Declaración del Comité
Central del PCC y el Gobierno Revolucionario de Cuba (7-5-2004)
Brutales medidas
económicas y políticas contra nuestro país y contra los cubanos
residentes en los Estados Unidos
En el día de ayer, 6 de mayo, el gobierno de los Estados Unidos
anunció nuevas medidas para recrudecer aún más su política agresiva
y hostil contra Cuba.
En horas de la mañana, el presidente Bush, al anticipar las
medidas a través de un breve comentario frente a algunos medios de
prensa, reiteraba su odio y su agresividad contra nuestro pueblo,
repitiendo sus tradicionales y cínicos ataques y delineando su
escalada injerencista. Llegó a afirmar desvergonzadamente que el
objetivo de las medidas era "acelerar el día en que Cuba sea un país
libre".
Con posterioridad, en horas de la tarde, el señor Roger Noriega,
Secretario Asistente de Estado para Asuntos del Hemisferio
Occidental, uno de los autores de la Ley Helms-Burton y
representante en el gobierno de Estados Unidos de la mafia
terrorista de Miami, realizó una presentación en Washington donde
informó sobre los pormenores del contenido del Informe entregado al
Presidente de los Estados Unidos por la llamada "Comisión de Ayuda a
una Cuba Libre", enfatizando, sobre todo, en las nuevas medidas
económicas y políticas que se dispone a aplicar contra Cuba la
Administración Bush.
En seis capítulos y más de 450 páginas, el llamado Informe de la
Comisión de Ayuda a una Cuba Libre no podría contener más mentiras,
rencor, frustraciones, e injerencia en los asuntos internos de un
país.
El documento integra como tareas estratégicas para el logro del
derrocamiento del Gobierno cubano: el incremento del apoyo a la
contrarrevolución interna, el aumento de las campañas
internacionales contra Cuba, el recrudecimiento de las acciones
subversivas y de desinformación contra nuestro país, la adopción de
nuevas medidas para afectar la economía cubana y lo que han dado en
llamar "socavar los planes de sucesión del régimen".
En el primer capítulo, dedicado íntegramente a las nuevas medidas
para intentar destruir a la Revolución, se destacan las siguientes:
1. Disponer de 59 millones de dólares en los próximos 2 años para
financiar las acciones dirigidas a la destrucción de la Revolución.
Este dinero sería utilizado, entre otros propósitos, para:
a) Crear un fondo internacional para el desarrollo de la "sociedad
civil" en Cuba, que atraiga a personal "voluntario" de terceros
países para que viajen a nuestro país y ofrezcan ayuda a los
mercenarios a su servicio en Cuba. En la práctica, es la
organización de un cuerpo de mensajeros para suministrar apoyo
financiero y logístico a la contrarrevolución.
b) Establecer de conjunto con la OEA un "plan de becas" para que
elementos contrarrevolucionarios seleccionados por ellos estudien en
universidades norteamericanas y de América Latina. Es, en esencia,
su plan de formación de cuadros para la contrarrevolución en Cuba.
c) Financiar programas para apoyar lo que llaman "esfuerzos pro
democracia de los jóvenes, las mujeres y los cubanos de origen
africano". Insólito objetivo, viniendo del país de la discriminación
de todo tipo y el Ku Klux Klan.
d) Dedicar 18 millones de dólares a las transmisiones de las mal
llamadas TV y Radio Martí, a través de un avión C-130 dedicado
exclusivamente a ello.
e) Mantener e incrementar las campañas públicas contra Cuba en el
extranjero en las que se trate sobre las supuestas violaciones de
los derechos humanos en Cuba, el "espionaje cometido contra otros
países", la "subversión contra los gobiernos democráticamente
electos en América Latina" y otras acciones definidas como una
amenaza para los intereses de los Estados Unidos; así como la
promoción de conferencias internacionales o nacionales en terceros
países para "diseminar información" sobre las políticas de Estados
Unidos para promover la "transición" en Cuba. Es el anuncio de otros
5 millones de dólares para financiar la campaña internacional de
desprestigio y mentiras contra Cuba.
2. Limitar los receptores de remesas de dinero y paquetes a los
familiares directos de cubanos residentes en los Estados Unidos,
definidos estos exclusivamente como abuelos, nietos, padres,
hermanos, esposas e hijos. Significa que, a partir de ahora, un
cubano residente en Estados Unidos será el único inmigrante que
tendrá prohibido enviarle ayuda económica a una tía anciana u otro
familiar cercano.
3. Prohibir a los cubanos residentes en Estados Unidos el envío
de remesas y paquetes a sus familiares, si estos son "funcionarios
del gobierno o miembros del Partido Comunista". Una madre, por
ejemplo, de 70 años, deberá renunciar a sus derechos políticos para
recibir una remesa.
4. Reducir las visitas a nuestro país de cubanos residentes en
Estados Unidos de un viaje anual como es hoy a un viaje cada tres
años. Establece la restricción adicional de la necesidad, a partir
de ahora, de un permiso específico para cada viaje, en lugar de la
licencia general vigente hasta hoy. Limita el otorgamiento de
permiso para viajar a Cuba, sólo cuando se trate de visitar a
familiares inmediatos. A estos efectos, el gobierno de Estados
Unidos decreta que a partir de este momento la definición de familia
será "abuelos, nietos, padres, hermanos, esposos e hijos". Es decir,
en lo adelante ya un primo, una tía, u otro familiar cercano no será,
según el presidente Bush, miembro de la familia. Establece, además,
que los cubanos recién llegados a los Estados Unidos sólo podrán
viajar a Cuba tres años después de haber emigrado. Mientras el
gobierno de Cuba flexibiliza cada vez más las visitas al país de los
emigrados, el gobierno de los Estados Unidos multiplica los
obstáculos. ¿A qué temen?
5. Disminuir la cantidad de dinero que puedan gastar los cubanos
residentes en Estados Unidos para cubrir sus gastos durante sus
visitas a Cuba de 164 dólares a 50 dólares diarios. Una nueva y
arbitraria discriminación contra la comunidad cubana en Estados
Unidos.
6. Ordenar a las autoridades norteamericanas que realicen "operaciones
encubiertas" contra todo el que traiga dinero a familiares en
nuestro país de cubanos radicados en Estados Unidos. Incluso, se
ofrecen recompensas a aquellos que delaten los envíos ilegales de
remesas familiares.
7. Continuar restringiendo el otorgamiento de licencias para
viajes educacionales y el intercambio académico a ciudadanos e
instituciones norteamericanas a través de regulaciones más rígidas
que las actuales. Recordemos que las licencias para el llamado "intercambio
pueblo a pueblo" ya fueron eliminadas por la Administración Bush.
8. Realizar un estudio riguroso para que se pueda evaluar si la
aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton es contraria a los
intereses norteamericanos o si su aplicación podría acelerar la
caída de la Revolución Cubana. En la práctica, evoca la posibilidad
de autorizar la celebración de juicios en cortes norteamericanas
contra empresarios de terceros países que hagan negocios con Cuba,
lo que no se ha aplicado hasta ahora.
9. Aplicar firmemente las sanciones contenidas en el Título IV de
esa misma ley, que prohíbe el otorgamiento de visas para entrar a
Estados Unidos a inversionistas extranjeros en Cuba, e incluso se
dedicarán más recursos y personal para aplicar la Ley Helms-Burton.
10. "Neutralizar" a las compañías cubanas que se dedican a la
actividad económica vinculada con el sector externo. Para ello se
crearía un Grupo de Evaluación de Bienes, dedicado a investigar a
las compañías cubanas y extranjeras que comercian con Cuba.
11. Elevar los esfuerzos para involucrar a gobiernos de terceros
países en las campañas contra la Revolución Cubana.
12. Apoyar las acciones en terceros países para desestimular el
turismo hacia Cuba.
13. Continuar negando las visas a funcionarios cubanos que deben
viajar a Estados Unidos.
14. Crear un puesto de Coordinador para la Transición en Cuba a
nivel del Departamento de Estado, quien se encargaría de chequear la
aplicación de todas estas medidas.
Los otros cinco capítulos abordan con desfachatez las medidas que
pondría en vigor el gobierno de Estados Unidos en nuestro país una
vez que lograsen su sueño de derrocar a la Revolución Cubana. No nos
detendremos en su análisis por el momento. Sólo citaremos un ejemplo:
una de las medidas propuestas es "Inmunizar inmediatamente a todos
los niños menores de cinco años que estén aún por vacunarse contra
las principales enfermedades infantiles". Nuestro pueblo puede sacar
sus propias conclusiones. Es el plan de anexión de Cuba y el retorno
a la república contrahecha de la Enmienda Platt.
Resultan increíbles la crueldad y el odio en que está inspirada
esta nueva agresión contra nuestro país. Se trata por todos los
medios de incrementar las difíciles condiciones que ya nos impone el
criminal bloqueo norteamericano. Constituye una flagrante violación
de los derechos humanos de 11 millones de cubanos a los que se
intenta rendir por hambre y enfermedades por el sólo "delito" de
querer ser libres, independientes y por no someternos al mandato
imperial.
Las medidas anunciadas en el día de ayer constituyen también una
violación de los derechos de los ciudadanos de origen cubano
residentes en los Estados Unidos a los cuales a partir de ahora se
les imponen nuevas y draconianas restricciones para viajar y para
enviar ayuda económica a sus familiares en Cuba.
Todas estas medidas, y la política estadounidense en su conjunto,
desconocen abiertamente los verdaderos intereses del pueblo
norteamericano, de la inmensa mayoría de los cubanos residentes en
Estados Unidos, de la mayor parte de los miembros del Congreso
norteamericano y de amplios sectores en ese país que desean una
relación normal con Cuba.
Asignar decenas de millones de dólares para promover el
mercenarismo en Cuba, violar las leyes internacionales para desde
una nave aérea emitir transmisiones subversivas contra otro país,
unido al hecho escandaloso y mundialmente criticado de la
instalación de un horrible campo de concentración en territorio
ocupado por la fuerza en nuestro país, constituyen provocaciones
insólitas que destrozan las normas y los principios del derecho
internacional, las cuales tendrán que ser discutidas en los más
diversos foros mundiales, incluida la Comisión de Derechos Humanos
de Ginebra.
El carácter artero, cínico y cruel de la actual Administración se
demuestra plenamente en el hecho de adoptar estas medidas contra
nuestro pueblo en momentos en que los precios de los alimentos y su
transportación casi se han duplicado en el mercado mundial, el del
azúcar apenas alcanza su costo de producción y el del combustible se
eleva sostenidamente hasta alcanzar el precio abrumador de casi 40
dólares el barril. Se pretende adicionalmente golpear ahora con toda
la fuerza posible al turismo que de nuevo comenzaba a crecer con
ímpetu.
Mueve a risa escuchar promesas futuras de vacunar niños en un
país donde la medicina preventiva y la vacunación alcanzan los más
altos niveles del mundo y se proclama desde un país donde decenas de
millones de hombres, mujeres y niños carecen de asistencia médica y
mueren más niños por cada mil nacidos vivos que en Cuba. Enloquece
al Führer el hecho real del enorme capital humano creado por nuestro
pueblo, su capacidad de enviar decenas de miles de médicos a los más
apartados lugares del Tercer Mundo, lo que supera las posibilidades
de todos los países desarrollados juntos, sus avances en los
sistemas de educación, salud y cultura, que muy pronto colocará a
Cuba en el primer lugar mundial entre todos los países de la Tierra.
El sólido apoyo a la Revolución de casi la totalidad de la población
la hace invulnerable a la podrida ideología del señor Bush. El
ejemplo de Cuba había que desaparecerlo del mapa. A ese fin se
encamina toda la babosería del maniático y enloquecido programa de
transición en Cuba de un presidente fraudulentamente electo.
Se quiere destruir así todo lo que un pueblo heroico construye
con inmenso amor. Cuba puede ser borrada del mapa, pero ninguna
amenaza, ninguna insensata locura del señor Bush podrá desalentarla.
Sus crueles y cobardes medidas impondrán sin duda alguna sacrificios
a nuestro pueblo, pero no lograrán detener ni un segundo su marcha
hacia los objetivos humanos y sociales que se ha trazado, y nadie
quedará desamparado. Cuba no volverá jamás a la horrible, despiadada
e inhumana condición de colonia de Estados Unidos.
Como expresara el Comandante en Jefe el pasado Primero de Mayo
ante más de un millón de cubanos: "Este país, sin violar las normas
que ha aplicado siempre en sus luchas, se defenderá con las leyes y
se defenderá con las armas cuando sea necesario, hasta la última
gota de sangre".
El Comité Central del Partido Comunista y el Gobierno
Revolucionario de Cuba.
7 de mayo de 2004
(Publicado en Granma) |