Ciudadano José
Porto Alegre II: ¡qué lástima!
(segunda parte)
24/2/02
continuación
Los Estados Unidos
Es una lástima que ustedes no aprovecharan la gran asistencia de ciudadanos venidos de todo el mundo para enviar un mensaje de solidaridad al pueblo norteamericano, a sus hombres y mujeres, a sus jóvenes, a sus estudiantes, a sus científicos e investigadores, a sus ciudadanos trabajadores y a sus organizaciones de defensa de los derechos y las libertades cívicas. Hablamos y escribimos con demasiada ligereza sobre Norteamérica. Confundimos su gobierno con sus ciudadanos. Sus ciudadanos están sometidos a una terrible presión mediática y a una gran manipulación.
Es preciso que ellos sepan que los ciudadanos necesitamos que se unan al mundo en rebeldía y que su rebeldía, en el corazón mismo del Imperio, será seguramente decisiva para decidir un nuevo rumbo para toda la Humanidad.
No creo que los ciudadanos norteamericanos den su aprobación sin rechistar al "Proyecto para un Nuevo Siglo Americano" (PNAC) que lidera el nazi William Kristol y que parece tener tantos adeptos en las filas de la actual administración de los EE.UU. y del Pentágono. Su omisión en el redactado final es un tremendo error.
Argentina
Es una lástima que ustedes anden tan despistados respecto a la crisis argentina: el fracaso de la política del FMI.
Yo diría todo lo contrario. La política del FMI, minuciosamente preparada y ejecutada a lo largo de más de 20 años, ha dado unos resultados absolutamente satisfactorios: ha dado los resultados pretendidos.
Después de gastar tanta tinta escribiendo sobre la globalización, ustedes no entienden realmente la realidad del mundo que queremos cambiar. Los resultados pretendidos han sido sencillamente los de empobrecer a la población argentina, y siguen siendo los de empobrecer a todas las poblaciones del Cono Sur americano.
Por una razón muy sencilla. Para que el granero de Roma esté a rebosar, los graneros del mundo han de permanecer vacíos. Todas las riquezas del mundo no pueden ser consumidas por sus pobladores: han de seguir la dirección hacia Roma.
Todo el presupuesto de la industria farmacéutica ha de dirigirse a los países ricos para solucionar las secuelas del envejecimiento, combatir la obesidad o las patologías relacionadas con la abundancia alimentaria y el sedentarismo, a costa de no destinar prácticamente ni un solo dólar a la investigación de las enfermedades que causan el 90% de las muertes en los países pobres (el paludismo, la lepra, la úlcera de Buruli, la meningitis, el sida, etc.), que representan el 80% de la humanidad. Los 500 litros de agua por persona y día que gasta un ciudadano californiano es a costa de que otras muchas regiones del globo permanezcan en la insuficiencia. El consumo creciente del gasto energético en Sillicon Walley es a costa de la escasez para muchos ciudadanos del mundo que no pueden consumir ni un solo kilowatio...
El mundo empobrecido no puede consumir. Solamente puede ser el proveedor de los recursos energéticos, minerales o alimentarios para el mundo desarrollado.
Mantener el modelo de progreso actual en los países desarrollados sólo es posible negando este progreso al resto del mundo. Es simplemente un problema matemático. Matemáticamente no es posible tal modelo de progreso en un mundo en el que nos acercamos a los 6.000 millones de seres humanos.
¿Entienden ustedes, pues, cuál es el verdadero problema de la crisis Argentina? ¿Entienden ustedes, pues, cuál es el verdadero problema con el que nos enfrentamos el conjunto de la Humanidad?
La guerra
Qué lástima que ustedes no sean consecuentes con este deseo de luchar en contra de la guerra y el militarismo. Qué lastima que ustedes no hayan entendido que en este contexto actual de saqueo del mundo y de eliminación de los sobrantes NO EXISTE OTRA POSIBILIDAD para el Capital que declarar la guerra a la humanidad.
Ustedes nunca podrán detener la guerra y la escalada de la violencia si no se plantean claramente la manera de terminar con la sociedad del dinero y la mercancía. Terminar con un sistema que llamamos capitalismo.
Yo no sé qué temor tienen ustedes de hablar con claridad del capitalismo (que no aparece citado ni una sola vez en el texto final ). Contrarios al "pensamiento único", que tan claramente han denunciado, parece que ustedes quieran propugnar el "pensamiento confuso". Cuando un sistema de producción ya no es capaz de representar ninguna esperanza para los ciudadanos, cuando el poder sólo puede sustentarse claramente por la fuerza de las armas, ustedes no pueden extrañarse de ello y hacer alegatos tan simplistas contra la violencia, contra el militarismo, a favor del diálogo y la resolución no violenta de los conflictos. Ustedes no son plenamente conscientes de lo que realmente está pasando en el mundo.
El proceso de concentración y acumulación de riquezas que se dio desde los mismos principios del desarrollo capitalista y que se acrecentó en sus últimas etapas de luchas imperialistas (entre Estados) prácticamente ha terminado. Esta gran concentración de riquezas resultante, este inmenso poder en manos de los lobbies del dinero ha dado lugar a un colosal IMPERIO.
En este Imperio (como en todos los Imperios) es el poder político militar el que gestiona directamente todo el saqueo. Está por encima del mismo dinero, de las leyes económicas, de los tratados internacionales, de los tribunales civiles, de las democracias representativas, de los Parlamentos de los pueblos... hasta por encima del propio Congreso norteamericano, que asiste impasible al encubrimiento de los papeles de Enron o a la ocultación de la información de los documentos de la era Reagan en la que trabajaron el actual vicepresidente Dick Cheney y el secretario de defensa Donald Rumsfeld.
En los Imperios es solamente el principio de la fuerza el que prevalece.
Los Imperios, quítenselo de la cabeza, no pueden dar marcha atrás. Una vez decidida y emprendida la conquista del planeta la llevan a cabo hasta el final, sin escrúpulos ni piedad.
Ustedes deberían haber explicado claramente, sin dilación alguna que la Humanidad está en guerra.
Ustedes deberían haber explicado claramente las consecuencias de esta guerra si el Imperio consigue salir vencedor.
Otra cuestión es nuestro inmenso deseo de que la presión y la rebeldía de la mayoría de los seres humanos, nuestra tenacidad y nuestro determinación sean capaces pacíficamente de trastocar los planes del poder. Den por seguro que éste es también mi deseo. Pero de ninguna manera propagaré la ingenuidad y la resignación de los "pacíficos" ante la terrible violencia en contra la vida de la sociedad del Capital.
Me asustan los nuevos curas Papón. Me asustan la alegría, la buena fe y el candor de los jóvenes que ustedes arrastran a las manifestaciones contra la globalización neoliberal. Me entristece pensar en los muchos Carlo Giuliani que pueden ser víctimas de estos "nuevos caminos creativos" que ustedes están impulsando.
Sobre esta cuestión solamente desearía añadir mi absoluta oposición a su consigna de abolición del servicio militar obligatorio. O ustedes se plantean claramente la disolución de todos los ejércitos o mejor cállense.
El paso del ejército de levas al ejército profesional ha sido un terrible retroceso para los ciudadanos. Nunca ninguna medida tomada por las llamadas fuerzas progresistas y de izquierda ha favorecido tanto las necesidades del Capital. El uso de "servicios militares privados" (ligados estrechamente a la industria armamentista, química, farmacéutica y a las grandes empresas petroleras y aeronáuticas, etc. ) responde claramente a las necesidades de una burguesía imperial absolutamente libre tanto del control de los parlamentos nacionales como de los organismos internacionales.
Recuerden ustedes el papel jugado por las fuerzas de choque norteamericanas en Afganistán, que ni tan solo pertenecían al ejército. Recuerden ustedes las actividades de la compañía británica "Sandline International" (compañía militar privada) en las masacres de Sierra Leona. Recuerden ustedes el papel que están jugando los laboratorios privados norteamericanos e israelitas en la carrera de la manipulación genética de virus y de servovirus destinados a la guerra bacteriológica. Recuerden ustedes la canción que entonan los marines para recibir en Guantánamo a los prisioneros talibanes: "We will rock you". Es una vieja canción de Queens que se corresponde con algo muy parecido a : "Os vamos a sacudir". Curiosamente tiene mucha coincidencia con los eslóganes que colgaban los nazis a la entrada de los campos de exterminio. No lo olviden ustedes.
La democracia
La bandera de la democracia está íntimamente ligada al proceso del desarrollo capitalista. No puede entenderse uno sin la otra. Los ciudadanos levantamos esta bandera porque sin duda alguna entendimos que detrás de la gran revolución industrial que emergió de las ruinas de la sociedad feudal se abría una etapa de libertad y de bienestar. Si ustedes leen detenidamente el preámbulo de la Constitución francesa comprenderán perfectamente cuáles eran realmente las ansias de libertad de los ciudadanos europeos.
No fue así sin embargo. La burguesía se enriqueció y las libertades democráticas sólo se pudieron mantener a costa de muchísimas muertes en numerosísimas confrontaciones a lo largo de más de dos siglos. Pero la libertad ha seguido siendo el signo del progreso y del bienestar. Solamente en los países en donde los parlamentos legislaron (no sin gran resistencia) favorablemente a las reglamentaciones laborales, a los sistemas de pensiones y de jubilación, a la asistencia sanitaria, a la escolarización obligatoria y pública, etc., sus burguesías se enriquecieron y se expandieron. El capitalismo, como sistema de producción no puede desarrollarse con salarios de miseria, con la sobreexplotación del trabajo humano, o en regímenes dictatoriales. Todo esto viene a cuento para explicarles que la tal democratización del mundo empobrecido que ustedes enfatizan es una quimera. La democracia es industrialización, son recursos, son escuelas, es asistencia sanitaria, son pensiones... es burguesía y asalariados. Otra cosa es solamente una gran farsa vacía de todo contenido. Lo que ustedes mismos llaman: democracia electoral.
Quisiera insistir en el discurso de Saramago: " (...) Seguimos hablando de la democracia como si se tratase de algo vivo y actuante, cuando de ella nos queda poco más que un conjunto de formas ritualizadas, los inicuos pasos y gestos de una especie de misa laica. Y no nos percatamos, como si para eso no bastase con tener ojos, de que nuestros gobiernos, esos que para bien o para mal elegimos y de los que somos, por lo tanto, los primeros responsables, se van convirtiendo cada vez más en meros comisarios políticos del poder económico, con la misión objetiva de producir leyes que convengan a ese poder, para después, envueltas en los dulces de la pertinente publicidad oficial y particular, introducirlas en el mercado social sin suscitar demasiadas protestas, salvo las de ciertas conocidas minorías eternamente descontentas (...) Urge, antes de que sea demasiado tarde, promover un debate mundial sobre la democracia y las causas de su decadencia, sobre la intervención de los ciudadanos en la vida política y social, sobre las relaciones entre los Estados y el poder económico y financiero mundial, sobre aquello que afirma y aquello que niega la democracia, sobre el derecho a la felicidad y a una existencia digna, sobre las miserias y esperanzas de la humanidad o, hablando con menos retórica, de los simples seres humanos que la componen, uno a uno y todos juntos. No hay peor engaño que el de quien se engaña a sí mismo. Y así estamos viviendo..."
Qué lástima que ustedes no preguntaran a Saramago por el significado de la "decadencia de la democracia".
Modestamente yo se lo explicaré.
Cuando se derrumban como un castillo de naipes las reglamentaciones laborales, cuando el trabajo de los obreros se desvaloriza, cuando el sistema de pensiones y de jubilaciones se derrumba, cuando el sistema escolar público hace aguas, cuando se privatizan los servicios más necesarios, cuando el capital productivo deviene capital mafioso y especulativo, cuando las empresas se trasladan a paraísos de mano de obra barata... cuando los comisarios políticos están cada vez más descaradamente al servicio de los poderes económicos y financieros mundiales, etc., la democracia ENTRA EN DECADENCIA.
Probablemente ustedes asientan conmigo sobre estas cuestiones. Pero un abismo nos separa. Para ustedes es un problema de mala gestión, de especuladores y de ladrones. Para mí es la consecuencia de un sistema agotado que para continuar subsistiendo no tiene mas salida que la dominación del mundo bajo una dictadura imperial. Ustedes deberían saber que los Imperios no fueron nunca democráticos. Fueron dictaduras cesaristas.
Qué lastima, ¡no hay peor engaño que el de quien se engaña a sí mismo!
El Patrimonio de la Humanidad
Tengo una gran satisfacción y les estoy enormemente agradecido porque ustedes hayan introducido en el documento final el concepto de Patrimonio de la Humanidad, aunque sólo sea tímidamente. Agua, tierra, alimentos, bosques, semillas... los mares y océanos, los cielos, los recursos naturales, las fuentes energéticas y minerales, los conocimientos científicos, el código genético, nuestra conducta colaboradora y solidaria, etc., son el patrimonio común de todos los seres humanos que habitamos el planeta Tierra.
Yo solamente les pediría un pequeñísimo paso hacia delante, un paso importantísimo: reconocer que el patrimonio común de la Humanidad es incompatible con la propiedad privada. O es común o es privado. Tarde o temprano ustedes se habrán de definir sobre esta cuestión. Mientras no lo hagan sus cantos serán sólo de sirena.
Respecto a considerar Patrimonio de la Humanidad las culturas y las identidades de los pueblos, me parece que es una grave incomprensión de la historia de los humanos. La cultura no es el producto de un "soplo divino" intocable e inalterable por los siglos de los siglos. No es transmisible genéticamente. La cultura es la expresión de un determinado desarrollo social, de la manera de vivir, de trabajar, de relacionarse... es un producto social mutable, cambiable, variado y variable. En todo caso deberíamos considerar nuestras culturas e identidades como la expresión de un camino anteriormente recorrido. Del legado cultural de nuestros progenitores no hemos hecho nunca, por suerte, leyes inamovibles.
Contrariamente, el "nuevo mundo que es posible" ha de superar las viejas culturas y las viejas identidades que nos han separado y enfrentado, que han sido verdaderos instrumentos para el mantenimiento y perpetuación de las sociedades de explotación.
Otra cosa muy diferente es promover, frente al pensamiento y la cultura única que nos impone el Imperio, un mundo en donde la libertad, la diversidad y la multiplicidad de las respuestas de los ciudadanos del mundo represente nuestra mayor garantía de progreso y de bienestar.
Es una lástima que ustedes no comprendan que los seres humanos, en un futuro mundo interconectado en donde los conocimientos y la ciencia estén a nuestro alcance, en donde seamos protagonistas de nuestra vida en común, en donde el individuo y su bienestar primen por encima del dinero y de la mercancía, desarrollemos comportamientos y pensamientos múltiples, distintos y diversos. Es una lástima que ustedes no comprendan que todo ello nada tendrá que ver con las anteriores culturas e identidades que nos han mantenido sometidos y encadenados. Si lo logramos, habremos de asumir y afrontar, entonces, nuevas preguntas y nuevos interrogantes.
Para terminar...
...yo desearía celebrar con todos los asistentes al Foro de Porto Alegre la existencia de un verdadero movimiento de rechazo a la sociedad del Capital. Un rechazo instintivo que emerge del corazón y de las entrañas de muchos de los ciudadanos del mundo que NECESITAMOS que otro mundo sea posible.
Yo desearía que este movimiento avanzara en un gran esfuerzo colectivo en la comprensión de las respuestas y en las soluciones que nos apremian. Lejos de manipulaciones políticas, lejos de soluciones milagrosas.
El pensamiento y el comportamiento de los humanos ha de sustentarse en el conocimiento científico, en el análisis riguroso de la realidad para poderla transformar. El idealismo es nuestro enemigo. Es el compañero de los santones y de los políticos que no quieren que nada cambie. Es el instrumento del poder.
Josep-febrero 2002
(Otros escritos en: http://www.enxarxa.com/G3)