El Pentágono aprende del coloniaje francés
"Preocupado por las tácticas y la guerra de guerrillas en Irak,
el Pentágono tomó una decisión inesperada: días
atrás organizó, para un grupo selecto, la proyección de
'La batalla de Argel', un film muy apreciado en los sesenta y que se transformó
en una herramienta de aprendizaje para los norteamericanos que se oponían
a la guerra de Vietnam
La reciente proyección
atrajo a una
audiencia de alrededor de 40 oficiales y expertos civiles a los que se solicitó
consideraran y discutieran los problemas implícitos en el tema central
del film, la problemática pero tentadora efectividad de utilizar métodos
brutales y represivos para luchar contra la guerrilla en lugares como Argelia,
pero también Irak. O, más específicamente, las ventajas
y costos de recurrir a la tortura y la intimidación para hacer trabajos
y averiguar sobre los planes enemigos" (La Nación, 14/9/03).
Efectivamente, la película comienza con el resultado positivo de una
sesión de tortura ("¿Lo hiciste cantar tú, Marc?"
le preguntan al torturador de turno), en la que el prisionero indica la dirección
en que se escondía quien había quedado al comando del Frente de
Liberación Nacional (FLN).
A continuación muestra la diferencia entre la "ciudad europea"
occidental y moderna de Argel, con relación al barrio árabe, "la
Casbah", pobre y hacinado, con angostas callejuelas y donde tiene su centro
de operaciones el FLN.
Los militares franceses hicieron escuela y fueron instructores en el mundo entero
sobre represión ilegal, ejecuciones masivas, torturas y desapariciones.
Métodos que inauguraron en Argelia muchos de los resistentes a la ocupación
nazi durante la segunda guerra mundial.
Todo comienza el 7 de mayo de 1954 en Indochina, cuando los vietnamitas los
echan y ganan su independencia, en la batalla de Diem Biem Phu.
"La derrota fue un shock. La mayoría de los militares franceses
descubrieron que había que extraer las lecciones de esa derrota para
evitar la misma desilusión en Argelia" (general Aussaresses, del
Ejército de ocupación en Argelia). La lección atesorada
implicaba, entre otras cosas, borrar todo límite entre el ejército
contendiente y la población civil, en tanto ésta resultaba sospechable
de simpatía con quienes combaten la ocupación. En consecuencia,
la metodología justificada con la denominación de "guerra
revolucionaria" o "subversiva" era indistintamente aplicada a
todo aquel que, en opinión de los represores, resultara sospechoso, con
el objetivo de aniquilar la estructura político militar del oponente.
La experiencia de Argelia se convertirá en modelo de contrainsurgencia,
y el filme de Gillo Pontecorvo fue considerado "magnífico"
y "muy próximo a la verdad" por el propio Aussaresses.
Cuatrocientos mil soldados desplegados en territorio argelino no fueron suficiente.
La Xª División de Paracaidistas toma el control de Argel y tiende
un cerco a la Casbah, de donde no se podía entrar ni salir sino en horarios
determinados, por lugares preestablecidos y previo cacheo y exhibición
de documentos. El jefe de dicha División, coronel Marcel Bigeard (Philippe
Mathieu en la película) dice: "
la base de este trabajo es
la inteligencia. El método es el interrogatorio. Y el interrogatorio
se convierte en un método cuando se ejecuta de modo de obtener siempre
una respuesta". Agrega que los éxitos se corresponden con el método,
ambos se presuponen. Y lo completa Aussaresses: "
Incluida la tortura,
claro
".
Así, la película muestra sesiones de picana, submarino, detenidos
colgados por los pies y agrega uno de los resistentes antinazis: "
Una
vez que había contado todo lo que sabía, terminábamos con
él
Lo hacíamos desaparecer" (Página/12, 3/9/03).
En su diatriba contra las trabas de la democracia y la falsa humanidad, los
militares de la democracia colonial francesa implementan también los
escuadrones de la muerte, de triste reputación en toda América
latina.
Otra práctica lamentablemente conocida también en el Río
de la Plata reconoce el mismo origen. Dice, con tono crítico, el prefecto
de policía de Argel: "La gente de Bigeard les ponían los
pies en cemento y los tiraban al mar desde helicópteros. Un método
sucio. Así no se hace la guerra".
La teorización sistemática de esta metodología llevó
a que se la llame "la doctrina francesa", con su correspondiente manual
de capacitación ("La guerra moderna", de Roger Triquier, superior
de Aussaresses), que hace apología de la tortura. Sus centros de difusión
fueron el Centro de Entrenamiento en Guerra Subversiva en Francia, la Escuela
de las Américas en Panamá, y los cursos dados en diferentes países
como el Primer Curso Interamericano de Guerra Contrarrevolucionaria dictado
en la Argentina en 1961 en la Escuela Superior de Guerra, con la dirección
de Alcides López Aufranc, que años antes había viajado
a capacitarse en Francia.
Estados Unidos imparte ahora estos cursos acelerados a sus tropas para mantener,
como sea, la ocupación colonial de Irak. Necesitan impedir que la resistencia
siga sumando bajas en el Ejército de ocupación, y minando la moral
de los invasores.
LUIS CALCAGNO
Garzón, persona no grata en México
El juez Baltasar Garzón es una visita indeseable para buena parte de
los organismos de Derechos Humanos mexicanos y para el Ejército Zapatista
de Liberación Nacional (EZLN). Razones no les faltan: durante su reciente
estadía en ese país, el autoerigido fiscal de los dos demonios
presentó pedidos de extradición a seis ciudadanos vascos y tres
mexicanos supuestamente relacionados con la ETA, criticó duramente la
formación de gobiernos autónomos en las comunidades zapatistas
y se negó a intervenir personalmente en los casos de mujeres asesinadas
en Ciudad Juárez.
Mientras tronaban los aplausos por su éxito en el caso Cavallo, Garzón
no sólo se dedicó a dar las gracias sino que dejó las instrucciones
necesarias para detener a los nueve presuntos colaboradores de ETA, que fueron
apresados dos días después de su regreso a España. Las
detenciones ocurrieron simultáneamente y en diversos puntos del país.
Los abogados de los presos vascos afirman que esos operativos demuestran el
trabajo de inteligencia que hace la policía española en tierras
mexicanas, con el apoyo de las fuerzas locales. El tratado de extradición
vigente entre ambos países permite arrestar a cualquier persona sin acusación
formal -por lo tanto, sin pruebas- y sin intervención de jueces mexicanos.
La única opción entonces para los presos es trabar su traslado
a España. Eso, si tuvieron la suerte de ser provisoriamente encarcelados
en México: en más de un caso han sido secuestrados por agentes
españoles que los llevan directamente al aeropuerto con destino a Madrid.
"Garzón quiere que le den el Premio Nobel de la Paz, por eso persigue
tanto a los militares argentinos como a los ciudadanos vascos", dijeron
al respecto los abogados de los detenidos. Sin embargo, el mismo día
en que el Estado español declinaba en su pedido de extradición
a los militares argentinos solicitados por Garzón, se ratificaron las
solicitudes en el caso de los vascos.
Durante un curso que el juez español dictó a principios de julio
en Lisboa, una representante de los familiares de mujeres asesinadas en Ciudad
Juárez le solicitó que investigara personalmente esos crímenes.
El autoerigido paladín de la justicia internacional rechazó la
propuesta, argumentando que México tenía "organismos judiciales
competentes" para ocuparse del asunto. Desde hace diez años, han
aparecido en esa localidad fronteriza con Estados Unidos más de 300 cadáveres
de mujeres violadas y mutiladas, en un clima de impunidad y desentendimiento
absoluto por parte del gobierno mexicano.
En agosto, Garzón volvió a México, pero esta vez "de
vacaciones". Su destino elegido fue Chiapas, casualmente mientras se desarrollaba
el encuentro de los Caracoles (comunidades autónomas zapatistas). El
turista iba acompañado por su familia y por miembros de la Audiencia
Nacional Española. En una de sus excursiones aprovechó para reunirse
con autoridades estatales, y comentó a los periodistas que se encontraban
allí que los Caracoles eran "organizaciones ilegales", porque
existe "un Estado de derecho que se debe respetar, y al igual que en España,
la autonomía que se reconoce es aquella marcada dentro de la ley".
Como se sabe, Garzón es muy respetuoso de la ley y, evidentemente, la
ley también lo es con él: el artículo 33 de la Constitución
mexicana que prohíbe a los extranjeros participar en cuestiones políticas
internas, bajo pena de deportación instantánea, no fue aplicado
en su caso. A pesar de que es una de las leyes más activas, y cuyo antecedente
más escandaloso fue el caso de los 70 italianos deportados en masa por
asistir a una reunión pública convocada por el EZLN.
Los zapatistas, en cambio, respondieron a los dichos del juez español
vivando al pueblo vasco durante el acto de apertura de los Caracoles y con pintadas
que decían "Fuera Garzón", en Chiapas y en la ciudad
de México.
Sea por el afán de ganarse el premio Nobel o no, con el último
perseguido agregado a su lista, el fantasmal Osama Bin Laden, se confirma una
vez más qué clase de "demonios" sienta Garzón
en el banquillo. Bush y los que lo sucedan en la Casa Blanca pueden seguir bombardeando
tranquilamente donde se les antoje, que sus matanzas nunca serán interpretadas
como crímenes de lesa humanidad. Eso sí, si ellos o la Corona
española necesitan una mano para hacerle propaganda a sus gobiernos,
o un poco de ruido para poder perseguir sigilosamente a militantes vascos, encontrarán
en Garzón a un embajador itinerante de la justicia burguesa.
LUPE VALDÉS
"Por una sexualidad autónoma, plena y cuidada, exigimos: anticonceptivos
para no abortar. En defensa de la vida de las mujeres, reclamamos: aborto legal
para no morir. En el XVIII Encuentro Nacional de Mujeres realizado en agosto
en Rosario, miles de mujeres de todas las condiciones, unidas en un solo movimiento,
dimos nuestro rostro y nuestra voz al millón de mujeres que abortan por
año en nuestro país en el que, según distintas encuestas,
la mayoría de la población está a favor de la descriminalización
del aborto.
Fortalecidas por la histórica movilización popular de diciembre
de 2001, enfrentamos al poder autoritario de la jerarquía católica
aliada al poder político y económico patriarcal, que pretende
imponer sus dogmas a toda la población. Alzamos nuestra voz contra la
opresión sexual fundamentalista de una Iglesia que persigue a travestis,
gays y lesbianas, ha bendecido a torturadores y asesinos y encubre a sus propios
abusadores. Exigimos un Estado laico y realmente separado de la Iglesia Católica.
(
) Queremos ejercer nuestro derecho a ser madres por elección y
libres de decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra sexualidad.
Esto será posible cuando todas las mujeres que así lo decidan
tengan acceso al aborto legal, gratuito y seguro en el sistema de salud público.
El Aborto seguro debe dejar de ser un privilegio de las mujeres que tienen dinero.
Exigimos que no haya más muertes de mujeres pobres por abortos inseguros.
(
) El derecho al aborto, ya vigente para dos tercios de la población
mundial, forma parte del conjunto indisociable de los derechos humanos. La Comisión
de DD.HH. de la ONU instó al gobierno argentino a modificar la legislación
punitiva para disminuir la elevada mortalidad de mujeres por aborto y la falta
de equidad ocasionada por su clandestinidad. Afirmamos que la legalización
del aborto es una cuestión de Derechos Humanos de las mujeres.
Las y los abajo firmantes reconocemos que lograr estos cambios no sólo
concierne a las mujeres. Es una lucha por la dignidad de quienes deseamos ampliar
y profundizar una democracia real, sin impunidad ni privilegios sectoriales."
Asamblea por el Derecho al Aborto (asambleaborto@yahoo.com.ar).
Adhiere, entre cientos de firmas, la Liga Socialista Revolucionaria. Para exigir
estos cambios, se realizó una movilización el viernes 26 de septiembre,
de Congreso a Plaza de Mayo.
La guerra de conquista colonial se concretó de forma similar a la realizada
por Mussolini en Etiopía donde la resistencia consistía en tirarles
flechas a los aviones fascistas. Pero este crimen no es el fin de la ocupación
sino el comienzo, y la superioridad abrumadora tecnológica no vale en
las calles, caminos y ciudades de un país dispuesto a resistir con la
vida a la ocupación colonial.
Más bien las cuestiones se invierten. se desmorona la ideología
imperialista de hacer una guerra para destruir las armas de destrucción
masiva, liberar a Irak de un tirano e implantar una democracia: no había
armas de destrucción masiva, no hay ninguna posibilidad de democracia
bajo uno o varios ejércitos de ocupación colonial y, más
aún, diferencias religiosas de muchos siglos se esfumaron bajo la unificadora
consigna "fuera los ocupantes anglo yanquis" (por más que este
objetivo no sea precisamente religioso).
El plan de ocupación colonial está siendo estratégicamente
derrotado por la resistencia en Irak. Su falta básica consistió
en suponer que ante el hartazgo de la población frente a la dictadura
de Saddam Hussein, el pueblo los iba a recibir con papel picado y confites:
se encontró con bombas y balas y está descubriendo que el tiempo
del colonialismo sin anestesia de hace uno o dos siglos fue sepultado por el
topo de la historia.
El paseo que imaginaban se ha transformado en un boomerang: la economía
yanqui lejos de reativarse con un petróleo "a voluntad" enfrenta
los mayores niveles de endeudamiento y déficit y las bolsas negras con
los muertos diarios y los cientos o miles de heridos, están constituyendo
una amenaza en todos los terrenos para los decadentes gobiernos de Blair y Bush,
incluso en sus índices de popularidad en sus propios países, convertidos
en estados con fuertes contenidos policiales, en algunos terrenos mucho peores
que las más miserables dictaduras latinoamericanas (ninguna de las cuales
"legalizó" el espionaje generalizado por cualquier medio, que
en parte realizaban "clandestinamente"). Washington y Londres lo hacen
sin tapujos: sólo les falta legalizar la tortura como en Israel. Pero
avanzan en ese sentido al tener miles de presos a disposición del PEN
en Guantánamo, Estados Unidos y Gran Bretaña.
El
pedido de Bush a las Naciones Unidas:
con una escupidera en una mano
y una pistola en la otra
Con este salto en el militarismo yanqui sus protagonistas tienen el mismo peligro
que el general griego Pirro hace más de 20 siglos: ganar batallas en
forma sucesiva y que, no obstante, esas victorias preparasen su propia derrota
en el mediano o largo plazo, al no ser categóricas y contundentes y debilitarse
más Pirro con sus victorias que sus enemigos parcialmente derrotados.
A Bush le está pasando algo parecido después de haber vencido
a un ejército regular burgués. Que nazca y se desarrolle la resistencia
armada a la ocupación colonial marca el comienzo de la derrota de ésta
en la región.
No importan los tiempos ni las comparaciones con Vietnam. El colonialismo sólo
podía vencer aplastando en Irak y avanzando en la ocupación de
la región (Siria e Irán eran sus blancos inmediatos). Pero no
logró aplastar a la resistencia social, política y militar en
Irak (que se expresa como puede y bajo las formas que hacen a su historia, no
precisamente proletaria) y por eso Estados Unidos tiene grandes dificultades
en invadir a Siria e Irán, que eran las dos jugadas de ajedrez que seguían
a la "liberación" de Irak.
La clave que impidió, por lo menos hasta ahora, esta escalada imperialista
está en que el primer eslabón de la cadena colonial se transformó
en un polvorín llamado Irak, que más que una cabecera de playa
yanqui para conquistar la región se está transformando en un pantano
para los ocupantes.
A esto responden las gestiones de Estados Unidos en las Naciones Unidas (ONU)
para que ésta se involucre en la guerra y haga de paraguas de la invasión
anglo yanqui en todos los terrenos, compartiendo los muertos, los gastos, el
desgaste social y político, recomponga en algo la putrefacta ONU y un
largo etcétera.
Pero todo eso, por ahora, son palabras. La asamblea de la ONU no modificó
las posiciones, al margen de las sonrisas: Estados Unidos pide tropas y plata
pero se quiere quedar con el mando de todo, por lo que la buena disposición
de los otros imperialistas no se puede concretar. La reciente decisión
del Pentágono de mandar un primer contingente de refuerzo de 10.000 hombres,
es la muestra de que Estados Unidos tiene, por ahora, que multiplicar la apuesta
en todos los terrenos. No sólo porque los muertos reconocidos suman más
de 310, sino porque se enrarece todo el frente interno: el actual escándalo
desatado al dar el nombre de una espía de la CIA -esposa del embajador
que informó sobre la farsa de la venta de uranio de Nigeria a Irak- es
el último episodio.
Las encuestas muestran un retroceso de Bush y colocan en el primer lugar para
las elecciones al general Wesley Clark, seguido por otros.
Pero la apuesta fuerte -y la pretenden redoblar en todos los terrenos- es la
última adquisición del aparato policíaco estadounidense:
unas mallas electrónicas que permiten controlar a los inmigrantes indocumentados
antes de expulsarlos. Porque hay poco -o nada de- espacio en las cárceles,
y sale más caro darles de comer diariamente que gastar unos US$ 3 por
persona en un aparato de control permanente, mucho más sofisticado que
el que Orwell concibió para su Gran Hermano en "1984".
Todo esto se da en el marco de que los acuerdos entre bandidos no son fáciles,
porque todos son bandidos.
Hasta ahora Estados Unidos ofrece poco o nada y Europa se mantiene reticente.
Lo mismo viene haciendo la India o Japón, al igual que los países
claves de América latina. En este contexto es irrelevante que vayan a
pelear al desierto los polacos del gélido invierno, el que Ejército
Sandinista festeje sus 24 años de creación como el Sancho Panza
de un antiQuijote en Irak o que los turcos que durante siglos fueron los ocupantes
y verdugos de la región estarían dispuestos a volver a ocuparla,
ya no como amos y señores sino como peleles anglo yanquis.
Estamos en presencia de una pulseada muy dura. Alemania y Francia han planteado
su rechazo a la escupidera-pistola de Bush. Puede ser que la diferencia sea
sólo el reparto del botín en el lugar, pero también puede
ser una disputa global, mayor que la regional.
Las disputas interimperialistas son evidentes y colocan a la humanidad al borde
del abismo militar y genocida.
Pero el problema no es sólo ése para el imperialismo. Si la bárbara
ocupación anglo yanqui (y de sus miserables y pequeños lacayos)
continúa siendo enfrentada por la resistencia en Irak, no sólo
se desgastan en todos los terrenos los ocupantes colonialistas, sino que también
corren el riesgo de que el incendio se extienda por toda la región, hipócritamente
dividida en muchos pedazos por los colonialistas hace medio siglo
para
perpetuar su hegemonía.
La miserable burguesía árabe es igual o peor que la latinoamericana.
Y no sólo los reyes, jeques y otras inmundicias. El pasaje en Egipto
del nacionalismo de Nasser (al margen de nuestras críticas a él)
al régimen servil de Mubarak, que recibe de Estados Unidos la misma "asistencia
financiera" que Israel, expresa la evolución francamente proimperialista
de la burguesía árabe integrada financieramente a la banca occidental.
El horror del genocidio imperialista debe ser condenado sin atenuantes. La solución
más humana para la región y el mundo es la derrota completa de
los colonialistas y su liquidación por la resistencia, llamando a los
soldados del Ejército colonial a desertar.
Pero nada de esto puede esperarse de la burguesía árabe en cualquiera
de sus variantes. La organización socialista revolucionaria debe ser
quien dispute -a la burguesía y a la barbarie religiosa- la hegemonía
sobre las masas anticolonialistas en la perspectiva de una revolución
antimperialista y anticapitalista, o sea socialista, que además liquide
las artificiales fronteras coloniales e imponga una Federación Socialista
en Medio Oriente. Este es el objetivo estratégico para enfrentar al imperialismo
y a la burguesía, y también para plantar un mojón revolucionario
que sea punto de referencia para Asia y parte de Europa.
JORGE GUIDOBONO
BOLIVIA
Se recalienta el volcán
En estos días se han producido duros enfrentamientos entre los campesinos
aimara (que abastecen a La Paz) y el Ejército boliviano, con un saldo
de cinco campesinos y dos militares muertos y numerosos heridos. Los campesinos
han bloqueado los caminos que llevan a La Paz, ciudad que se encuentra en creciente
desabastecimiento y una brutal suba de precios de los escasos productos disponibles.
La Central Obrera Boliviana (COB) ha declarado una huelga general indefinida
a partir del lunes 29 de septiembre. El gobierno está intentando negociar
con el dirigente aimara Felipe Quispe, el líder del Movimiento Indígena
Pachacuti (MIP), antes de la huelga. Evo Morales, el dirigente del Movimiento
Al Socialismo (MAS) y líder de los cocaleros, plantea que la huelga no
está bien organizada.
El Gobierno teme que Morales y los quechuas bloqueen los caminos que rodean
a Cochabamba y a las zonas de plantación de coca y aislen a Santa Cruz.
Gonzalo Sánchez de Lozada, el único presidente del mundo que ostenta
la peculiaridad de casi no hablar el idioma de su país sino el inglés,
trata de negociar porque su situación es grave.
En las últimas horas fueron descubiertos seis conscriptos pasando armas
del Ejército a los campesinos. En flashes emitidos por Crónica
TV -y jamás reiterados- se vio a numerosos grupos de campesinos armados,
encabezados por una campesina que cargaba a su hijito en la espalda y un fusil
frente a su pecho. Por la censura generalizada, desconocemos la magnitud del
fenómeno.
Este se avizoró cuando hace diez días Evo Morales reclamó
la destitución del presidente gringo y la anulación de los contratos
de exportación de gas a California vía Chile, a través
de los puertos perdidos por Bolivia a manos chilenas en la guerra de las salitreras
de 1879. Este tema impacta también sobre sectores de la oficialidad media
y baja que no están "prendidos" en los saqueos de los imperialistas
y sus socios nativos, y mantienen resabios de un nacionalismo burgués
que ha sido tan constante como impotente en más de sesenta años.
En cinco siglos, el territorio que los blancos llamaron Bolivia, por Bolívar
(y antes Alto Perú), y los indígenas nombran con otras históricas
palabras en sus dulces lenguas quechua y aimara, ha sufrido un constante saqueo
en todos los terrenos imaginables (minería en varios rubros, petróleo,
deforestación por fumigaciones con químicos que destruyen la tierra,
y un largo etcétera).
Al gas se lo defiende por ser "la última joya de la abuela"
que está a punto de ser rematada a vil precio y en las condiciones más
convenientes para el imperialismo estadounidense y sus socios locales, así
sea reactivando el patrioterismo antichileno para desviar -en todo o en parte-
el fuerte antimperialismo creciente en todo el continente (hace algo más
de un año hubo un escándalo porque 1.000 soldados norteamericanos
se iban a instalar "para construir 26 escuelas", lo que terminó
a las trompadas en el congreso).
Para Estados Unidos son muy importantes el gas y la coca, ésta última
debido a que quiere terminar de apropiarse por completo del negocio que hoy
está en manos del narcotráfico. Sólo la marihuana producida
en Estados Unidos genera una facturación de US$ 6.000 millones, y es
apenas una "caja chica" en relación con la totalidad del negocio.
Pero además hay un importante problema geopolítico planteado en
Bolivia. Su situación es un anticipo de lo que podría pasar en
toda la América latina, ya que una explosión revolucionaria, o
de guerra civil, en el país podría estimular un proceso revolucionario
a escala continental, y patear el tablero de los Lula, Kirchner y Chávez
en su relación con el movimiento de masas que busca cambios de fondo.
Para enfrentar ese peligro, por ejemplo, son importantes las bases militares
yanquis y los asesores de la CIA y la DEA en Bolivia.
La Liga Socialista Revolucionaria (LSR) tiene un gigantesco respeto por los
explotados bolivianos, que muy a menudo han sido la vanguardia revolucionaria
del continente. Al mismo tiempo, no confiamos políticamente en Quispe
ni en Morales ni en la dirección de la COB, y no descartamos que pueda
haber componendas de último momento; sobre todo, porque se metió
en el "diálogo" -así lo llaman- la Iglesia Católica,
que es un experimentado bombero. Pero lo más probable es que ahora, o
dentro de unos meses, se vaya a enfrentamientos físicos decisivos, donde
no sólo estará planteado el tema del gas, de la coca, y de la
contrarrevolución, sino el de conquistar un poder revolucionario, obrero,
campesino y popular que, para poder sostenerse, no sólo debe aplastar
a los enemigos internos, sino también volcar grandes energías
a desarrollar la revolución en el conjunto de Latinoamérica, que
es la única defensa sólida para cualquier conquista que se alcance
en el país.
La LSR expresa su solidaridad incondicional con los explotados bolivianos y
su justa lucha y se compromete a realizar los máximos esfuerzos solidarios
y de difusión de la misma en la Argentina.
JORGE GUIDOBO
Aguila
III y militarización de América latina
Movilizarse para impedirlos
El territorio nacional sería cedido por el gobierno argentino a los
planes del Pentágono para la realización de ejercicios militares
conjuntos entre las Fuerzas Armadas de la Argentina, Brasil, Paraguay, Chile,
Uruguay y Bolivia bajo la instrucción de jefes norteamericanos. El operativo
está denominado "Ejercicio Aguila III" y comenzaría
el 25 de octubre próximo en las localidades de El Plumerillo (Mendoza)
y Villa Reynolds (San Luis), territorios que serán simulados como bases
"del bien" y "del mal" respectivamente, para la concreción
de maniobras aéreas y terrestres. Estas contarían con la participación
de 80 aviones de combate, más de 200 vehículos de apoyo terrestre
y unos 1.200 efectivos, constituyendo el mayor operativo militar conjunto realizado
hasta el momento en América latina.
La intención de realizar el Ejercicio Aguila III sucede a una serie de
maniobras similares (aunque de menor envergadura), que el Estado norteamericano
viene practicando con las fuerzas armadas de distintos países latinoamericanos
desde hace ya algunos años en diversos lugares del continente. El "Cabañas
2000" y "Cabañas 2001" en Córdoba y Salta respectivamente,
son los antecedentes más cercanos (aunque no los únicos), de operativos
realizados en la Argentina bajo el gobierno de la Alianza. Otros tantos fueron
realizados ya en Zárate y Misiones.
El desembarque inminente de tropas extranjeras en territorio argentino significa
un nuevo salto (superior a los anteriores) en la militarización del continente
por parte de Estados Unidos.
La política que el imperialismo viene aplicando desde hace tiempo es
la de construir una red militar supranacional con los ejércitos latinoamericanos,
que le sirva a sus objetivos de recolonizar su histórico y disputado
"patio trasero". En ese marco, apunta a asegurar bajo su órbita
a las fuerzas armadas de los países de América latina, entrenándolas
para utilizarlas cuando considere oportuno. Así, el territorio continental
está siendo sistemáticamente minado de bases militares estadounidenses
en diversos puntos de las regiones Andina, Amazonia y América central,
como las ya existentes en Salta, Misiones y Tierra del Fuego, sin que sea un
tema tratado habitualmente por ningún medio masivo. Todo territorio es
utilizado por el imperialismo con fluida reglaridad, como escenario de simulacros
"antiterroristas" o "contrainsurgentes". Los que se realizarían
en octubre en la Argentina se preparan para practicar ataques aire-tierra con
aviones de combate F16 y otras maniobras, en las que se simulará combatir
y aniquilar a los supuestos "comandos insurgentes" asentados en Villa
Reynolds (San Luis). No hay que dejar pasar que está previsto que la
supervisión de los operativos sea bajo el mando de militares norteamericanos
con experiencia real en la guerra.
En el gobierno se está planteando una discusión acerca de si se
le otorga inmunidad total o parcial al imperialismo para ejercer el operativo,
lo que de hecho provocó una contundente respuesta de parte del gobierno
norteamericano: si no hay inmunidad total, o sea, la impunidad a la que están
acostumbrados los genocidas, directamente no vendrían a realizar los
ejercicios. Más allá de eso, la política de Estados Unidos
y su interés por tener listo un despliegue rápido de tropas en
momentos necesarios, es más que alarmante. Pero, sobre todo, es un clarísimo
llamado a organizar el repudio merecido y necesario ante el avance en nuestras
narices del genocida del planeta. Constituye un claro alerta para el pueblo
y debe ser enérgicamente rechazado. El problema para la población,
no es si la inmunidad debe ser "limitada" o "ilimitada",
sino que hay que romper todos y cada uno de los lazos que nos atan al imperialismo,
sean económicos, políticos, militares, culturales o los que se
quieran seguir entablando. Pobladores de las zonas donde se harían los
ejercicios ya están dando una respuesta valiosísima y preparan
más movilizaciones contra la llegada de las tropas. En Buenos Aires debemos
hacer los máximos esfuerzos por apoyar estas iniciativas y preparar una
masiva movilización que suene bien fuerte en los oídos del pueblo,
para generar la mayor conciencia posible sobre el peligro que implica ceder
un centímetro de terreno y de ventaja a cualquier intromisión
imperialista en el país y, en estos momentos, al país que viene
de efectuar la miserable guerra petrolera de Irak masacrando a su heroico pueblo.
PEDRO MOLINA