Los límites de MEDICOS SIN FRONTERAS
El otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a Médicos sin Fronteras causó, entre el público masivo de los medios de comunicación internacionales, un sentimiento de simpatía hacia quienes, con abnegación, arriesgan sus vidas en zonas beligerantes. Pero_ y hay peros; ni bien recibieron el Premio Nobel de la Paz, el Consejo Internacional de dicha organización humanitaria procedió, el 22 de octubre, a expulsar de sus filas a la sección griega, acusándola de ofrecer ayuda humanitaria a los refugiados serbios en Kosovo. Los médicos griegos integrantes de Médicos Sin Fronteras, inmediatamente ofrecieron una conferencia de prensa en la que anunciaron: A pesar de la gravedad de la sanción, nada más ni nada menos que la expulsión, la sección griega no se retirará ni del Consejo Internacional ni de la Oficina Internacional y declararon que los médicos griegos integrantes de Médicos sin Fronteras cumplimos con nuestra obligación de ofrecer ayuda humanitaria a todos los heridos en el conflicto del Kosovo, sin diferenciar si éstos eran de origen albanés o serbio, hombres o mujeres, ancianos o niños. Denunciaron a los dirigentes internacionales de Médicos Sin Fronteras declarando que éstos iban ahí donde la OTAN les decía que tenían que ir. A los miembros del Consejo Internacional los acusaron de traidores del Juramento Hipocrático y denunciaron: Los dirigentes internacionales natoístas de Médicos sin Fronteras deben dejar de lado consideraciones políticas que, en este caso, deben retroceder ante el bien más preciado que es la vida humana. Es evidente que en las instituciones que sirven a los intereses del imperialismo lo que no tiene fronteras es el cinismo, la hipocresía y la mentira. Nuevamente se hizo evidente que en el protectorado natoísta llamado Kosovo no hubo precisamente intenciones y motivaciones humanitarias. En realidad, sólo el nivel alcanzado por la decadencia capitalista y la podredumbre del imperialismo, puede posibilitar que se llame campaña humanitaria a la guerra, que es la mayor herramienta de destrucción de la especie humana y de la naturaleza, que utilizan los explotadores y opresores que dominan el mundo desde hace miles de años.