Durante todo un día, desde que me desperté hasta la noche bien tarde, sentí que podía albergar una esperanza. Que por ahí, podía soñar despierta.
Es decir, que los presos políticos obtendrían la libertad, que iba a haber aumento de salarios, que le hacíamos un corte de manga a la deuda externa, que los piqueteros –durante tantos años degradados a pedir con su cuerpo limosnas llamadas "planes trabajar" – ahora llevaban un plan para abrir fábricas, que Cavallo "el brillante" tenía que esconderse y De la Rúa también. Que Menem no tenía nada que decir...
Y de ahí en más podía soñar con que ya no morirían más pibes por hora en mi país, que las AFJP [Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones], los bancos y las empresas que se adueñaron de nuestro patrimonio huían de la ira popular, como ratas, en barcos que los alejaban silenciosamente y para siempre, porque los perdían en la profundidad de un mar inexistente. Pude soñar sin importarme "quién" le daba máquina a mi sueño.
Porque cuando estaban los milicos asesinos con Martínez de Hoz, no podía soñar. Y así me robaron la juventud. Pero nadie golpeó una cacerola por el vecino que se llevaban cargado.
Porque cuando Alfonsín hizo el corte de manga en unas pascuas y lo remató desde el congreso con la ley de obediencia debida, sólo algunos locos sueltos protestaron. No hubo un solo choque de cacerolas.
Porque cuando Menem privatizó, dejó en la calle a miles de trabajadores, lo volvieron a elegir en medio de una desocupación que alcanzaba el 18 por ciento. No hubo cacerolazo, al contrario.
Todos esos años no podía soñar, no podía ser joven, no podía dejar de ser algo así como una viuda sempiterna y llorar. Llorar despierta.
Pero mis sueños tienen patas cortas.
Ya estaba el bocón de Menem en la rosada, ya el grupo Clarín le hacía un extenso reportaje a Cavallo y lo mostraba por la pantalla, tan... como siempre.
¡Y ahora de la Rúa llamando a la unidad nacional!
¡ Bush exigiendo un plan sustentable!
Y los idotas de la pantalla pensando en "la imagen" que dábamos al exterior.
Los pibes se seguirán muriendo, los desocupados seguirán haciendo piquetes y poniendo el cuerpo por una limosna, Alí, Puigjané y todos los otros miles de presos políticos seguirán detrás de la rejas, la repsol, la telefónica, las afjp, la telecom, el citi bank, el boston... se seguirán llevando las ganancias que produce este país, además de amenazar, saquear, expropiar..., las madres de plaza de mayo volverán a ser las locas pero, claro, a lo mejor, eso sí, los que tengan ahorros en dólares en los bancos, capaz que los pueden sacar y se irán de vacaciones a cancún, a punta del este o a algún lugar mejor, que yo ni siquiera sé que existe.
No puedo expresar ni manifestar felicidad. Sólo quisiera extender un abrazo cálido, como si fuera un ala suave, a esas mujeres, esos hombres, esos niños que están sometidos a tomar, en un altísimo riesgo, un alimento para sobrevivir.
Sin embargo, yo sé, querido lector, que dentro de un rato, capaz, empezamos a juntarnos de nuevo y los trabajadores y los desocupados y los privados de su libertad y los silenciados, y los cantores y los poetas y todos, todos todos nos decidimos y salimos de esas pinturas de Carpani y hacemos realidad la magia de ser latinoamericanos.
El deber del artista no es el de mostrar cómo son las cosas verdaderas, sino el de mostrar cómo son verdaderamente las cosas. Bertolt Brecht.
María Peña
(Editorial no editado de La Gaceta... revista casi subterránea, latinoamericana, literaria y mensual, que espera respuesta a modo de vencer el espontaneísmo individual que nos deja inermes frente a la pantalla.)