SALTA: Atropelló el Hambre
Los once días de corte de la ruta nacional
34, en General Mosconi, constituyen un salto de la lucha de los desocupados y
el conjunto de una población que los acompaña, al tiempo que representan una
seria derrota de las fuerzas represivas que no pudieron aplastar la resistencia
de los piqueteros.
El
reclamo por la continuación de los planes Trabajar, entre otras exigencias, se transformó
en una pueblada no prevista por los gobiernos nacional y provincial que
subestimaron las fuerzas a las que se enfrentaban.
Durante
once días, los piqueteros que cortaron la ruta no alcanzaban a doscientos,
aunque el grado de organización, producto de la experiencia acumulada durante
los cortes de 1997, les permitió mantener la medida como si se tratara de una
fuerza adiestrada en la lucha y preparada para resistir a la Gendarmería y a la
policía salteña con las precarias armas que poseían: palos, piedras, hondas,
algunas bombas molotov y barricadas basadas en troncos, neumáticos incendiados
y algunos camiones atravesados en el camino.
El
departamento San Martín, que incluye a General Mosconi, Tartagal y Aguaray, fue
uno de los m s prósperos de la provincia de Salta mientras funcionaron
allí las plantas de YPF.
Tras
la privatización y el cierre de las plantas dispuestos por el gobierno de
Carlos Menem (sólo quedan algunos depósitos en manos de Refinor, empresa de
Repsol) la desocupación trepó a un 70%, sobre una población de 60.000 personas
en Tartagal y 26.000 en General Mosconi.
Menem
eliminó gran parte de los planes Trabajar, y los que quedaron en esa zona
fueron administrados por el corrupto gobierno de Juan Carlos Romero, que además,
atrasó los pagos.
Cuando
se decidió el corte de la ruta, los inscriptos en los planes Trabajar no habían
cobrado los sueldos de marzo y abril y una gran mayoría había sido dada de
baja.
En
la madrugada del jueves 11 de mayo llegaron al lugar 600 efectivos de Gendarmería
y 400 de la policía salteña y se instalaron en el pueblo de General Cornejo, a
16 kilómetros de Mosconi.
Durante
toda la mañana, los dirigentes de los piqueteros algunos ligados a dirigentes
peronistas que se oponen a Romero y otros a la Iglesia trataron de encontrar
una vía de diálogo con el Comité de Crisis, integrado por funcionarios de los
gobiernos nacional y provincial.
Aunque
las negociaciones parecían encaminadas, la actitud del ministro de gobierno de
Salta, rompió los acuerdos que se habían alcanzado y se dio la orden de iniciar
la represión.
Sin
embargo, una movilización de 4.000 personas que se instalaron en los piquetes, impidió
que las fuerzas represivas se lanzaran inmediatamente al asalto de las
posiciones defendidas por los piqueteros.
En
la madrugada del viernes, cuando en los piquetes se encontraban sólo unas 150
personas, los efectivos se lanzaron a despejar la ruta disparando gases lacrimógenos
y balas de goma, al tiempo que los piqueteros incendiaban los camiones
atravesados en la ruta.
La
represión se trasladó con ferocidad hacia el centro de General Mosconi, donde ingresó
la policía de Salta persiguiendo a los piqueteros.
Los
policías allanaron domicilios derribando las puertas, ingresaron a la Iglesia y
al hospital, disparando permanentemente gases y, probablemente, balas calibre
22 que hirieron a varios pobladores.
La
primera reacción de la gente no se hizo esperar. Cientos salieron de las casas
armados con piedras y palos, mientras que otros ingresaron a la Iglesia para
retirar la imagen de la Virgen de F tima con la que iniciaron una procesión.
Ancianos,
niños, mujeres, docentes y hasta monjas salieron a la calle para rechazar a la policía.
En forma paralela, desde Tartagal se inicia una marcha de 15.000 personas que ocupó
la ruta 34 e hizo retroceder a los gendarmes, que durante cuatro horas
intentaron desalojarlas sin éxito.
La
magnitud de la lucha obligó al gobierno nacional a enviar a sus funcionarios,
quienes el sábado pasado acordaron con los reclamos efectuados por los
piqueteros.
El
balance de esta lucha lo dio uno de los piqueteros: "No es mucho lo que
logramos, pero aquí no tenemos nada y, además, ganamos. Si no cumplen volvemos
a la ruta".
CORRESPONSAL