PANTALEÓN Y LAS VISITADORAS
Novela

Il y a des hommes n'ayant pour mission parmi les autres que de servir d'intermédiaires; on les franchit comme des ponts, et l'on va plus loin.

FLAUBERT
L'éducation sentimentale
Primera edición de la novela. 1973.
PANTALEÓN Y LAS VISITADORAS (1973)

Pantaleón Pantoja, un capitán del ejército recientemente ascendido, recibe la misión de establecer un servicio de prostitución para las fuerzas armadas del Perú en el más absoluto secreto militar. Estricto cumplidor del deber que le ha sido asignado, Pantaleón se traslada a Iquitos, en plena selva, para llevar a cabo su cometido, pero se entrega a esta misión con tal obcecación que termina por poner en peligro el engranaje que él mismo ha puesto en movimiento. Así arranca la novela de Mario Vargas Llosa Pantaleón y las visitadoras, publicada en 1973 y llevada posteriormente al cine.

Mario Vargas Llosa utiliza esta anécdota para subrayar la hipocresía de las instituciones que se llaman ejemplares y del oficio más viejo del mundo. El eterno debate entre verdad y mentira, entre necesidad y virtud, y las perniciosas consecuencias que repara la observancia rigurosa del deber son valores fundamentales de esta extraordinaria novela.

Concebida y ensamblada con pericia de maestro, Pantaleón y las visitadoras supone un giro en la obra narrativa de Mario Vargas Llosa. El realismo social presente en sus primeras obras da paso a una precisa dosificación del sentido del humor, la sátira y la ironía que enriquecen sin mesura el desarrollo de su peculiar universo literario. (Alfaguara)

Pantaleón y las Visitadoras es una farsa y un apólogo. Utilizando recursos nuevos en su novelística -con la sustitución de las técnicas indirectas por la presentación del material bruto: cartas, documentos oficiales, diálogo, yuxtapuestos en un mismo plano significativo-, el autor de La ciudad y los perros construye a la vez una espléndida sátira y una reflexión moral: Pantaleón, estricto cumplidor del deber que le ha sido asignado, termina, llevando el celo a sus últimas consecuencias, por pulverizar el engranaje que ha puesto en movimiento.
Concebida y ensamblada con una pericia de maestro, Pantaleón y las Visitadoras supone un giro en la obra de Vargas Llosa, que, al tiempo que enriquece el desarrollo de su peculiar universo, da testimonio de la plural inquietud de sus exploraciones.(Seix Barral)
EDICIONES:
Editorial Seix Barral,1973.
Editorial Alfaguara, 1999.

DEDICATORIA:

A José María Gutiérrez

*J. M. Gutiérrez Santos es un director de cine español que aunque previamente había realizado algunos cortometrajes y documentales, debutó con Pantaleón... en el largo de ficción y después sólo dirigió otras tres películas.

ANÉCDOTA:

Si la filmación de la película Pantaleón... en 1975 fue un desastre, sí logró maravilosos logros literarios: fue en este tiempo en el que MVLL escuchó y leyó sobre el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo y la conjura de su muerte en 1961, lo que constituyó el germen de una novela que escribiría veinticinco años después, La Fiesta del Chivo (2000)

Novena edición Seix Barral, febrero de 1979

Sobre la novela:

Alfaguara consiguió los derechos para publicar la obra completa de Mario Vargas Llosa en 1997. El prólogo que el autor escribió para Pantaleón y las visitadoras (Alfaguara, 2000) es el siguiente:

Pantaleón y las visitadoras

Escribí esta novela en una apretada casita de Sarriá, en Barcelona, entre 1973 y 1974, al mismo tiempo que su versión cinematográfica. Debía filmarla José María Gutiérrez, pero, por los absurdos malabares del cine, terminé dirigiendo la película al alimón con él (acepto toda la responsabilidad de la catástrofe). La historia está basada en un hecho real -un "servicio de visitadoras" organizado por el Ejército Peruano para desahogar las ansias sexuales de las guarniciones amazónicas-,que conocí de cerca en dos viajes a la Amazonía -en1958 y 1962- magnificado y distorsionaado hasta convertirse en una farsa truculenta. Por increíble que parezca, pervertido como yo estaba por la teoría del compromiso en su versión sartreana intenté al principio contar esta historia en serio. Descubrí que era imposible, que ella exigía la burla y la carcajada. Fue una experiencia liberadora, que me reveló -¡sólo entonces!- las posibilidades del juego y del humor en la literatura. A diferencia de mis libros anteriores, que me hicieron sudar tinta, escribí esta novela con facilidad, divirtiéndome mucho, y leyendo los capítulos a medida que los terminaba a José María Gutiérrez, y a Patricia Grieve y Fernán de Tola, mis vecinos de la calle Osio. Algunos años despues de publicado el libro -con un éxito de público que no tuve antes ni he vuelto a tener- recibí una llamada misteriosa, en Lima: "Yo soy el Capitán Pantoja", me dijo la enérgica voz. "Veámonos para que me explique cómo conoció mi historia." Me negué a verlo, fiel a mi creencia de que los personajes de la ficción no deben entrometerse en la vida real.   

MARIO VARGAS LLOSA
Londres, 29 de Junio de 1999

Fragmentos del libro "Diálogo con Vargas Llosa. Por Ricardo A. Setti" (1988)
RAS = Ricardo A. Setti; MVLL = Mario Vargas Llosa

"Pantaleón es un hombre que se hunde por la solidez de sus principios"
Mario Vargas Llosa
"La mejor novela que salió de nuestros países en 1973 fue Pantaleón y las visitadoras de MVLL, crítica demoledora de dos instituciones continentales: el ejército y el prostíbulo. Nuestros tristes tropiques nunca han aparecido más tristes que en este libro, a primera vista tan alegre y de ejecución tan deslumbrante." FOTO: BARSA, 1973.
Págs. 65-69

EL ORIGEN DE "PANTALEÓN..."

RAS: ¿En el caso de Pantaleón y las Visitadoras, en qué persona se inspiró usted para crear el fantástico personaje que organiza un "Servicio" de prostitutas para visitar a los militares peruanos perdidos en puestos lejanos en la selva amazónica?
MVLL: Parte también de un hecho real. En un viaje que hice yo a la selva, descubrí que los militares de la frontera recibían visitadoras, que llegaban directamente a los cuarteles. Y lo descubrí por el rencor y la envidia que esto provocaba en la población civil masculina. Los vecinos veían, con gran indignación, pasar a las visitadoras ante sus narices, entrar en los cuarteles e irse; y ellos no podían disfrutar también de este servicio, digamos, cívico. Pues esto me dio a mí inmediatamente la idea. Yo había estado en un colegio militar, el Leoncio Prado, de Lima, conocía un poco la mentalidad militar y los mecanismos militares, lo cual me hizo pensar que este servicio tenía que haber sido organizado como se organizan las cosas en el Ejército, es decir, de acuerdo a una burocracia muy estricta. Y esto me sugirió la idea de este pobre oficial al que un día le encargaron organizar este servicio. Así nació Pantaleón. Fue la novela que me sirvió para descubrir el humor en la literatura, porque primero quise contar esta historia en serio, y me di cuenta de que era imposible, ya que esta historia, en serio, era increíble, nadie podía aceptarla. Y así fue que descubrí que hay ciertas historias que sólo pueden contar en una vena risueña.

RAS: ¿Pero ese servicio de visitadoras existió realmente en Perú? ¿Era algo oficial?
MVLL: Bueno, era una cosa oficial y clandestina al mismo tiempo. Una institución que el Ejército organizaba y a la vez no reconocía. (risas) Tengo informaciones de que es un servicio que hoy día ha pasado enteramente a las compañías petroleras de la selva, que lo han monopolizado, y que todo el Ejército ha quedado sin visitadoras, porque al parecer, las compañías petroleras les pagan mucho mejor. (carcajada)

UNA PELÍCULA FRUSTRADA

RAS: De Pantaleón y las Visitadoras se hizo una película en que usted incluso hacía un pequeño papel como actor, ¿no?
MVLL: No, yo fui co-director...
RAS: Y escribió el guión.
MVLL: ...y escribí el guión. Fue una experiencia que, desgraciadamente, considero frustrada, porque me parece que la película no resultó. Tuvimos que filmarla (en 1974) en unas condiciones bastante improvisadas, no se pudo filmar en Perú...
RAS: ¿Y entonces cómo fueron hechas las locaciones?
MVLL: Intentamos filmar en el Perú, donde ocurre la historia, pero el gobierno militar (de entonces) lo prohibió. Íbamos a hacerla en Venezuela y, finalmente, también por gestiones del gobierno militar peruano, Venezuela nos lo prohibió.
Conseguimos permiso en la República Dominicana. Así es que se filmó en la República Dominicana, en un medio muy distinto al peruano. Por eso tuvimos que hacer cambios en el guión. Además, yo no tenía experiencia cinematográfica. Y, por otra parte, intentamos hacer una coproducción con actores españoles, mexicanos, dominicanos, peruanos y, al final, no dio resultado. No llegó a haber una integración real, una armonía. Creo que es mejor que no hayan visto la película en Brasil, porque no vale gran cosa. (risas).

En una edición sin fecha del desaparecido diario peruano El Sol, he encontrado lo siguiente de aquella película "que no vale gran cosa":

Por Jaime Luna-Victoria: Eran los tiempos del gobierno militar y hacer en el Perú una película sobre un texto literario que al publicarse, dos años antes, había tenido sus propios encontrones con la jerarquía castrense (de Velasco Alvarado) en el poder era imposible, razón por la cual se optó por un rodaje en la República Dominicana.

De España, Vargas Llosa contrató no sólo al codirector Gutiérrez sino también al relativamente conocido actor José Sacristán para que encarnara al obsesivo Pantaleón Pantoja. De México se reclutó a la gran Kathy Jurado (quien hizo de Chuchupe), y junto a ellos un grupo de intérpretes peruanos completó el reparto: Camucha Negrete fue la Brasileña, Silvia "la China" Gálvez fue Pechuga y Marta Figueroa caracterizó a Pochita, la esposa de Pantaleón. En papeles secundarios también aparecen Orlando Sacha y el cómico televisivo Peti Pan (como Chupito), entre otros.

El resultado de esta primera y última incursión de Vargas Llosa en el sétimo arte fue realmente desastroso, como tiempo después lo reconociera el escritor (quien además aparece en la cinta en un breve papel de militar). Y es que nadie se vuelve cineasta por generación espontánea. Otro error fue, sin duda, trabajar con un director como Gutiérrez, quien, aunque previamente había realizado algunos cortometrajes y documentales, debutaba con Pantaleón... en el largo de ficción y después sólo dirigió otras tres películas.

Por supuesto que la Junta Militar de entonces vetó la cinta y tuvieron que transcurrir seis años hasta que, al restaurarse la democracia y desaparecer la censura, fuera posible su exhibición (aunque con una escena mutilada donde un sacerdote le paga a una visitadora por sus servicios) el 26 de noviembrede 1981.

Afiche de la película "Pantaleón y las visitadoras" (1975)
que no fue estrenada en el Perú sino hasta 1981, por una prohibición de la dictadura militar. Aunque MVLL dice en la entrevista con Setti no haber actuado en la película, sí aparece en un papel secundario de militar, según él dijo alguna vez porque el actor que iba a interpretarlo se había enfermado o faltado.
El público la acogió discretamente: a la cuarta semana quedaba en un solo cine de estreno e iniciaba su recorrido por las salas de barrio. El crítico peruano Hugo Bravo, que calificó la cinta de burda y mediocre, en diciembre de 1981 se explicaba su relativo éxito por la fuerte "presencia" del escritor en los más variados medios de comunicación: "Hay que destacar su programa televisivo 'La torre de Babel' y la presentación de su obra teatral La señorita de Tacna, casi como premier mundial, con un elenco internacional. También el lanzamiento de su última novela La guerra del fin del mundo, tanto en Lima como en Río de Janeiro, en un ambiente de resonancia social, sin dejar de considerar la emisión de su obra La tía Julia y el escribidor como telenovela en Caracas."

MVLL en la contratapa de la primera edición de Pantaleón y las visitadoras (1973)
RAS: Usted ha dicho hace poco que conoce la vida militar por experiencia personal. Pantaleón muestra bien el ridículo de ese tipo de burocracia. En La ciudad y los perros está clara la violencia, la hipocresía, la falsedad que puede ocurrir en ese medio. ¿De qué forma ha adquirido usted ese concepto de los militares?
MVLL: Yo creo que en América Latina nosotros hemos estado, de cierta forma, todos, algunos más tiempo, otros menos tiempo, sometidos a lo que pueden ser las deformaciones militares, la intervención de las fuerzas Armadas en política, que ha sido nefasta en nuestra historia. Y, por otra parte, yo ya tuve la experiencia propia de un colegio militar cuando era niño, lo que me hizo ver funcionar, un poco desde adentro, este tipo de instituciones cerradas en sí mismas, jerárquicas, en las que muy fácilmente pueden producirse deformaciones como las de Pantaleón, es decir, lo que podríamos llamar una inversión de medios y fines: los medios se convierten en fines y los fines se convierten en medios, y eso es una especie de perversión de la naturaleza humana.
Creo que, además, el mundo militar aparece también en mis libros un poco como símbolo de una deformación ya más general, que es lo que podríamos llamar la deformación burocrática. Una historia como la de Pantaleón podría ocurrir en un Ministerio, en una congregación religiosa, en un partido político vertical, ¿no? Y en cualquier organización encerrada en sí misma, donde se establecen esas jerarquías verticales, estrechísimas. Es un tipo de mundo que a mí me produce espanto, porque creo que, si hay algo que está negado a la espontaneidad, a la liberta y la creatividad del individuo son esas jerarquías rígidas, estrictas. Tienen que existir en al realidad, ¿no es cierto? Creo que la sociedad no sería posible si no
existieran este tipo de jerarquías. Pero, al mismo tiempo, creo que es muy importante tener conciencia del peligro que ellas encarnan, si es que llegan apoderarse por entero de la sociedad, como ha ocurrido en el pasado muchas veces en América Latina con lo que han sido las dictaduras y los regímenes militares.

Págs. 83-84

¿EL HUMOR ESTÁ EN RECESO?

RAS: ¿Qué pasa con el humor de sus libros? Sus últimas obras parecen distantes del humor de Pantaleón y las Visitadoras o La Tía Julia y el Escribidor. ¿Está difícil el humor actualmente?
MVLL: Bueno, no me he planteado esa cuestión; no decidí un día dejar de escribir libros risueños y escribir libros serios. Simplemente los temas de los libros que he escrito en estos últimos años no se prestaban mucho para el humor, ¿no? Creo que la historia de La Guerra del Fin del Mundo o de Historia de Mayta o incluso de las obras teatrales que he escrito, no eran temas que podrían ser bien aprovechados literariamente desde una perspectiva humorística. Aunque quizá en una de mis obras de teatro, Kathie y el Hipopótamo, sí, hay una presencia del humor.
RAS: Usted dijo un día que ya había sido alérgico al humor en la literatura. ¿Esto no estará ocurriendo nuevamente?
MVLL: ¡No, no, en absoluto! ¡No! Yo era alérgico al humor porque creía, muy ingenuamente, que una literatura seria no podía ser risueña, que si uno quería, en sus novelas, describir problemas profundos, de tipo social, político, cultural, el humor era muy peligroso, porque tendería a superficializar las historias, a crear en el lector una especie de actitud burlona, de incredulidad, de simple divertimento.
MVLL autografiando ejemplares de Pantaleón y las visitadoras. Barcelona, 1973. FOTO: "Diálogo con Vargas Llosa" por Ricardo A. Setti (1988)
Entonces por eso rehuí el humor. Creo que era la mala influencia de Sartre, que siempre estuvo reñido totalmente con el humor, por lo menos en sus escritos, y que tuvo, como ya le he dicho, una influencia muy grande en mí cuando era joven.
RAS: ¿Y cuándo ha verificado usted que eso no era exactamente así?
MVLL: Un día descubrí, por un tema que yo quería desarrollar, que el humor puede ser también un instrumento riquísimo de la literatura para describir una cierta experiencia de la realidad. Y fue con el tema de Pantaleón y las Visitadoras. Luego, en La Tía Julia y el Escribidor, creo que aproveché esa experiencia. Desde entonces, soy muy consciente de que el humor es una fuente muy rica, un elemento fundamental de la vida, y por lo tanto de la literatura. Así, no descarto que el humor vuelva a ser otra vez parte central en mis historias.

Pág. 98
MVLL: (...) Escribí en Barcelona Pantaleón y las Visitadoras. (...)


Sobre las películas "Pantaleón y las visitadoras" de 1976 y 1999:

 

"No sé si seguiré haciendo películas. Vamos a ver, primero, qué pasa con ésta, que resultó más complicada y larga de lo previsto, pero muy interesante, desde luego"

Mario Vargas Llosa, La Imagen (¿Lima?) 9 de marzo de 1976. [Mario no volvió a dirigir más y siempre ha calificado de desastrosa su paso por el cine]


VARGAS LLOSA VIO "PANTALEÓN" (El Comercio, domingo 3 de octubre de 1999)

MVLL con el actor español José Sacristán (capitán Pantaleón Pantoja) durante la filmación de la cinta Pantaleón y las visitadoras. 1975. Aunque lo niega en la entrevista con Setti, Mario Vargas Llosa sí tuvo un breve papel de militar.
La semana pasada, en Washington, Mario Vargas Llosa y Francisco Lombardi -nuestro más importante director de cine- se citaron para una proyección privada de "Pantaleón y las visitadoras", segunda adaptación que hace Lombardi de alguna novela del que es, también, nuestro mejor novelista. Recordemos que en la década del ochenta, el director trasladó con éxito la primera gran novela de Vargas Llosa: "La ciudad y los perros". Una buena fuente nos ha contado que el novelista, una vez acabada la función, quedó muy entusiasmado con el resultado del film. Su comentario fue que Lombardi le había dado una nueva dimensión al personaje de Pantaleón y a la obra en su totalidad. Razón adicional para esperar con expectativa el estreno de esta semana

Vanidades, 6 de enero de 1976
Mario Vargas Llosa convertido en director y actor de cine

Por Gonzalo de Palacio

-¿En qué se basó para escribir Pantaleón y las visitadoras?

-En una incursión que hice en 1958 por las regiones del río Amazonas y al enterarme de la furia de los jefes de familia por las depredaciones de los soldados de los puestos militares, atropellando y violando a las mujeres para satisfacer sus necesidades sexuales. Volví ocho años después y encontré que en forma disimulada se había establecido "un servicio" con prostitutas que cubrían esa necesidad, pero...

Mario en plena dirección. FOTO: Vanidades
-Pero, ¿qué?

-Que entonces los lugareños estaban furiosos porque a ellos no se les permitía "participar" del servicio, responde Mario Vargas Llosa con una sonrisa irónica.

Todo esto ocurría en las entrañas amazónicas del Perú. Y fue la chispa que prendió en Vargas Llosa para trasladarlo a una novela.

-Desde el principio pensé en el tema como algo esencialmente cinematográfico. Pero di mi libro a la imprenta, del que pronto saldrá la versión vertida al inglés.

Pantaleón y las visitadoras -ya publicado en portugués- anda alrededor del millón de ejemplares vendidos en nuestro idioma.

Los protagonistas del primer film, Marta Figueroa como Pochita -la esposa de Pantaleón- y José Sacristán como el Capitán Pantaleón Pantoja. FOTO: Vanidades
-¿No resultaba absurdo, Mario, escribir una novela en que fuese el propio ejército quien procurase remediar el mal?

-Ese absurdo, esa ironía, ese contrasentido, fueron los que me acicatearon a escribir Pantaleón y las visitadoras... Se lo di a conocer, estando viviendo con mi familia en Barcelona, a mi amigo, José María Gutiérrez Santos, director de cine. Este vio en el tema una película de calidad interesante, se lo hizo conocer al productor Christian Ferry y Ferry comenzó a trabajar para concretar en realidad el proyecto.

Y un día Mario Vargas Llosa recibió un telefonema de Ferry: "Mario, la Paramount acepta filmar una producción en español de Pantaleón y las visitadoras con una condición absoluta, que tú la dirijas".

-Después de consultar con Pepe Gutiérrez Santos y contar con su coparticipación, se filmó el contrato que supone una inversión de cerca de dos millones de dólares y se convino en rodar en la República Dominicana, bajo la firma Cinema Dominicana.

Actualmente reside en Lima con su esposa, Patricia, y sus tres hijos, Álvaro, Gonzalo y Morgana, y a esta última la verán en Pantaleón y las visitadoras.

-¿Qué lecturas, qué escritores, han influido más decisivamente en su carrera de autor?

Hace un alto en la comida para responder tras reflexionar brevemente.

-Entre los novelistas clásicos yo diría que fueron Benito Pérez Galdós, el admirable autor de Los Episodios Nacionales; Charles Dickens, también formidable retratista del pueblo; Honorato de Balzac, con su inolvidable Un hombre de provincia; Gustavo Flaubert, el creador de la novela realista francesa... Yo sigo pretendiendo -añade sentenciosamente- ser la conciencia de Perú, mi patria. Llevar a mis libros un completo inventario de la realidad política, social y cultural peruana. Reflejar en mis obras un mundo en decadencia, contaminado por la explotación del indio y del trabajador, un mundo víctima del imperialismo extranjero y por la nativa burguesía cómplice... Dije al recibir el Premio Rómulo Gallegos que la literatura es fuego y que la función del escritor es contribuir con su pluma a la destrucción de un mundo agonizante para sentar los cimientos de otro mundo donde la justicia social no sea tan sólo una utopía.

-Pero, Mario, ¿no se aparta Pantaleón y las visitadoras de ese propósito?

-No, en el fondo, no. Aunque es la primera vez que escribo algo humorístico. A veces yo mismo me reía de los incidentes y el diálogo de la obra. Pero en esta obra queda expuesta un lacra social. Me entusiasma este nuevo aspecto de mi literatura. Me acusaban de ser muy serio. Bueno, ahora haré reír a los lectores... y a quienes vayan a ver la película.

-¿Cómo eligió el reparto?

-Lo hice ayudado por Pepe -se refiere al codirector- y para el capitán Pantoja seleccionamos a José Sacristán, un valioso y joven actor español, para la Chuchupe, la matrona de la casa de prostitución, a Katy Jurado, gran actriz, estrella internacional del cinema, para El Sinchi, a Pancho Córdova.

-¿Y peruanos? Vimos a Camucha Negrete y a Silvia Gálvez esta mañana.

-Sí, son dos notables artistas en Lima. Tenemos artistas y técnicos de todas las nacionalidades... A Camucha Negrete, popularísima en Lima, que era vedette, estrella de vodevil, y hoy aspirando a actuar en obras dramáticas, y a Silvia Gálvez, actriz seria, responsable, que mantiene su propia compañía dramática, las había visto en televisión. Así fueron contratadas Camucha, para la Brasileña, una de las visitadoras que muere trágicamente, y Silvia para Pechuga, personaje un tanto del lado humorístico... Es decir actúan contrariamente a lo que hacen actualmente.

-¿Hay desnudos en la película, Mario?

-¡Hombre, qué puede esperarse siendo "visitadoras"! A Camucha se la ve desnuda, de espaldas... hombros, caderas... Silvia tiene una escena "escabrosa" con el capellán, y justifica su sobrenombre, Pechuga.

*Mi agradecimiento al Dr. Max Silva Tuesta por este artículo.


Diario El Comercio, Perú.

BAÚL De los recuerdos
El otro Pantaleón

Cuando Mario Vargas Llosa decidió en 1973 llevar al cine su novela "Pantaleón y las visitadoras", gobernaba nuestro país el general Velasco, quien se negó a que la película se rodara en nuestra amazonia y prohibió su exhibición en nuestras salas cinematográficas. Ante la negativa del gobierno militar, Vargas Llosa trasladó su equipo cinematográfico a Santo Domingo y varias figuras peruanas alternaron al lado del español Josñé Sacristán, quien encarnaba a Pantaleón y de la mexicana Katy Jurado como la Chuchupe, papel a cargo de Pilar Bardem en la versión de Francisco Lombardi. El desaparecido Pancho Córdova fue El Sinchi, Camucha Negrete hizo el personaje que hoy representa Angie Cepeda, Silvia "China" Gálvez tuvo el rol de Tatiana Astengo y Martha Figueroa fue la esposa de Pantaleón.


EL COMERCIO Perú, Martes 16 de febrero de 1999.

Pantaleón cobra vida: entrevista al director Francisco Lombardi (fragmento).

¿Cómo así se adaptó el libro de Vargas Llosa a la película?

El principal objetivo ha sido tratar de ser fiel. No estamos haciendo una versión muy original ni tratando de encontrarle la vuelta y una lectura distinta de la que normalmente se pueda tener. El libro de Mario es lo suficientemente interesante y original, como para que uno, humildemente, le encuentre la fórmula y la lleve al cine bien. Mejor De lo que él mismo la llevó.

El cine y la literatura son dos cosas distintas.

Entre hacer una película y escribir un libro, hay una distancia muy grande. La literatura es una cosa y el cine otra. La naturaleza es totalmente diferente, sino no se podría entender cómo Mario, que es una persona tan talentosa, pueda haber hecho una película con tan poca fortuna como la versión que él hizo de Pantaleón.


Fragmento de una entrevista al actor peruano Salvador del Solar, quien interpreta a Pantaleón en la película de Lombardi, publicada en el diario El Comercio:

En la pantalla grande es el capitán Pantaleón Pantoja. En el teatro es el joven ambicioso de "El rey Lear". En la vida real, Salvador del Solar es un abogado que un día decidió ser actor.

-¿Te causó temor hacer Pantaleón?

-Sí, pero también me alegró muchísimo tener la posibilidad de interpretarlo. El temor iba por el lado de saber que cada lector tiene a un Pantaleón en su cabeza.

-¿Y cómo era el tuyo?

-No era una persona cercana a mí. Era un señor de unos 35 años, muy recto, más bien adusto. Para ser absolutamente honesto, yo no me habría escogido y eso me asustaba.

-¿Y cómo superaste ese pánico?

-Pancho Lombardi me ayudó muchísimo. Es un director que no necesita muchas palabras para dar claridad y tranquilidad.


Martes, 30 de noviembre de 1999
Filme basado en obra de Vargas Llosa desea luchar por Oscar

[Finalmente, el film no fue considerado para los Oscar.]

LIMA (Reuters) - "Pantaleón y las Visitadoras'', la película basada en la novela del escritor peruano-español Mario Vargas Llosa, pretende constituirse en la primera producción peruana en la historia que logre una candidatura al Oscar, informó el martes la empresa productora, América.

El filme en el que estelariza la colombiana Angie Cepeda, que actualmente cautiva a la teleaudiencia de Estados Unidos en la telenovela Luz María, también competirá por el Oso de Oro a la Mejor Película en la quincuagésima edición de la Berlinale, en Alemania, agregó la firma.

Desde que llegó a las pantallas peruanas en octubre, ''Pantaleón y las Visitadoras'' ha atraído a 630.000 espectadores, perfilándose como la más taquillera del año en Perú, dijo la empresa productora.

En el filme, Cepeda es "la Colombiana'', una prostituta que trae loco al capitán Pantaleón, cuya misión secreta es organizar un flanco de "visitadoras'' como servicio ambulante de mujerzuelas para aplacar los ímpetus sexuales de la tropa en un remoto paraje de la Amazonia peruana.

Según la productora América, el filme tiene buenas posibilidades de lograr una candidatura a Mejor Película Extranjera para la 72 entrega de los Oscar por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood.

"Pantaleón'' se suma a fuertes aspirantes a la candidatura para los Oscar, como la película del español Pedro Almodóvar, ''Todo sobre mi madre'', que protagoniza Cecilia Roth, agregó.

La producción, mezcla de drama y comedia, es la más costosa en la historia del cine peruano -más de dos millones dólares sólo en producción- y está dirigida por Francisco Lombardi, uno de los más destacados realizadores locales, reconocido por películas como "La ciudad y los perros" y "La boca del lobo".

[[[Finalmente, el filme no logró ser nominada al Oscar.]]]


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