Se ha publicado recientemente en español, la última obra del filósofo alemán Rüdiger Safranski. En esta ocasión, el autor interpreta, en una biografía, el pensamiento de Nietzsche: "Intenta relatar no la vida entera de Nietzsche sino describir cómo llega a su pensamiento a través del desafío existencial de su vida y cómo éste es remitido después a la vida". Con esta obra, Safranski, completa una trilogía, ya ha dedicado su atención a Schopenhauer y a Heidegger, en la que expone la génesis y el desarrollo de una línea de pensamiento que ha tenido profunda repercusión en el siglo XX.
Sobre Nietzsche se ha escrito copiosamente. Su lúcido y provocador pensamiento ha sido interpretado de todas las maneras posibles. Lo ha permitido la forma en que aparece su escritura: el aforismo, cincelado por su vigorosa expresión de poeta y encantador de serpientes; su método: filosofa a martillazos, destruyendo la confianza habitual en los valores cristianos y burgueses; y el mito que lo envuelve, tejido alrededor de una vida de asceta errabundo y solitario, dedicado a una única tarea: cumplir a plenitud, hasta las últimas consecuencias, el difícil oficio de pensador radical, crítico acérrimo de la cultura occidental, profeta de una nueva humanidad.
Safranski medita a Nietzsche en el centenario de su muerte, conmemorada el pasado año. Busca desentrañar sus internas contradicciones metodológicas. Aspira, con ello, a aprehender el método real que utilizaba y, por esta vía, situarse en el terreno vital desde donde se origina y mueve su pensamiento. Descubre dos limitaciones importantes. Primera: pretende aplicar al mundo lo que es resultado de sus reflexiones en torno a su persona. Es el problema de la analogía y de su validez como método para el pensamiento. Como ejemplo resalta, en el tema de la voluntad de poderío, concepto capital en Nietzsche, que lo que es cierto para el dominio de su propia vida concreta, si es extrapolado, no es necesariamente válido para el mundo. Segunda: expone como esa voluntad de poderío le llevó a un dogmatismo no acorde con el relativismo que preconizaba. Nietzsche no habla de verdades sino de perspectivas, y como estas se relativizan entre sí, el discurso humano debería siempre tener consciencia de la propia parcialidad y, por ello, habría de mantenerse, frente a las otras posiciones, en una relación de continua ironía. Sin embargo, Nietzsche, asume la voluntad de poderío como la verdad del mundo, lo cual contradice el relativismo que postula.
"Nietzsche: Biografía de su pensamiento", título de la obra de Safranski, ha sido recibida en algunos círculos filosóficos de Alemania como la biografía definitiva de este pensador. La obra, bien escrita y documentada, es un gran aporte al estudio y comprensión del filósofo. Dudo, sin embargo, que sea la obra definitiva sobre la esfinge Nietzsche. Este pensador extraordinario tendrá que ser repensado y reinterpretado siempre de nuevo, porque, quizás, para decirlo con palabras suyas: "Quién vuelve a los orígenes encuentra siempre orígenes nuevos". Publicado en el diario "El Caribe", el sábado 07 de abril del 2001