A Kirchner hay que mirarle las manos, no la boca. Grita en un lugar como el tero, para despistar, y pone el huevo en otro lado. Pero sus manos lo delatan.
Dijo que iba a pagar la deuda pero no a costa del hambre del pueblo y congeló los salarios estatales por otro año más para alcanzar el supéravit del 3% comprometido con el FMI, al cual, además, no se le aplicará ninguna quita de deuda.
Dice combatir la desocupación pero no toma una sola medida confiscatoria con respecto a los hipermillonarios del menemismo para obtener recursos con los que concretar un gigantesco plan de obras públicas para generar puestos de trabajo genuinos y cambiar el país.
Dice combatir los atropellos menemistas pero Menem sigue suelto a pesar de que se comprobó que volaron Río Tercero para tapar el contrabando de armas a Croacia y Ecuador con numerosos muertos y heridos.
Se van a cumplir dos años desde que De la Rúa asesinó a 34 compañeros en diciembre del 2001, batiendo récords como asesino serial y, sin embargo, sigue suelto.
El delincuente mayor, Cavallo, y todo el séquito de vaciadores, no sólo están libres sino recorriendo el mundo o dando clases en Estados Unidos.
Dice que no va a reprimir, pero mete a Gendarmería y a Prefectura en los barrios pobres, para remprimir e intimidar.
El tero grita que va a ir hasta el hueso de la corrupción policial, mientras el Gobierno barre prudentemente bajo la alfombra el grueso de ésta, dejando arriba algunos chivos expiatorios de una institución orgánicamente corrupta.
Y lo mismo pasa con el Alca, en contra del cual Kirchner gritó junto con Lula (si Estados Unidos no cambia su política de aranceles para el agro y otros productos) para terminar firmando la base de un Alca sin ningún cambio y que le abre a Estados Unidos la posibilidad de acuerdos bilaterales para ir destripando de a poco la región.
La reactivación que no llega
No hay nuevas estadísticas en cuanto a desocupación y miseria pero la realidad está a la vista y demuestra que nada ha cambiado en los seis meses de gobierno del tero.
Incluso los míseros aumentos no acumulativos otorgados por el gobierno no son pagados por buena parte de la patronal (los $ 200) incluyendo los $ 50 de "aguinaldo" a los desocupados de la provincia de Buenos Aires (¿y cuántas más?).
Para lo que sí tiene plata el gobierno es para darle $ 2.800 millones a los bancos por la "pesificación asimétrica" que siguió a la fuga en masa de capitales que realizaron los bancos y los principales capitalistas en el 2001.
Para el pueblo trabajador los números de la macroeconomía (que mejoran en relación con la caída al fondo del pozo) no son otra cosa que los espejitos de colores que los españoles mostraban a nuestros antepasados indígenas.
Hay un bloque burgués en torno a "K"
y roces dentro de él
El conjunto de la patronal sacó un pronunciamiento de apoyo al Gobierno. Bush le dio "una mano" con el FMI. El rey de España salió a desdecir los gritos del tero a su ministra de Relaciones Exteriores y Bielsa y todo el Gobierno tuvieron que desmentir la farsa antimperialista del tero. Simplemente las ganancias siguen siendo fabulosas para todas las privatizadas y no piensan soltar ese banquete, por más tires y aflojes que haya.
La burguesía agraria toca el cielo con las manos. Sólo la soja representa el 29% del total de las exportaciones. Por más que no quiera las retenciones del 20% a las exportaciones -y también por eso reclame bajar el "costo social" de los piqueteros- la sección "Campo" de La Nación del sábado 22 de noviembre puede titularse "BOOM" en caracteres gigantescos.
Dentro de este bloque hay un sector que le reclama a Kirchner que acelere el paso en la recomposición del funcionamiento "normal" del Estado burgués, ampliamente cuestionado, de hecho, desde diciembre del 2001.
La derecha le reclama a "K" -más que una prueba de amor- una prueba de sangre represiva que le impida dar marcha atrás en tratar de aplicar el monopolio del poder del Estado en forma represiva.
En relación con este problema hay un fuerte forcejeo. La derecha se tira a la pileta aprovechando la actual popularidad de Kirchner pero éste mide sus palabras y sus pasos porque sabe que este favor popular actual es más bien por descarte y, en alguna medida, como un subproducto de diciembre del 2001 del cual "K" viene a ser una especie de hijo putativo.
El Gobierno intenta ir restableciendo en forma gradual el funcionamiento "normal" del Estado pero evitando choques precipitados y jugando al desgaste gradual del ala "dura" de los piqueteros.
Mientras tanto, pone todos los conflictos gremiales bajo conciliación obligatoria.
Estamos soportando una feroz ofensiva mediática para crear el clima social favorable a la represión (ver Editorial: "No a la criminalización de la protesta").
Y empiezan a tantear de norte a sur. Dos asesinatos del jujeño amigo del tero en Ledesma y una brutal represión en Neuquén de Repsol-Sobisch. Los resultados son un alerta rojo para el Gobierno: en Neuquén doscientos compañeros enfrentaron el empadronamiento forzoso que intentaba el gobierno provincial y fueron reprimidos, se refugiaron en el barrio San Lorenzo que salió masivamente a luchar junto a ellos y al día siguiente hubo un paro general y una movilización de 5.000 personas en repudio a la represión.
La crisis en la Policía y el Estado
Parte de la ofensiva mediática sobre los piqueteros es para esconder el episodio anterior que puso al desnudo la descomposición global de la Policía, sea federal, bonaerense, santiagueña y un largo etcétera que incluye a las de todo el país.
Salta pus por todos lados porque hay una continuidad con Camps y la policía de la dictadura en cuyas filas se formaron los actuales jefes. El secuestro político y el asesinato fueron moneda corriente en los años de plomo, pero no terminaron con ellos. Siguieron para engordar suculentas billeteras en las comisarías también después de cumplidos 20 años de "democracia". Es un verdadero Estado dentro del Estado -como las mafias-, que pegó un salto con el saqueo del país durante el menemismo, cuando el precepto bíblico "Creced y multiplicaos" pasó a practicarse como "Robad y multiplicaos".
Es un Estado que asusta no sólo a los trabajadores sino también a los propios burgueses que temen por su vida, sus negocios y sus familias, hoy más peligrosamente afectados por los delicuentes a sueldo que por el fantasma de la revolución.
La difusión de algunos hechos aberrantes protagonizados por la Policía prácticamente ha desaparecido de los diarios y demás medios masivos. Ha sido sustituida por una campaña de terrorismo ideológico contra el movimiento piquetero. Pero igual el problema de la Policía sigue siendo una brasa ardiente, el principal problema para resolver "la seguridad jurídica" del país.
Luchas sociales y lucha política
Mientras en la izquierda más o menos integrada al régimen y más o menos reformista todavía duelen los machucones de los resultados electorales, aparentemente inexplicables y prontamente barridos bajo la alfombra, tampoco hay claridad sobre el tero, sus dichos y sus hechos.
Muchos años de palabrerío centroizquierdista dejan sin discurso a la vieja izquierda cuando parte de ese discurso es tomado verbalmente por el tero y su Gobierno. La contracara complementaria son los sectarios empedernidos que el único cambio que ven entre Duhalde y Kirchner es la altura o el tamaño de la cabeza de cada uno.
Al margen de esto, empiezan a haber algunas luchas por salarios, en docentes, bancarios y camioneros por ejemplo, por retraso en los pagos y diversas reinvidicaciones de los trabajadores ocupados, colándose por rendijas abiertas en los aparatos burocráticos y/o por abusos flagrantes de la patronal y el Estado.
En la participación y el apoyo a estas luchas, buscamos ampliar nuestro espacio político y postularnos como dirección alternativa. Sin esto, las palabras son sólo eso, meras palabras.
Pero suponer que el Gobierno va a ser desbordado y superado por la sola acción de las luchas, intenta obviar la gigantesca batalla política e ideológica que es imprescindible librar por la cabeza de millones de trabajadores y sectores populares que tienen una cierta confianza o esperanza en Kirchner. Sobre esas ilusiones el deber de los revolucionarios es tirar el ácido de la verdad y desenmascarar al tero demostrando que sus gritos nada tienen que ver con sus hechos.
La principal forma de lucha es ésta: educar pacientemente a la vanguardia y a sectores de masas, en que "K" no es un atajo que conduce hacia lo "nacional y popular". Por el contrario, es el principal obstáculo actual para una revolución nacional que, para ser tal, necesariamente debe ser antimperialista y anticapitalista en forma simultánea. Y proyectarse a escala latinoamericana, ámbito básico de supervivencia y expansión.
JORGE GUIDOBONO
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