La Justicia es de los Ricos

Hace dos meses Celia y Vanina fueron asesinadas por Cabello, un joven rico que corría una picada a 160 km por hora. Pagó una fianza de medio millón y está suelto. Un tiempo atrás, otra chica “bien” atropelló, mató, y huyó, y simuló un robo, y presentó un falso testimonio, fue “condenada” a hacer obras humanitarias en el hospital Santa Lucía: se llama María Victoria Moon. Desde hace cuatro meses no aparece, pero “desde la clandestinidad” negocia con el Banco Central los asuntos de sus bancos quebrados: es el banquero presidencial Raúl Moneta. Dos nuevos meses de vacaciones pagas acaba de lograr el juez Oyarbide, de amplia vinculación con el negocio de la prostitución en la Capital. Viaja a Brasil para tratar su estrés, mientras se tramita su desafuero, el juez, o ex juez, Bernasconi. La mano derecha de María Julia Alsogaray, el de las pepitas de oro en la boda celebrada en Alaska, goza libremente de sus riquezas... y ni que hablar que lo mismo hace su jefa. Los directivos yanquis de IBM, citados a declarar por el robo al Banco Nación: es más difícil que aparezcan que el genio de la lámpara de Aladino. La responsabilidad de Lapa levantó vuelo por sobre los 74 muertos en el Aeroparque_ Y de Ramallo no se sabe nada, aunque todo esté filmado. Es evidente que la “mano dura y tolerancia cero” no está pensada para estos “errores humanos”, sino para los chorros menores, para los pobres desesperados, para los pequeños pasadores, o para presos reincidentes, como el que en Estados Unidos paga con 25 años el robo de una pizza. O para el pibe que está encerrado en Córdoba desde hace más de tres años por robar un peso. La sucia venda de la justicia tiene dos agujeros: impunidad para los capitalistas y barrotes para los pobres.

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