Volver a lo básico

Luis O. Brea Franco

Catedrático y consultor cultural

En días recientes leía una entrevista a Jacqui Smith, ministra de Estándares Educativos del Reino Unido. En ella definía su política educativa con un lema: "Hay que volver a las ideas básicas". Postula que la esencia del currículo debería ser preparar a los estudiantes en la escritura, la lectura y la matemática. Un estudiante que no conoce las materias básicas no puede acceder a las ciencias, a las tecnologías o a las artes.

La verdad es que nos cuesta imaginar que una nación como el Reino Unido que dedica alrededor del cinco por ciento del PIB a la educación se encuentre en la situación de que el cuarenta por ciento de los niños tengan problemas de lectoescritura y matemática.

¿Cuál es la situación, al respecto, en nuestro país? Creo que es sencillamente desastrosa. No poseo estadísticas, pero tengo algunos indicios que me dejan percibir por donde va la situación. Sólo citaré dos de entre ellos.

El primero, lo experimento como catedrático, consiste en la desastrosa formación con que los estudiantes llegan a las universidades. No tienen idea del mundo en que se encuentran ni de donde proceden. Carecen de noción alguna de la necesidad de contar con metodologías para afrontar racionalmente la más sencilla problemática. Se hace difícil encontrar estudiantes que tengan hábitos de lectura y más arduo, aún, es dar con alguien que pueda leer un libro, darse cuenta de lo leído y pueda exponerlo, por escrito, con cierta precisión y creatividad. La segunda pista nos la proporciona la televisión local, en ella, el habla, sus contenidos y la riqueza de vocabulario sencillamente hacen llorar. De ello, deduzco, que nuestras escuelas están formando personas dotadas de una incultura enciclopédica, carentes de toda metodología, que no saben expresarse y menos aún escribir.

Hoy se insiste en aumentar el presupuesto a la educación. Esto es positivo y necesario, pues la vía hacia el desarrollo humano transita por la formación. Pero, por lo que vemos que ocurre en el Reino Unido, con el aumento del presupuesto no se resuelven los problemas. En la educación se necesita más que cantidad, calidad. Para lograrla tendríamos que comenzar teniendo ideas claras de lo que aspiramos ser y hacer como dominicanos. Un sistema educativo sin una amorosa visión del ser humano que pretende formar carece de objetivo y se transforma en el gélido ejercicio mecánico de una burocracia. Necesitamos dedicar más tiempo a considerar las posibilidades de la educación que queremos. Para ello precisaríamos pensar las cosas amorosamente desde su raíz.

Pedro Henríquez Ureña, en un ensayo de 1914, nos llamaba la atención sobre la necesidad de fundar escuelas mediante la aplicación de principios elementales. Criticaba que ignorantes del ABC de las ideas esenciales tratáramos de alcanzar el XYZ de la moda. Y concluía con un llamado a recrear la educación, que constituye, aún hoy, para nosotros, un grito revolucionario: "Volvamos a comenzar".

Publicado en el diario "El Caribe", el sábado 16 de diciembre del 2000

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