En Buenos Aires se hizo un acuerdo entre Izquierda Unida (IU) y el Partido
Socialista (PS) mediante el cual el socialista Jorge Rivas encabezará
la fórmula para la Gobernación seguido de León Zimmerman
(PC). Las tres primeras diputaciones nacionales corresponden a cada una de las
fuerzas componentes del bloque.
Página /12 del 16 de julio presenta el acuerdo así: "Después
de 85 años de 'desencuentros', el Partido Socialista y el Comunista vuelven
a converger en un mismo espacio político en la Argentina" (se refiere
a la ruptura de 1918 que siguió a la revolución rusa, y que separó
a los comunistas de los socialdemócratas de Juan B. Justo).
Rivas lo explica así a Página/12: "Avanzar, en un futuro
inmediato, en la búsqueda del consenso político necesario para
generar una alternativa de poder desde la izquierda hacia el centro. En nuestro
país, los intentos de hacerlo desde el centro hacia la izquierda han
fracasado".
El semanario Propuesta del Partido Comunista, en su número 641 del 17
de julio, describe el rol preponderante que tuvo el PC en la conformación
de este acuerdo: "Se había trabajado en un espacio multilateral
con el Frente para el Cambio (Alicia Castro), Patria Libre y el PSA"
"luego se abrió una línea de trabajo con el PO que no pudo
concretarse"
"y para las elecciones de Capital se realizaron
propuestas al partido de Juan Carlos Dante Gullo". ¿El objetivo?:
"Plantearnos la construcción de un bloque político y social
antagónico al dominante, no sólo para una revolución política
y social, sino para cada una de las reformas necesarias para mejorar la calidad
de vida del pueblos o resolver sus urgencias más inmediatas".
El MST en su periódico Alternativa Socialista Nº 355 del 16 de julio,
y bajo el título de tapa "Meta izquierda en el Congreso", presenta
el acuerdo en páginas centrales con un copete que no escapa el núcleo
de su preocupación: "Nuestro compañero Juan Carlos Giordano
encabeza la lista de diputados nacionales
Gustavo Giménez, coordinador
del Teresa Vive, encabeza a diputados provinciales por la primera sección".
Y remata: "Más diputados de izquierda poniendo el cuerpo para enfrentar
la represión. Y para llevar la voz de los de abajo al parlamento que
a pesar de ser una pequeña minoría contra los partidos del sistema
ha obtenido logros importantes como por ejemplo hacer votar la primera expropiación
de una empresa recuperada en la Capital".
Más allá de la endeblez de este último ejemplo que se pretende
mostrar (sobre todo tras la experiencia realizada por los trabajadores de Subterráneos),
los supuestos "logros importantes" a los que se puede aspirar no son
más que una expresión de deseos poco realizable. Por ejemplo,
en Uruguay el Frente Amplio no es "una pequeña minoría"
sino que tiene el 40% de los diputados y el 40% de los senadores. Y, sin embargo,
no tuerce el curso de las decisiones gubernamentales en ningún aspecto
político, social ni económico central. Más aun, ni siquiera
lo intenta (ésa es la dinámica lógica de la integración
al régimen).
La santísima trinidad
del PS
A los socialistas ateos no nos preocupa descifrar el milenario enigma cristiano.
Pero, sin ninguna aureola de misterio, tenemos delante de nuestros ojos a un
mismo partido que, en tres meses, va a conjugar la siguiente alquimia: en Capital
encabezará las listas a diputados del antidemocrático y reaccionario
viejo gobierno de Ibarra, en Buenos Aires irá con IU y en Santa Fe tendrá
a Elisa Carrió como madrina.
Explicar este comportamiento -en un partido que prácticamente lo único
que hace son actividades electorales- como lo hace Rivas a Página/12:
"El Partido Socialista posee una organización federal que permite
que cada distrito decida con independencia sus propias políticas"
es poco creíble. Sería algo así como explicar la división
en tres del PJ por su excesivo celo democrático.
El problema es otro. El Frepaso (que el PS integraba) se hundió. Del
posterior ARI, el PS fue desplazado a excepción que aceptase una subordinación
completa a Elisa Carrió.
La centroizquierda hoy se encuentra con un problema grave. Ni hablemos ya de
que carga sobre sus hombros la catástrofe de haber sido la base para
la Alianza que culminó en la presidencia de De la Rúa. El problema
central es que Kirchner desde el gobierno es el que ha monopolizado el discurso
propio de la centroizquierda y, en consecuencia, actúa como una bomba
de succión desde el Estado sobre esa franja política. Ya no hay
un Menem-capitalismo-salvaje ante el que oponer el discurso "humanizado",
sino que esa declamación está en boca del gobierno dejando entonces
anulado el espacio para una oposición que se pueda sostener en esas mismas
palabras. Por eso el PS se descoyunta y se divide en las principales provincias.
De partido sólo le queda el nombre. La fuerza de tracción hacia
el sistema que significan los Laporta y los Binner, es intensísima. Hasta
es poco probable que el PS pueda mantener unida a su bancada parlamentaria,
ya que esos cargos los obtiene como producto de distintos acuerdos hechos para
trepar (tanto la integración al Frepaso hoy desintegrado, como el incorporarse
a las listas de Ibarra en Capital, o a las órdenes de Carrió en
el caso de Binner en Santa Fe).
IU: ¿Un partido bicéfalo o un frente light?
El acuerdo con el PS es un significativo triunfo del PC, aunque el MST deba
aceptarlo ante la falta de opción en contrario (no es bueno quedarse
solo) y porque le da buenas posibilidades parlamentarias, al costo que sea.
Para el PC es el primer paso significativo para volver a la experiencia del
Frente del Sur (la primigenia alianza entre el PC y Fernando Solanas, que fue
la base para el posterior acuerdo con el Grupo de los Ocho diputados peronistas,
liderado por Carlos Alvarez dando origen al Frente Grande y el posterior Frepaso)
y retornar plenamente a políticas centroizquierdistas que le permitan
salir de los brazos exclusivos del MST, devolviendo el abrazo mediante un giro
hacia el centro.
Teniendo como norte el posibilismo, y sus múltiples jugadas para integrarse
al régimen en forma más acabada, llevan a IU a este acuerdo con
un partido que, de "socialista", sólo tiene el nombre.
Al igual que en todo bloque político heterogéneo, es el flanco
derecho el que compone la música y la letra, mientras su pata izquierda
se limita a hacer algunas pequeñas variaciones.
Como ejemplo de esto, basta ver el texto del acuerdo. A lo largo del mismo,
se plantea que el problema es "el modelo neoliberal" y no el capitalismo
como régimen económico-social y político. Cambiar de "modelo"
es como cambiar de ropa, y eso es precisamente lo que hace constantemente el
capitalismo, para mantener su dominación en el mundo, en América
latina y en la Argentina.
El texto del acuerdo finaliza expresando el propósito de "que constituya
una alternativa de verdadero cambio social e independencia nacional". Mediante
esta definición, el PC vuelve a retomar su formulación previa
al "giro" de su XVIº Congreso (1986) y se retrotrae a su vieja
política de frentes "patrióticos", "nacionales",
"antimperialistas", y otros adjetivos de toda una historia de acuerdos
con la llamada "burguesía nacional".
Para el MST, el salto va mucho más atrás de los 17 años
de voltereta del PC. Tiene que remontarse a la negación directa de la
Teoría de la Revolución Permanente enunciada por Trotsky, una
de cuyas claves plantea que la liberación e independencia nacional sólo
se puede lograr como parte de una revolución donde los trabajadores acaudillen
a todos los pobres y explotados de la ciudad y el campo, ejerzan su propio poder
"luchando irreconciliablemente contra la influencia de la burguesía
liberal-nacional", para poder a la vez enfrentar con éxito al imperialismo
en una lucha necesariamente internacional (en primer término, en nuestro
caso, latinoamericana).
Esa revolución es muy difícil y ha sido bastardeada y ridiculizada
en un pasado nada lejano por numerosos troskistas. Pero no sólo es necesaria
y posible: también es la única forma real de concretar la liberación
nacional, y no el espejismo burgués que presenta el acuerdo IU-PS.
Conclusiones
Después del 20 de diciembre del 2001 IU avanzó a saltos hacia
el centroizquierdismo posibilista. El primer paso en esa dirección lo
dio a los pocos días, cuando promovió que la Asamblea Legislativa
reunida tras la caída de De la Rúa designase como presidente a
Luis Zamora, en lugar de impugnar esta salida institucional y de intentar ponerse
a la cabeza de la lucha por "que se vayan todos".
Ahora ha pegado un nuevo salto. Ya no sólo la política es centroizquierdista:
también lo es la organización, al conformar un frente con el PS.
El péndulo de la política pequeñoburguesa de IU se mueve
hacia la derecha y todo indica que, más allá de previsibles crisis
y convulsiones, ésa será su ubicación decisiva.
Falta ver si el discurso de Kirchner sigue un rumbo centroizquierdista aunque
sus pies no lo acompañen, o si su strep tease se acelera.
En el primer caso, IU será traccionada desde el gobierno. En el segundo,
es posible que la crisis en su interior pegue un salto, más allá
del resultado electoral que obtenga.
Si el Frente del Sur fue efímero y dio lugar al Frente Grande y luego
al Frepaso y al acuerdo de éste con la UCR para parir a De la Rúa,
cualquier intento de recrear un "espacio" centroizquierdista en la
Argentina -y en el mundo- de hoy tiene tanta posibilidad de mantenerse independiente
de la burguesía, como una moneda de permanecer en la puerta de una escuela
sin que nadie la recoja.
La tragedia es que muchos honestos militantes socialistas y comunistas van a
ser llevados a golpearse contra la pared una vez más. Más allá
de los ritmos y plazos de este proceso, es un deber del socialismo revolucionario
levantar una política alternativa que luche por defender para la revolución
y el socialismo a los numerosos compañeros que, más temprano o
más tarde, rompan con esa política de conciliación de clases
siempre favorable, de últimas, para la burguesía. Sin sectarismos,
pero con total firmeza, sostenemos la validez del rumbo de la revolución
socialista ante toda la vanguardia obrera. Y tratamos de tender todos los puentes
posibles para trabajar en común con esa vanguardia, no para correr tras
la utopía de "humanizar" o "reformar" al capitalismo,
sino para ayudar a que los explotados lo entierren definitivamente.
JORGE GUIDOBONO (21/7/2003)