El Pentágono aprende del coloniaje francés

"Preocupado por las tácticas y la guerra de guerrillas en Irak, el Pentágono tomó una decisión inesperada: días atrás organizó, para un grupo selecto, la proyección de 'La batalla de Argel', un film muy apreciado en los sesenta y que se transformó en una herramienta de aprendizaje para los norteamericanos que se oponían a la guerra de Vietnam… La reciente proyección… atrajo a una audiencia de alrededor de 40 oficiales y expertos civiles a los que se solicitó consideraran y discutieran los problemas implícitos en el tema central del film, la problemática pero tentadora efectividad de utilizar métodos brutales y represivos para luchar contra la guerrilla en lugares como Argelia, pero también Irak. O, más específicamente, las ventajas y costos de recurrir a la tortura y la intimidación para hacer trabajos y averiguar sobre los planes enemigos" (La Nación, 14/9/03).
Efectivamente, la película comienza con el resultado positivo de una sesión de tortura ("¿Lo hiciste cantar tú, Marc?" le preguntan al torturador de turno), en la que el prisionero indica la dirección en que se escondía quien había quedado al comando del Frente de Liberación Nacional (FLN).
A continuación muestra la diferencia entre la "ciudad europea" occidental y moderna de Argel, con relación al barrio árabe, "la Casbah", pobre y hacinado, con angostas callejuelas y donde tiene su centro de operaciones el FLN.
Los militares franceses hicieron escuela y fueron instructores en el mundo entero sobre represión ilegal, ejecuciones masivas, torturas y desapariciones. Métodos que inauguraron en Argelia muchos de los resistentes a la ocupación nazi durante la segunda guerra mundial.
Todo comienza el 7 de mayo de 1954 en Indochina, cuando los vietnamitas los echan y ganan su independencia, en la batalla de Diem Biem Phu.
"La derrota fue un shock. La mayoría de los militares franceses descubrieron que había que extraer las lecciones de esa derrota para evitar la misma desilusión en Argelia" (general Aussaresses, del Ejército de ocupación en Argelia). La lección atesorada implicaba, entre otras cosas, borrar todo límite entre el ejército contendiente y la población civil, en tanto ésta resultaba sospechable de simpatía con quienes combaten la ocupación. En consecuencia, la metodología justificada con la denominación de "guerra revolucionaria" o "subversiva" era indistintamente aplicada a todo aquel que, en opinión de los represores, resultara sospechoso, con el objetivo de aniquilar la estructura político militar del oponente.
La experiencia de Argelia se convertirá en modelo de contrainsurgencia, y el filme de Gillo Pontecorvo fue considerado "magnífico" y "muy próximo a la verdad" por el propio Aussaresses.
Cuatrocientos mil soldados desplegados en territorio argelino no fueron suficiente. La Xª División de Paracaidistas toma el control de Argel y tiende un cerco a la Casbah, de donde no se podía entrar ni salir sino en horarios determinados, por lugares preestablecidos y previo cacheo y exhibición de documentos. El jefe de dicha División, coronel Marcel Bigeard (Philippe Mathieu en la película) dice: "…la base de este trabajo es la inteligencia. El método es el interrogatorio. Y el interrogatorio se convierte en un método cuando se ejecuta de modo de obtener siempre una respuesta". Agrega que los éxitos se corresponden con el método, ambos se presuponen. Y lo completa Aussaresses: "…Incluida la tortura, claro…".
Así, la película muestra sesiones de picana, submarino, detenidos colgados por los pies y agrega uno de los resistentes antinazis: "…Una vez que había contado todo lo que sabía, terminábamos con él… Lo hacíamos desaparecer" (Página/12, 3/9/03). En su diatriba contra las trabas de la democracia y la falsa humanidad, los militares de la democracia colonial francesa implementan también los escuadrones de la muerte, de triste reputación en toda América latina.
Otra práctica lamentablemente conocida también en el Río de la Plata reconoce el mismo origen. Dice, con tono crítico, el prefecto de policía de Argel: "La gente de Bigeard les ponían los pies en cemento y los tiraban al mar desde helicópteros. Un método sucio. Así no se hace la guerra".
La teorización sistemática de esta metodología llevó a que se la llame "la doctrina francesa", con su correspondiente manual de capacitación ("La guerra moderna", de Roger Triquier, superior de Aussaresses), que hace apología de la tortura. Sus centros de difusión fueron el Centro de Entrenamiento en Guerra Subversiva en Francia, la Escuela de las Américas en Panamá, y los cursos dados en diferentes países como el Primer Curso Interamericano de Guerra Contrarrevolucionaria dictado en la Argentina en 1961 en la Escuela Superior de Guerra, con la dirección de Alcides López Aufranc, que años antes había viajado a capacitarse en Francia.
Estados Unidos imparte ahora estos cursos acelerados a sus tropas para mantener, como sea, la ocupación colonial de Irak. Necesitan impedir que la resistencia siga sumando bajas en el Ejército de ocupación, y minando la moral de los invasores.

LUIS CALCAGNO


Garzón, persona no grata en México

El juez Baltasar Garzón es una visita indeseable para buena parte de los organismos de Derechos Humanos mexicanos y para el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Razones no les faltan: durante su reciente estadía en ese país, el autoerigido fiscal de los dos demonios presentó pedidos de extradición a seis ciudadanos vascos y tres mexicanos supuestamente relacionados con la ETA, criticó duramente la formación de gobiernos autónomos en las comunidades zapatistas y se negó a intervenir personalmente en los casos de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez.
Mientras tronaban los aplausos por su éxito en el caso Cavallo, Garzón no sólo se dedicó a dar las gracias sino que dejó las instrucciones necesarias para detener a los nueve presuntos colaboradores de ETA, que fueron apresados dos días después de su regreso a España. Las detenciones ocurrieron simultáneamente y en diversos puntos del país. Los abogados de los presos vascos afirman que esos operativos demuestran el trabajo de inteligencia que hace la policía española en tierras mexicanas, con el apoyo de las fuerzas locales. El tratado de extradición vigente entre ambos países permite arrestar a cualquier persona sin acusación formal -por lo tanto, sin pruebas- y sin intervención de jueces mexicanos. La única opción entonces para los presos es trabar su traslado a España. Eso, si tuvieron la suerte de ser provisoriamente encarcelados en México: en más de un caso han sido secuestrados por agentes españoles que los llevan directamente al aeropuerto con destino a Madrid.
"Garzón quiere que le den el Premio Nobel de la Paz, por eso persigue tanto a los militares argentinos como a los ciudadanos vascos", dijeron al respecto los abogados de los detenidos. Sin embargo, el mismo día en que el Estado español declinaba en su pedido de extradición a los militares argentinos solicitados por Garzón, se ratificaron las solicitudes en el caso de los vascos.
Durante un curso que el juez español dictó a principios de julio en Lisboa, una representante de los familiares de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez le solicitó que investigara personalmente esos crímenes. El autoerigido paladín de la justicia internacional rechazó la propuesta, argumentando que México tenía "organismos judiciales competentes" para ocuparse del asunto. Desde hace diez años, han aparecido en esa localidad fronteriza con Estados Unidos más de 300 cadáveres de mujeres violadas y mutiladas, en un clima de impunidad y desentendimiento absoluto por parte del gobierno mexicano.
En agosto, Garzón volvió a México, pero esta vez "de vacaciones". Su destino elegido fue Chiapas, casualmente mientras se desarrollaba el encuentro de los Caracoles (comunidades autónomas zapatistas). El turista iba acompañado por su familia y por miembros de la Audiencia Nacional Española. En una de sus excursiones aprovechó para reunirse con autoridades estatales, y comentó a los periodistas que se encontraban allí que los Caracoles eran "organizaciones ilegales", porque existe "un Estado de derecho que se debe respetar, y al igual que en España, la autonomía que se reconoce es aquella marcada dentro de la ley". Como se sabe, Garzón es muy respetuoso de la ley y, evidentemente, la ley también lo es con él: el artículo 33 de la Constitución mexicana que prohíbe a los extranjeros participar en cuestiones políticas internas, bajo pena de deportación instantánea, no fue aplicado en su caso. A pesar de que es una de las leyes más activas, y cuyo antecedente más escandaloso fue el caso de los 70 italianos deportados en masa por asistir a una reunión pública convocada por el EZLN.
Los zapatistas, en cambio, respondieron a los dichos del juez español vivando al pueblo vasco durante el acto de apertura de los Caracoles y con pintadas que decían "Fuera Garzón", en Chiapas y en la ciudad de México.
Sea por el afán de ganarse el premio Nobel o no, con el último perseguido agregado a su lista, el fantasmal Osama Bin Laden, se confirma una vez más qué clase de "demonios" sienta Garzón en el banquillo. Bush y los que lo sucedan en la Casa Blanca pueden seguir bombardeando tranquilamente donde se les antoje, que sus matanzas nunca serán interpretadas como crímenes de lesa humanidad. Eso sí, si ellos o la Corona española necesitan una mano para hacerle propaganda a sus gobiernos, o un poco de ruido para poder perseguir sigilosamente a militantes vascos, encontrarán en Garzón a un embajador itinerante de la justicia burguesa.

LUPE VALDÉS


Jornada latinoamericana por el aborto legal

"Por una sexualidad autónoma, plena y cuidada, exigimos: anticonceptivos para no abortar. En defensa de la vida de las mujeres, reclamamos: aborto legal para no morir. En el XVIII Encuentro Nacional de Mujeres realizado en agosto en Rosario, miles de mujeres de todas las condiciones, unidas en un solo movimiento, dimos nuestro rostro y nuestra voz al millón de mujeres que abortan por año en nuestro país en el que, según distintas encuestas, la mayoría de la población está a favor de la descriminalización del aborto.
Fortalecidas por la histórica movilización popular de diciembre de 2001, enfrentamos al poder autoritario de la jerarquía católica aliada al poder político y económico patriarcal, que pretende imponer sus dogmas a toda la población. Alzamos nuestra voz contra la opresión sexual fundamentalista de una Iglesia que persigue a travestis, gays y lesbianas, ha bendecido a torturadores y asesinos y encubre a sus propios abusadores. Exigimos un Estado laico y realmente separado de la Iglesia Católica. (…) Queremos ejercer nuestro derecho a ser madres por elección y libres de decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra sexualidad.
Esto será posible cuando todas las mujeres que así lo decidan tengan acceso al aborto legal, gratuito y seguro en el sistema de salud público.
El Aborto seguro debe dejar de ser un privilegio de las mujeres que tienen dinero. Exigimos que no haya más muertes de mujeres pobres por abortos inseguros.
(…) El derecho al aborto, ya vigente para dos tercios de la población mundial, forma parte del conjunto indisociable de los derechos humanos. La Comisión de DD.HH. de la ONU instó al gobierno argentino a modificar la legislación punitiva para disminuir la elevada mortalidad de mujeres por aborto y la falta de equidad ocasionada por su clandestinidad. Afirmamos que la legalización del aborto es una cuestión de Derechos Humanos de las mujeres.
Las y los abajo firmantes reconocemos que lograr estos cambios no sólo concierne a las mujeres. Es una lucha por la dignidad de quienes deseamos ampliar y profundizar una democracia real, sin impunidad ni privilegios sectoriales."
Asamblea por el Derecho al Aborto (asambleaborto@yahoo.com.ar). Adhiere, entre cientos de firmas, la Liga Socialista Revolucionaria. Para exigir estos cambios, se realizó una movilización el viernes 26 de septiembre, de Congreso a Plaza de Mayo.


Irak corroe a Estados Unidos

La guerra de conquista colonial se concretó de forma similar a la realizada por Mussolini en Etiopía donde la resistencia consistía en tirarles flechas a los aviones fascistas. Pero este crimen no es el fin de la ocupación sino el comienzo, y la superioridad abrumadora tecnológica no vale en las calles, caminos y ciudades de un país dispuesto a resistir con la vida a la ocupación colonial.
Más bien las cuestiones se invierten. se desmorona la ideología imperialista de hacer una guerra para destruir las armas de destrucción masiva, liberar a Irak de un tirano e implantar una democracia: no había armas de destrucción masiva, no hay ninguna posibilidad de democracia bajo uno o varios ejércitos de ocupación colonial y, más aún, diferencias religiosas de muchos siglos se esfumaron bajo la unificadora consigna "fuera los ocupantes anglo yanquis" (por más que este objetivo no sea precisamente religioso).
El plan de ocupación colonial está siendo estratégicamente derrotado por la resistencia en Irak. Su falta básica consistió en suponer que ante el hartazgo de la población frente a la dictadura de Saddam Hussein, el pueblo los iba a recibir con papel picado y confites: se encontró con bombas y balas y está descubriendo que el tiempo del colonialismo sin anestesia de hace uno o dos siglos fue sepultado por el topo de la historia.
El paseo que imaginaban se ha transformado en un boomerang: la economía yanqui lejos de reativarse con un petróleo "a voluntad" enfrenta los mayores niveles de endeudamiento y déficit y las bolsas negras con los muertos diarios y los cientos o miles de heridos, están constituyendo una amenaza en todos los terrenos para los decadentes gobiernos de Blair y Bush, incluso en sus índices de popularidad en sus propios países, convertidos en estados con fuertes contenidos policiales, en algunos terrenos mucho peores que las más miserables dictaduras latinoamericanas (ninguna de las cuales "legalizó" el espionaje generalizado por cualquier medio, que en parte realizaban "clandestinamente"). Washington y Londres lo hacen sin tapujos: sólo les falta legalizar la tortura como en Israel. Pero avanzan en ese sentido al tener miles de presos a disposición del PEN en Guantánamo, Estados Unidos y Gran Bretaña.

El pedido de Bush a las Naciones Unidas:
con una escupidera en una mano
y una pistola en la otra

Con este salto en el militarismo yanqui sus protagonistas tienen el mismo peligro que el general griego Pirro hace más de 20 siglos: ganar batallas en forma sucesiva y que, no obstante, esas victorias preparasen su propia derrota en el mediano o largo plazo, al no ser categóricas y contundentes y debilitarse más Pirro con sus victorias que sus enemigos parcialmente derrotados.
A Bush le está pasando algo parecido después de haber vencido a un ejército regular burgués. Que nazca y se desarrolle la resistencia armada a la ocupación colonial marca el comienzo de la derrota de ésta en la región.
No importan los tiempos ni las comparaciones con Vietnam. El colonialismo sólo podía vencer aplastando en Irak y avanzando en la ocupación de la región (Siria e Irán eran sus blancos inmediatos). Pero no logró aplastar a la resistencia social, política y militar en Irak (que se expresa como puede y bajo las formas que hacen a su historia, no precisamente proletaria) y por eso Estados Unidos tiene grandes dificultades en invadir a Siria e Irán, que eran las dos jugadas de ajedrez que seguían a la "liberación" de Irak.
La clave que impidió, por lo menos hasta ahora, esta escalada imperialista está en que el primer eslabón de la cadena colonial se transformó en un polvorín llamado Irak, que más que una cabecera de playa yanqui para conquistar la región se está transformando en un pantano para los ocupantes.
A esto responden las gestiones de Estados Unidos en las Naciones Unidas (ONU) para que ésta se involucre en la guerra y haga de paraguas de la invasión anglo yanqui en todos los terrenos, compartiendo los muertos, los gastos, el desgaste social y político, recomponga en algo la putrefacta ONU y un largo etcétera.
Pero todo eso, por ahora, son palabras. La asamblea de la ONU no modificó las posiciones, al margen de las sonrisas: Estados Unidos pide tropas y plata pero se quiere quedar con el mando de todo, por lo que la buena disposición de los otros imperialistas no se puede concretar. La reciente decisión del Pentágono de mandar un primer contingente de refuerzo de 10.000 hombres, es la muestra de que Estados Unidos tiene, por ahora, que multiplicar la apuesta en todos los terrenos. No sólo porque los muertos reconocidos suman más de 310, sino porque se enrarece todo el frente interno: el actual escándalo desatado al dar el nombre de una espía de la CIA -esposa del embajador que informó sobre la farsa de la venta de uranio de Nigeria a Irak- es el último episodio.
Las encuestas muestran un retroceso de Bush y colocan en el primer lugar para las elecciones al general Wesley Clark, seguido por otros.
Pero la apuesta fuerte -y la pretenden redoblar en todos los terrenos- es la última adquisición del aparato policíaco estadounidense: unas mallas electrónicas que permiten controlar a los inmigrantes indocumentados antes de expulsarlos. Porque hay poco -o nada de- espacio en las cárceles, y sale más caro darles de comer diariamente que gastar unos US$ 3 por persona en un aparato de control permanente, mucho más sofisticado que el que Orwell concibió para su Gran Hermano en "1984".
Todo esto se da en el marco de que los acuerdos entre bandidos no son fáciles, porque todos son bandidos.
Hasta ahora Estados Unidos ofrece poco o nada y Europa se mantiene reticente. Lo mismo viene haciendo la India o Japón, al igual que los países claves de América latina. En este contexto es irrelevante que vayan a pelear al desierto los polacos del gélido invierno, el que Ejército Sandinista festeje sus 24 años de creación como el Sancho Panza de un antiQuijote en Irak o que los turcos que durante siglos fueron los ocupantes y verdugos de la región estarían dispuestos a volver a ocuparla, ya no como amos y señores sino como peleles anglo yanquis.
Estamos en presencia de una pulseada muy dura. Alemania y Francia han planteado su rechazo a la escupidera-pistola de Bush. Puede ser que la diferencia sea sólo el reparto del botín en el lugar, pero también puede ser una disputa global, mayor que la regional.
Las disputas interimperialistas son evidentes y colocan a la humanidad al borde del abismo militar y genocida.
Pero el problema no es sólo ése para el imperialismo. Si la bárbara ocupación anglo yanqui (y de sus miserables y pequeños lacayos) continúa siendo enfrentada por la resistencia en Irak, no sólo se desgastan en todos los terrenos los ocupantes colonialistas, sino que también corren el riesgo de que el incendio se extienda por toda la región, hipócritamente dividida en muchos pedazos por los colonialistas hace medio siglo… para perpetuar su hegemonía.
La miserable burguesía árabe es igual o peor que la latinoamericana. Y no sólo los reyes, jeques y otras inmundicias. El pasaje en Egipto del nacionalismo de Nasser (al margen de nuestras críticas a él) al régimen servil de Mubarak, que recibe de Estados Unidos la misma "asistencia financiera" que Israel, expresa la evolución francamente proimperialista de la burguesía árabe integrada financieramente a la banca occidental.
El horror del genocidio imperialista debe ser condenado sin atenuantes. La solución más humana para la región y el mundo es la derrota completa de los colonialistas y su liquidación por la resistencia, llamando a los soldados del Ejército colonial a desertar.
Pero nada de esto puede esperarse de la burguesía árabe en cualquiera de sus variantes. La organización socialista revolucionaria debe ser quien dispute -a la burguesía y a la barbarie religiosa- la hegemonía sobre las masas anticolonialistas en la perspectiva de una revolución antimperialista y anticapitalista, o sea socialista, que además liquide las artificiales fronteras coloniales e imponga una Federación Socialista en Medio Oriente. Este es el objetivo estratégico para enfrentar al imperialismo y a la burguesía, y también para plantar un mojón revolucionario que sea punto de referencia para Asia y parte de Europa.

JORGE GUIDOBONO



BOLIVIA
Se recalienta el volcán

En estos días se han producido duros enfrentamientos entre los campesinos aimara (que abastecen a La Paz) y el Ejército boliviano, con un saldo de cinco campesinos y dos militares muertos y numerosos heridos. Los campesinos han bloqueado los caminos que llevan a La Paz, ciudad que se encuentra en creciente desabastecimiento y una brutal suba de precios de los escasos productos disponibles.
La Central Obrera Boliviana (COB) ha declarado una huelga general indefinida a partir del lunes 29 de septiembre. El gobierno está intentando negociar con el dirigente aimara Felipe Quispe, el líder del Movimiento Indígena Pachacuti (MIP), antes de la huelga. Evo Morales, el dirigente del Movimiento Al Socialismo (MAS) y líder de los cocaleros, plantea que la huelga no está bien organizada.
El Gobierno teme que Morales y los quechuas bloqueen los caminos que rodean a Cochabamba y a las zonas de plantación de coca y aislen a Santa Cruz.
Gonzalo Sánchez de Lozada, el único presidente del mundo que ostenta la peculiaridad de casi no hablar el idioma de su país sino el inglés, trata de negociar porque su situación es grave.
En las últimas horas fueron descubiertos seis conscriptos pasando armas del Ejército a los campesinos. En flashes emitidos por Crónica TV -y jamás reiterados- se vio a numerosos grupos de campesinos armados, encabezados por una campesina que cargaba a su hijito en la espalda y un fusil frente a su pecho. Por la censura generalizada, desconocemos la magnitud del fenómeno.
Este se avizoró cuando hace diez días Evo Morales reclamó la destitución del presidente gringo y la anulación de los contratos de exportación de gas a California vía Chile, a través de los puertos perdidos por Bolivia a manos chilenas en la guerra de las salitreras de 1879. Este tema impacta también sobre sectores de la oficialidad media y baja que no están "prendidos" en los saqueos de los imperialistas y sus socios nativos, y mantienen resabios de un nacionalismo burgués que ha sido tan constante como impotente en más de sesenta años.
En cinco siglos, el territorio que los blancos llamaron Bolivia, por Bolívar (y antes Alto Perú), y los indígenas nombran con otras históricas palabras en sus dulces lenguas quechua y aimara, ha sufrido un constante saqueo en todos los terrenos imaginables (minería en varios rubros, petróleo, deforestación por fumigaciones con químicos que destruyen la tierra, y un largo etcétera).
Al gas se lo defiende por ser "la última joya de la abuela" que está a punto de ser rematada a vil precio y en las condiciones más convenientes para el imperialismo estadounidense y sus socios locales, así sea reactivando el patrioterismo antichileno para desviar -en todo o en parte- el fuerte antimperialismo creciente en todo el continente (hace algo más de un año hubo un escándalo porque 1.000 soldados norteamericanos se iban a instalar "para construir 26 escuelas", lo que terminó a las trompadas en el congreso).
Para Estados Unidos son muy importantes el gas y la coca, ésta última debido a que quiere terminar de apropiarse por completo del negocio que hoy está en manos del narcotráfico. Sólo la marihuana producida en Estados Unidos genera una facturación de US$ 6.000 millones, y es apenas una "caja chica" en relación con la totalidad del negocio.
Pero además hay un importante problema geopolítico planteado en Bolivia. Su situación es un anticipo de lo que podría pasar en toda la América latina, ya que una explosión revolucionaria, o de guerra civil, en el país podría estimular un proceso revolucionario a escala continental, y patear el tablero de los Lula, Kirchner y Chávez en su relación con el movimiento de masas que busca cambios de fondo. Para enfrentar ese peligro, por ejemplo, son importantes las bases militares yanquis y los asesores de la CIA y la DEA en Bolivia.
La Liga Socialista Revolucionaria (LSR) tiene un gigantesco respeto por los explotados bolivianos, que muy a menudo han sido la vanguardia revolucionaria del continente. Al mismo tiempo, no confiamos políticamente en Quispe ni en Morales ni en la dirección de la COB, y no descartamos que pueda haber componendas de último momento; sobre todo, porque se metió en el "diálogo" -así lo llaman- la Iglesia Católica, que es un experimentado bombero. Pero lo más probable es que ahora, o dentro de unos meses, se vaya a enfrentamientos físicos decisivos, donde no sólo estará planteado el tema del gas, de la coca, y de la contrarrevolución, sino el de conquistar un poder revolucionario, obrero, campesino y popular que, para poder sostenerse, no sólo debe aplastar a los enemigos internos, sino también volcar grandes energías a desarrollar la revolución en el conjunto de Latinoamérica, que es la única defensa sólida para cualquier conquista que se alcance en el país.
La LSR expresa su solidaridad incondicional con los explotados bolivianos y su justa lucha y se compromete a realizar los máximos esfuerzos solidarios y de difusión de la misma en la Argentina.

JORGE GUIDOBO


Aguila III y militarización de América latina
Movilizarse para impedirlos

El territorio nacional sería cedido por el gobierno argentino a los planes del Pentágono para la realización de ejercicios militares conjuntos entre las Fuerzas Armadas de la Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, Uruguay y Bolivia bajo la instrucción de jefes norteamericanos. El operativo está denominado "Ejercicio Aguila III" y comenzaría el 25 de octubre próximo en las localidades de El Plumerillo (Mendoza) y Villa Reynolds (San Luis), territorios que serán simulados como bases "del bien" y "del mal" respectivamente, para la concreción de maniobras aéreas y terrestres. Estas contarían con la participación de 80 aviones de combate, más de 200 vehículos de apoyo terrestre y unos 1.200 efectivos, constituyendo el mayor operativo militar conjunto realizado hasta el momento en América latina.
La intención de realizar el Ejercicio Aguila III sucede a una serie de maniobras similares (aunque de menor envergadura), que el Estado norteamericano viene practicando con las fuerzas armadas de distintos países latinoamericanos desde hace ya algunos años en diversos lugares del continente. El "Cabañas 2000" y "Cabañas 2001" en Córdoba y Salta respectivamente, son los antecedentes más cercanos (aunque no los únicos), de operativos realizados en la Argentina bajo el gobierno de la Alianza. Otros tantos fueron realizados ya en Zárate y Misiones.


El desembarque inminente de tropas extranjeras en territorio argentino significa un nuevo salto (superior a los anteriores) en la militarización del continente por parte de Estados Unidos.
La política que el imperialismo viene aplicando desde hace tiempo es la de construir una red militar supranacional con los ejércitos latinoamericanos, que le sirva a sus objetivos de recolonizar su histórico y disputado "patio trasero". En ese marco, apunta a asegurar bajo su órbita a las fuerzas armadas de los países de América latina, entrenándolas para utilizarlas cuando considere oportuno. Así, el territorio continental está siendo sistemáticamente minado de bases militares estadounidenses en diversos puntos de las regiones Andina, Amazonia y América central, como las ya existentes en Salta, Misiones y Tierra del Fuego, sin que sea un tema tratado habitualmente por ningún medio masivo. Todo territorio es utilizado por el imperialismo con fluida reglaridad, como escenario de simulacros "antiterroristas" o "contrainsurgentes". Los que se realizarían en octubre en la Argentina se preparan para practicar ataques aire-tierra con aviones de combate F16 y otras maniobras, en las que se simulará combatir y aniquilar a los supuestos "comandos insurgentes" asentados en Villa Reynolds (San Luis). No hay que dejar pasar que está previsto que la supervisión de los operativos sea bajo el mando de militares norteamericanos con experiencia real en la guerra.
En el gobierno se está planteando una discusión acerca de si se le otorga inmunidad total o parcial al imperialismo para ejercer el operativo, lo que de hecho provocó una contundente respuesta de parte del gobierno norteamericano: si no hay inmunidad total, o sea, la impunidad a la que están acostumbrados los genocidas, directamente no vendrían a realizar los ejercicios. Más allá de eso, la política de Estados Unidos y su interés por tener listo un despliegue rápido de tropas en momentos necesarios, es más que alarmante. Pero, sobre todo, es un clarísimo llamado a organizar el repudio merecido y necesario ante el avance en nuestras narices del genocida del planeta. Constituye un claro alerta para el pueblo y debe ser enérgicamente rechazado. El problema para la población, no es si la inmunidad debe ser "limitada" o "ilimitada", sino que hay que romper todos y cada uno de los lazos que nos atan al imperialismo, sean económicos, políticos, militares, culturales o los que se quieran seguir entablando. Pobladores de las zonas donde se harían los ejercicios ya están dando una respuesta valiosísima y preparan más movilizaciones contra la llegada de las tropas. En Buenos Aires debemos hacer los máximos esfuerzos por apoyar estas iniciativas y preparar una masiva movilización que suene bien fuerte en los oídos del pueblo, para generar la mayor conciencia posible sobre el peligro que implica ceder un centímetro de terreno y de ventaja a cualquier intromisión imperialista en el país y, en estos momentos, al país que viene de efectuar la miserable guerra petrolera de Irak masacrando a su heroico pueblo.

PEDRO MOLINA

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