Fuera las tropas indonesias y el imperialismo de Timor del Este - Basta de masacres
La explosión de violencia en Timor del Este después del plesbicito del 30 de agosto pasado, en el cual la mayoría de la población votó en favor de la independencia era más que previsible. Luego de que los líderes de la guerrilla (Fretilin) abandonaran las armas y aceptaran el proceso de paz impuesto por la ONU quedó más que claro que Indonesia no se retiraría pacificamente de este territorio. La ocupación ilegal de Timor del Este ha contado durante 24 años con el apoyo de los EEUU, Australia y Nueva Zelandia. Debido a esto, creer que la independencia se podía obtener por medios pacíficos fue una traición para el pueblo de Timor del Este. Desde la misma retirada de las tropas portuguesas en 1975 quedo en claro que la independencia de Timor del Este sólo se conseguiría a traves de la lucha armada. En la actual crisis los trabajadores de todo el mundo deben apoyar el derecho a la autodeterminación del pueblo timores y exigir la retirada inmediata de la tropas indonesias de ocupación.
La actual crisis es el resultado de 25 años de ocupación indonesia. Después de muchos años sin poder derrotar militarmente a la guerrilla el gobierno de Jakarta aceptó la realización de un plesbicito bajo la presión del gobierno de los EEUU. Sin lugar a dudas ambos esperaban que después de años de brutal represión y repoblación la mayoría de la población de Timor del Este votase por la integración a Indonesia. Una vez conocido el resultado en favor de la independencia, el gobierno de Jakarta está intentando por la fuerza mantener bajo su control las zonas más ricas de Timor del Este. El plazo de dos meses dado por la ONU para la retirada de las tropas sólo favorece la concreción de este objetivo, instrumentado por medio de la matanza de independentistas.
La mayoría de la izquierda pacifista de occidente, incluidos muchos trotskystas, está pidiendo la intervención de tropas de la ONU, los EEUU o Australia para frenar la masacre en Timor del Este. Al igual que lo hicieron en el resiente conflicto yugoslavo, criticando los bombardeos de la OTAN, pero pidiendo una intervención militar internacional que libere a Kosovo de las garras del ogro Milosevic, ahora nuevamente creen que los EEUU y sus socios son capaces de garantizar los derechos humanos en algún lugar del planeta. Realmente, es una total hipocresia creer que los mayores enemigos de la independencia de Timor del Este en 1975 pueden ahora haber cambiado de lado. Lamentablemente, al igual que ocurrio con el ELK en Kosovo, la totalidad de las fuerzas independentistas de Timor del Este, incluidos los izquierdistas del Fretilin, y el Partido de la Revolución Democrática de Indonesia, también han realizado llamamientos en este sentido.
Cuando Portugal, tras la revolución de los claveles en 1975, se retiro de Timor del Este la guerrilla declaró la indepencia. Los EEUU, tras haber sido derrotados en Vietnam y bajo la paranoia de la expansión comunista, impulsaron a Suharto a ocupar este territorio masacrando a los comunistas tal como lo habia hecho en Java en 1965. Especialmente los EEUU querian mantener bajo su control la rutas rutas submarinas que unen el sudeste asiatico con el oceano índico. Este apoyo, y el de Australia y Nueva Zelandia, cuyas burguesías tienen grandes intereses económicos en la región, fueron fundamentales para mantener a Timor del Este bajo el control de Indonesia. Por lo tanto, es una traición de parte de la guerrila pedir la intervención de tropas de los EEUU o internacionales para garantizar la independencia de Timor del Este.
Haciendo esto la dirección de la resistencia timorense se coloca abiertamente al servicio de los intereses imperialistas, desarmando y desmoralizando a las masas populares frente a la masacre patrocinada por Indonesia. En verdad, la aparente demora del imperialismo en iniciar la ocupación militar, dejando a la misión internacional responsable del plesbicito relativamente indefensa, es parte de su estrategia. Esta consiste en dejar que las bandas paramilitares, apoyadas por el ejercito indonesio, hagan el trabajo sucio de perseguir y asesinar a los sectores más radicales del activismo independentista, esparciendo el terror al conjundo de la población (ya un tercio de ella, 300 mil de 800 mil habitantes, se fugo a las islas vecinas) y forjando una opinió pública internacional que justifique una nueva intervención militar "humanitaria". Encima dichos planes se ven favorecidos por el apoyo activo de la dirección socialdemócrata de la resistencia timorense a la intervención militar internacional.
José Alexandre Xanana Guzmao, principal dirigente del Falintil (brazo armado del Fretilin) y responsable de la retirada militar de la guerrilla, declaró luego de ser liberado de la prisión que "Timor del Este enfrenta una situación desesperante". Además, hizo una apelación a los países amigos para que adopten oportunamente las medidas que nos ayuden a salvar nuestras vidas (O estado de Sao Paulo 8/9). Más directo fue el premio Nobel de la Paz, obispo Carlos Ximenes Bello, quien dijo que el pueblo "es incapaz de luchar contra la violencia". Y que la comunidad internacional "debe acudir inmediatamente para proteger al pueblo timores" (Usa Today 8/9). Declaraciones como estas revelan el caracter proimperialista de la direcciones nacionalistas de Timor del Este, las cuales defienden una salida pacifica, negociando primero con el estado opresor indonesio y ahora, sin intermediarios, directamente con las grandes potencias capitalistas; y oponiendose completamente a una solución para el conflicto por medio de la acción directa del proletariado y el campesinado timores en unidad con los trabajadores indonesios que busque derrumbar a Habibie, títere del imperialismo. Al contrario, son cada vez más frecuentes las apelaciones a confiar en el gobiernode Habibie. De hecho, el secretario político del Comité Central del Fretilin dijo que "a Indonesia no le interesa alimentar el conflicto por que tiene otras regiones problemáticas .... Por eso, es de su interes que el mismo termine rapidamente. Nosotros creemos en Habibie" (El País 8/9). Esta postura de llamar a confiar en el gobierno opresor justamente en el momento en que este patrocina la aplicación del terror sanguinario es una traición vil a la independencia nacional de Timor del Este por parte de la dirección proimperialista del Fretilin, quienes parecen estar preparandose para cumplir el rol de títeres del imperialismo en una nueva semicolonia del gran capital internacional. Queda patente una vez más la completa incapacidad de las direcciones nacionalistas burguesas y pequeñoburguesas para cumplir con las más elementales tareas democráticas pendientes de la lucha antiimperialista.
Por su parte el gobierno indonesio ya pactó con el imperialismo la entrada de las "fuerzas de paz" en Timor del Este bajo la condición de que estas sean controladas por la propia indonesia. De esta forma, sin una reorganización de las fuerzas revolucionarias contra la influencia política de las direcciones traidoras y del imperialismo, las masas timorenses estarán condenadas a que se intensifique su explotación, pues ahora en lugar de soportar la opresión política, militar y económica de Jakarta, tendran como destino la ocupación de su país por parte de las "fuerzas de paz" de la ONU, pasando a sufrir una doble cadena de explotación y opresión nacional.
Ante esta situación es necesario frojar una nueva dirección revolucionaria que conduzca a la población explotada a la victoria en su lucha por la independencia nacional, superando politicamente a la actual dirección socialdemócrata -que tanto avoga por la intervención de la ONU- y combatiendo a los capitalistas de indonesia y al imperialismo en busca de su autodeterminación. Esta tarea histórica sólo puede ser llevada a cabo por un genuino partido revolucionario que sepa unificar la lucha por la liberación nacional contra la opresión indenesia y la inminente colonización imperialista con la lucha contra la corrupta burguesía nativa aliada del imperilismo, forjando una alianza internacionalista con los trabajadores de Indonesia y del comjunto del sudeste asiático. El objetivo de esta alianza debe ser que los obreros y pobres tomen el poder no sólo en la mitad de la isla, sino también en toda la región para dar paso a la formación de una Federación de Repúblicas Socialistas del Sudeste Asiático.
Para los firmantes de este documento hay un solo camino para la liberación de Timor del Este no sólo de las garras de Jakarta sino también de las del imperialismo: La organización del pueblo timores alredor del programa revolucionario de la clase obrera y el uso de la acción directa de masas y la unión con los trabajadores de Indonesia y del resto del mundo. Como lo mostraron los estudiantes en Jakarta durante los últimos años, está es la única forma posible de enfrentar al regimen totalitario de Suharto-Habibie. Lamentablemente, el Fretilin no ha sacado las conclusiones correctas tras largos años de lucha que costaron la vida de 300.000 inocentes. Hoy mismo, más de 1.000 victimas ya han sido sacrificadas en el altar de las negociaciones de paz.
Ante la urgencia de la situación corresponde a toda fuerza revolucionaria:
9-9-99