcanzó su fama entre los seguidores del rock y el punk under porteño con excéntricos shows en los que aparecía con la cara pintada, siempre vestido con pantalones negros ajustadísimos que no dudaba en bajárselos frente a su público enfervorizado, además de no privarse de hacer "travesuras" en cada lugar donde se presentaba.
Los motivos de su muerte
La familia del
cantante de Flema desmiente versiones
El viernes pasado Ricky Espinosa falleció al caer de un quinto piso en Avellaneda. Su muerte se relacionó con una fiesta. A continuación, la desmentida de la familia, amigos e integrantes de su grupo Flema.
“Los demás integrantes del grupo -dice el comunicado-, la familia y los amigos de Ricky Espinosa decidimos emitir este comunicado de prensa para desmentir las versiones sobre su muerte (surgidas de vaya a saber dónde) que no se ajustan a la realidad. No hubo tal fiesta, ni apuesta, ni nada de lo que circuló por los medios”.
“El día jueves 30 de mayo, por la noche, después de un ensayo, Ricky y Luichi (uno de los guitarristas de la banda) estaban en la casa de este último jugando a los videos, divirtiéndose y riendo. Inesperadamente, Ricky dijo que se iba a tirar por la ventana; se encaramó en la misma, sin darle tiempo a reaccionar a Luichi, perdió el equilibrio y cayó al vacío. Cinco pisos. Eso fue todo”.
“Nunca sabremos qué habrá pasado por su mente en ese momento. Pero la verdad es que Ricky venía más activo que nunca: había terminado de grabar y estaba a punto de encarar la mezcla de su nuevo disco, que lo tenía muy entusiasmado; tenía varias fechas pendientes por distintos puntos del país; también estaba por grabar un video en vivo para su banda paralela Flemita. Es difícil imaginar, en medio de todo esto, la posibilidad de un suicidio premeditado”.
“No es ningún secreto que Ricky tenía problemas con el alcohol. No era infrecuente que, el día después de alguna borrachera, los demás tuviéramos que contarle tal o cual peripecia que había cometido. Entonces él, sorprendido, se reía de esa manera en la que sólo él sabía reír, y que hacía que uno tuviese instantáneamente que perdonarle lo que fuera”.
“Nada quisiéramos más sobre este mundo que poder ahora retarlo, como tantas otras veces: "¿Sabés la que te mandaste anoche, pelotudo? Te tiraste de un quinto piso." Y oír entonces su carcajada. Pero esta vez, y cómo duele, será imposible”.
“Más allá de la fama que se hizo como artista punk, más allá de su imagen pública, los que lo conocimos y lo quisimos y queremos tanto sabemos que esa vida que llevó, extremista y llena de excesos, no se debió al desinterés ni al cinismo, sino a todo lo contrario. Ricky era la persona más sensible que se pueda imaginar, y llevaba dentro un dolor tan íntimo y personal, que muchas veces se sentía solo y perdido en el mundo, a pesar de estar rodeado de gente que lo quería a morir”.
“Ése fue el verdadero Ricky. Y si no, remítanse a sus letras. A las más personales. Ahí está todo. Ricky vivió toda su vida al filo de la navaja. No era la primera oportunidad que hacía alguna travesura por el estilo. Pero algún dios personal que lo venía protegiendo siempre, por una vez le falló. Y fue la última”.
“Lo vamos a extrañar de una manera imposible de explicar. Ya mismo lo extrañamos. Y esto recién empieza. Por eso pedimos de todo corazón la difusión de este comunicado. Por respeto a la memoria de Ricky, al amor de sus fans y (sobre todo) al dolor de una familia y de tantos otros que sufrimos por lo que pasó”.
Los demás
integrantes del grupo, la familia y los amigos de Ricky Espinosa decidemos
emitir este comunicado de prensa para desmentir las versiones sobre su muerte
(surgidas de vaya a saber dónde) que no se ajustan a la realidad. No hubo tal
fiesta, ni apuesta, ni nada de lo que circuló por los medios.
El día jueves 30 de mayo, después de un ensayo, Ricky y Luichy (uno de los
guitarristas de la banda) estaban en la casa de este último jugando a los
videos, divirtiéndose y riendo.
Inesperadamente, Ricky dijo que se iba a tirar por la ventana; se encaramó en la
misma, sin darle tiempo a reaccionar a Luichy, perdio el equilibrio y cayó al
vacío. Cinco pisos. Eso fue todo.
Nunca sabremos qué habrá pasado por su mente en ese momento. Pero la verdad es
que Ricky venía más activo que nunca:había terminado de grabar y estaba a punto
de encarar la mezcla de su nuevo disco, que lo tenía muy entusiasmado; tenía
varias fechas pendientes por distintos puntos del país; también estaba por
grabar un video en vivo para su banda paralela Flemita. Es difícil imaginar, en
medio de todo esto, la posibilidad de un suicidio premeditado.
No es ningún secreto que Ricky tenía problemas con el alcohol. No era
infrecuente que, el día después de alguna borrachera, los demás tuviéramos que
contarle tal o cual peripecia que había cometido. Entonces él, sorprendido, se
reía de esa manera en la que sólo él sabía reír, y que hacía que uno tuviese
instantáneamente que perdonarle lo que fuera. Nada quisiéramos más sobre este
mundo que poder ahora retarlo, como tantas otras veces: "¿sabés la que te
mandaste anoche, pelotudo? Te tiraste de un quinto piso," Y oír entonces su
carcajada. Pero esta vez, y cómo duele, sera imposible. Más allá de la fama que
se hizo como artista punk, más allá de su imagen pública, los que lo conocimos y
lo quisimos y queremos tanto sabemos que esa vida que llevó, extremista y llena
de excesos, no se debió al desinterés ni al cinismo, sino todo lo contrario.
Ricky era la persona más sensible que se pueda imaginar, y llevaba dentro un
dolor tan íntimo y personal, que muchas veces se sentía solo y perdido en el
mundo, a pesar de estar rodeado de gente que lo quería a morir.
Ése fue el verdadero Ricky. Y si no, remítanse a sus letras. A las más
personales. Ahí está todo. Ricky vivió toda su vida al filo de la navaja. No era
la primera oportunidad que hacía alguna travesura por el estilo.
Pero algún dios personal que lo venía protegiendo siempre, por una vez le falló.
Y fue la última. Lo vamos a extrañar de una manera imposible de explicar. Ya
mismo lo extrañamos. Y esto recién empieza. Por eso pedimos de todo corazon la
difusión de este comunicado. Por respeto a la memoria de Ricky, al amor de sus
fans y (sobre todo) al dolor de una familia y de tantos otros que sufrimos por
lo que pasó.
Muchas gracias
Fernado Rossi
Luis Gribaldo
Diego Piazza
Maxi Martin
Sebastian Corona
Sofia y Orlando Espinosa
Agradezco a: http://www.laestafa.cjb.net/ , por hacerme llegar este texto y por algunas de las imágenes...
Tanto tiempo, 15 años de banda punk, y sin ser extremista una leyenda nacional, pero Ricky dijo me tengo q ir, porque si yo soy asi, no dá y nos dejó. No sabemos si estaba ahogado en alcohol o si solo es una droga mas, tal vez decidió irse con sus vahos del ayer. Ricky tomó el último vaso de vino y nos dio una lección de hipocresia de esta sociedad de mierd@ en q vivimos. Esta vez no fue sólo un juego mas; Ricky, heroe nacional nos dejó y ahora en cada pogo, mosh y slam estaremos recordándote con la satisfacción de saber q estas corriendo con satán como vos querias... Mario |
No me interesa saludarte, ni contarte nada sobre mi vida... ni tus guiños cómplices ni tus palmadas sobre mi espalda, pueden hacerme sentir que la vida continúa... A que grado vas?... Que vas a hacer cuando crezcas???... Voy a ser tu asesino, el asesino de tu herencia... Yo no te voy a matar, pero lo que es peor cuando estés agonizando y estires el brazo para agarrarte de algo... yo voy a estar tirado en la cama masturbándome mirando como se cae el techo..." (Ricky Espinosa)...