Por una democracia política y económica con justicia social. Por el cambio del modelo neoliberal.



 
 



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EL PARTIDO COMUNISTA PERUANO

 RESPALDA EL PARO NACIONAL

 

E

l pueblo peruano se prepara para  dar una nueva batalla de clase en defensa de los intereses del país y de las grandes mayorías nacionales.  Nos convoca la CGTP con un llamado unitario y plural y centrado en una Plataforma que recoge las sentidas y justas demandas de los trabajadores, de los diversos sectores sociales y de las fuerzas políticas de izquierda, progresistas y democráticas que luchamos  por el cambio,  la democracia auténtica y la justicia social.

El diálogo, al que siempre ha estado dispuesta la CGTP y las fuerzas populares resultó infructuoso frente a la política de oídos sordos, a la soberbia y a la carencia de autocrítica por parte del gobierno.  Las múltiples jornadas de lucha sindicales, paros regionales, movilizaciones populares y las más diversas protestas no han sido escuchadas ni atendidas por el gobierno. Los cambios de gabinetes ministeriales y los reiterados ofrecimientos de “Punto de quiebre”, “Hoja de Ruta”, “Acuerdos Nacionales“ no han pasado de falsas promesas, cambio de personas  e invariable y tozudo continuismo de una política económica que viene desde la dictadura y que este gobierno mantiene intocada, pese a su fracaso estrepitoso en el Perú  en  América Latina y en el mundo.

Por estas razones el Paro Nacional del 14 de Julio es una acción legítima y una respuesta unitaria y plural del conjunto del pueblo peruano en demanda de efectivos cambios en el país. Es una enérgica llamada de atención al gobierno para que encare responsablemente la severa crisis política, económica y moral que afecta al país y que nos está llevando al desgobierno y al caos, generando un escenario explosivo en el que se abre paso al surgimiento de tendencias autoritarias y golpistas, que en nombre del orden y la autoridad reclaman mayor represión.

Es también un enérgico emplazamiento al gobierno para que resuelva sin dilación ni subterfugios el conjunto de demandas de los gremios en conflicto, de los más diversos sectores de la actividad económica y social del país, particularmente de los productores del campo, de los pequeños y medianos empresarios de la industria nacional, ambos arruinados por las políticas ultra liberales; para que se cambie la política laboral continuista, se combata sin vacilaciones la corrupción y se rectifique la política internacional subyugada a los intereses transnacionales y basada exclusivamente en el ALCA y el TLC.  Y también se atiendan las demandas de las nacionalidades quechuas y aymaras, ancestralmente olvidadas y azotadas por  la pobreza y extrema pobreza que en la zonas alto andinas alcanza al 81,8% y al 57,9% respectivamente. 

Asimismo se encare la crisis política poniendo fin al imperio de una Constitución espuria fruto del fraude y la conveniencia de los sectores más reaccionarios del país como es la Constitución fujimontesinista de 1993 que este gobierno mantiene intacta. La misma que apenas se quiere modificar puntualmente sólo para eliminar derechos adquiridos y pensionarios, que ni siquiera la dictadura se atrevió a conculcar y que este gobierno, sumiso  a los dictados del FMI pretende arrasarlos.  Si se cierran las puertas, si se responde con la represión, si el diálogo es de sordos y se impone la soberbia y la indiferencia del gobierno, el toledismo seguirá cavando su propia tumba. 

El Paro no incluye en sus demandas la salida de Toledo, pero que quede muy claro, tampoco es de respaldo a un gobierno que ha mostrado incapacidad, que no es ajeno a la corrupción y que es continuador de un modelo económico fracasado que sólo ha multiplicado la pobreza, el atraso, la desocupación y ha colocado a nuestro país a la cola de los planes de dominio imperial.

Sabemos que el gobierno de Toledo es cada vez más insostenible, que la desconfianza y la indignación de la población están llegando a su limite y que la derecha más reaccionaria vinculada a los intereses transnacionales y al pasado corrupto, así como el fujimontesinismo y el senderismo quieren sacar ventajas de esta situación para echar tierra y olvido a sus crímenes y tropelías, asalto a los dineros del Estado y a sus actos de genocidio, que hoy quieren encubrir con el manto de la impunidad y la política del borrón y cuenta nueva.

Junto al movimiento obrero,  al que hemos estado estrechamente ligados a lo largo de nuestra historia y por el que hemos entregado la vida y el sacrificio de nuestros mejores cuadros,  respaldamos con toda decisión y firmeza el Paro Nacional, porque enarbola una Plataforma justa, persigue objetivos patrióticos y democráticos y expresa  el sentir de millones de hombres y mujeres hartos de desgobierno y de promesas incumplidas.  Además,  porque el Paro se propone señalar un cause democrático y popular y darle direccionalidad política y alternativa al enorme descontento popular y forjar una salida a la crisis no por el lado de la anarquía y el caos sino construyendo una alternativa democrática para generar un cambio verdadero no en beneficio de la derecha tradicional y de las clases dominantes, que han dirigido por siglos nuestro país, sino en beneficio de los mas pobres, de las grandes mayorías nacionales, que aspiran a vivir en una patria justa digna y soberana.

Como advertimos el Paro ha tenido el merito de poner las cosas en su sitio, de poner orden en medio del caos, de definir posiciones.  Un primer éxito de la convocatoria del Paro ha sido reposicionar el debate político en torno a los temas de fondo, sacarlo del escándalo, de los dimes y diretes que vanalizan la política y centrarlo en el debate de la política económica, del sistema político colapsado, de la espuria Constitución,  de las políticas de integración económica subordinadas a los intereses foráneos y relaciones del Perú con el mundo.

Dijimos también que el Paro debería centralizar las luchas dispersas y articularlas en un solo puño, en una sola Plataforma, bajo una misma estrategia y una dirección colectiva unitaria y plural, y eso se está logrando.  Preservar, desarrollar y consolidar esos niveles de unidad apuntando a la forja de un gran frente del con política social alternativa y propuesta a los grandes problemas nacionales es nuestro deber y nuestra más firme decisión.

Como era previsible la derecha tiembla y se opone radicalmente al Paro. Los sectores más conservadores y reaccionarios de la derecha política y empresarial han salido con todas sus armas ha descalificar el Paro, se rasgan las vestiduras porque la CGTP demanda el cambio de la política económica, y se opone a las negociaciones de un TLC que se hace a espaldas del pueblo y que apunta a destruir el aparato productivo nacional para establecer el imperio de las transnacionales y el dominio total y neocolonial de nuestra economía, de nuestros recursos y hasta la vida de  las personas.   Se  escandalizan porque los trabajadores piden al gobierno independencia y soberanía frente a los designios del imperio y rechazan con justeza el sometimiento y genuflexión frente a la política de la administración Bush.  Protestan porque los trabajadores, amantes de la paz, piden el cese de la guerra, el retiro de las tropas invasoras y el establecimiento en Irak de un gobierno emanado del pueblo y sin intervención yanqui.  Reniegan porque los trabajadores piden que el gobierno peruano, fiel a sus tradiciones diplomáticas, no avale la intervención norteamericana en los asuntos internos de otros países.

El Paro, como vemos ha dividido las aguas y obligado a definiciones.  La derecha y algunos que fungen de centristas se han desenmascarado enfilando sus armas y  ataques contra el paro tratan de “ideologizarlo”, “politizarlo” y satanizarlo,  porque saben que su éxito significará un duro golpe al neoliberalismo y probablemente un golpe mortal a la Constitución fujimorista y a las reglas de juego que montó la dictadura para aplicar su modelo neoliberal y proteger sus fechorías.

La inmensa mayoría del pueblo peruano, el movimiento sindical organizado sin excepciones, los partidos políticos que conformamos la Coordinadora Nacional de Izquierda y fuerzas progresistas, el Frente Popular, el PDD, junto a otros colectivos y fuerzas políticas que luchan por el cambio hemos confluido sin vacilaciones, sin hegemonismos y sin condiciones al llamado de la CGTP.  También lo ha hecho el partido Aprista, aunque con matices en torno a la Plataforma, se suman a esta medida de protesta como corresponde a partidos democráticos.  Nosotros saludamos a todas las fuerzas políticas, sociales, sindicales y populares que quieren cambios de verdad y estamos seguros que no se dejaran arrastrar por las campañas sico-sociales, por la política de amedrentamiento y por las maniobras que la derecha y el gobierno al unísono realizan para hacer fracasar el Paro. 

El Paro es una medida pacífica y por lo tanto deslindamos con el senderismo, con el anarquismo, con el fujimontesinismo y el ultra radicalismo, que pretende aprovecharse del Paro para llevar agua a su molino, como ha ocurrido recientemente en Ayacucho y otros lugares.   El pueblo organizado unitariamente sabe bien que los actos desesperados e irracionales, no hacen  sino desprestigiar las gestas revolucionarias de los pueblos y provocar la represión generalizada.

Los comunistas  estaremos, como siempre, en la primera línea de combate junto a los trabajadores luchando por la justa causa de nuestro pueblo.

 

Lima, 2 de julio del 2004.

 

   
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