La mujer, en su ser más profundo y originario, existe por razón del hombre
Basado en esta afirmación de la llamada antropología bíblica que emanaría del Génesis, el Vaticano dio a conocer el 31 de julio un extensísimo documento Sobre la colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y el mundo.
Elaborado por el cardenal prefecto Joseph Ratzinger como Carta a los Obispos, fue suscripto por el papa Juan Pablo II el 31 de mayo, para que pudiera ser girado a sus destinatarios.
A lo largo de páginas y páginas repletas de citas bíblicas convenientemente interpretadas, el Vaticano se dedica a armar a sus hombres para una verdadera cruzada contra el más elemental feminismo, que sería el causante del deterioro de los valores de la familia (hombre-mujer) y de la valoración de la libertad sexual.
Veamos algunos párrafos relevantes:
Para evitar cualquier supremacía de uno u otro sexo, se tiende a cancelar las diferencias, consideradas como simple efecto de un condicionamiento histórico-cultural. En esta nivelación, la diferencia corpórea, llamada sexo, se minimiza, mientras la dimensión estrictamente cultural, llamada género, queda subrayada al máximo y considerada primaria. ( ) Esta antropología, que pretendía favorecer perspectivas igualitarias para la mujer, liberándola de todo determinismo biológico, ha inspirado de hecho ideologías que promueven, por ejemplo, el cuestionamiento de la familia a causa de su índole natural bi-parental, esto es, compuesta de padre y madre, la equiparación de la homosexualidad a la heterosexualidad y un modelo nuevo de sexualidad polimorfa. ( )
Según esta perspectiva antropológica, toda persona podría o debería configurarse según sus propios deseos, ya que sería libre de toda predeterminación vinculada a su constitución esencial.
Esta perspectiva tiene múltiples consecuencias. Ante todo, se refuerza la idea de que la liberación de la mujer exige una crítica a las Sagradas Escrituras, que transmitirían una concepción patriarcal de Dios, alimentada por una cultura esencialmente machista. En segundo lugar, tal tendencia consideraría sin importancia e irrelevante el hecho de que el Hijo Dios haya asumido la naturaleza humana en su forma masculina.
Y en un intento de doblegar los ánimos entre sus militantes mujeres (muchas de las cuales vienen reclamando el derecho a ocupar un lugar en la misa a la par que otras han conformado agrupamientos con el nombre de Católicas por el derecho a decidir), les reitera conceptos ya vertidos por el papa en 1995:
el hecho de que la ordenación sacerdotal sea exclusivamente reservada a los hombres no impide en absoluto a las mujeres el acceso al corazón de la vida cristiana. Ellas están llamadas a ser modelos y testigos insustituibles para todos los cristianos de cómo la Esposa debe corresponder con amor al amor del Esposo.
Pasados estos dos meses de preparación interna, el Vaticano saca ahora ¿a la luz? del mundo este verdadero tratado oscurantista que viene a delinear su propio eje del mal en armonía con el trazado por las iglesias cristianas estadounidenses que abonaron el camino de Bush a la presidencia con acciones tan santas como atacar con bombas incendiarias a clínicas que realizaban abortos legales.
Así como Bush eligió a su prohijado Bin Laden como encarnación del nuevo demonio que pondría en riesgo la existencia misma del planeta, el Vaticano viene a demonizar a las mujeres como ya lo hizo la Inquisición con su quema de brujas, recordándonos que la humanidad fue condenada a nacer en pecado a partir de que Eva desafiara la autoridad del Dios hacedor. (Pero éste, magnánimo, le adjudicó el don de la redención siempre y cuando se ciñese al papel de colaboradora del hombre.)
Nada de esto puede sorprendernos viniendo del papa Wojtyla. Ya en julio de 1980 escribió un trabajo de catequismo con el educativo título: La concupiscencia del cuerpo deforma las relaciones hombre-mujer. Y hace pocos meses, en el marco de la ocupación colonial de Irak, recomendó a las mujeres católicas no contraer matrimonio con musulmanes. Inmerso en esta era de globalización, Juan Pablo II decidió ahora este paso gigantesco para irradiar sus valores más retrógrados sobre el conjunto de la humanidad.
Que el blanco elegido sea la mujer no es caprichoso, ya que en la lucha por su propia liberación sexual se encuentra el motor para avanzar hacia el reconocimiento de la libre elección en el ejercicio de la vida sexual de las personas y cómo y con quién (o quiénes) compartirla.
El punto es que, para el papa, esta libertad de decisión es, en sí misma, el más agudo y corrosivo cuestionamiento a la sujeción imprescindible para el sostén de toda sociedad de clases (donde una minoría, vive a costa de la explotación de la fuerza de trabajo de la abrumadora mayoría). Máxime en los niveles de decadencia y descomposición del capitalismo-imperialista actual.
En un mundo signado por la(s) guerra(s) y el militarismo, que marcha a pasos acelerados hacia una sociedad crecientemente represiva, donde 158 familias concentran el control del 50% del producto bruto mundial, no hay lugar para rebeldías.
Es necesario, por un lado, fortalecer la masculinidad en su aporte de carne de cañón para los frentes de batalla (que puede admitir, secundariamente, la colaboración de mujeres, por ejemplo para realizar aberrantes sesiones de tortura y vejaciones, como en la cárcel de Abu Ghraib). Por el otro, con el trasfondo del desempleo de un 20% de los 6.000 millones de habitantes, la prédica del Vaticano puede aportar un paliativo eficaz. En este rubro, el citado documento postula:
Se necesita, en efecto, una justa valoración del trabajo desarrollado por la mujer en la familia. En tal modo, las mujeres que libremente lo deseen podrán dedicar la totalidad de su tiempo al trabajo doméstico, sin ser estigmatizadas socialmente y penalizadas económicamente.
Con esto, si tomamos por caso la Argentina, la instauración de algún miserable salario para el ama de casa podría lograr un descenso abrupto del índice de desocupación al mismo tiempo que sacaría eficazmente de las calles a un numeroso y activo componente de los reclamos por puestos laborables si el cuidado de la familia se institucionalizara como un trabajo.
Pero, tranquilas chicas, que a las que opten por un empleo externo, el santo padre las autoriza a
hacerlo con horarios adecuados, sin verse obligadas a elegir entre la alternativa de perjudicar su vida familiar o de padecer una situación habitual de tensión.
O sea, si te hacés la liberada en la oficina, no dejes de lavar calzoncillos, cambiar pañales, planchar, preparar la comida con amor y, por supuesto, nada de histerias que, para eso, Torquemada te permite distraerte un buen rato deslomándote en las fauces de la ganancia, como vos querías. ¡Y encima te pagan!
Ahora, si todo esto no les resultó convincente, será mejor empezar a organizarnos y presentar batalla, en todos los terrenos en particular con vistas al Encuentro Nacional de Mujeres a realizarse en octubre en Mendoza contra este archienemigo de los explotados.
Verdadera usina, con sede en Roma, el Vaticano forma maestros de maestros en el arte de comprender que, para mantener las cadenas sociales, hay que poner un candado al libre albedrío de las mujeres.
L. RUBIALES
Hacia el XIXº Encuentro Nacional de Mujeres
La preparación del próximo Encuentro se enmarca en dos hechos cruciales. Por un lado, hay 15 compañera/os detenidas/os por haberse manifestado en contra del proyecto oficial de Código Contravencional, mal llamado Código de Convivencia. Los/as presos/as de la Legislatura expresan una política de criminalización de la protesta, que no se va a quedar en los marcos de la ciudad autónoma de Buenos Aires. Si no hay una respuesta contundente y masiva por la libertad de los presos, esta política represiva se va a extender como una mancha de aceite por todo el país, con Código o sin Código.
Por otro lado, el Vaticano acaba de publicar una amenaza para todas las mujeres, en la que condena al feminismo como causante de la degeneración de los valores de la familia parental (hombre-mujer) y reivindica para la mujer el papel de colaboradora del hombre (negando así, además, los crecientes índices de violencia familiar contra la mujer). Esta carrera fundamentalista de la Iglesia Católica intenta imponer sus valores más retrógrados, conductas sociales y condenas, en vistas de hacer retroceder a la humanidad al oscurantismo absoluto, alineándose con la política terrorista de Bush y su eje del mal.
En consecuencia, tenemos que dar respuesta inmediata a esta ofensiva que amenaza la preparación, la realización y el desarrollo mismo del Encuentro.
Tenemos dos enemigos a enfrentar: el Gobierno que tiene como respuesta a las voces disidentes la cárcel; y la Iglesia que quiere retrotraernos al cinturón de castidad de la Edad Media.
Estos dos elementos deben estructurar la pelea global de las mujeres hacia el próximo Encuentro.
Por eso PROPONEMOS:
1. Iniciar una urgente campaña centrada en lograr la libertad de l@s pres@s de Kirchner-Macri-Ibarra: ¡Queremos llegar al Encuentro sin compañeras presas! Creemos que podemos ponernos de acuerdo en hacer jornadas de agitación en común entre todos los sectores que estamos trabajando por el Encuentro, tomando un tramo céntrico donde todos agitemos una misma consigna central (y, por fuera de ella, que cada uno diga lo que quiera). Al mismo tiempo, desarrollar una tarea de propaganda y concientización en todos los ámbitos donde actuamos cotidianamente.
2. En otro plano, iniciar una intensa difusión de la ofensiva del Vaticano, para sembrar conciencia de cuál es la pelea de fondo que tendremos planteada en el Encuentro. Máxime teniendo en cuenta el brutal peso político de la Iglesia en la Argentina. Sólo así podremos fortalecer la lucha por lo que fue el emblema fundacional de nuestros Encuentros, hace ya 19 años: Anticonceptivos para no abortar; aborto libre, legal y gratuito para decidir.
÷ Libertad a tod@s l@s pres@s de Kirchner-Macri
÷ Libertad a las travestis presas
÷ Libertad a Romina Tejerina
÷ No al fundamentalismo que la Iglesia Católica quiere imponer en todo el planeta.
LIGA SOCIALISTA REVOLUCIONARIA (LSR)
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