Lula estafa a los trabajadores

A seis meses de haber asumido ha dejado perplejos a los empresarios y muy satisfechos a los capitalistas.

En efecto, Lula no ha tomado una sola medida a favor de los trabajadores y sí lo ha hecho en abundancia en beneficio de los capitalistas locales y los imperialistas.

Su compromiso de superávit fiscal para pagar la deuda (4,5%) es tan abultado, que el FMI lo pone como ejemplo a imitar en América latina. Las medidas prácticas para el “Hambre Cero” y por “las tres comidas diarias” brillan por su ausencia. Reducción de presupuesto en las áreas sociales y ajuste fiscal, en particular a los servidores públicos. Ahora, una reforma previsional similar a la de Cavallo. La promesa de crear 10 millones de puestos de trabajo en cuatro años se hizo sobre la base de un crecimiento proyectado al 5% anual, pero en realidad se espera un índice inferior al 1,5% debido a la prioridad en el pago de la deuda. Las promesas de reforma agraria han quedado en palabras. El acuerdo que colocó al ex presidente y gran terrateniente, José Sarney, en la presidencia del Senado, no es ajeno a la parálisis de la reforma agraria.

Todo esto hace que la red O’Globo –una especie de gigantesco “canal 9”– le dedique a Lula sus más encendidos elogios.

En los primeros seis meses de gobierno Lula tenía ante sí dos caminos: ser el garante aplicado de los intereses del imperialismo y el gran capital local, o responder a los 52 millones que lo votaron para que hiciera lo opuesto.

Su elección ha sido categórica y, a nuestro entender, irreversible. Sólo una irrupción de grandes luchas –no demasiado probables en el corto plazo– podría eventualmente cambiar el rumbo. Aun así, sólo lo lograría por un breve tiempo, el necesario para desmontarlas y volver al rumbo actual, que es el elegido.

 

¿Qué es el gobierno de Lula?

 

Lo primero, para definirlo, es saber que el olmo no produce peras: es un gobierno burgués que se anunció como reformista del capitalismo, “humanizándolo” como reclama la Iglesia. En estos meses ha demostrado continuidad y profundización de la política de Cardoso y sus predecesores. La gigantesca base obrera y popular que lo llevó al gobierno no amerita siquiera la vieja definición de “partido obrero-burgués” que Lenin utilizaba para algunos gobiernos socialdemócratas.

Es que, a más de ocho décadas de aquella formulación, la crisis y descomposición capitalista es cualitativamente superior. El sistema ya no posibilita reformas progresivas sino que desmantela una tras otra todas las conseguidas antaño. Por su lado, la socialdemocracia, los restos del estalinismo y partidos como el PT brasileño o el Frente Amplio uruguayo, se fueron incorporando a la administración del Estado capitalista en forma gradual, desde la administración de pueblos, grandes ciudades o estados provinciales.

La “tercera   vía” de Anthony Blair en Gran Bretaña, se demostró como una continuidad de Margaret Thatcher con pantalones. Lula emprendió el mismo camino en un país semicolonial.

En la fase actual del capitalismo, no hay dos modelos posibles (el “neoliberal” o el “productivo”), y menos en los países semicoloniales. La burguesía se rige por la ganancia, y la busca donde mejores frutos rinda. Y ya no existe posibilidad de una ilusoria vuelta al Estado de bienestar que, por otra parte, países centrales como Francia y Alemania están tratando de terminar de liquidar, porque ésa es la condición sine quanon para impedir que siga descendiendo la tasa de ganancia (al margen de la usura parasitaria, que demostró su extrema fragilidad con el estallido de la burbuja financiera de los ’90 en Estados Unidos).

Los partidarios del llamado “capitalismo renano” (el Estado de bienestar practicado en Alemania) van a descubrir que lo único que tienen en común el Brasil semicolonial y el Berlín imperial es la inicial de sus nombres. El capitalismo renano está siendo desmantelado por el gobierno de la socialdemocracia y los Verdes. Si ambos fracasaran, por imposición de la lucha de clases, tomarán la posta los socialcristianos para seguir el mismo rumbo y con un Estado cada vez más represivo. Porque si no aplastan a los trabajadores, corren el peligro de abrir el camino hacia la revolución social, y no precisamente hacia el “capitalismo humano”, el mayor “misterio” inventado por el Vaticano después del de la “santísima trinidad”.

¿Qué es el PT?

 

En la época del imperialismo no hay posibilidades de que haya sindicatos independientes del Estado si no es sobre la base de una política revolucionaria que se proponga construir un poder opuesto al burgués, para disputárselo y derrotarlo (ya que en caso contrario, el poder capitalista aplastará al naciente poder de los explotados). Lo mismo vale para los partidos de origen obrero, socialista, ex comunista, anarquista o globalifóbico (más allá de las formas de diálogo que los socialistas revolucionarios debemos tener con todos ellos en los distintos momentos de su evolución).

El PT no nació sin patrones, como muchos creen. Tapada con muchos velos, su dirección inicial fue la Iglesia Católica que –con las peculiaridades de cada país– hizo con Lula un operativo similar al que había realizado con Lech Wallessa en Polonia a comienzos de los ’80.

Que la Iglesia, por medio de sus agentes en la dirección del PT, haya aceptado la definición de “socialista” o la consigna “trabajador vote trabajador” para hacer atractivo su nuevo producto, no es de extrañar, ya que es una institución que hizo de la doble moral su milenaria forma de vida, donde el decir y el hacer son cuestiones muy distintas.

A medida que el PT fue ganando en fuerza (por ejemplo, desde la gestión de Luisa Erundinha al frente de la Intendencia de San Pablo) los velos se empezaron a caer. La intendenta se demostró enemiga de los trabajadores y los reprimió. Y así fue en todo el país: el Estado capitalista fue cooptando, integrando de diferentes formas a miles y miles de compañeros.

En el último congreso del PT, hace más de un año, el 70% de los delegados eran funcionarios del Estado nacional, de los distritales o de las intendencias (al margen de los integrantes de los sindicatos).

La lógica parece más compleja de lo que realmente es. Todo puede ser integrado por el capitalismo, y pasar a constituir una forma de ascenso social: la política “obrera”, la sindical y hasta el arte “contestatario”, salvo que se posicionen férreamente en la lucha mortal por la destrucción del capitalismo.

En un sentido amplio podemos afirmar que la evolución del PT en el Brasil semicolonial fue similar a la de la Segunda Internacional fundada en 1889 que, 25 años después, terminó arrodillándose ante las burguesías de cada una de las potencias imperialistas guerreristas, a las que ayudó grandemente en la carnicería de la Primera Guerra, al votarle el presupuesto militar en los respectivos parlamentos (aunque no se trate de eso en el caso brasileño).

 

En defensa de “los radicales del PT”: En contra de sus ilusiones

 

La LSR repudia el intento dictatorial de la dirección del PT de imponer un partido “monolítico” y expulsar a los compañeros “radicales” que resisten la política de la clase enemiga. Es condenable que quienes se dicen demócratas apliquen el totalitarismo propio del Vaticano o del estalinismo. Vaya toda nuestra solidaridad a los compañeros Jõao Batista “Babá” Oliveira de Araújo  (diputado por Corriente Socialista de los Trabajadores), Luciana Genro (diputada por Movimiento de Izquierda Socialista), Heloisa Helena (senadora por Democracia Socialista) y todos los que enfrenten este atropello dictatorial y reaccionario de Lula y sus amigos, incluidos algunos que provienen –o aun hoy se reclaman tramposamente– del “trotskismo”.

Al mismo tiempo, más allá de que frente a esto es legítimo realizar toda maniobra que se considere conveniente para desnudar por completo a la dirigencia del PT ante los obreros que todavía confían en él, estamos convencidos de que es erróneo articular una política centrada en reclamarle a Lula que cambie de rumbo, o que vuelva al PT original y variantes por el estilo, ya que esto es imposible.

La política requiere de tácticas. Pero antes que nada, necesita claridad política y estratégica: el presidente Lula y su entorno son un gobierno capitalista, y no representantes de los trabajadores que han perdido el rumbo.

Muchas corrientes y compañeros se están planteando formar un nuevo partido de la “izquierda radical”, desde dentro o fuera del PT. Pero, por todo lo que explicáramos anteriormente, si el proyecto es “volver al PT original” se estaría preparando, en potencia, un nuevo recambio burgués para cuando se gaste Lula. Y haría cosas parecidas al Lula de hoy.

El dilema es de hierro: o partido revolucionario para ayudar a las masas a tomar el poder y destruir el de la burguesía, o una nueva estafa “obrera” que, con colores más rojos, seguirá un camino más o menos parecido al de su predecesor. El reciente paro de estatales es un primer indicio de resistencia de los trabajadores frente a Lula. ¡Bienvenido!

Jorge Guidobono

 

 

 

Repudiable ataque contra Cuba

     La Unión Europea (UE), por iniciativa de Pedro Aznar y Silvio Berlusconi, comenzó una nueva arremetida contra Cuba. El 5 de junio dispuso una serie de medidas que restringen las relaciones diplomáticas y decidió acercarse aun más a todos los opositores de Fidel Castro en la isla.

     Según la UE, las disposiciones fueron tomadas a partir de “una profunda preocupación por la continua y flagrante violación a los derechos humanos y las libertades fundamentales de los miembros de la oposición cubana y de los periodistas independientes”. El mismo texto pide la liberación de 75 presos políticos y que “no sean sometidos a tratos inhumanos” mientras están en prisión.

     Como se ve, la Unión Europea no está dispuesta a dejar sólo en manos de Estados Unidos el estrangulamiento de la revolución y el fortalecimiento de los “gusanos”. Tampoco deja en sus manos la excusa de la defensa de los derechos humanos en Cuba.

     Sin embargo, las convicciones humanistas de los imperialistas se transforman en silencio sobre los 680 afganos que Estados Unidos tiene encerrados en la base militar de Guantánamo desde hace un año y medio.

     Tanto Aznar como Berlusconi apoyaron a viva voz las guerras declaradas por Bush, y ahora toman como punto de partida para su súbita defensa de los “derechos humanos”, las tres condenas a muerte ordenadas por la justicia cubana contra los tres secuestradores de una embarcación a principios de abril. Con esto pretenden desviar la mirada de las condiciones infrahumanas que ellos mismos están haciendo padecer a la mayoría del planeta. Y refuerzan la ofensiva de Bush contra la isla, a la que Colin Powell aclaró que no pensaban atacar militarmente “por ahora” (Clarín, 5/5/2003); ataque que, por supuesto, no merece la menor preocupación de la Unión Europea.

Julio Hernández

 

 

Las dos caras de la victoria yanqui en Irak

     La indiscutible victoria militar lograda por el bloque anglo-estadounidense en Irak, demostró ser un requisito necesario pero insuficiente para controlar el país, y ni hablar de toda la región. Además de entrar en el territorio, las tropas de ocupación necesitaban contar con algún tipo de colaboración por parte de la población de Irak. También necesitaban lograr el dominio de Palestina para enfriar un poco la brasa ardiente que significa para la región la continuidad de la heroica resistencia del pueblo palestino y del genocidio nazisionista. Ambas cuestiones presentan serios problemas.

     La situación en Irak sigue siendo muy grave, por más que haya desaparecido de las portadas de los diarios y los espacios centrales de televisión.

     Las fuerzas de ocupación colonial enfrentan varios obstáculos. El primero es que la abrumadora mayoría de la población –de la religión que sea– le es hostil. Más aun, los ocupantes lograron unir en contra de ellos a las dos comunidades divididas desde hace 1.400 años, y que ahora desfilan con carteles comunes en contra de los ocupantes. A esto se agrega que los mayoritarios shiitas gobiernan el vecino Irán y hay fuertes presiones de masas para la conformación de un Estado islámico en Irak. La resistencia adquiere también formas militares: desde el declarado “fin de la guerra” el Primero de Mayo hay más soldados angloyanquis muertos que en la guerra misma. El “goteo” diario de muertos y heridos de las tropas coloniales, es incesante.

     Por otra parte, los colonialistas tienen la dificultad de no contar con sectores burgueses títeres. Es que los 35 años de larga dominación del partido Baath hicieron que éste, de hecho, se confundiera con el Estado mismo, y que los opositores sean viejos emigrados. El reciente arribo de un supuesto “descendiente” de la monarquía derrocada en 1958 es un buen ejemplo del desarraigo de los aspirantes a cipayos que pueden reclutar los colonialistas.

     Estas dificultades no sólo se expresan en la política sino también en el Estado. Recientemente, miles de soldados se manifestaron en reclamo de los salarios que se les adeudan desde la época de Saddam, y el virrey norteamericano tuvo que comprometerse a recibir a sus “delegados”. Al carecer de información posterior quedan flotando tres preguntas: ¿fue un fenómeno episódico que se agotó con la acción misma?; ¿el virrey logró manipular o “comprar” a esos delegados?; o, quizá, ¿existe un proceso, así sea embrionario, de organización de parte del viejo Ejército o de sus restos regionales?

     Esto último está relacionado también con una de las preocupaciones centrales de los analistas militares: el peligro que significa mantener por un período prolongado una ocupación militar que se basa en una fuerza relativamente pequeña para ese objetivo (unos 150.000 hombres). Esta fuerza fue capaz de vencer –disparando, además, cañonazos de millones de dólares sobre el generalato iraquí– en la intervención, pero es muy poco numerosa para mantener la ocupación prolongada de un país con una población que repudia regularmente su presencia y cuyas familias disponen de un importante armamento. Es poco probable que esto se resuelva por la vía de enviar algunas tropas desde Polonia, o variantes por el estilo.

     Las razzias nazis casa por casa no parecen paralizar la resistencia y pueden desatar el efecto contrario.

 

Perspectivas

 

     Cuando los éxitos militares no son acompañados por un triunfo social, de aplastamiento de las masas en una región artificialmente dividida por los imperialismos, la situación es potencialmente riesgosa para ellos.

     Estados Unidos necesita atacar a Siria e Irán. Pero no tiene líneas seguras en Irak. Si no ataca, corre el riesgo de que sus futuras presas aticen la resistencia en Irak y la situación se torne aún más difícil.

     Establecer una dominación real –que no sea sólo montar una administración fantoche– no es posible en plazos razonables, con lo cual los problemas quedan por resolver en el mediano y largo plazo; y eso si no se les complica el ya difícil ajedrez regional.

     Todo esto en el cuadro de la reunión del G8, en Evian, que fue una formalidad absoluta acentuada incluso por “la visita de médico” que realizó Bush. Algunas de las mentiras usadas como pretexto para la invasión, están saliendo a la luz. La popularidad de Bush desciende, y hay que estar preparados para que él y su banda monten nuevas provocaciones. Lejos de haberse cerrado la situación en la región nos parece que se avecinan tiempos de cambios. Irán parece ser el próximo objetivo de Bush. El riesgo para el pirata es que la región se vaya encendiendo en llamas.

Jorge Guidobono

 

[Recuadro] ¿Existe Al Qaeda?

     El legendario Abdullah Azam creó esta oficina coordinadora en Peschwar mucho antes de que se fundara Al Qaeda en 1988. Osama Bin Laden disolvió la ‘Central de Servicio’ (tal era su denominación) porque dio por sentado –tal vez con razón– que había sufrido la infiltración de gobiernos árabes.” (Clarín, 2 de junio de 2003).

     El autor de esta afirmación, explica en su nota que la necesidad de la guerra “contra el terrorismo” es interminable porque hay “enemigos por todas partes” y, donde no los hay, estarían empollándose. Obviamente, nosotros no podemos saber si es veraz la afirmación de que Bin Laden disolvió, como tal, a Al Qaeda. Aunque sí es claro que una organización dirigida por un viejo amigo de la CIA es más fácil de infiltrar que cualquier otra organización.

     Bin Laden y Al Qaeda cobraron notoriedad para el gran público norteamericano, cuando la CNN –a escasos minutos de los atentados contra las Torres Gemelas– anunció la explicación hollywoodense de los mismos: los autores pertenecían a una organización desconocida, dirigida por un señor barbudo que se escondía en una cueva de un país remoto e ignorado por los estadounidenses. Además, tenían la rara habilidad de secuestrar aviones mediante cortapapeles, para luego tripularlos con pilotos inexpertos que, sin embargo, podían hacer estallar los aviones en el lugar justo, con precisión milimétrica.

     Nunca en la historia hubo una organización que realizara ese tipo de atentados sin tener preparados otros para seguir golpeando después, así fueran de mínima significación comparados con la voladura de las Torres. Sin embargo, nada de eso sucedió. Peor aun, las acciones destinadas a multiplicar el pánico, como las cartas con ántrax, debieron desestimarse porque sus remitentes eran todos médicos del FBI. Incluso en la Argentina, el ministro de Salud de De la Rúa, Lombardo, tuvo también que desestimar aquel “peligro”.

     Por otro lado, los asesinatos seriales previos a los comicios legislativos del 2002 –realizados a la distancia y con víctimas que abarcaban un amplio espectro– se “aclararon” deteniendo a un niño y a un negro, quienes también pueden ser inculpados del asesinato de Kennedy, cometido hace 40 años. O sea, son chivos expiatorios que desaparecieron de los medios de comunicación mundial una vez que George W. Bush lograra ganar las elecciones parlamentarias.

     Cualquier grupo de personas que se asocien para hacer un atentado puede lograrlo, con mayor o menor éxito y repercusión. Pero parecería que Al Qaeda es la excepción. Sus únicos “signos vitales” de existencia son algunos videos –trucados o no– que se muestran de tanto en tanto para mantener en alto la psicosis del pueblo norteamericano, mientras Estados Unidos se convierte crecientemente en un régimen policíaco en su interior y genocida hacia el resto del mundo.

                A casi dos años del 11 de septiembre de 2001, la existencia misma de Al Qaeda y Bin Laden se parece cada vez más a las cartas con ántrax del doctor Lombardo. Y eso no quiere decir que no haya atentados de grupos de desesperados que se rebelan como pueden frente a la barbarie imperialista, así se equivoquen en el método utilizado.

1