REFLEJO DEL GOBIERNO Y DE LAS FUERZAS ARMADAS
RIO TERCERO
El juez que investiga la explosión de la fábrica militar de Río Tercero cambió la carátula de la causa (a un delito no excarcelable) y ordenó la detención de cuatro ex directivos de Fabricaciones Militares, un civil, un mayor y dos coroneles, uno de los cuales se encuentra detenido y procesado por otra causa, casualmente... tráfico de armas a Croacia y Ecuador. Se ordenó la detención por considerar que los acusados sabían o debían saber que podría ocurrir un desastre semejante en razón de las condiciones de seguridad con las que se operaba en la fábrica. Con esto, directa o indirectamente, el juez avala la teoría de que fue un accidente lo que hizo volar a todo un pueblo y mató a 7 personas, y no una explosión dirigida desde los altos mandos del Ejército y desde el gobierno, para borrar las huellas del tráfico de armas a Croacia y Ecuador (mientras la Argentina era uno de los países garantes de paz en la guerra fronteriza con Perú y la ONU había decretado el embargo a los contendientes en la guerra de la ex-Yugoslavia). Aquí en Río Tercero fueron maquillados los cañones y proyectiles del Ejército que terminaron en Croacia y Ecuador, informaba Clarín el 21/8/99. Ni siquiera le dieron importancia a la cercanía de industrias químicas y de la central nuclear de Embalse (a 25 km), que podrían haber provocado una catástrofe aún mayor. Aun hoy, a casi 4 años de los hechos, discuten acerca de las causas de la explosión. La última pericia realizada por el FBI determinó que fue un accidente, lo cual refleja la hipocresía del imperialismo yanqui. Por un lado, le ordena al gobierno argentino violar el bloqueo y que venda armas a Croacia; por el otro, caracteriza de accidental algo que evidentemente fue intencional. Su explicación, infantil y pérfida, contradice y desestima por poco científicas todas las pericias anteriores, y plantea que la explosión fue iniciada por la chispa de un montacargas, cosa que ya había sido refutada, en la práctica, por una pericia anterior que determinó que la explosión había sido intencional. La última pericia no toma en cuenta ni el contexto general de la venta de armas a Ecuador y Croacia, ni tampoco el claro entorpecimiento de las investigaciones por parte del Ejército: sin ir más lejos, se taparon con escombros los cráteres dejados por la explosión. El fallo del FBI tampoco toma en cuenta un dato, que la misma pericia certifica, y que refleja por sí solo la relación, y consecuencia directa, entre el tráfico de armas y la voladura de la fábrica militar: hay una diferencia de 30.000 proyectiles entre lo declarado por Fabricaciones Militares y los testimonios de los empleados de la fábrica: 26.000 piezas coinciden con el tipo y la cantidad vendida a Croacia. A la vez, la venta a Croacia está comprobada por informes oficiales del Ejército (además de que ya estaba demostrada fotográficamente) que ratifican que el gobierno había recibido reiterados avisos de que había cañones y proyectiles argentinos en aquel territorio. Todas las sospechas, a esta altura certezas confirmadas, recaen en el gobierno y en una institución podrida y parasitaria como son las Fuerzas Armadas, en una maraña en la que están envueltos desde Menem, Di Tella, Camilión (ex ministro de Defensa) y Erman González, hasta el democrático general Balza, acusado por asociación ilícita, y metido hasta el cuello en el atentado y el ocultamiento de pruebas en esta causa en la que han proliferado los suicidios y accidentes de innumerables testigos entre los propios uniformados. El 3 de noviembre se cumplen cuatro años de la voladura de la fábrica militar y, aunque todo el mundo sabe que volaron un pueblo para tapar la venta de armas a Ecuador y Croacia, todavía no hay nadie detenido. Tal vez sean estos últimos cuatro directivos, que el juez ordenó detener, los que terminen como chivos expiatorios (como ocurrió con el caso Carrasco) de una larga cadena que llega hasta las más altas cúpulas del poder, donde todos están involucrados. Las ruinas de Río Tercero y sus muertos, son el símbolo del gobierno menemista y de las fuerzas armadas: instituciones corrompidas desde sus cimientos destinados a sostener y a comandar al más devastador régimen de explotación de la historia, así sea volando un pueblo y asesinando a siete personas.