El final menos esperado

 

Argentina jugó con Suecia y empató, quedó eliminada del mundial y nos dejó a todos con una gran tristeza. Los muchachos de Bielsa no rindieron como se esperaba.

El reloj da la una de la mañana y los teléfonos comienzan a sonar de casa en casa entre el grupo de amigos, hay que arreglar la hora de encuentro, es verdad que no es viernes, ni tampoco sábado, es miércoles, pero nuestra selección de fútbol juega su clasificación para los octavos de final de la copa del mundo.

Todos se ven las caras media hora después en la esquina de siempre, por las calles de Munro no se divisa a nadie y solo se siente el frío que domina en la madrugada.

Arrancan los autos y parten hacia la casa de Yamila , una amiga que vive a pocas cuadras de la esquina ya mencionada. Su hogar es el lugar de las reuniones para ver los partidos de Argentina.

Comenzaron a entrar en la casa, ella estuvo durmiendo hasta momentos antes de la llegada, de a poco Lucas, Lucho, Pato, Mencho, Tata y Seba se acomodaron con lentitud. Carmen,la mamá de Yamila, acerca café, mate, jugo y galletitas. No solo la ansiedad predomina, el hambre y la sed también estan presentes, así quedó demostrado en la mesa cuando los platos quedaron vacíos junto a los vasos y al termo.

Desde la tv, escuchan los comentarios de los periodistas de canal 2, falta cada vez menos y los nervios juegan un partido aparte con cada uno de ellos.

Llegó la hora, se acomodan en su lugar de siempre, no faltan las banderas, ni algún que otro artículo de cotillón que tienen como cábala.

La pelota comenzó a rodar y así los gritos de aliento mezclados con las sensaciones de cada uno, Argentina arremete contra el arco sueco y llega el primer gooool- uuuuuuuh cuando Sorín no puede marcar de cabeza después de un centro de Zanetti, minutos después Suecia se salva nuevamente, parece que el gol esta por caer. Tata grita pidiendo jugar la pelota por abajo, Pato solo alienta, el Mencho mira con tranquilidad y anota, Lucas pide más seguridad en los pases, Lucho prende otro cigarrillo matando los nervios y Seba, solo se limita a mirar y a pensar. Terminó el primer tiempo, se pasó volando, el gol no llegó y sus caras reflejan lo que esta por venir, es buen momento para volver a la ronda de mates y a los cafés, su anfitriona les vuelve a acercar galletitas y los termos llenos. Charlan, analizan, piensan, es que como todo el mundo llevan un técnico en su interior. Aimar es el más elogiado junto con Zanetti, quieren ver a Bati y a Crespo juntos.

Comienza el segundo período se ve a un equipo más tibio, el reloj no deja de correr, en el ambiente el humo de los cigarrillos esta presente cada vez más, algunos también se comen las uñas.

Promediando los 15 minutos, desde el banco se ve correr a Crespo, en la cancha Almeyda comete una falta cercana al área y el tiro libre sueco es un hecho, en ese momento Hernán entra reemplazando a Batistuta, es el cambio menos deseado en el momento menos indicado porque el tiro libre para Suecia terminó en gol y nuestros muchachos estaban 1 a 0 abajo. Ahora hay que hacer dos goles, Bielsa mete los dos cambios restantes, el Kily por Sorín y Verón por Almeyda.

La búsqueda del empate es cada vez más angustiosa, los chicos no dejan de ver el partido parados como si estuviéramos en Japón, las ideas no son claras, Tata no deja de insultar al piojo López, Pato se agarra cada vez más fuerte a su bandera celeste y blanca, cada uno juega su partido, el minuto 90 se acerca y llegó un grito de ilusión, una especie de desahogo, un penal para nuestra selección que erró Ortega y Crespo transformó en gol luego del rebote. Debajo de la pantalla se ve el número 4, esos son los minutos que faltan, el sufrimiento es rey en todos los corazones argentinos que estan prendidos a la tv y a la radio. El equipo va y va, realizando su último esfuerzo, hasta hay una chance más en un remate de López que se fue junto al palo, pero después de estas situaciones llegó el sonido más odiado, el silbatazo del árbitro que anuncia el final no solo del partido, si no también de Argentina en la copa del mundo 2002.

El silencio esta en toda la casa, caras largas, cabezas gachas, algún que otro intento por descomprimir el ambiente por parte de Lucas (el más alegre del grupo), ya no es miedo no estar en la copa, es una realidad, un hecho consumado. Solo permanecen unos minutos más en el lugar, saludan a Yamila y a su madre, parten hacia sus casas con una sensación de vacío, de impotencia, es todo lo contrario a la crónica de una muerte anunciada, el final menos deseado, el final menos esperado, la revancha es nada más y nada menos que en 4 años, cuando el mundial se juegue en Alemania.

 

Valentini Sebastián

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