Divisiones
Perón. ¿Qué Perón?
La Argentina rota como un espejo roto. El recuerdo va a encargarse de mejorar las partes, el tiempo destruye o embellece.
¿Qué Perón?
Primer Perón:
Pasamos con mi vieja frente a una comisaría. Yo tenía cuatro años. Ella me dice que está prohibido decir Perón. Frente al policía de guardia digo, bajito: - Perón...- y salgo corriendo hasta la esquina. Ambiguedad, secreto, viento ¿qué tiene que tener un nombre para estar prohibido? El diario La Prensa nunca va a nombrarlo: el tirano prófugo, dice. El dentista de San Andrés, dice sobre Cámpora. ¿Cuánto miedo tiene que provocar un nombre para no decirlo? Los que lo quieren tampoco lo nombran. El Viejo, lo llaman. El Macho. El General. Lo llaman el General en este país repleto de calles con nombres de militares; pero no hace falta aclarar: el General eos uno. El Pocho, también lo llaman. Lo tararean en la cancha: "Yo te daré, te daré Patria hermosa, te daré una cosa, una cosa que empieza con P". En las paredes dice Luche y Vuelve. O hay una Pe sostenida por una Ve corta. La Ve quiere decir Viva, o Vuelve, y la Pe ya se sabe. Después la Ve saltará de la pared a los dedos, convirtiéndose en la Ve de la victoria. Manos ingenuas: había sido la Ve de Winston Churchill, y lo que es peor, era la Ve de la Unión Democrática, de Braden, de los gorilas. El miedo de la vuelta es idéntico al escozor de la primera cita: ¿qué va a pasar después? ¿cuándo llega? ¿vendrá realmente? Lanusse dice que no. Que al General no le da el cuero. Asado tras asado, después de Ezeiza, nacen los chistes: asado con cuero. Los que no lo nombran también dicen otro nombre: compañero, se llaman. El compañero. Ningún otro partido bautiza de manera tan inequívoca; sabré años después que los radicales se llaman correligionarios, pero hasta hoy nunca escuché a uno de ellos diciéndole a otro: ¿cómo anda, correligionario? También sabré que los comunistas se llaman camaradas, pero sólo pude leer esa palabra en los peores poemas de Neruda y escucharla en las películas de la guerra fría en la que los rusos se comen a los chicos crudos. Compañeros...
Segundo Perón:
¿Miedo a qué? El viejo con cara de tortuga, el que vendrá, divide la sobremesa familiar, desata discusiones a los gritos y hace que las tías se santigüen en el Barrio Norte. Soy chico, y pregunto, y escucho todo esto: Perón le regaló departamentos a los negros, y los cabecitas hacían asado con el parquet. El Viejo iba a la UES y le ponían en fila a las chicas para que se acostaran con él. ¿A la qué? A la Unión de Estudiantes Secundarios. Preguntale a la abuela... Si no eras del partido no te dejaban laburar. El primer gobierno fue bueno, pero después se bandeó. Empezó a hacer cagadas cuando murió Evita, porque nadie lo controlaba. Acá va a haber una guerra civil. El Viejo tuvo suerte porque subió después de la guerra. El mismo dijo que no se podía caminar por los pasillos del Banco Central, con todo el oro que había. Cuano llegó la Libertadora, Perón ya se había llevado todo. ¿Y del pan negro? ¿No te acordás del pan negro? Contale que nos obligaban a comer pan negro... Vuelve el Macho, viejo! Vas a ver como rajan todos... ¿Perón? Qué macho ni macho, si era impotente. Iba a volver el macho, el tipo, el hombre con el que soñaban las chicas de Duperial antes de dormirse mirando el techo.
Tercer Perón:
Tenía trece años cuando Perón volvió. Tres millones de personas fueron a esperarlo a Ezeiza. El país se paró. La televisión transmitió sin cortes y en directo, como pocos años antes, en 1971, había mostrado la llegada del hombre a la Luna. Lo que ahora podía verse en la pantalla era a miles de personas que cruzaban descalzos el río Matanza, camino al aeropuerto. En octubre de 1945, habían cruzado el Riachuelo, desde el sur hacia la Plaza de Mayo. El 17,18 y 19 de octubre de 1945 no hubo diarios. En el retorno de Perón a Ezeiza el periodismo ya se había acostumbrado a codearse con la historia: hubo diarios, y sangre, y muertos. Partes del espejo del último Perón: Gaspar Campos, el viejo en bata saludando desde el porche; Rucci en la pista del aeropuerto llevándole el paraguas, el sobretodo a cuadritos de la última imagen, el vidrio antibalas, la cara llena de berrugas perludas dibujadas por Landrú, la cara con manchas marrones de tiempo. Perón citando en un discurso a Fidel Pintos: - Porque esto de las paritarias es como dice Fidel Pintos... Lo inventé yo. Perón hablando de la música que lleva en los oídos. Alrededor la muerte, ajena y propia. Perón murió el 1º de Julio de 1974. Lo escribe alguien que nunca recuerda las fechas. Yo tenía catorce años. La gente lloraba por la calle, y la cola de los que fueron al Congreso a despedirlo era una serpiente gris, lenta y eterna. Vi a quienes se deshacían en una agradecida tristeza: - Vino a morirse acá - decían.
Cuarto Perón:
Me entero del resto tarde y mal, como una mujer engañada. Otro Perón: torturas en las comisarías, el GOU, grupo de oficiales fascistas, nazis que llegan hasta Argentina con una manito del Vaticano y las llaves de Perón abriéndoles la puerta, Licio Gelli embajador del final, la logia P-2, López Rega, la Triple A, los montoneros de gomina y parada militar, el Partido Unico de Gobierno en el ´45, Eva tiñéndose de rubia, el exilio de Cortázar, Borges inspector de gallineros, la amistad con Franco, la melancolía por Mussolini, el mito del entorno.
¿Qué Perón?
¿Habrá existido Perón?
¿Nació alguna vez?
Si existió una persona llamada Perón, su destino fue inmenso y cruel.
¿Habrá estado solo este viejo que no podía nombrarse y que fue, a la vez, millones de personas?
Millones de personas en estado de Perón.
¿Dolerá dividirse tanto? ¿Separarse tanto?
¿Habrá podido elegir? Quizá haya nacido para dividirse tanto.
Perón fue lo que quisimos ser. ¿Fue lo que fuimos? ¿Fue lo que nos animamos a soñar, a querer, lo que peleamos?
¿Fuimos eso por Perón, gracias a él, o es él quien fue gracias a nosotros?
No tiene mucho sentido la pregunta: es como preguntarse por qué, cuando hacemos el amor, somos uno, distinto y breve.
Fuimos Perón.
El fue nosotros.
"Ojalá todo esto se termine cuanto antes, y podamos irnos juntos a vivir a Bariloche", le escribió Perón a Eva desde la cárcel de Martín García, pocos días antes del 17 de octubre de 1945.
Después la Historia lo tomó de la mano.
Jorge Lanata, Vuelta de Página, Editorial de RompeCabezas.