¿Ecología y capitalismo?
Ecología no es conservacionismo, es una rama de la biología que se ocupa del ecosistema. Todo ecosistema se ubica en un determinado espacio, no como alguno en particular, sino como una determinada forma de concebirlo, de poder pensarlo. El hombre es el único ser con la capacidad de transformarlo, aunque no de situarse por fuera de la naturaleza. Este espacio general, la naturaleza, es la base material para todas las actividades del hombre, y la relación que existe entre ellos está mediada por las relaciones sociales de producción.
Ahora bien, cuando estas relaciones sociales pasan a la práctica dan como resultado una determinada territorialidad, y ésta -bajo las relaciones capitalistas de producción- no puede ser otra que una territorialidad segregada, donde lo importante es que sea funcional a la acumulación ampliada de capital, a la lógica de acumulación inherente al sistema. Este manejo de la territorialidad se ve ejemplificado de diferentes maneras. Una es la clara línea que separa los diferentes chalet de San Isidro del barrio pobre de La Cava (perteneciente al mismo distrito), separación socio-económica-política-territorial; en definitiva, línea de clase. Otra, es la destrucción de territorios aborígenes y/o campesinos, junto con sus ocupantes, provocada por la expansión capitalista. A diferencia de las explicaciones que ofrecen las teorías idealistas, seudomísticas o como se las quiera llamar, estos grupos de campesinos y/o aborígenes conviven con la naturaleza sin destruirla ni degradarla, no por alguna superioridad espiritual o metafísica, sino simplemente porque en sus relaciones sociales la naturaleza no es un fin para la reproducción ampliada del capital, sino que solamente se busca la reproducción de sus relaciones sociales, que son destruidas con la imposición de los parámetros capitalistas.
No hay "medios mejores" o "medios peores", ya que todo se reduce a este fin, a lo sumo existe una acción destinada a cuidar las formas, y no siempre, como lo demuestra el traslado de industrias fuertemente contaminantes a países subordinados a las potencias. Sirve como ejemplo la expresa negativa de Bush a firmar el protocolo de Kyoto (pacto para disminuir la emisión de gases contaminantes), motorizado por los imperialismos europeos, ciertamente más meticulosos que el gendarme del planeta y sus socios del complejo petrolero-militar cuando se trata de cuidar las formas, por más que sólo se trate de eso, formas.
La violencia y la destrucción del sistema son vividas como cotidianas por los que lo forman, pero precisamente en ésta se observan los más profundos surcos que ara el sistema cuando, por ejemplo, la gran expansión de la Ciudad y del Gran Buenos Aires se dan sobre uno de los suelos más fértiles del planeta. Lo mismo pasa con la construcción de caros complejos habitacionales en la ribera del Tigre. A escala mundial podemos ver la destrucción de hábitat, la contaminación del suelo, del aire (en México DF, por ejemplo, ya existen los bares de oxígeno para los que pueden pagarlo), del agua (con la importancia geopolítica de la región sudamericana, que concentra las principales reservas de agua dulce del planeta), etc.
La naturaleza no se regenera, y si lo hace es sólo en sectores muy acotados, con una enorme cantidad de años como plazo. ¿Y por qué sucede todo esto? La respuesta es simple: el capitalismo es autodestructivo. Su razón de ser, la obtención de plusvalía, es contraria a la propia existencia de la humanidad y destruye su base material de existencia, la naturaleza. Aquí no está en juego una determinada raza de animales ni la conservación de ciertos ecosistemas (cosas que hay que hacer aunque sean parciales), sino la propia existencia de la humanidad enfrentada a la pervivencia del sistema capitalista, visceralmente imposible de ser humanizado. La única alternativa posible para la supervivencia de la humanidad es la destrucción de este sistema de rapiña y barbarie para construir un mundo sin explotadores ni explotados. Un mundo sin clases. Un mundo socialista.
20 años de democracia. ¿De qué democracia?
Hace varios días, al ver cómo se celebraban los 20 años ininterrumpidos de democracia, viendo cómo reaparecían los viejos dinosaurios de la política argentina y uno de ellos repetía el discurso de 1983 (aquel que aseguraba que "Con la democracia se come, se cura y se educa"), y parece que recién ahora reconoce que lo que prometió era equivocado, que le faltaba algo más, me surgen algunas reflexiones.
A todos, desde chiquitos, nos enseñaron que este sistema es lo mejor que tenemos, nos hablaron de la libertad, de la igualdad, de lo buena que es la democracia pero la realidad nos muestra lo contrario. Y lo peor es que esto figura en nuestra propia Constitución que, para muchos, es una de las más avanzadas. Veamos.
Un artículo de nuestra "ley de leyes" dice que el pueblo no gobierna ni delibera si no es a través de sus representantes. Otro que autoriza al presidente o al congreso -es decir, a nuestros "representantes"- a suspender las garantías constitucionales si considera situaciones que afecten a la seguridad nacional.
Si ya no es democrático que alguien decida por nosotros, lo que muestra la realidad es que casi siempre decidieron contra nosotros.
Si el Estado está conducido por una clase política explotadora (y, por lo tanto, corrupta y mafiosa, aunque a veces se disfrace de "manos limpias"); que se finacia con fondos mal habidos provenientes de empresarios inescrupulosos y redes mafiosas a las que favorece cuando es gobierno; que usa el poder para comprar votos o inducirlos mediante diferentes formas de coacción (como el manejo de planes de desempleo que, en un 90% están en manos de los punteros del PJ desde las intendencias), como así también cambia urnas o hace votar con DNI truchos; que permite la evasión a los grupos empresariales poderosos mientras deja indefensos al pequeño comerciante, al pequeño productor y al trabajador, permitiendo el trabajo en negro a las grandes empresas y aun dentro del Estado para mantener bajos los salarios; que hasta confisca ingresos de los desocupados y los sin casa a través de todo mínimo consumo que éstos hagan, mediante el IVA compulsivo; que permite el remate de las propiedades de quienes fueron esquilmados por leoninos créditos hipotecarios mientras a los grandes empresarios les perdonan las deudas; que paga la deuda ilegítima que contrajeron mayoritariamente los grandes capitalistas luego estatizada por el inefable Cavallo (en su mayor parte durante la última dictadura militar, luego reconocida por todos los gobiernos constitucionales que hubo) y de la que el pueblo no vio ni un centavo, mientras congela los salarios de los trabajadores del Estado y los jubilados, y deja a un cuarto de la población (según los cálculos oficiales) en la indigencia; que permite que actúen redes mafiosas en las que hay funcionarios públicos, de las fuerzas armadas y de seguridad (muchos de los cuales actuaron durante la dictadura), jueces, empresarios, etc.; que fue cómplice, cuando no partícipe, de dictaduras militares y de atentados como los de la Amia, la Embajada de Israel y la voladura de Río Tercero ¿Nuestros representantes, nos representan?, ¿o representan al poder económico y mafioso de los grandes monopolios capitalistas e imperialistas?
¿Es esto democrático? ¿O es una dictadura del capital?
En esta misma página de la edición anterior de Bandera Roja, publicamos un artículo de Jorge Guidobono (LSR) bajo el título "¿Adónde irá Luis Zamora?", cuyo texto le hicimos llegar al dirigente de AyL previo a su impresión. Básicamente, en él se planteaban en forma simultánea la magnitud de la posibilidad y de la responsabilidad de Zamora -al haber logrado siete veces más votos en la Capital que toda la izquierda orgánica junta- para el lanzamiento de una corriente socialista organizada, de la forma que sea. A la vez, ésa sería una base para enfrentar los riesgos que implica tener una fuerte bancada en el parlamento burgués. Y Guidobono retieraba la propuesta que "Pocos días después del 20 de diciembre del 2001, café de por medio, le expresé a Zamora: ahora existe la posibilidad de formar un movimiento (bloque o como se llame) de 30-40.000 compañeros, antimperialista, anticapitalista y antiburocrático sobre la base de un programa común y de la libertad de cada uno (sí, uno) para actuar distinto en aquello que no acuerde. Y de un mecanismo plenamente democrático de funcionamiento, sin imposiciones de números ni de jerarquías".
Cuarenta y ocho horas después, recibimos esta fraterna respuesta del compañero Luis Zamora, que publicamos para todos nuestros lectores.
"Querido Jorge:
Te agradezco el gesto fraterno de enviarme las notas. He hecho una lectura rápida
a la que le seguirá una más tranquila. De la primera lectura me
nació aclararte algunos puntos. De otras posteriores surgirán
reflexiones que podemos compartir café mediante. Incluso de lo que opinen
nuestros compañeros a los que trasladaré los textos como parte
de un balance y de un debate de perspectivas, en general y nuestras, que estamos
haciendo.
Lo que quisiera aclararte son algunas definiciones que ponés como nuestras
que me parece que no lo son. Una, el tema de la seguridad. Nosotros no respondimos
a ese tema "con la elección directa de los comisarios por parte
de los vecinos" sino como una -y tampoco la única- de las propuestas
para atacar sólo uno de los aspectos que tiene el problema llamado de
la inseguridad. (Te adjunto el texto del folleto que repartimos por miles, síntesis
de lo que nuestros candidatos y yo también dijimos todo el tiempo por
los medios sobre el tema).
Otro punto es el de las comunas: Señalás tu discrepancia porque
afirmás que "ninguna base de poder alternativo y opuesto al actual
va a surgir de una ley o de una Constitución burguesa sino de la lucha
revolucionaria del pueblo". Y adelantás tu opinión sobre
lo que puede salir votado como "comunas". Te envío el texto
sobre comunas que incluye el mismo folleto (sospecho que tendrás alguno
en tu poder ya que fue la base de nuestro trabajo en la calle y lugares de trabajo).
Allí verás que no tengo grandes discrepancias con lo que planteás
salvo lo que asignás como posición nuestra. Pero en este caso
fue más importante lo que señalamos por los medios de comunicación
masivos ya que todo el tiempo insistimos que "si el pueblo no se movilizaba,
se comprometía, luchaba, tomaba en sus manos autoorganizarse para enfrentar
a los grupos económicos, a la dirigencia política, a la burocracia
sindical, a las mafias policiales, etc., no había salida". La clave
no eran nuestras propuestas programáticas que podían ser corregidas,
enriquecidas, etc. sino la participación autoorganizada del pueblo. Para
ello tomamos el tema de las comunas ya que está incluido en la Constitución
de la Ciudad y nos pareció que permitía un mejor diálogo
sobre nuestra propuesta de construcción de poder desde abajo. Notarás
que en lo escrito especialmente se señala que las comunas las vemos como
formas de autoorganización y no como proyectos legislativos. Esa fue
nuestra discusión no sólo con los políticos de la burguesía
sino especialmente con los vecinos "asamblearios", de "protocomunas",
etc. ya que también ellos suelen ver el tema como una prolija reglamentación
-hecha por algunos asambleístas- para que la apruebe la Legislatura.
Por ello no firmamos los proyectos de iniciativa popular que andan circulando
y nuestros compañeros y compañeras están polemizando con
esos vecinos ahora, a la par que empezó la pelea -ya no es sólo
debate- contra las comunas como sinónimo de burocrateada punteril barrial
que preparan tanto los de Macri y más especialmente los Ibarristas que
la quieren jugar de "alentar la participación". Estamos viendo
que también existen vecinos de "comunas de hecho" con los que
compartimos posiciones y sintonizamos lo que es estimulante para dar esta pelea.
De allí, Jorge, que esté lejos también de nuestra cabeza
alentar expectativas en que nuestras posiciones dependen de más legisladores,
nacionales o de distrito. (Por ej. que un diputado nacional se haya ido de AyL
nos golpeó por muchísimas razones menos porque perdíamos
un diputado y bajábamos nuestro número ya que eso nos importó
un rábano por las mismas razones que vos sostenés). Con cierta
simpleza esquemática sostuvimos que dependen de la lucha del pueblo y
de las formas organizativas que logre darse incluso internacionalmente. ESE
ES NUESTRO CAMINO.
En este caso sí veo discrepancias con el que propone la LSR pero debo
leer con más atención lo que me mandaste. La pregunta adónde
va AyL que vos hacés es fundamental para nosotros y nos la hacemos preguntándonos
adónde pretendemos que vaya y pensamos que la respuesta debe ser diaria.
De allí lo de los indígenas zapatistas de "caminamos preguntando".
Estamos en plena discusión de los enormes desafíos que seguimos
enfrentando, los que se agudizan. Especialmente cómo aprovechar los espacios
de la representación para pelear contra la representación y por
el conjunto de nuestros puntos de vista anticapitalistas y antiimperialistas
y de autodeterminación popular. También cómo enfrentar
los riesgos que ello trae y que crecen como las posibilidades. El régimen,
aunque desprestigiado y descompuesto pelea por sobrevivir con algunos éxitos
y siempre ha sido y sigue siendo una trampa mortal para los que pelean por transformaciones
revolucionarias y caminos revolucionarios para lograrlas y subestiman esos peligros
y las armas perversas del enemigo de clase. Comparto que ése es un riesgo
que crece en la medida que crece la audacia para aprovechar esos intersticios
y es fundamental tener claro ese marco, saber que es una lucha no perderlo ni
por un instante y saber con qué recursos enfrentarlos cotidianamente.
Considero personalmente que nuestra intervención electoral tuvo muchos
defectos en todos los aspectos, y especialmente algunas de mis intervenciones
en los medios, que íbamos tratando de corregir de una para otra. Aunque
en un marco de sentirnos orgullosos de la dura pelea que enfrentamos con tan
pocos recursos en todos los sentidos. Y me parece que particularmente fue una
campaña bien disruptiva -antirégimen- en la que nuestra posición
y nuestra actuación en la segunda vuelta fue una valiente forma de sostenerla
hasta el final aunque quizá, pienso, pudo ser más dialogada en
ese tramo sin perder firmeza.
Como verás son reflexiones en voz alta que me nacieron cuando leí
los textos que me mandaste, y que no tiene más objetivo que compartirlas
con vos sin perjuicio, repito, de una charla más profunda cuando los
lea con más detención. Te adjunto un primer texto que escribimos
en agosto cuando el ataque feroz contra nosotros por la posición de denuncia
de la claudicación respecto de las leyes de impunidad que se complementa
con el reportaje que Uds. mencionan que es de unos días más tarde.
También un texto que enmarcó nuestra campaña que incluimos
en el citado folleto como prólogo y que contiene conceptos que reiteramos
en nuestros diálogos.
Te mando un fuerte abrazo.
Si quiere dar su opinión sobre este u otro artículo, puede hacerlo
en el Libro de
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