En Venezuela: Votar NO a Bush

Y LEÑA A LOS YANQUIS Y SUS SOCIOS NATIVOS

El imperialismo y sus amigos dieron primero un clásico golpe de Estado militar en abril del 2002. Después dieron un golpe bajo la forma de lock out patronal para quebrar la economía y retomar las palancas de mando de forma plena.

Ahora la misma política se continúa con este plebiscito, apoyándose en el monopolio de los medios de comunicación de masas que están en manos de Cisneros y el malandraje golpista, favorecidos por la falta de decisión de Chávez para cortar la cabeza de la serpiente y expropiar esos medios golpistas.

Chávez ha planteado el plebiscito en términos justos. Se vota por Bush o por Chávez y esta polarización es igual o mayor que la que se expresó en febrero de 1946 como “Braden o Perón”.

La Liga Socialista Revolucionaria es solidaria con todo lo que puedan hacer los trabajadores y el pueblo pobre para aplastar, con una avalancha de votos, a Bush y a sus socios nativos. Es la tarea inmediata que está por delante, y los socialistas revolucionarios no somos neutrales frente a este desafío sino que ponemos todo nuestro esfuerzo para lograrlo. Pero siendo esto muy necesario, la propia conducción burguesa de Chávez lo dificulta, ya que impide que se tomen acciones prácticas contra los socios capitalistas de Bush en todos los terrenos.

El problema no termina el 15 de agosto, así Bush y los golpistas sean derrotados en las urnas. Aun en ese caso, estaremos ganando un round importante de una pelea que sigue. Porque es una pelea que no se resuelve con elecciones.

El ex presidente Carlos Andrés Pérez, el responsable de los 1.000 muertos del “caracazo”, consciente de la posible derrota electoral de los golpistas, ya ha anunciado que habrá que derrocar por la fuerza al gobierno de Chávez. No son meras palabras: es una estrategia anunciada. Es la definición de toda una política para derrotar físicamente a los explotados, y no sólo para derrocar a Chávez en favor de Bush y pasar a controlar directamente a una de las cinco reservas petroleras más importantes del mundo.

Morder y no soltar

Nosotros también estamos frente a un problema estratégico. La pelea se resuelve aplastando económica, social, política y militarmente a Bush y sus socios nativos. Esa lucha se dirime en las calles y requiere una estrategia latinoamericana e internacional como condición para la victoria, al atacar al enemigo en América latina y el mundo.

Esto significa tomar de inmediato medidas prácticas. Entre otras, expropiar a los monopolios (incluidos los de prensa) y organizar milicias populares armadas, basadas en los círculos bolivarianos u otros organismos, obreros y populares, que hay que impulsar con mucha fuerza como poder paralelo al poder capitalista actual. Esto incluye la organización, bajo la forma que sea, de la tropa, los suboficiales y los oficiales antigolpistas que jugaron un importante papel en contra del golpe de abril del 2002. También meter el cuchillo hasta el mango en la PDVSA, removiendo a los jerarcas que participaron del golpe económico –así no fuera en primera línea– y estableciendo un control de los trabajadores de todo el proceso.

O sea, hay que hacer todo lo que Chávez no ha hecho en estos años y que llevó la lucha al peor de los terrenos para los trabajadores y el pueblo (el de un plebiscito, apoyado con firmas quizá falsas), sin haber avanzado sobre los partidarios de Bush en ningún terreno.

Esta estrategia no es simple de llevar adelante y, además, los socialistas revolucionarios somos una pequeña minoría en relación con Chávez, que es el dirigente burgués de este gran movimiento de masas explotadas. Por eso es imprescindible la unidad de acción para enfrentar a Bush y su gente, sabiendo que esa gigantesca tarea excede ampliamente a los Chávez y a todos sus predecesores en el último medio siglo en la región.

Los socialistas revolucionarios debemos actuar junto con Chávez y los chavistas contra los imperialistas y sus socios. Pero también debemos disputar la hegemonía de ese movimiento, utilizando todas las tácticas necesarias, huyendo como de la peste del sectarismo reaccionario así como del iluso infantilismo de confiar en Chávez y en los capitalistas “patriotas”. Sería jugar a la ruleta rusa con el tambor completamente cargado.

En Venezuela no sólo se dirime el destino de ese país y sus explotados. Ni siquiera sólo el destino de Cuba y su abastecimiento de petróleo. Está en juego el enfrentamiento continental entre revolución y contrarrevolución, e incidirá en uno u otro sentido en toda la región, en particular por la repercusión en los gigantes del subcontinente.

En nuestra opinión América latina en el contexto mundial y por su propia historia, es hoy el eslabón más débil de la cadena imperialista, como región y no como suma de países. Dentro de ella, Venezuela tal vez marque la tendencia –así no sea definitiva– de hacia dónde se encaminará en el próximo período la región.

JORGE GUIDOBONO


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