Un Gobierno con Olor a Sacristía
"Con las victorias de De la Rúa y de Ruckauf estamos ganando todos los argentinos, por eso este resultado nos da una fuerte esperanza", dijo Rafael Rey, obispo y ex presidente de Cáritas (Clarín, 26/10), expresando el pensamiento de los hombres de la Iglesia.
El nuevo gobierno nace de la mano del FMI y del oscurantismo religioso.
De la Rúa y su hermano Jorge (secretario general de la Presidencia) cuentan con el respaldo de la Iglesia cordobesa; aquella que, con Primatesta, bendijo a los represores de la dictadura y justificó torturas y fusilamientos.
Rodríguez Giavarini forma parte de la organización clerical de ultra derecha llamada "Opus Dei". Para satisfacción del Episcopado, la Secretaría de Culto está bajo su paraguas dentro del ámbito de la Cancillería.
Fernández Meijide, ministra de Acción Social, tiene su origen político en la Democracia Cristiana, de la mano del fallecido Carlos Aullero.
De la Rúa ya accedió a que Cáritas participe activamente en las políticas asistenciales que implemente el gobierno, siendo quien administre y reparta los vales que se entregarán, con los pretextos de garantizar su eficiencia y de que no sean utilizados como instrumento de clientelismo político (aunque sí del asistencialismo clerical).
La designación de Llach en Educación (firme católico y con amplias vinculaciones con la Iglesia y el Opus Dei) alejó los temores sobre el perfil ideológico de quien ocuparía este ministerio. El "demonio" estaba representado por el Frepaso y el ala laicista del radicalismo. También fue una respuesta a las advertencias del Episcopado sobre el endurecimiento de sus posiciones, por considerar que algunos proyectos educativos amenazaban la autonomía de la escuela privada y no valoraban la educación en la religión oficial.
Un economista en la administración de ese Ministerio tiene coherencia con una de las asignaturas pendientes que hereda la Alianza: terminar de privatizar la educación pública. En el terreno de la educación privada la mayoría de las escuelas, colegios y universidades están en la órbita de la Iglesia Católica, siendo mantenidas con subsidios a través del estado, tanto por aquellos que comparten esa creencia, como por aquellos que no (fieles de otras iglesias o de ninguna).
Con Ruckauf el oscurantismo clerical también "metió la cola" en el ámbito bonaerense. El hoy gobernador nació a la política de la mano de la Iglesia, siendo el ministro más joven de la historia argentina en 1975, cuando la asesina Triple A estaba en pleno apogeo. El mismo que en la campaña electoral utilizó el discurso represivo de "meter bala a los delincuentes" y acusó a Fernández Meijide de "abortista, anticristiana y atea", para intentar descalificarla. Esta cruzada de terrorismo ideológico fue apoyada por un sector del clero que pidió a sus fieles que voten a aquellos candidatos que estuvieran abiertamente por la muerte de las madres en los abortos ilegales.
"El derecho a la vida desde la concepción" es la bandera utilizada por la Iglesia contra el aborto. El Vaticano ha contado con el apoyo incondicional de Menem en el ámbito nacional e internacional y va a contar con el de De la Rúa, quien ya advirtió que no va a cejar en su lucha contra los supuestos avances de la despenalización. Poco les importa que mueran miles de mujeres pobres por abortos clandestinos. Entre otras cosas, la mayoría de los abortos se producen por la falta de educación sobre métodos anticonceptivos, también obedeciendo los dictados de la Iglesia Católica que hasta logró obstaculizar las campañas oficiales contra el Sida, para evitar que se hablase explícitamente de preservativos.
En la Capital el PJ, la UCR y el Frepaso han dejado ya al descubierto su horrenda cara policial-clerical-represora, votando el nuevo Código de Convivencia que condena a prostitutas y travestis a la persecución y la sumisión a las garras de la mafia policial-judicial que controla su trabajo. De esta manera avalan la persecución de la Iglesia a todo lo que no se ajuste a "su moral", amparan el gran negocio de la prostitución, y cercenan, como mínimo, la libertad de elección de una orientación sexual, más la posibilidad de trabajar en un oficio milenario.
La Iglesia cuenta con una amplia gama de herramientas para la dominación y la opresión. Esta red cada vez más imbricada en la estructura del estado, va desde la caridad del padre Farinello en las villas, hasta el asistencialismo estatal de la mano de Fernández Meijide/Cáritas, pasando por la persecución del Código de Convivencia porteño, el "meta bala" bonaerense, la educación en la religión oficial sostenida por el Estado y "el derecho a la vida desde la concepción" de Ruckauf, Menem y De la Rúa.
Los dogmas que fueron el sostén de la Iglesia durante su larga existencia de 2.000 años, a las puertas del tercer milenio, han sido todos destruídos por el desarrollo de la ciencia y de la sociedad. Como ejemplo baste recordar el reconocimiento de que la Tierra no es el centro del universo (¡y que se mueve!), 400 años después de que la Inquisición aplastó a Galileo Galilei por sostener esa teoría.
Una institución que perdió su "razón de ser" y cuyos principales "misterios" han sido develados, es intrínsecamente totalitaria y enemiga mortal de la libertad de pensamiento, en función de sobrevivir y perpetuarse.
Porque la Iglesia es hoy el aparato más viejo de opresión y dominación que formaron los explotadores en toda la historia de la humanidad, llamamos a todos los que dicen defender la libertad de pensamiento y las más amplias libertades democráticas a luchar contra la inquisición del siglo XXI. Peleamos por la libertad necesaria para que cada uno pueda elegir la creencia religiosa que quiera (aunque muchos no compartamos ninguna de ellas). A la par, luchamos contra cualquier imposición antidemocrática por parte de cualquiera de ellas.
Porque todas las libertades democráticas (especialmente la libertad de pensamiento) son herramientas fundamentales para luchar contra esta sociedad esclavista y oscurantista.