Petroleras: Con el parche en el ojo

 

Desde que se desató la “crisis energética” las petroleras no han dejado de repetir que para subvertirla es necesario aumentar los precios de las naftas y sus derivados. Mientras, desde el gobierno se pretende haber llegado a un acuerdo de no aumento de los combustibles, que intenta enmascarar la aceptación del chantaje impuesto por la retención del combustible.

Como ya nos tiene acostumbrados el presidente Kirchner, hay que mirar sus manos y no su boca para dilucidar hacia dónde conduce el barco. Propio de su show mediático, anunció desde los Estados Unidos que no se iba a dejar chantajear por las petroleras dado que todas en su conjunto no habían cumplido gran parte de los pliegos de las concesiones. Sin embargo, cuando llegó al país lo primero que hizo fue aceptar el chantaje.

Todo el mundo sabe que con sólo revisar la letra grande –no hablemos de la chica– de los contratos de concesión bastaría no sólo para cancelarlos sino para pasar a cobrar a estos grandes piratas del siglo XXI. Si no se lo hace no es por desconocimiento sino por asociación de intereses.

La excusa de la falta de reservas de combustibles se desnuda con la última prórroga que realizó el “aburrido” De la Rúa de Loma de la Lata, de donde sale el 40% de la producción de gas. La concesión se extendió desde el 2017 al 2027, al módico precio de $ 300 millones para Neuquén-Sobisch (mientras que lo que ganará Repsol se calcula en 30-40.000 millones). Si no hubiese reservas, no tendría ningún sentido que YPF-Repsol quisiese quedarse con la misma.

De paso hay que decir, en primer lugar, que la vedette Enarsa (la recientemente creada Energía Argentina SA) sólo se encuentra en los papeles y, en caso de que se concrete, sólo servirá para cumplir el ciclo eterno de las empresas públicas que invierten en lo más caro, en este caso exploración en el mar, para cuando esté listo el tesoro, tiren los ganchos los piratas, ya sea mediante una ley que sirva para hacer mover al soldado quieto del congreso o por decreto de algún “aburrido” o no, para quedarse con el botín.

Las petroleras son uno de los sectores más privilegiados con la devaluación, ya que el 70% de su producción está libre de retenciones en el país. Su gran caballito de batalla de aumentar el precio de los combustibles por el aumento del precio internacional del barril de petróleo, fue utilizado en infinidad de ocasiones, siendo que cuando éste bajaba internacionalmente, jamás bajaron los precios en el país. Vale decir que la regla de oro no es un sube-y-baja sino un sube-sube.

Que la extensión territorial del país y su cantidad de recursos naturales constituyen la gran posibilidad de progreso es una verdad a medias. El ejemplo lo dan las privatizaciones. Los recursos les reportan un gran negocio a los capitalistas sobre la base de saquear las riquezas naturales y los bolsillos de la población en general.

De lo que se trata es de expropiar a los expropiadores.

BLAROUSON



San Luis: Tregua entre los Saá y los curas

No se sabe cuán provisorio es el armisticio entre ambas direcciones efectivas de la lucha que conmovió a San Luis en los últimos meses. Pero más que en las concesiones que mutuamente se realizaron, la clave de la tregua hay que buscarla en el temor de ambos a que la movilización se les fuera de las manos a los curas. El peligro, para ambos, era que las masas terminaran organizándose para voltear a los Rodríguez Saá, con la lucha callejera en forma independiente del Estado y de la intervención que reclamó la Iglesia junto a su parroquia, la Ctera (como excepción, muy presente en este conflicto), a Adolfo Pérez Esquivel y a otros curas sin sotana. Los Saá, por su parte, dudaron de la fidelidad que les tienen los 40.000 beneficiarios del plan “Pico y Pala”, de significativos $ 300 (que puede cobrar cada miembro desempleado de una misma familia).

Por eso sólo movieron un reducido sector de su más estrecha confianza, temiendo que si convocaban a gran escala podrían unirse todos contra ellos y abrir una perspectiva difícil de controlar (no sólo para ellos sino, también, para los curas).

El conflicto se desató cuando Alberto Rodríguez Saá le quitó a la Iglesia el control de algunas escuelas y comedores, se negó a recibir al embajador del Papa y cometió todo tipo de atropellos contra los docentes y su Estatuto, otorgando nombramientos para dirigir los colegios a gente de su “banda”, con el solo requisito de ser amigos de “El Alberto”.

La jugada gubernamental contra la Iglesia fracasó porque los empleados del Vaticano mezclaron sus reivindicaciones corporativas con los legítimos reclamos de los docentes y de otros empleados estatales afectados, convirtiéndose el monseñor Lona en el virtual jefe de ese heterogéneo bloque.

Más allá de las concesiones públicas realizadas por los Saá, y del rol desmovilizador –respecto de la lucha creciente que se estaba dando– de la Iglesia y de la Ctera, se desconocen por completo los alcances de los pactos secretos realizados entre los sectores de poder en pugna (¿les devolverán la dirección de los colegios y comedores a la Iglesia?).

En la vanguardia puntana, nos parece, hay que huir de la agitación exclusiva contra los Rodríguez Saá. También hay que denunciar el pérfido papel de la iglesia católica, de las burocracias sindicales adictas a ella y de la oposición burguesa, incluyendo su variante centroizquierdista (Patricia Walsh, de Izquierda Unida, por ejemplo, reclamó la intervención federal en lugar de alentar la lucha por derribar revolucionariamente a los Saá barriendo, de paso, a todas las fuerzas reaccionarias y clientelistas de la provincia).

La actual tregua no detiene la crisis latente en San Luis. La existencia de dos intendentes para su ciudad capital, es una muestra más que elocuente. Los trabajadores y su vanguardia deben ser conscientes de que en la lucha por sacarse de encima a los Saá, la Iglesia no es un “aliado”. Al contrario, es enemiga acérrima de la lucha y la organización independiente de los explotados y desplazados de la región.

JORGE GUIDOBONO



A Blumberg se le cayó el disfraz que nunca tuvo

Si a veces te fumás un porro, sos medio morochito y no soportás a la policía, entonces… bien muerto estás. Las declaraciones de Juan Carlos Blumberg sobre Sebastián Bordón, asesinado de manera cruel e impune por la policía de Mendoza, sumaron una perla más al collar reaccionario del padre de Axel. Desde ya que nos solidarizamos con el dolor y la indignación de los padres de Sebastián.

Como una nueva versión del “Por algo habrá sido”, Blumberg rápidamente tuvo que salir a pedir disculpas por sus dichos y aludió a que sus palabras fueron “sacadas de contexto”. Es más, fue hasta la casa de los Bordón en Moreno y se disculpó personalmente. Sin embargo, Mirta Medina, la mamá de Sebastián, declaró: “Blumberg pidió disculpas, pero yo, como madre, no lo perdono”.

A nadie le sorprendieron demasiado las declaraciones del padre de Axel: no hay que olvidar que Blumberg estuvo acompañado en un principio por Casanova (ex ministro de Justicia de Carlos Ruckauf y uno de los principales exponentes de la política de “meta bala”).

La “cruzada” Blumberg y su efímera popularidad decreció con este affaire. Sin embargo, muchas de las “propuestas Blumberg” siguen en danza discutiéndose en el Congreso (como la sumatoria de penas o la edad de imputabilidad).

El problema entonces no es Blumberg y sus repudiables declaraciones. El problema son quienes, amparándose en el asesinato de un chico, intentan limitar cada vez más las pocas libertades que tenemos.

CELESTE


El 18 de julio se cumple una década del atentado a la Amia

Diez años de impunidad

La “conexión local” ha puesto en jaque a toda la estructura del Estado y sus instituciones. Año tras año, en los aniversarios, el Poder Ejecutivo, desde Menem en adelante, han puesto la cara a la impunidad y la inoperancia. Este 18 de julio se cumplen diez años del atentado, mientras es un hecho el fracaso del juicio oral y deja una sensación de que es imposible llegar a la verdad.

The New York Times tituló en su edición del domingo 30 de mayo: “Parece más dificultoso que nunca el caso Amia”. Y agrega más adelante “Hasta hoy, el atentado contra la sede de la Amia sigue siendo el más mortal ataque antisemita desde la segunda guerra mundial” (La Nación, 31/5/2004, pág. 9).

En la misma nota de La Nación, el titular de la Amia, Abraham Kaul, afirmó: “El gobierno en ese tiempo, del presidente Carlos Saúl Menem, ignoró en forma deliberada prometedoras pistas que podían implicar a aparatos de inteligencia del Estado o grupos cercanos al presidente”.

El Estado y la Justicia heredados de la dictadura y salvados por la democracia, no podían actuar de otra manera. Es una cuestión de naturaleza. La policía y el ejército son los mismos que secuestraban y torturaban en la dictadura, y los mismos que ahora lo hacen por negocios propios, siempre integrados por elementos antisemitas.

La justicia es la misma que dejó libres a los que volaron Río Tercero, al asesino De la Rúa y le da simplemente tres años a María Julia Alsogaray cuando se robaron todo un país.

Sólo esa justicia deja que continúe como juez alguien como Juan José Galeano que, como sabe todo el mundo, ofreció US$ 400.000 a Telleldín para que haga una declaración falsa. Nada lo movió de sus funciones. En cambio el Tribunal Oral Federal Nº 3, aceptó el pedido realizado por la defensa de Telleldín, de apartar a los fiscales Mullen y Barbaccia y el juicio quedó prácticamente en foja cero.

En la causa Amia están implicados todos los resortes del Estado. Laura Ginsberg, reconocida dirigenta de familiares, fue obligada a entregar el cuaderno con los apuntes que había tomado sobre esos archivos el miércoles 19 de mayo (Clarín, 26/5/2004, pág. 11).

La revista judía Comunidades (Nº 348, 21/4/04) publicó una nota de su columnista permanente, Lic. Eduardo Chernizki, con el título: “Por si nos faltaba algo”. En ella hace la siguiente descripción:

“El gobierno nacional separó de su cargo al comisario mayor Jorge Palacios por tener algún tipo de relación con personajes cercanos a los delincuentes que secuestraron y asesinaron a Axel Blumberg. El comisario Palacios había estado por años al frente de la Unidad Antiterrorista, la encargada de investigar el atentado a la Amia y la dirigencia comunitaria lo consideraba un hombre al cual le interesaba descubrir la verdad, tan es así que las autoridades de la Daia, en su momento, justificaron su participación en un brindis con la plana mayor de la Policía Federal (luego de mitad del 2001) afirmando que habían concurrido a entregarle un reconocimiento al mencionado funcionario policial por su desempeño en la investigación. La situación del comisario Palacios también es sorprendente pues aparentemente está relacionado con un reducidor de autos robados que tenía conexión con Moljo Automotores, el lugar donde Telleldín adquirió la Trafic incendiada cuyo motor es sindicado como perteneciente al coche bomba que los terroristas utilizaron en el atentado a la Amia.”

Otra pata de esta intrincada trama, es el papel que jugaron algunos dirigentes y empresarios judíos en el saqueo del país, que cambiaron por silencio, dejar hacer o mirar para otro lado en el proceso que siguió después del atentado.

Rubén Beraja es el símbolo de la complicidad de un sector influyente de la comunidad, que se ha enriquecido con “la fiesta” menemista y que ha comprometido el nombre de la comunidad en un gobierno que hizo todo para que nada se supiera, al mismo tiempo que vaciaba el Banco Mayo. Hoy está preso junto con María Julia Alsogaray, no se sabe si por mucho tiempo. Beraja puso por encima de la comunidad, sus propios intereses, los de un capitalista financiero.

Los hechos han demostrado que la conexión local es el Estado. Esto ya no presenta dudas y, aunque no tenga condena, es indiscutiblemente objetivo. Y es el mismo Estado quien “busca la verdad” …es decir quien debería condenarse a sí mismo.

VERJADEZ


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