POKER DEPORTIVO EN EL SUPERCLASICO

La gran fiesta del fútbol argentino. El Monumental estuvo a full.

Estuvimos en el Monumental viendo la victoria de Boca. Pero el clásico tiene varios matices. Y uno de ellos es el duelo de hinchadas. Ahí sí no se sacaron ventajas.

Vibramos junto a los hinchas. Fue un duelo apasionante, digno de dos equipos enfrentados históricamente.

Los de Boca, llenando su cabecera, mostrando las banderas de siempre y cantando a más no poder. Perdonando al Chelo Delgado, el héroe de la tarde. Y de yapa, estirando la paternidad sobre su eterno rival.

Los de River, copando las tres cuartas partes de su estadio, que vivió la gran fiesta del fútbol argentino. Desplegaron todo su carnaval y el conocido colorido que le dan a "el" partido. Se fueron masticando bronca por el resultado adverso. Pero tranquilos, porque ellos, desde la tribuna, dejaron todo.

 

Fiesta Azul y Oro

 

Después de algunos años, Boca volvió a ganarle a River en el "gallinero". Gracias al Chelo festejamos como locos y fuimos locales otra vez. "La 12" dijo presente.

 

Sebastián Valentini (estuvo en la popular de Boca)

Elizondo daba el pitazo final, en la tribuna Centenario del Monumental la gente de Boca estallaba en un solo grito: "hijos nuestros", volvimos a ganarles a las gallinas en este estadio luego de cinco años, volvimos a querer al Chelo Delgado, volvimos a ser locales agotando todas las localidades que nos dieron (¿cómo es eso que no íbamos a llenar?) y desatando una verdadera fiesta desde que se abrieron las puertas hasta que nos fuimos festejando la victoria. Desde temprano los accesos a la tribuna visitante estuvieron agitados, muchos venían a ver su primer clásico, es el caso de Romina y Javier que concurrían desde la provincia de Córdoba, las banderas plásticas estaban a disposición de cualquiera que caminaba por Quinteros y quisiera tomarlas para mostrarlas en la popular y en las plateas, obviamente tampoco estaban ausentes los globos azules y amarillos, las banderas, los papeles.

La manga se estiraba en el campo de juego, comenzaba a moverse, salía Boca y la tribuna es una fiesta, el " y dale y dale y dale Boca dale" se hacían sentir, ellas sacaron su cotillón pero de cantos ni hablar, porque muchas guirnaldas y que sé yo pero las gargantas se hacían sentir en la tribuna boquense. Llegó sobre el final del primer tiempo el tiro libre de Delgado para poner las cosas 1-0 y aumentar un caudal interminable de cánticos festivos que no se detuvieron ni siquiera en el entretiempo porque ninguno se sentó y se seguía cantando, ¿ellas?: nada. Con "la 12" adentro(llegaron tarde), en la popu xeneize aparecieron caldos de gallina que se arrojaban de un lado al otro ¿por qué será?, sé desplegaron las dos banderas gigantes que van a todos lados y había más y más papeles para tirar. Pero en un momento gritaron todas juntas, claro, fue gol de Fuertes, por eso se acordaron que además de ir a ver un partido hay que alentar a su equipo. Pero les duro poco porque el Chelo la volvió a meter y era 2-1, ¿Comizzo?: la miro nomás. Que lindo fue quedarse media hora festejando en esa cabecera, ver toda esa multitud emocionada, mirar las caras de ellas: las gallinas que no veían la hora de irse, ¿creían que cortaban la paternidad? : no River todavía te falta mucho y basta de esos globos y fuegos de artificios si después no saben donde guardárselos, fíjense de cantar alguna canción y no pongan muñecos en las tribunas, si quieren les conseguimos hinchas. Así fue la tarde de papá, ganando en las tribunas y en la cancha, mucho les debemos a nuestros once guerreros que llevaron la azul y oro en su cuerpo, nosotros la llevamos y la seguiremos llevando en el corazón porque somos los más grandes, ¿ellas? : ¡hijas nuestras!.

 

 

 

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