LA U: ¿DIARIO UNIVERSITARIO O DIARIO EN CONTRA DE LA UNIVERSIDAD?
Análisis de estructura de propiedad, contenido ideólogico y otras lindezas del Diario La U. El trabajo fue realizado por la subcomisión de Semioclastia de la Comisión de Comunicación conformada por estudiantes de Comunicación Social de la UBA.
Los padres de la criatura
El diario La U comenzó a distribuirse en las principales universidades
públicas y privadas de Bs. As. a partir del 7 de junio y sus 60.000 ejemplares diarios se
entregan gratuitamente. En el proyecto de La U confluyen Luis Cetrá dueño de Radio
Rivadavia-, el publicista Ramiro Agulla y el empresario periodístico Sergio B. Szpolski,
que es el editor responsable del periódico. Szpolski era tesorero del fundido Banco
Patricios que pertenecía a su tío Alberto Szpolski. Además de su vinculación con el
vaciamiento de esa entidad, Sergio Szpolski fue expulsado de la AMIA por irregularidades
en el manejo de los fondos destinados a la construcción del nuevo edificio tras el
atentado de 1994. El editor responsable de La U fue además socio de Daniel Hadad en el
periódico BAE.
El director periodístico del diario es Rolando Graña que, sumado a su actual conducción
de Punto Doc, puede mostrar sus credenciales de periodista progre ya que
trabajó en El Porteño y Página 12, además de dar clases en nuestra facultad.
Aparentemente, goza de una buena imagen entre los estudiantes ya que resultó seleccionado
a partir de un estudio de mercado que hicieron los dueños de La U antes de su lanzamiento
para explorar su target. Sin embargo, su carrera no está exenta de episodios
controvertidos, como su participación en el programa Cara a cara con Moneta
en la televisión mendocina en el 2000. Ese programa fue célebre por un exabrupto del
banquero, que dijo que era perseguido por periodistas judíos. Esa noche, la
entrevista de Marcelo Longobardi a Moneta fue precedida por un documental de Graña
dedicado a desacreditar al juez Leiva, comparándolo con Bernasconi y resaltando que la
ley de subversión económica, por la que Moneta estaba procesado, era una figura
jurídica anacrónica de la dictadura.
Detrás de estas figuras visibles en la dirección de La U, estaría el influjo de algunos
referentes radicalismo universitario, como por ejemplo Lautaro García Batallán,
viceministro de Mathov en la cartera de Interior hasta el 20 de diciembre pasado y
allegado a Coti Nosiglia. Esto se da en un momento en el que Franja Morada
está perdiendo poder en la UBA tras las numerosas derrotas en las elecciones del año
pasado, en las que resignaron algunos de sus bastiones más conspicuos como los centros de
estudiantes de Arquitectura o Económicas y la conducción de la FUBA. Por otro lado, no
está de más recordar que otro de los dueños del diario, Ramiro Agulla, fue uno de los
integrantes del grupo sushi y comandó la campaña publicitaria de De la Rúa
en las elecciones del ´99.
Un artículo de El Necio (Número 9, Junio 2002) menciona además la posible
participación en el proyecto editorial de La U del Grupo Uno de Mendoza, cuyas cabezas
visibles son Daniel Vila y el ex ministro del Interior de Menem, José Luis Manzano. El
Grupo Uno acaba de comprar el Canal 2 de La Plata y es el dueño del canal mendocino que
emitió hace dos años el mencionado programa Cara a Cara con Moneta.
La vinculación tanto con el grupo Vila como con el nosiglismo se da además a través del
otro titular de Periodismo Universitario S.A. (editorial que publica La U): Luis Cetrá,
que hasta tiene una quinta en Villa Rosa vecina a la de De la Rúa, De Santibañes y el ex
ministro Enrique Coti Nosiglia. En las épocas del gobierno de De la Rúa,
Cetrá organizaba allí asados en los que participaban Nosiglia, De Santibañes, Chrystian
Colombo, Stubrin y otros legisladores radicales.
Viva la reforma, muera la revolución
Szpolski escribió un editorial el día 14 de junio titulado Viva
la Reforma, donde aprovecha el aniversario de la Reforma Universitaria de 1918 para
legitimar argumentos que utilizan los que quieren imponer la nueva reforma a la educación
superior, escamoteando el hecho de que los principios fundantes de cada una no son
cotejables.
Además, el editor responsable de La U tácitamente se expresa en contra del ingreso
irrestricto y a favor del arancelamiento. Szpolski apela a la fábula del niño coya que
paga la universidad de los niños ricos de Bajo Belgrano a través del IVA de una gaseosa.
Así, además de omitir que la partida destinada a la educación porcentualmente es
ínfima en el presupuesto nacional, la mirada sesgada de Szpolski no advierte que la
desigualdad la causa un sistema impositivo basado principalmente en impuestos regresivos,
donde las grandes empresas evaden millones y licuan sus deudas mientras los que menos
tienen pagan uno de los IVA más altos del mundo que se destina mayormente a atender las
imposiciones de los organismos internacionales.
Szpolski también despotrica contra la corrupción en la universidad: La reforma
muere cuando un militante estudiantil cambia planes Trabajar por votos en el centro de
estudiantes. Más allá de que en la cruda realidad los franjistas no tuvieron
siquiera la deferencia de vender los planes y se los quedaron para ellos, es curiosa la
referencia cuando su propio diario es el refugio de quienes fueron echados de las
conducciones por los estudiantes, en parte por prácticas corruptas como esa.
La Reforma que promueve La U
La estrategia actual para implementar la Reforma de la Educación
Superior se materializa en el informe de la comisión de expertos y notables
presidida por el ex ministro de Educación Hugo Juri. El documento impulsa reformas que
curiosamente coinciden con algunas de las recomendadas por el Banco Mundial: Ciclo inicial
de dos años con contenidos comunes para todas las carreras, contribución del sector
privado en la universidad, reducción de los contenidos y de la duración no
razonable de las carreras.
El informe Juri justifica la creación de un ciclo básico de dos años,
principalmente, con la dificultad de los egresados del secundario para asimilar los
contenidos del nivel universitario. Esto significaría una adecuación de los estudios
universitarios a los secundarios, deteriorando a aquellos. Y en el otro extremo del ciclo,
el acortamiento de las carreras causaría que contenidos pertenecientes al grado fueran
trasladados a los posgrados (arancelados en su abrumadora mayoría, incluso en la
Universidad Pública) con la consiguiente devaluación del título de grado o el
arancelamiento velado, según se lo mire.
Dadas las vinculaciones antedichas con el radicalismo universitario, no sorprende que en
el diario La U diversas notas sobre problemáticas educativas de diferentes fechas
incluyen una mención al Informe Juri. El documento no constituye el eje de
análisis de esos artículos, sino que es utilizado para legitimar posiciones expuestas
con respecto a, por ejemplo, medidas a adoptar para lograr la igualdad de posibilidades en
el acceso a la educación superior. Brilla por su ausencia un artículo que explique qué
es el informe Juri, quién lo encargó, con qué fin, etcétera.
A través del seguimiento, análisis y contrastación de esas notas, hemos constatado
nuestra inicial impresión al abordar esos artículos por separado. La U hace alusión al
Informe Juri en distintos artículos, de manera sistemática. Lo trata, además, como un
producto de expertos, científico, objetivo, neutro.
Expone sus recomendaciones como el descubrimiento de la verdad objetiva. Asume
las medidas de acción propuestas como naturalmente aconsejables. Es llamativo
que no mencione, o que ni siquiera indague acerca de si el documento produce controversias
entre sus receptores. Se refiere a él siempre, únicamente, desde la postura de sus
gestores y no convoca a una reflexión sobre sus propuestas, sino que las asume valederas.
De la misma forma, son repetidas las ocasiones en que en el diario se incluyen artículos
que, sin citar el Informe Juri, exponen y respaldan sus principales lineamientos.
Para explicar lo dicho hasta aquí nos detendremos en algunos de los textos publicados. El
10 de junio, una nota de Horacio Finoli titulada Ayuda económica para los que
estudien explica que el gobierno está negociando con el Banco Mundial el
otorgamiento de becas a estudiantes. Para justificar la necesidad de este beneficio,
alude a las conclusiones del Informe Juri que hacen referencia a una notoria deserción en
la matrícula en los dos primeros años de estudios universitarios.
El 13 de junio, Horacio Finoli titula otra nota: Como casi todo, estudiar es más
fácil si tenés plata. Allí señala que la gran desarticulación entre el
secundario y la educación superior pone en desigualdad de condiciones a los chicos de
clase media baja frente a las facilidades de los estudiantes de sectores de mayores
ingresos. Luego aclara que ésta es una de las conclusiones a las que arribó el
Informe Juri.
El 14 de junio salió el ya comentado artículo Viva la Reforma del editor
responsable Sergio Szpolski, cuya lógica le viene como anillo al dedo a los postulados
del informe de la comisión Juri.
El martes 18 de junio, una nota sin firma con el título Confirman que habrá becas
de 2.500 pesos anuales para universitarios explica que al recibir una ayuda
del Banco Mundial que el gobierno está negociando, otorgarán becas anuales a los
estudiantes. El beneficio, sin embargo, no puede solicitarlo cualquier
estudiante; sólo es para aquellos que estén cursando los dos primeros años.
Casualmente, un párrafo de este artículo señala (negrita nuestra): La ministra
(Gianetassio) dijo compartir la principal recomendación del Informe Juri, que aconseja
dos años básicos de conocimientos generales para cualquier disciplina al ingresar a la
universidad y, a partir de allí, la licenciatura. El período por el cual quieren
entregar becas coincide con el del ciclo básico, lo que avanza en el sentido de
desatender el ciclo de grado. La U otra vez repite los consejos del Informe Juri. Pero no
es lo único que repite. En la volanta de esta nota, aclara: Tal como lo anticipó
La U el 10 de junio pasado. Se refiere a la nota de Finoli, de un estilo de
escritura muy similar a ésta, tan similar que incluso utiliza un párrafo que es
idéntico: La ausencia de objetivos definidos para aplicar el dinero consignado al
PRES data de la época en que el experto Carlos Marquis comandó el Fondo para el
Mejoramiento de la Calidad Universitaria (FOMEC), en los años 2000 y 2001. Si los
artículos de La U son resultados de collages, se desdibuja la premisa asumida por Graña
en el número 1 de informar la verdad, premisa que recuperan las elogiosas y
recurrentes (tan recurrentes que se vuelve un poco llamativo) cartas de lectores que
publican en su contratapa, al lado de los chistes.
El lunes 24 de junio, La U da a conocer el pronóstico de una experta en demanda
educativa del mercado laboral (sic). La experta es Graciela Riquelme, casualmente,
una de las redactoras del Informe Juri. Dice la nota (negrita nuestra): Su principal
recomendación (nota: la del Informe Juri) es establecer un ciclo básico de conocimientos
generales de dos años apenas se ingresa a las aulas mayores, a partir de los cuales puede
seguirse la licenciatura (también de dos años); esto permitiría mucha movilidad
geográfica y social (es interesante el sinceramiento de que esa es la principal
recomendación del informe ya que en las 500 páginas del documento esto aparece
velado en medio de un gran volumen de información y números. En la nota del 18 de junio
había un sinceramiento similar).
Se explica luego que el informe Juri tiene tres hipótesis sobre el crecimiento de la
matrícula universitaria, pero sostiene que hay un dato fundamental: La especialista
pronosticó una gran retracción, para el corto plazo en la matrícula de las
universidades privadas, dada la profunda crisis de empleo que sufre el sector social
más acostumbrado a acceder a esa educación paga. El establecimiento de un ciclo
común de dos años, para Riquelme garantiza la movilidad social, además de
compensar la calidad de los distintos lugares del país; es verdaderamente igualdad de
oportunidades. En la misma página, el otro artículo se titula: España
apuesta fuerte a la evaluación, y la volanta, Similitud con Argentina: muchos
nuevos inscriptos y exámenes periódicos. La U cuenta aquí cómo en España,
el logro de la nueva reforma reside en profundizar la cultura de la evaluación.
Con la nueva ley de educación superior, el Estado, que antes tenía a su cargo las casas
de estudio, ahora sólo financia la educación universitaria a distancia y la Universidad
Menéndez Pelayo, ya que para el resto el sostén pasó a mano de las autonomías
regionales. Cita al director de universidades de España, Ismael Crespo Martínez,
quien apunta contra las diferencias entre los planes de estudio que produjeron que
a un estudiante de Córdoba (España), le resultara más fácil homologar su título
en una facultad de Córdoba (Argentina). No queda claro si es un chiste sin gracia o
un ejemplo concreto, pero lo que resulta evidente es el parentesco con las propuestas del
Informe Juri, ya que la elogiada cultura de la evaluación y la compatibilidad
de los planes de estudio como garante de movilidad social constituyen
recomendaciones del documento.
La U y su versión de la elección directa en Sociología
Nuestros compañeros de la carrera de Sociología, a través de la
Comisión de Sociología, han protagonizado un proceso que, a través de la puesta en
cuestión del mecanismo de elección del director de carrera, dio impulso a la discusión
de cantidad de temas cruciales, como la democratización de las carreras, la pertinencia
de los planes de estudio, el rol del sociólogo y la sociología en el marco de la crisis
actual, entre otros. Entre el 18 y el 21 de junio 1221 alumnos, docentes y graduados
eligieron a Christian Castillo como director y a Luisa Iñigo como secretaria académica;
la lucha para lograr que asuman esos cargos es ardua: de momento el Consejo Directivo de
la Facultad ha propuesto a la Junta que Castillo asuma no como director, sino como
co-coordinador junto con Miguel Ángel Forte, representante del grupo de los profesores
que no se opuso pero tampoco apoyó la elección directa.
La U, que se llama a sí mismo diario universitario, se anotició de este
proceso sólo para propagar la postura de los docentes que se oponen a la elección
directa (La U, 26 de junio, El conflicto de Sociología podría extenderse a otras
disciplinas, página 6). Lo de propagar no es una metáfora: la nota
citada, tras una escueta introducción informativa (16 líneas), reproduce in extenso (73
líneas) una carta firmada por esos profesores exhortando, pidiendo y demandando a los
consejeros estudiantiles que elijan al director en la reunión de junta y atacando como
antidemocráticos a quienes pretenden elegir al director de carrera a partir de la regla
una persona = un voto.
Los firmantes son en su mayoría representantes del cuestionado grupo que controló la
carrera los últimos años y, por ejemplo, legitimó desde la ciencia social el proyecto
político de la Alianza. Más allá de la composición de la nómina, llama la atención
la parcialidad con que La U trató el asunto. No reclamamos que un periódico comercial
reproduzca sólo nuestra posición (los integrantes de nuestra comisión, con matices,
estamos a favor de la elección directa) pero en tanto ha tomado en el editorial del nº 1
un compromiso con la verdad, se le podría pedir que no publique un documento
de un sector minoritario sin intermediaciones y que divulgue una pluralidad de posiciones
sobre el tema. Amagaron a hacerlo en una edición posterior, si bien el artículo es un
exponente típico de lo que hace la mayoría de la prensa institucional cuando hace
oír las dos campanas. Por ejemplo, recoge el testimonio de un alumno que votó en
la elección del 18 al 21 de junio pero que estaba en contra del método. Más allá de la
esquizofrenia del compañero (si es que existe) que vota a favor de algo de lo que está
en contra, ¿por qué La U recoge este particularísimo testimonio? ¿Intentará dar a
entender que incluso los que votaron a favor están en contra? ¿Estará empeñada en
deslegitimar la masividad de la elección?
Volvamos al artículo del 26 de junio. Amén de la parcialidad que ya supone el espacio
dedicado a la carta de los docentes, la posición de La U se evidencia en hechos tales
como el encabezado (Los Docentes cuestionan la elección directa), que
identifica a un sector de los docentes con la totalidad de ellos. Esto no es lateral
cuando la representatividad de ese claustro en las elecciones tradicionales es muy
cuestionable ya que sólo votan los profesores concursados.
La bolilla que faltaba: La U contra el ingreso irrestricto
El 12 de agosto la tapa de La U afirmaba sin rodeos, sin abandonar su
tono cómplice y juvenil: EL INGRESO IRRESTRICTO FUE. Hacía alusión a las
declaraciones sobre el tema de Beatriz Sarlo y sumaba las opiniones de otros partícipes
de la vida universitaria. Las posturas eran relativamente variadas y ni siquiera Sarlo se
expresaba en forma terminante en contra del ingreso irrestricto. Sin embargo, sumado al
fatalismo naturalizador del título, la volanta de tapa anuncia que los consultados tienen
Coincidencias, con matices. Y el epígrafe de una foto de un pasillo lleno de
estudiantes alecciona: El acceso libre a las aulas sirvió en 1983 para equilibrar
el numerus clausus impuesto por los militares. Era otro escenario.
Aunque en la nota principal la verdad absoluta (El ingreso irrestricto fue) está
atenuada, ya sabemos que la tapa es por donde el ojo entra al diario. Para
peor, la foto que teóricamente documenta el hacinamiento de la UBA es en realidad del
Centro Cultural Ricardo Rojas en las fechas de inscripción. La fuente que revela ese
origen es la propia edición de La U del 17 de julio en la que publicaron la misma foto
que usarían días más tarde para la tapa.
Ya mencionamos que en el diario del 12 de agosto se pueden encontrar opiniones levemente
polémicas; sin embargo, la nota de mayor extensión es una entrevista con foto y todo al
secretario de Políticas Universitarias del Gobierno, el radico-peronista Juan Carlos
Pugliese quien, además de adherir a la postura de Sarlo, señala que: El mundo
cambió y algunos no se dieron cuenta y sugiere como panacea, ¿adivinen?: Ciclos
de conocimientos básicos como el que propone la Comisión Juri, articulado con los
terciarios. Dicho esto, Pugliese niega que el Banco Mundial participe en el diseño
de la Educación Superior, desdeñando esa posibilidad como una teoría conspirativa de la
izquierda. La U no tiene problemas en tomar a su cargo alegremente la postura de Pugliese
titulando (sin comillas en el original): La universidad está ciega y sorda.
Un hijo bastardo de Pergolini, Hadad, Olé y la llama que llama
Ya desde la tapa de su primer número, La U dejó en claro cual era su
estrategia de apelación a los lectores: un tono coloquial, desenfadado y sin tapujos a la
hora de emplear malas palabras. El titular principal decía DE ACÁ!!!!,
en referencia a una negativa de los senadores a bajarse los sueldos. Otro de los titulares
comentaba un partido del mundial de fútbol parafraseando al presidente Batlle; Los
uruguayos son una manga de cagones, decía.
En general, La U intenta emplear un lenguaje juvenil, establecer una complicidad con el
lector a través de las malas palabras o las expresiones cronolectales (como en la ya
comentada El ingreso irrestricto fue.) Las tapas humorísticas pueden remitir
lejanamente a Página/12, pero más aún a Caiga Quien Caiga y Mario Pergolini, no sólo
por el uso de las expresiones de los jóvenes, sino también por su
perspectiva cínica ante la política y la clase dirigente. Pergolini mismo fue
entrevistado en La U (edición del 23 de julio) donde vertió sus opiniones en ese sentido
(titular: LOS POLÍTICOS SON SERES HUMANOS GROTESCOS). La edición del 23 de
julio fue atípica en tanto aparecieron críticas a Franja Morada, de boca del presidente
de la FUBA y a Delich (h), de boca del propio Pergolini. Roland Barthes llama a este
procedimiento vacunación y lo considera uno de los principales mecanismos de
mistificación de la prensa comercial burguesa. Mediante la confesión de un pequeño mal
se desplaza la atención de los males mayores. Un ejemplo generalizado de esta vacunación
en los medios actuales es cuando se usa como factor explicativo de la crisis argentina a
la corrupción de los políticos omitiendo decenas de determinantes
estructurales e históricos (la deshistorización es otro dispositivo de mistificación
privilegiado en los mass media). La U no difiere en este aspecto del grueso de los medios
masivos.
Si en un primer momento Pergolini fue el que propulsó esta denuncia de la corrupción de
la política a través de la ridiculización y el humor corrosivo, posteriormente una gran
cantidad de medios gráficos, radiales y televisivos han retomado esta estrategia. Entre
ellos Daniel Hadad, que tanto en radio como en televisión dio un viraje en lo retórico y
lo enunciativo, (no en lo ideológico), con respecto a su desempeño periodístico
anterior, en Hadad y Longobardi, por ejemplo. Es decir, sus programas
mantuvieron el discurso xenófobo y policial de derecha pero se le agregó un humor
populista (desenfadado, pero también burdo y machista) estableciendo como blanco a los
políticos chorros (aunque también a los jueces garantistas o los
piqueteros). Más allá de la vinculación empresarial de Spolzki con Hadad en el BAE, el
empleo del humor en La U es sugerentemente parecido al del nuevo dueño de Canal 9, claro
que con adaptaciones al target universitario. De ahí la apelación a
Pergolini.
Otro pariente de La U es el diario deportivo Olé. Las tapas de ambos diarios están
organizadas de manera casi idéntica; el nombre del diario aparece en un recuadro arriba a
la izquierda; ambas tapas destacan una nota central y ubican las secundarias en recuadros
inferiores y superiores. El uso del color es muy parecido también: en ambos predomina el
naranja, aunque Olé lo combina con verde y La U con celeste. La sonoridad de sus nombres
es similar: cortos y con la ele como única consonante. Pero, sobre todo, comparten un
empleo del humor no exento de demagogia y nacionalismo. El exabrupto ya mencionado sobre
la selección uruguaya en el nº 1 podría muy bien haber sido extraído del diario
deportivo del grupo Clarín. De todos modos, si en Olé mezclados con impresentables
chistes antibrasileños hay algún hallazgo humorístico interesante, en La U tales
virtudes no aparecen.
La participación en el diario del publicitario Ramiro Agulla, artífice -además del
dicen que soy aburrido- de exitosas campañas como la de las llamas de
Telecom, da otra pista sobre el estilo del diario. El humor y el costumbrismo han
caracterizado últimamente las publicidades en general y las de Agulla en particular. Un
buen chiste parece ser un dispositivo eficaz de persuasión. Por esa razón le pedimos a
La U que sus chistes sigan siendo malos.
Anotaciones al margen
Hemos analizado los aspectos más recurrentes en el corpus que hemos soportado. Otros
artículos sugerentes fueron:
1) Una entrevista a López Murphy (15 de julio), no especialmente a
favor, pero mostrando el supuesto lado humano del economista de la Fundación
Mediterránea. Allí cuenta que de joven tenía ideas izquierdistas. Una nota
de color, digamos, cortesía de la ¿ex? Menemóloga Nancy Pazos.
2) Un artículo sobre los militantes de los 70 que hoy son exitosos empresarios
titulado: Del Che a Armani. Sumada a la referencia anterior de López Murphy,
La U aporta al imaginario que considera a la militancia estudiantil como una rebeldía
cuasi adolescente que se cura con los años. Igual, a juzgar por el contrato de lectura
del diario, tal rebeldía no sólo es temporaria sino también redituable.
3) La publicación del propio estudio de mercado que hizo La U antes de salir al ruedo. El
trabajo concluía que el estudiante universitario medio Fuma poco, toma mucha
cerveza y lee. Otros temas cruciales tratados en el artículo eran las marcas
preferidas por los estudiantes (de jeans, gaseosas, diarios, cualquier cosa). En ningún
momento se distinguía entre alumnos de universidades públicas y privadas.
4) Durante la toma de Editorial Perfil por sus trabajadores, La U publicó avisos de las
revistas de la editorial, que esas semanas se publicaron con artículos de los patrones,
colaboradores externos, refritos y otras argucias.
5) Publicaron un informe sobre la inseguridad escrito por dos compañeros de la carrera
(La U, 16 de julio, La industria del miedo mueve millones en la Argentina),
con un subtítulo a cargo del sentido común: dos estudiantes de la UBA escriben
sobre la violencia en la sociedad. El artículo retoma las concepciones restringidas
de los mass-media (de Hadad, pero también de Majul o cualquier otro). La única violencia
que se menciona es la de los robos y secuestros y la conclusión parece ser que la
gente tiene miedo.
6) Otra estrategia para establecer complicidad con los jóvenes es la proliferación de
artículos sobre informática en los que el diario defiende una actitud rebelde,
en contra de Microsoft y a favor de la libre circulación de información.
Subcomisión de Semioclastia (semioklastia@yahoo.com.ar)
Comisión de Comunicación
Carrera de Ciencias de la Comunicación
Facultad de Ciencias Sociales- UBA 2002