SIGLO XXI
SOCIALISMO O BARBARIE
Terminó la pesadilla de una década de menemismo. Con el nombramiento del gabinete las esperanzas se esfumaron y empezó una nueva pesadilla. Un gurú de la city decía que De la Rúa "no tendrá luna de miel, ni noche de bodas, y tendrá que acordar todo en la despedida de soltero". Fue aun peor: tuvo que asumir sin presupuesto.
Menem siguió la línea de los gobernantes del sudeste asiático: "dibujó" los números de la economía para "mejorarla".
Las tasas de interés interbancarias pasaron en una semana del 8 al 11%. La financiación internacional es más escasa y más cara, y dificulta la "bicicleta" de pagar con más deuda, como hizo el menemismo después de que terminó de malvender las "joyas de la abuela". El mercado internacional de capitales tiene un alto grado de volatilidad a causa de lo que Alan Greenspan –jefe de la Reserva Federal de EE.UU.– denomina "exhuberancia de los mercados"; o sea, la gigantesca burbuja especulativa.
La brutalidad de las designaciones ministeriales y del paquete impositivo responden a esa realidad. El gabinete combina una primera línea de ataque de tecnócratas del FMI y la banca mundial, con el oscurantismo de la iglesia vaticana, Opus Dei incluído. Algunos de los ministros reúnen en un sola persona ambas "cualidades". Un radical con perfil progresista, como Storani, será necesario mientras sirva para apagar incendios con maniobras políticas y palabras e inútil si fracasa en ello. Pero será el primer fusible que salte si fracasa en ello.
El paquete impositivo es más bien una radiografía de este gobierno: absolutamente incapaz de enfrentarse a los hipermillonarios y conscientes de que poco le queda por sacar a los más pobres, vuelca en lo fundamental el paquete impositivo sobre la clase media, a pesar de que ésta es su propia base social y electoral. Pegan sobre quienes ganan 2 o 3.000 pesos pero no mueven un pelo para efectivizar las fianzas sobre Macri y Antelo, que suman 270 millones, por contrabando automotriz, o de mandarlos presos si no pagan. Machinea se ufana de haber hecho un recorte presupuestario de 1.400 millones, pero la evasión anual es de 8.000 millones. Y los evasores son los grandes capitalistas, ya que los pobres no pueden evadir el IVA ni los otros impuestos directos.
El nombramiento de Llach en Educación es todo un síntoma de lo que se puso en marcha: la ofensiva privatizadora, oscurantista y elitista.
La suspensión del congreso de la FUBA que se iba a realizar el 11 de diciembre habla de que empieza a haber problemas en el tapón que contuvo la radicalización estudiantil durante 15 años. Ya no se trata de liquidar alguna otra conquista estudiantil: se intentará dar pasos gigantescos en una transformación de fondo.
El descontento con el Pami, por el brutal saqueo menemista, y con las obras sociales sindicales, es posible que sea aprovechado para dar un salto en la privatización de la salud.
Educación y salud son dos asignaturas que Menem dejó pendientes. Pese a que aprobó varios parciales, falta pegar el salto que se dio con los trenes, la luz o los teléfonos. A eso viene la Alianza.
Para el nuevo gobierno, se complica la negociación con el PJ, ya que está altamente "feudalizado" (ver Bandera Roja 44). De hecho, hay una dirección colegiada, de tipo "directorio", donde prevalecen los intereses de los principales gobernadores. La mayoría de ellos tiene aspiraciones presidenciales para el 2003 y tejerán complejos acuerdos y desacuerdos con el Ejecutivo y también con los distintos sectores del PJ, empezando por Duhalde y siguiendo por Menem.
Más allá de que Alianza y PJ hayan acordado canjear gobernabilidad por impunidad, eso no significa que los justicialistas tengan el brazo levantado para aprobar cada paso del nuevo gobierno. Zancadillas como la de acordar el presupuesto con los gobernadores y, posteriormente, congelarlo en el Senado serán parte de la moneda corriente.
Por otro lado, la impunidad vale para los principales "capos", empezando por Menem, pero no excluye que a algún Alderete le toque ser el pato de la boda en el altar del prometido castigo a los corruptos.
El retroceso de los trabajadores y las masas (en los dos últimos años, como mínimo, no hubo un alto nivel de lucha obrera y popular), es la principal ventaja en favor del gobierno.
Fue muy positiva la lucha de los estatales tucumanos y viene siendo muy importante la de los correntinos, que al momento de cerrar esta edición, enfrentan a la Gendarmería que envió el nuevo gobierno para reprimir a trabajadores que hace cuatro meses no cobran sus salarios. ˇEs emblemático el debut de la Alianza!
A pesar de esa lucha ejemplar, no hay una pelea nacional que mínimamente responda a la escala de la fortísima ofensiva enemiga.
Si este problema no se revierte, el gobierno intentará seguir avanzando. Su aspiración es barrer con los convenios por gremio y reemplazar los ya deteriorados sindicatos por industria con aún más débiles sindicatos por empresa (y, de ser posible, con ningún tipo de sindicato). Tampoco se puede descartar que la maniobra se les pueda dar vuelta en contra.
Aescasos días de asumir es muy probable que a De la Rúa se lo vea como el "hermano prolijo de Menem", de la misma forma que Tony Blair fue el "hijo progresista" de la Thatcher.
Hay razones muy de fondo para esto: en la Argentina, en el Reino Unido y en el mundo.
Las analogías tienen que ver con dos cuestiones: la magnitud de la crisis capitalista y la imposibilidad del reformismo –burgués o pequeño burgués– en el mal llamado "capitalismo salvaje", el único posible hoy.
Hace pocos días, se conoció la noticia de que Gran Bretaña deja morir a los viejos en los geriátricos públicos por "falta de camas". Hoy, de eso no se habla más no se habla más. Lo mismo pasó con la información de que irán a la cárcel los padres de los chicos que se "rateen" en Estados Unidos.
Mencionamos estos simples ejemplos sin hablar de las guerras que jalonaron todo el año, y que culminan con el genocidio en Chechenia realizado por las tropas de Yelstin.
Desde hace más de un cuarto de siglo, el capitalismo intenta gambetear su decadencia debida a la caída de la tasa de ganancia y la sobre acumulación de capitales. Los capitalistas lograron desequilibrar fuerzas a su favor y se produjo un desfase entre la capacidad de producción y la de consumo. Hay un inmenso excedente de capital que no puede ir a la producción porque no da ganancia.
Se está cerrando el paréntesis "neoliberal" en la historia del siglo. Su final se anuncia por el costado financiero. Las formas de destruir fuerzas productivas excedentarias son muchas e incluyen el militarismo y las guerras. No es casual que en Helsinki se haya anunciado la conformación de una "eurofuerza" de acción rápida, de 60.000 hombres, y que la "ronda del milenio" haya terminado sin sacar una declaración mínima común (ver pág. 7).
Crisis, guerras y revoluciones serán el signo indudable del nuevo siglo/milenio. A una escala sin precedentes se dirimirá la batalla histórica entre los trabajadores del mundo y el camino de barbarie que ofrece la descomposición capitalista.
Los trabajadores intuyen esa perspectiva, aunque muchos prefieren evitar su reconocimiento. Porque reconocerla implica una apuesta de la vida misma por destruir revolucionariamente esta pesadilla que no es más que la realidad capitalista. Realidad que sobrevivirá si no nos disponemos a enterrarla, por más crisis que tenga.
La lucha contra los ataques del nuevo gobierno y de las patronales, debe servir para abonar esa pelea de fondo. El reformismo en cualquiera de sus formas ha dejado de existir como posibilidad material de progreso. Esto no nos exime de enfrentar la ofensiva del capital cuando nuevamente se recubre con el disfraz "ideológico" de la conciliación, desmentida ampliamente por las bombas de la OTAN sobre Yugoslavia o Irak, al tiempo que el neofacismo cobra vida en Europa.
Un bloque del socialismo revolucionario e internacionalista puede ser un importante primer paso para encarar una batalla que está perdida de antemano si queda bajo el control de las actuales conducciones sindicales y políticas.
El reagrupamiento de los revolucionarios internacionalistas, es necesario y es posible. No sólo para intervenir en las luchas. Sobre todo, para echar raíces y ampliar nuestra presencia entre las masas y sus sectores de vanguardia, en el llamado a la lucha por la única salida de progreso para la humanidad: barrer al régimen capitalista, a la explotación, a la opresión, al militarismo y al oscurantismo religioso.
A tan ambicioso objetivo, no puede más que corresponderle la voluntad de quienes abrazamos la causa revolucionaria, para unirnos en el más íntimo y fraterno debate en aras de postularnos para ayudar a conducir a la hermandad de los explotados del planeta hacia la victoria.