El "muro de defensa israelí" de más de 600 kilómetros que atraviesa gran parte de Cisjordania y Jerusalén y avanza sobre territorios palestinos ocupados por el gendarme de Medio Oriente, simboliza toda una negación de la naturaleza de la región, sometida a la artificial división de estados inventados por los distintos imperialismos según su conveniencia coyuntural, junto al odio religioso y nacionalista.
Ariel Sharon intenta explicar el problema judío poniendo el foco en el "terrorismo palestino", cuando el verdadero problema para la región y los mismos judíos es, en primer lugar, la existencia del Estado de Israel junto con los otros estados capitalistas de la región.
La derecha judía y el sionismo dicen, cada vez que hablan, que la única democracia de la región es la de Israel, simplemente porque se vota. Aquí está la primera gran mentira. Hace ya varias décadas que Israel es un ejército con un Estado donde, por ejemplo, el parlamento tiene menos vitalidad que un florero.
La institución más importante es el Estado Mayor, es el que digita todo, desde la información masiva que dirigen los medios hasta el nervio central de la economía. "Consume una inmesa parte de los recursos nacionales (15 veces más que en Estados Unidos calculado per cápita). Es un poderoso imperio económico que tiene enorme influencia en la economía en general (en las que muchas de las inmensas corporaciones son controladas por antiguos generales) Pero dios proteja al ministro del Tesoro que se atreva a reducir el presupuesto de defensa! Sería denunciado inmediatamente como un destructor de Israel. Como resultado, el gobierno se ve limitado a reducir el sistema de seguridad social que está alcanzando rápidamente los niveles del Tercer Mundo. Se podría decir que la ocupación es la industria nacional de Israel", afirma Uri Avneri, intelectual israelí, en un artículo publicado en Rebelión el 20 de julio de 2002. En este contexto, afirma Avneri, la realidad de las mujeres es la de servir café y la situación de los ciudadanos árabes (un quinto de la población) es aún peor.
En esta "única democracia", la mayoría de los primeros ministros elegidos por las urnas, sean laboristas o del Likud, fueron y son generales: Moshe Dayam, Izhak Rabín, Shimon Peres, Ehud Barak, Netanyahu y el actual Sharon.
No hay que perder de vista este aspecto nodal del Estado de Israel para entender qué ocurre y qué ocurrirá en el seno de la sociedad israelí que -aunque los colonos ortodoxos religiosos y nacionalistas lo quieren ocultar- es una sociedad de clase y culturalmente heterogénea. Pese al carácter genocida del ejército y aunque el muro llegue hasta el cielo, el interior de Israel es parte de una región multiétnica llena de entrecruzamientos poblacionales que son divididos cotidianamente por el opio religioso y el nacionalismo burgués alimentado históricamente por los distintos imperialismos y las burguesías regionales. Por ejemplo, las fuerzas de seguridad israelíes no pueden diferenciar físicamente a un judio de un palestino.
Es profundamente erróneo ver al monstruoso ejército israelí como un arma asesina y de humillación que sólo ataca al sufrido pueblo palestino. El pueblo israelí vive bajo la presión del terrorismo de Estado donde, por ejemplo, la mayor parte de la vida útil de todo ciudadano/a es ser reservista del Ejército y toda la población está bajo la nada democrática disciplina militar.
Tratar de entender este fenómeno para la región, es tratar de entender la necesidad de una revolución. Porque la política de Israel está empujando a su población a una creciente miseria que antes sólo vivían palestinos y árabes.
La desocupación en Israel es del 11% y un sexto de la población vive bajo la línea de pobreza. En Palestina hay una desocupación del 35%; se vive con menos de dos dólares diarios y la pobreza aumentó un 300%. Israel ha tenido una pérdida desde septiembre del 2000 de US$ 23.000 millones, y en Palestina fue de 6.000 millones (Clarín, 16/6/2003).
Además, ambas economías se necesitan. Uno de sus más importantes ingresos era el turismo en Jerusalén y esto decayó desde que comenzó la nueva Intifada. Las tierras más fértiles son de los colonos que, además, reciben importantes subsidios. Todo en pos de la ocupación. En este contexto hay que ubicar la magnitud extraordinaria del hecho de que 27 pilotos de elite se negaran a seguir atacando al pueblo palestino.
El ghetto de Varsovia se trasladó a Palestina y es dudoso que los trabajadores judíos estén a favor de encerrar y torturar a los palestinos entre el muro y el mar, por más cantidades de odio que haya sembrado el nazi-sionismo.
El gobierno está a favor de aplicar un feroz ajuste porque el ejército es voraz y serán sus fusiles los que apuntarán a los israelíes, sean judíos o árabes, para mantener el statu quo. La psicosis debe seguir. La tortura que acostumbra aplicar no será sólo contra palestinos: también será de clase.
Del otro lado del muro, la heroica resistencia es pariente directa de la creciente resistencia iraquí. Pero no es menor el dato de que todas las guerrillas son dirigidas por jeques. De la mano de un jeque ultramillonario no llegará la liberación de ningún pueblo.
El año pasado100.000 personas marchaban contra la política genocida de Sharon en pleno Tel Aviv. La madre de un soldado israelí, muerto por custodiar a colonos, le dijo a la movilización: "¡Hijo y nos dicen que tu vida vale menos que la de los colonos!".
En Ginebra siguen discutiendo la existencia de dos estados como solución. Pero esto es un descomunal fraude para tener a los palestinos encerrados en un Estado sin poder alguno, parecido a los ghettos racistas sudafricanos respecto de la población negra. Los pueblos tienen derecho a habitar un territorio, pero para poder llegar a la paz hay que destruir a los estados capitalistas de Israel, Jordania, de la Autoridad Nacional Palestina y a los de toda la región, porque son la génesis de toda violencia y de todo tipo de mentiras ideológicas.
Una revolución socialista, que barra con los capitalistas de un lado y del otro podrá ayudar a la vida pacífica en un mismo territorio, de pobladores que, tengan las creencias que tengan, combatan el odio secular sembrado por el imperialismo, los sionistas y los burgueses y reyes árabes.
VERJADEZ
Como parte de la ofensiva del imperialismo norteamericano, se encuentran "depositados" más de 600 prisioneros de 40 países distintos (mayoritariamente afganos) en la base militar de Guantánamo. Estos verdaderos campos de concentración poco tienen que envidiarle a los de Hitler o Videla. Sus habitantes se encuentran todo el día vendados y esposados de pies y manos, en el medio de un absoluto vacío legal, ya que ni siquiera son considerados prisioneros de guerra ni pueden ser juzgados bajo las leyes de Estados Unidos por encontrarse en la base militar usurpada a Cuba. Nada les importa a los captores que entre los cautivos se encuentren un anciano de 105 años y muchos menores; o que un 10% de los trasladados a Guantánamo ya no sea considerado útil para los servicios de Inteligencia estadounidenses.
Denunciamos que los falsos paladines de "la democracia y los derechos humanos" son, en realidad, los mayores terroristas del planeta. Y llamamos a todas las organizaciones políticas y sociales a pronunciarse por la libertad inmediata e incondicional de todos los que continúan detenidos.
E. GOROSTEGUI
El intento de Fujimorazo blanco que realizó el presidente Alvaro Uribe fracasó rotundamente y se transformó en boomerang generando una importante crisis política que abrió la puerta para varias renuncias del gabinete del "mano dura".
El referéndum, que no obtuvo ni siquiera el 25% de los votos del padrón -la abstención fue del 76%- incluía entre otras medidas importantes el congelamiento de los salarios, del gasto público y la reelección presidencial.
Uribe se jugó a este proyecto más que a cualquier otro, y su fracaso se transformó en una seguidilla de renuncias en su gabinete con la dimisión de tres ministros -Defensa, Interior y Ambiental, Vivienda y Desarrollo- y de los comandantes de la Policía y de las Fuerzas Militares abriendo así la mayor crisis política desde que asumió.
Las malas noticias para Uribe continuaron los días siguientes con la victoria de la centroizquierda en Bogotá a manos de Lucho Garzón, ex dirigente de la Central Obrera del país.
A casi dos años de sus promesas electorales de "guerra total para acabar con la guerrilla" y conquistar la "paz", las dificultades no han hecho más que acrecentarse en este plano. A mediados de noviembre el ELN hizo una demostración de su buena salud lanzando un video con los siete turistas europeos secuestrados, en el que solicitaban una inspección de Naciones Unidas en la Sierra Nevada de Santa Marta para constatar la miseria popular. Y logró su objetivo.
Así sea a los tumbos, Uribe no tiene otra que seguir doblando la apuesta con el apoyo yanqui. Luego de las renuncias de los jefes de las fuerzas militares y policial, Uribe emplazó al Ejército a terminar con la guerra en dos años, lo cual deja más dudas que certezas.
Su proyecto de reinserción de los paramilitares constituye el desafío de reconstruir en algo el monopolio de la violencia por parte del Estado, con la dificultad que le significa el hecho de que los paramilitares están subvencionados por el narcotráfico y los terratenientes.
El fiel de la balanza lo constituyen los trabajadores de las grandes ciudades, Bógota, Cali, Medellín y otras.
En consecuencia,, la presente disyuntiva está dada por la barbarie, la miseria y el militarismo capitalista; o la revolución socialista internacional como única forma de poner fin al horrendo genocidio de las clases dominantes.
BLAROUSON
Lucio Gutiérrez, actual presidente del Ecuador, acaba de marcar un segundo récord en política: le bastaron tan sólo 27 días para pasar de nacionalista-antimperialista a alcahuete y sirviente del FMI y del gobierno de Estados Unidos.
Gutiérrez asumió la Presidencia el 15 de enero de este año, tras ganar las elecciones gracias al acuerdo con el brazo político de la Conaie (Confederación Nacional Indígena de Ecuador). El discurso de campaña electoral de oposición al Alca y su negativa a pagar la deuda externa con el 40% del presupuesto nacional se transformó, luego de la visita a Bush el pasado 11 de febrero, en "queremos ser el mejor amigo y aliado de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y otros enemigos comunes ".
Esta vez el discurso no se quedó en las palabras. En la cumbre de Cancún de la Organización Mundial del Comercio, Ecuador fue uno de los primeros países en retirarse del G22, grupo de países en desarrollo que reclamaban a Estados Unidos y Europa que dejasen de subsidiar a sus sectores agrícolas. Y a fines del mes de octubre firmó un acuerdo con el Comando Sur estadounidense para construir tres centros logísticos -en Guayaquil, Cuenca y Nueva Loja (fronteriza con Colombia)- bajo el paraguas de la "asistencia humanitaria". A ello se agregan dos perlas más: "Las normas de seguridad de la reconstrucción de la embajada yanqui en Quito se mantendrán en secreto y se preparan a montar un radar de gran alcance (que dominaría todo el territorio de Brasil) en la base de Manta" (Clarín, 26/10/2003).
Esta "transformación instantánea" tuvo un primer antecedente en el 2000, aunque le pese a la izquierda reformista que, en su búsqueda de coroneles "amigos del pueblo", vio entonces una "revolución" acaudillada por Gutiérrez. En aquella oportunidad, Gutiérrez protagonizó un golpe de Estado apoyado en la movilización de las masas campesinas. Y marcó su primer récord en valentía y consecuente antimperialismo: a tres horas del golpe, Peter Romero, el encargado de América latina en Washington, lo llamó por teléfono: "Si no se dejan de joder, van a quedar más aislados que Cuba". Sin vacilar, Gutiérrez le entregó el gobierno a Noboa, vicepresidente del depuesto Mahuad.
Los reformistas de varias pintas, no quisieron ver su primer récord y pusieron sus fichas en Gutiérrez. Este les brindó una segunda oportunidad al no hacer esperar los cien días de gobierno para demostrar blanco sobre negro cuál era el rumbo de su gestión. El coronel golpista "amigo del pueblo" se transformó en aliado desembozado del imperialismo. Y no fue por obra de Mandinga.
Su rápido streep tease le valió la renuncia de varios ministros provenientes del partido campesino, por lo que la base con la cual llegó al gobierno se encuentra muy debilitada. Por otro lado, nadie asegura -más bien lo contrario- que las ondas de los acontecimientos protagonizados por los hermanos bolivianos -mayoritariamente aimara y quechua- no se vaya a derramar entre el resto de la numerosa población indígena andina.
Y todo esto, dejando de lado que el gobierno de Gutiérrez nació apoyándose también en los hombros y el dinero del narcotráfico, con los cuales su vicejefe Molina tiene estrechos vínculos carnales.
Por otro lado, los explotados de Ecuador vienen de poner en jaque en varias oportunidades a toda la institucionalidad burguesa, echando a varios presidentes constitucionales. En la decantación de esas ricas experiencias es donde los revolucionarios socialistas ponemos nuestra mayor atención, nuestro compromiso y nuestra confianza revolucionaria.
BLAROUSON
La conquista de Irak iba a constituir una gran cabecera de playa para el ataque a Siria, Irán y otros países por parte del ejército yanqui. Hasta ahora nada de eso ha ocurrido, porque las tropas coloniales no logran asegurar la propia cabecera de playa iraquí frente al crecimiento de la resistencia armada que, diariamente, se cobra numerosas vidas de las tropas de ocupación.
Dejemos de lado por un momento el problema militar para abordar el fenómeno en su conjunto.
Estamos en presencia de una derrota social, política y hasta diplomática de Bush, y también de Estados Unidos.
La reciente visita de Bush a una Londres "blindada" es un indicio de ello, sobre todo si tenemos en cuenta que por fuera de la fortaleza donde estaban los máximos terroristas del planeta, una multitud repudiaba a Bush y a la guerra y ridiculizaba a Blair.
Analistas políticos, militares y cientistas sociales constatan con preocupación que se extiende como un reguero de pólvora el "antiamericanismo" en los pueblos de todo el mundo, no sólo de Medio Oriente. Y, agregamos nosotros, éste es un fenómeno irreversible porque la actual política no es sólo de Bush sino, con los matices que sea, del imperialismo yanqui en esta fase histórica de decadencia y de crisis, guerras de conquista y revoluciones. Por eso la ocupación abre un proceso más profundo y peligroso que el de hace 30 años con la guerra de Vietnam, incluso habiendo menos manifestaciones públicas.
Si del desprestigio de Vietnam trataron de salir medianamente bien parados con la mentirosa política del ex presidente Carter de enarbolar la bandera de los derechos humanos (era la misma época en que los argentinos éramos "derechos y humanos" según Videla), ahora están haciendo lo opuesto incluso en lo formal: están convirtiendo al propio Estados Unidos en un Estado crecientemente policíaco comandado por fundamentalistas cristianos, oscurantistas y xenófobos.
Bush fracasó en política y en diplomacia. Basta con comparar la actual comparsa de aliados de Bush hijo con la formidable coalición que tuvo su padre en la primera guerra del Golfo. Militarmente sólo cuenta con Gran Bretaña. Turquía debió dar un paso atrás porque temía un incendio en su propio territorio. Las "colectas" para la reconstrucción de Irak tuvieron el mísero resultado que cabía esperar después de que Halliburton y los monopolios representados por la Casa Blanca se quedaron con el botín del saqueo pirata.
Las diferencias con los imperialismos francés y alemán (y con Rusia y China) pusieron a la ONU en una aguda crisis de la que es difícil que se recomponga, por más que hayan votado por unanimidad una declaración tan hueca como edulcorada.
La resistencia jaquea
La estrategia militar de Rumsfeld y el Pentágono se basó en una guerra convencional donde la abrumadora superioridad tecnológica le diera una rápida victoria a Estados Unidos sobre el ejército de Saddam, lo que efectivamente ocurrió, en parte facilitado por su propio generalato.
El segundo paso era que las relativamente escasas tropas coloniales fueran recibidas como libertadoras del pueblo iraquí, en cuyo caso la cantidad de tropas ocupantes sería irrelevante y permitiría fortificar la cabecera de playa iraquí para Estados Unidos.
Pero hubo una falla de tipo estratégica político y militar: el pueblo no los recibió como a libertadores tirándoles flores y papel picado, sino a los tiros y bombazos.
Y en esto sí cuenta la cantidad y la calidad de las tropas coloniales. La fuerza abrumadoramente mayoritaria de la "coalición" son los 130.000 estadounidenses, seguidos de 12.000 británicos y unos pocos miles de los gobiernos alcahuetes de Estados Unidos, como Italia, España, los países centroamericanos, Polonia y otros.
Irak tiene 25 millones de habitantes y una superficie de 434.000 km2, lo que hace un soldado cada 2,9 km2 y cada 167 habitantes. La calidad de la tropa norteamericana, que es la decisiva, es escasa, como permiten vislumbrar algunos nombres hispanos de los muertos o el otorgamiento de la ciudadanía estadounidense a 300 soldados combatientes de origen hispano (que se "enganchan" para un "paseo" que les permite conseguir la ciudadanía, no para morir). Las caras de los soldados que, a veces, muestra la televisión son de jóvenes de 18 o 20 años y no de veteranos. Son todos mercenarios y sin experiencia, por lo que su propio pánico ha causado numerosas víctimas extras entre civiles y niños.
¿Cuánto aguantarán? Obviamente es imposible saberlo. Depende en primer lugar de la resistencia armada y de sus logros, y de la capacidad del Pentágono de rotar a la tropa y de ir multiplicándola, como amenazaron recientemente Bush y Blair en Londres.
La resistencia árabe
A seis meses de proclamado el fin de la guerra por un Bush disfrazado de piloto de combate, la realidad es muy distinta. Empezó una guerra popular de resistencia a los colonialistas que crece día a día y obtiene desde pequeñas victorias diarias hasta la baja de varios helicópteros (dato reconocido por el propio Bush).
Se nutre del creciente aislamiento social de los ocupantes que aporta cotidianamente nuevos combatientes dentro de Irak y de la afluencia de luchadores árabes de la región, del norte de Africa y hasta de Europa.
En lo fundamental, todo parece indicar que la resistencia carece de una estructura vertical y estaría compuesta por múltiples grupos que dependen de Saddam Hussein, del Partido Baath, de oficiales del viejo ejército transformados en jefes de un núcleo de milicianos, de militantes religiosos chiitas del sur de Irak, de musulmanes sunnitas del centro del país y otros provenientes de los países limítrofes, del resto de la región y de otras regiones del mundo.
Esta característica le otorga a la resistencia una cierta credencial de perdurabilidad, ya que no hay una cabeza para cortar -así sea la de Saddam Hussein- que posibilite extirparla. Por el otro, no le permite a la resistencia coordinar golpes comunes a escala nacional.
Militarmente, la suerte de la resistencia parece gozar de buena salud, a pesar de todos los intentos genocidas de los imperialistas, llámense "Martillo de Hierro" u otros (ver recuadro).
A la relativa fortaleza militar de la resistencia también contribuye, de una u otra forma, que los gobiernos burgueses sirio e iraní deben, como medida de autoprotección, dejar filtrar combatientes por sus fronteras para tener las manos yanquis ocupadas en Irak y dificultar la invasión de sus propios territorios.
El punto más débil de la resistencia iraquí y árabe no es la abrumadora diferencia de tecnología militar, que es obvia pero para nada determinante.
El talón de Aquiles de la resistencia es el carácter burgués y religioso de su dirección. Ese es el punto más fuerte de los colonialistas ocupantes.
Si ésta es una verdad de puño y letra con respecto a todas las burguesías atrasadas del mundo, lo es doblemente para las burguesías árabes que se constituyeron durante siglos en los resquicios capitalistas y comerciales del Imperio Turco y, en el último siglo, bajo el dominio de ingleses y franceses y después de los yanquis, insertándose en el mercado mundial como proveedores de petróleo, compradores de armas e intermediarios de la droga hacia occidente.
Es una burguesía que está históricamente acostumbrada
a chalanear, a mercadear, con lo que sea.
El carácter religioso -fanatismo musulmán incluido- no mejora
sino que empeora las cosas, así permita agregar algunos atentados "suicidas"
más, porque la irracionalidad del fanatismo religioso no hace personas
más libres e independientes de los combatientes sino una base irracional
y manipulable con cualquier pretexto salido del Corán, de la Biblia,
del Libro de los Vedras o cualquier otro.
La espada de Damocles más poderosa que se cierne sobre la resistencia a la ocupación colonial no la constituye el nada despreciable aumento de las tropas de ocupación, ni siquiera la extensión de la guerra en la región: radica en el carácter burgués y religioso, intrínsecamente capitulantes, de las direcciones civiles y religiosas de la resistencia a los ocupantes imperialistas.
El deber de los socialistas revolucionarios en la zona, es participar en la resistencia y disputar, desde el lugar que sea y con las tácticas que fueran, la dirección de la resistencia para la única perspectiva de posible triunfo: antimperialista, anticapitalista, socialista, en una Federación de Estados de Medio Oriente dirigidos -desde el poder- por los obreros y explotados de la región.
Cruje la región
Empantanada la ocupación de Irak se dificulta el ataque a Siria y, eventualmente, a El Líbano, para cubrir el frente norte del sionismo. La campaña sobre el "peligro atómico" iraní de Estados Unidos ha sufrido un revés con el preligrosísimo acuerdo del gobierno de Irán con los cancilleres de Alemania, Francia y Gran Bretaña para permitir que sus instalaciones sean "inspeccionadas" por enviados de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (con lo que, de paso, fracturó virtualmente una posible intervención del Reino Unido si Estados Unidos decidiera invadir unilateralmente pretextando "pruebas" semejantes a las de las armas de destrucción masiva en Irak). Este eventual ataque cerraría, además, la posibilidad de algún acuerdo con la mayoría chiita del sur en aras de descomprimir la ocupación, que sería muy difícil y peligrosa porque fortalecería mucho al Irán de los ayatolas.
La política de los sectores hegemónicos del imperialismo norteamericano no descartan que ante el fracaso en Irak dupliquen la apuesta, por riesgosa que ésta sea. El futuro dará su veredicto al respecto, pero el presente dictamina que Estados Unidos ha recibido un golpe en Irán y no sólo por parte de Francia y Alemania sino también de su eterno aliado, el Reino Unido. Pero el problema es mucho más amplio y afecta a tres países claves de la región: Arabia Saudita, Turquía y Egipto.
Los atentados en Arabia Saudita se dan en el marco de una feroz lucha entre distintos segmentos de su clase dominante (de la que son parte Bin Laden y su familia) con una monarquía tan anacrónica y religiosa como totalitaria al frente de una sociedad a la que se le están saltando las costuras y es el primer productor mundial de petróleo y tiene 10.000 soldados estadounidenses instalados en bases en su territorio desde la primera guerra del Golfo, más de una década atrás.
El terreno resbaladizo en que se mueve el régimen turco no tiene sólo que ver con los espectaculares atentados de los últimos 15 días. Al inicio de la guerra el gobierno "islámico moderado" no autorizó el pasaje de las tropas yanquis por su territorio para atacar a Irak también por el norte y sólo abrió su espacio aéreo a los colonialistas.
Poco antes de los atentados en su territorio, el gobierno turco decidió
mandar tropas a Irak. Frente al crecimiento de la resistencia a los invasores,
al peligro de un levantamiento e intento de secesión de todo el Kurdistán,
incluyendo el perteneciente a Turquía, y hasta el rechazo a sus tropas
de los peleles que los yanquis pusieron como "autoridad" en Irak,
desistió de hacerlo.
Por último, Egipto. Se expresa como un problema superestructural, la
posible muerte del anciano dictador Osni Mubarak y de su sucesión. Egipto
no es sólo el veinteañoero hijo adoptivo de Washington que recibe
los mismos US$ 4.000 millones anuales que Israel. Es también la cuna
del nacionalismo árabe laico de las décadas de 1950 y 1960 bajo
Nasser. Y es también el país donde durante un desfile militar
fue asesinado por la tropa el presidente Anwar al Saddat, el que firmara los
miserables acuerdos de Camp David reconociendo al Estado sionista y admitiendo
de hecho sus rapiñas consumadas en 30 años. La posible muerte
o grave enfermedad de Mubarak reabre un capítulo que estuvo cerrado durante
más de dos décadas. La vida dirá hacia dónde se
dirigirá esta momia que empieza a moverse.
Dejamos de lado el tema del genocidio nazisionista (ver "Israel: Un Ejército que tiene un Estado") y otros importantes casos que confirman, en la región, nuestra hipótesis central: la ocupación estadounidense de Irak y la resistencia a ésta significan que se mueve el precario equilibrio en toda la zona y sus distintos países, muchos de ellos inventados por la descolonización franco-británica y la penetración norteamericana. Nada de esto se resuelve con la operación de prensa montada por Bush, con su reparto de pavo para los soldados, tan espectacular como efímera en sus resultados.
JORGE GUIDOBONO
Recuadro 1:
Martillo de hierro = Genocidio
"La aviación de Hitler montó un gigantesco operativo en 1943 para destruir las plantas de energía soviéticas en Moscú y Gorki. Esa operación nazi se llamaba Martillo de hierro" (Juan Gelman, Página/12, 23/11/2003, contratapa).
Sesenta años después, los sucesores del hitlerismo montan una operación del mismo nombre, pero no para atacar blancos precisos de un Estado sino para bombardear a los barrios donde, presuntamente, se esconderían "terroristas". Así le llaman a la cada vez más extendida resistencia a la ocupación imperialista.
De las masacres de los bombardeos que se están realizando en estas mismas horas, no hay la más mínima información, más bien hay una censura completa, que muestra las dos caras de la ocupación colonial "democrática": genocidio y totalitarismo y falta de elementales derechos democráticos para los pueblos del mundo, empezando por los iraquíes e incluyendo a los estadounidenses.
Goebbels no logró hacerlo mejor.
Recuadro 2:
Los números del
genocida
US$ 1.100 millones diarios aprobó Bush en un presupuesto de guerra de US$ 400.000 millones para el 2004.
Incluye la utilización de bombas atómicas "pequeñas" (como la arrojada sobre Hiroshima) para bombardear "cuevas" y otros "refugios naturales".
Hay que destruir a todos los imperialistas para que la humanidad y el planeta no sean destruidos.
Si quiere dar su opinión sobre este u otro artículo, puede hacerlo
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