Origen de una política cultural

Por Luis O. Brea Franco
 

Desde el mes de agosto de 1996, con la ascensión al poder del Estado del Dr. Leonel Fernández Reyna, se abrió, para el país, en el campo de la cultura, un profundo proceso de discusión con miras a formular y ejecutar una nueva política cultural. Se buscaba redefinir el rol que debía jugar el Estado en la cultura y rediseñar el papel de la cultura en la determinación de las metas del Desarrollo Nacional. La meta era encaminarnos hacia una reforma del sector cultural del Estado a fin de que éste estuviera en capacidad de producir y realizar, a través de la creación de una Secretaría de Estado de Cultura y de la formulación y ejecución de un Plan Nacional de Desarrollo Cultural, una verdadera revolución cultural que nos permitiera afrontar creativamente los retos que plantean a nuestra identidad los procesos de globalización e impulsar el desarrollo cultural de los dominicanos.

Para comenzar, por iniciativa personal del presidente Fernández Reyna se convocó a una reunión de trabajo a destacados intelectuales y agentes culturales de todo el país, de diferentes orientaciones ideológicas y políticas. Objetivo de la reunión fue el de analizar la situación cultural de la República Dominicana e iniciar un diálogo productivo en torno a las prioridades a ejecutar para rescatar el papel del Estado en la cultura.

Esta reunión, que se celebró en Santo Domingo, los días 21 y 22 de noviembre de 1996, fue sumamente fructífera en sus consecuencias. En efecto, los puntos de vistas expresados y los criterios esbozados se asumieron como diagnóstico preliminar de la situación cultural en ese momento. El informe de lo debatido apareció posteriormente en un libro titulado: "Hacia un Programa de Desarrollo Cultural para la República Dominicana".

Dos meses después de dicha reunión, el 14 de febrero de 1997, fue creado el Consejo Presidencial de Cultura (CPC), mediante el decreto No. 82-97, como: "organismo deliberativo, con funciones de carácter gerencial y administrativo a fin de coordinar, organizar, promover, supervisar y evaluar las iniciativas del sector cultural estatal y establecer las condiciones que condujeran a la formación de la Secretaría de Estado de Cultura".

Su creación constituyó la manifestación concreta de una voluntad política de atender a las aspiraciones de los dominicanos en torno a la necesidad de reorganizar el sector estatal de la cultura a fin de que el Estado pueda garantizar el derecho inalienable que asiste a cada ciudadano al disfrute de la cultura como lo consagra nuestra constitución. Surgió el CPC como un organismo de transición con el mandato de proceder a presentar esquemas operativos de reforma del Estado en el sector cultural.

Para cumplir con su cometido, el presidente Fernández encomendó al CPC adoptar como método de trabajo: "abrir un amplio proceso participativo de consulta como instrumento para canalizar las iniciativas culturales de los distintos sectores sociales, a fin de lograr la mayor concertación en las decisiones a tomar". Este principio fue recogido como el artículo No. 9 del decreto que lo creaba.

Paralelamente a esta decisión, y también como consecuencia de la reunión de noviembre se conformó un grupo de la sociedad civil para profundizar y dar seguimiento de los acuerdos alcanzados en dicha reunión, el cual estuvo formado por artistas, gestores culturales y personas interesadas en la cultura. Ese grupo dio forma a un proyecto de consulta dirigido a los agentes e instituciones culturales de todo el país, a fin conocer en detalle la real situación del país cultural, realizar un diagnóstico participativo de la situación cultural en nuestro país, para que, desde tales bases, se pudiera formular un Plan Nacional de Desarrollo Cultural que impulsara en todo el país la creatividad y la participación popular en el ámbito cultural.

Este proyecto fue asumido, desde sus inicios, por el Consejo Presidencial de Cultura como su principal objetivo, conjuntamente con el encargo presidencial de diseñar una estrategia de reforma del sector cultural del Estado. Por ello las primeras actuaciones del CPC se dirigieron a organizar la realización de un diagnóstico integral y participativo de la acción cultural del Estado y de las necesidades, iniciativas y capacidades culturales de la sociedad civil. Para ello contó con el decidido apoyo del PNUD y de la UNESCO.

En el marco institucional, la creación del CPC se correspondió con los siguientes objetivos, que fueron considerados como prioritarios de la política cultural, frutos del debate nacional iniciado antes y durante su creación:

  1. Trabajar en una estrategia de reforma del sector cultural.
  2. Avanzar hacia la formulación de un Plan Nacional de Desarrollo Cultural consensuado con las diversas instancias de la sociedad y de los organismos territoriales.
  3. Poner en ejecución programas de formación de los agentes culturales en todo el país en las técnicas elementales de gestión cultural para prepararlos para el gran paso adelante de la puesta en marcha de la reforma cultural.
  4. Iniciar la integración de las mayorías a los beneficios y disfrute de equitativas oportunidades culturales a través de la ejecución modélica de algunos novedosos programas culturales.
No podemos entrar aquí en un análisis detallado de la política cultural del CPC, será suficiente subrayar que el decreto que lo creaba trazaba una estrategia de reforma de la acción cultural del Estado. Para aprehenderla bastaría repasar los considerandos y el articulado del decreto. Ahora será suficiente subrayar las líneas maestras de tal estrategia: Continuaremos tratando este tema en las próximas entregas.
 
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