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El Duelo

            al oponente

Escucho el retumbar
debajo de mi almohada
palpable, palpitante
en contra de mi paladar

el sordo rugir tuyo
noble, gentil, maldita fiera
¡Ay, péndulo de luna!

Y la mancha
el tinte de tu verdad
allí hallo en sueño y en vida
lo implacable de tu honesta palma
la falta que solo tú sabes justa
el fallo que me hizo muda
Y recuerdo bien, conozco de buena fe
nuestro desafío, imposible bajo tanta cercanía
¡Ay que allí está la tumba!

Bajé los estandartes y escarché las plumas
desdibujé crines, por tí la saeta
con la esperanza de mariposas
sin aires de certeza

Mansa y corta debilidad
¡Ay de mi yegua!
confiando en tu falta de máscaras
tus correas de palabras
Cuando invisible
y con las mismas campanas
se alzaba la contienda
¡Ay, sólo me quedó la conquista!

...oso

ángel...

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