El paro del 5, las elecciones porteñas,
Salta, Chaco
Un Cruce de Caminos
El
nuevo gobierno camina sobre el filo de la navaja. La situación económica es
grave y se suceden los impuestazos y los nuevos ajustes, como la reciente
rebaja de 600 millones en el presupuesto. La suba del 0,50% de la tasa de
interés en Estados Unidos complicar aun mas las cosas.
La
victoria que obtuvo el gobierno en la Capital ¡a pesar de perder 5% en relación
con las elecciones de octubre! quedó hecha un sandwich entre el paro general
del 5 de mayo y la pueblada salteña brutalmente reprimida por los gobiernos
nacional y provincial, enfrentando el coraje de los piqueteros y el pueblo. Y
en momentos de cerrar esta edición, se conocen las noticias acerca de la masiva
y contundente movilización de los estatales chaqueños, contra el ajuste del
gobierno aliancista local.
En
este cuadro, la victoria electoral de la Alianza perdió brillo. Pero no por eso
cesa la ofensiva gubernamental y patronal: desde la ley de reforma laboral, los
despidos en la DGI, la Aduana, el Correo privatizado, Ford y otras empresas,
hasta los anuncios de mayor achicamiento del estado, y la baja de los salarios
superiores a $ 2.000.
El
gobierno y el gran capital necesitan avanzar ¡y van a seguir avanzando! sobre
los trabajadores y el pueblo, para que aporten cada vez mas al barril sin fondo
de la voracidad de la crisis capitalista.
Para
los explotados, se angostan las posibilidades de salir del aplastamiento contra
el muro en que los ubican el gobierno y las patronales sin que medie una lucha
dura y prolongada; el paro del 5 de mayo, las puebladas salteñas y de los
estatales chaqueños, son indicios promisorios.
Trabajar
en esa dirección, con constancia y sin marearse detrás de falsas opciones,
participando en todas las luchas que sea posible hacerlo, al mismo tiempo que
impulsamos la construcción de nuevas formas de organización y políticas
alternativas. Ese es el camino que tenemos por delante los socialistas
revolucionarios.
La
importancia del paro general del viernes 5 de mayo hay que medirla tomando en
cuenta que fue lanzado muy pocos días antes, y que prácticamente no hubo
preparación entre los trabajadores, salvo los piquetes de camioneros y de UTA
(y el visto bueno de un sector de ambas patronales). El transporte y el tiempo
ayudaron, pero si no hubiera habido mucha bronca en el pueblo, el paro hubiera
sido de menor magnitud, y no de un 33% (como dice falsamente el gobierno), o
bastante m s, como fue en realidad.
Y la
conflictividad precedió y continuó a las elecciones de Capital. El paro de los
colectiveros de Mar del Plata, la marcha de casi 5.000 compañeros del pescado a
la capital y las puebladas de Salta, Jujuy, Neuquén y Chaco.
Las
de Salta comenzaron en Tartagal y se extendieron a Mosconi y movilizaron 10.000
compañeros que cortaron la ruta, resistieron a la brutal represión de la
Gendarmería Nacional y la policía salteñas que organizaron un operativo de
vandalismo criminal con la represión y el copamiento policial de Mosconi. La
valiente resistencia de los piqueteros se expresó en la ruta, las calles y en
el escarmiento a símbolos del poder como la Municipalidad de Mosconi (ver página
3)
Tampoco
es ajena a este clima de conflictividad social la marcha contra el FMI que
levantan un sector de la patronal y Moyano para fin de mes.
Es en
este marco ¡y con el agregado de que Cavallo no le podía ganar! en el que hay que
ubicar la victoria aliancista del 7 de mayo.
Una
victoria que alcanzó sin llegar al 50% y perdiendo un 5% en relación a la
votación presidencial de De la Rúa en octubre pasado. Sin minimizarlo es un
triunfo que no agrega mucho, ya que no podía ser una derrota en una o dos
vueltas y se logró en un escrutiño enmarañado y atípico, con el oficialismo
retrocediendo y bailando políticamente al compás de la música de la derecha de
Cavallo y Béliz.
La
Alianza no disputó la victoria con nadie porque el peronismo se colocó detrás
de Cavallo o se esfumó en su crisis y dispersión. Cavallo sólo aspiraba a
lograr una buena votación, cosa que logró (y que su posterior "brote mesiánico"
opacó un poco).
Quizás
uno de los elementos sobresalientes de esta elección fue el estallido del
peronismo, que quedó en coma después del menemismo.
Por
m s que tenga varios diputados (con Cavallo, con Ibarra, con Irma Roy y con
el solitario del PJ, que además es radical) es una fuerza residual carente de
un mínimo de homogeneidad.
Venimos
sosteniendo que la anunciada bancarrota del PJ capitalino lejos de ser una
excepción, era la avanzada de un proceso que, en forma desigual, está en curso
en el peronismo ubicándolo como parte de un bloque conservador de derecha
liberal con manchas populistas muy superficiales. Las victorias de De la Sota y
Ruckauf en bloque con la Uced‚ y Cavallo y el apoyo de los principales
referentes nacionales del peronismo a Cavallo muestran muy claro el camino
emprendido.
El
cuadro político descripto anteriormente abre importantes posibilidades a la
izquierda, que realizó una importante votación (ver página 3) y también a los
socialistas revolucionarios que, en condiciones de precariedad, relanzamos la
batalla por el socialismo en la Lista 13 y bajo el lema "socialismo o
barbarie capitalista".
Pero
que haya posibilidades no quiere decir que el camino está definitivamente
abierto. Por el contrario ya hay en marcha varios proyectos para tender nuevas
trampas en el espacio vacante: sea el de Moyano armando una transfusión de
sangre para el peronismo, bajo el nombre que sea, como hace cinco años se
realizó desde el Frepaso hacia la desfalleciente UCR, o en otro caso,
intentando recrear alguna variante centroizquierdista, buscando hacer confluir
a sectores descontentos de la Alianza con sectores progresistas emergentes, con
o sin bancas, m s de Gennaro y sectores de la Iglesia gatopardista.
Si
los socialistas buscamos los atajos estamos fritos. Las experiencias ¡aquí y en
el mundo; hoy y en el pasado! son abundantes y variadas.
La
clave de nuestra política pasa hoy por el reagrupamiento ¡bloque, o como se
llame, del socialismo revolucionario! con un criterio abierto, y nada sectario,
a posibles políticas de alianzas en el futuro. Pero siendo conscientes de que hoy
es ésa la punta del ovillo de la que tenemos que tirar. Y poner también ese
proyecto al servicio de la necesaria reorganización del movimiento obrero y de
masas, sobre bases políticas y metodológicas independientes de la patronal, su
estado, y las burocracias sindicales.