MAR DEL PLATA

Durante seis días

SIN COLECTIVOS

 

Nunca en la historia de Mar del Plata hubo un paro de transporte tan prolongado. Tampoco fue una medida de fuerza sólo originada por el reclamo de una deuda salarial que los transportistas mantenían con los choferes.

En realidad, en Mar del Plata está pendiente por parte del gobierno municipal de la Alianza, una reestructuración del sistema de transporte de pasajeros a través de una licitación nacional. A pesar de las facilidades con que contarían los transportistas locales, sus posibilidades se verían reducidas. Por otro lado, bajo cuerda exigen lo que en definitiva se transformaría en un aumento del boleto, mediante su aplicación directa o la eliminación de los pases que tienen discapacitados, docentes y estudiantes de EGB, alteración de frecuencias y recorridos, o cobro del pasaje por secciones.

Un estudio realizado por algunas entidades vecinales mostró que mientras la recaudación por kilómetro recorrido en la capital federal es de $ 1,48 y en La Plata de $ 1, 22; en esta ciudad es de $ 1,68 siendo el precio del boleto uno de los m s altos de la provincia: $ 0,80.

La indignación de la gente fue terrible y justificada. No sólo se les obligaba a caminar decenas de cuadras bajo el intenso frío de estos días, sino que los empresarios y la Municipalidad hicieron oídos sordos a la exigencia de devolución del dinero pagado de antemano a través de la carga de tarjeta magnética, que permite a los usuarios viajar durante el mes o la quincena y que significa una buena parte del sueldo o de la entrada que tiene una familia. Lisa y llanamente: una estafa, un robo.

Ante tamaño caos que envolvió a la ciudad durante una semana, los políticos y concejales, siempre verborrágicos y dispuestos a hacer cámara, brillaban por su ausencia, jugaban a las escondidas. Son años de connivencia entre empresarios, gobierno y políticos con pago de favores y retornos.

La Municipalidad, mediante una resolución, obligó a sus trabajadores a presentarse en sus puestos "aunque sea caminando" (cuando varias de las dependencias y escuelas municipales están ubicadas en áreas rurales distantes varios kilómetros de los domicilios) e implementó un sistema de control del presentismo casi policíaco, cada dos horas. Por supuesto, el sindicato municipal, simpatizante del gobierno, ni se inmutó.

La CTA tampoco estuvo a la altura de las circunstancias convocando a una asamblea escasamente difundida que no resolvió casi nada. El Partido Comunista exigió al Ejecutivo "que el intendente Aprile abandone la inercia", cuando en realidad lo que tuvieron las autoridades es una celeridad que permitió que cada conflicto se resolviera a favor de los empresarios y con un aumento del boleto.

En el comunicado difundido por la LSR decimos: Pago inmediato del 27% adeudado a los choferes, movilización de los usuarios y de la juventud como en ocasión de la defensa del boleto estudiantil, municipalización del servicio con el control de los trabajadores y organizaciones vecinales.

 

C. M.

 

 

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