Sociales: SE CONSUMO EL TRIUNFO ALIANCISTA

Pasaron las elecciones y las conclusiones que nos dejan los hechos que transcurrieron previo, durante y después de las elecciones mismas, son que la Alianza se prepara para timonear un barco que hace agua por todos lados, no para salvarlo sino para terminar de hundirlo. El barco se llama educación pública y gratuita, y para las necesidades del mercado capitalista cada vez se hace más insostenible mantenerlo a flote. Es a partir de este norte que la Alianza fijó su política, e hizo lo que fuera necesario para asegurarse la re-re en el centro. El primer paso fue intentar atar la elección de Centro a la de autoridades de la UBA, pretendiendo que se votase en una misma lista sábana a los candidatos para ambos organismos (Consejo Directivo y Centro de Estudiantes). Este atropello antidemocrático se logró frenar, pero la Alianza montó de nuevo el circo disfrazándolo con un supuesto “desdoblamiento”. Los únicos que aceptaron autoconvencerse de que se iba a una elección “democrática”, fueron los integrantes del Movimiento Refundación de Sociales (MRS: Mate, Venceremos, MST y otros). Las supuestas “elecciones limpias” vinieron con un regalo del decano Mallimaci: sanciones para los estudiantes que enfrentaron semejante atropello. Entonces, ¿por qué ningún militante de la Alianza está sancionado por violar la autonomía del Centro de Estudiantes?: simplemente porque el poder lo tienen ellos, y son los que hacen y deshacen las reglas de juego, al servicio y deshacen las reglas de juego, al servicio de sus intereses, hoy “privatizadores”. Los resultados electorales muestran que los votos del re-re-contra-re-reelecto Shuberoff le sirvieron a la Alianza para conservar el Centro. Sólo montándose sobre esa maniobra es que pudieron arañar el triunfo logrando una diferencia de 700 votos sobre unos 13.900 votantes para centro; y de 1.200 votos sobre 14.500 votantes para Consejo. El MRS cosechó su siembra, firmando todo lo que la Alianza le ofreció, incluso su derrota. En realidad, esto es consecuencia de no tener una política para barrer a la Alianza, primero porque no querían arriesgarse a perder el manejo del bar; segundo, por si las elecciones se hacían con o sin ellos. En la primera de cambio, el MRS renunció a la elemental bandera de elección de Centro por fuera de Shuberoff y decidió presentar su lista en la antidemocrática farsa montada por la Alianza, ya que el decano se “comprometió” a levantar los sumarios académicos y las causas penales. Lo concreto es que todavía los sumarios y las causas siguen en pie. En los hechos, el MRS demostró que es una “garantía de gobernabilidad” para la Alianza. Lo mismo le cabe al Ficso que fue la sombra de la Alianza durante todo el año, ¿qué razón había para que esta vez no lo fueran? Sin ningún decoro, legitimó el fraude desde su inicio, cuando toda la izquierda había retirado sus listas. Ante los hechos que son de público conocimiento, la LSR impulsó la conformación de un bloque de la izquierda que aglutinase el rechazo a la injerencia de las autoridades en la conformación del Centro y el repudio a la maniobra fraudulenta de la Alianza (patronal). Lamentablemente, el PO y el PTS –con distintas tácticas: presentarse solos o abstenerse– privilegiaron su autoproclamación, mientras el MST priorizaba un vergonzoso “¡no me dejen afuera del MRS!”. No habrá posibilidad de profundizar y masificar la experiencia de mayo, si no somos capaces de impulsar en común la movilización y organización democrática de miles y miles de estudiantes que rechazan el actual orden de cosas, si no somos capaces siquiera, de enfrentar en común tan burdos atropellos de las corrientes patronales que gobiernan en la Facultad. Coherente con esta óptica, la LSR llamó a votar por el PO (por ser la única lista de la izquierda anticapitalista que presentó sus candidatos para denunciar el fraude), al mismo que tiempo denunciamos su absurda pretensión de hegemonía imposible, que lo llevó a negarse a avanzar en un camino de unidad.

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