DOCENTES DE CAPITAL
UN ANTES Y UN DESPUES DEL PARO DEL 28
El paro del 28 de octubre tuvo un altísimo acatamiento. Pero no fue un paro más.
Tiene tres elementos muy importantes.
Primero, antes de las elecciones nacionales los docentes venían discutiendo con grado de alerta, el proyecto firmado por el mismísimo De la Rúa: la ley de empleo público.
Básicamente este proyecto busca atacar dos aspectos centrales: extender la edad
jubilatoria de 60 a 65 años y flexibilizar los vínculos contractuales.
Segundo, el papel abiertamente carnero que jugó UTE, la seccional de Ctera en Capital.
Y por último, la reacción de la base del gremio, que en claro desacato a la dirección de UTE, decidió llevar adelante el paro, casi sin importarle qué decidían los restantes sindicatos.
El proyecto firmado por De la Rúa creó mucho revuelo: viene acompañado del proyecto Sophia que es, en esencia, legalizar los lineamientos del Banco Mundial. Además, también Béliz se anotaba con un proyecto, que termina de diseñar la anatomía de la guadaña, desatando asambleas también entre los médicos municipales. En particular hacia docentes implica barrer con el Estatuto del Docente.
No se está ante una amenaza más, sino ante una amenaza concreta a los trabajadores, materializando lo que antes era una abstracción. Las declaraciones del presidente electo sobre atacar el déficit fiscal tienen como un objetivo central, avanzar sobre lo que Menem no pudo concretar: completar los planes de reforma en salud y educación. Esto se plasmó en el proyecto.
El sindicato de maestros mendocino mandó un fax planteando la preocupación de que si De la Rúa hacía esto como jefe de Gobierno, ante una eventual presidencia lo haría a escala nacional. Por otro lado, hay antecedentes de provincias que sufrieron intentos similares a los que llevan adelante los radicales.
Esto explica el estado de movilización que se desató entre los docentes, en los días previos a las elecciones nacionales. El reclamo era unánime, incluso entre aquellos que el domingo iban a votar a De la Rúa: había que parar.
Así se gestó el paro
El viernes 22, se realizó una asamblea llamada por UTE. Fue un accionar bochornoso por parte del sindicato: la base claramente quería parar cuando desde el inicio la dirección quería levantar el paro, porque al mismo tiempo que se realizaba la asamblea estaban negociando un hueso con las autoridades radicales. La asamblea, sobre el final, vota por parar, pero cuando se estaba yendo la gente, cae la dirección del sindicato con el acuerdo. La argumentación con que intentaron revertir la decisión, fue el logro de un compromiso con respecto a la estabilidad laboral, al mismo tiempo que todo posible cambio se haría con el sistema de paritarias. Era evidente que formaba parte del acuerdo el compromiso de UTE de levantar el paro.
No lograron levantar, pero maniobraron proponiendo un referéndum con dos puntos: 1) aprobar o no el acuerdo con las autoridades; 2) si se continuaba o no con la medida del 28. La asamblea terminó entre insultos y agresiones físicas.
Pero los docentes se enteron por los diarios del día sábado 23, que UTE levantaba el paro.
Aquí cabe señalar un hecho inédito: indignados por el accionar del sindicato, los docentes, por escuela, decidieron ratificar y llevar adelante el paro, sabiendo que se les podía descontar el día.
Las escuelas se transformaron en el centro de decisión, y luego de afirmar su postura se fueron comunicando con las escuelas del mismo distrito y se iban enterando que todos iban reaccionando de la misma manera, e iban comprobando que las escuelas de los otros distritos tuvieron la misma forma de respuesta.
Sedeba, el sindicato manejado por los radicales, también ratifica el paro, pero nadie le tiene confianza: se sabe que son los que más compromisos tienen con el gobierno. Su accionar responde más a una interna que a las necesidades de luchar.
Los docentes comienzan a percibir con fuerza, que no son precisamente estos sindicatos las herramientas necesarias para enfrentar semejante ofensiva.
Transformar la acción en fuerza organizada
Tenemos que partir desde donde se materializó este paro para encarar la lucha que se avecina a corto plazo. Debemos fortalecer las acciones por escuelas tendiendo a coordinar por distritos, para ir a coordinaciones mayores.
Hoy la clave no pasa porque los trabajadores pierdan las ilusiones en el nuevo gobierno, o que pierdan la confianza en tal o cual sindicato. Eso se hace más que evidente con el accionar mismo de estos sectores.
Por un lado sería una obviedad explicar a cualquier docente que paró, que detrás del proyecto De la Rúa está el Banco Mundial. Por otro lado, la carpa blanca no es más La Carpa Blanca: es todo el accionar de Ctera que se plasmó en la sociedad con Decibe, en la Ley de Financiamiento, en el avance del espectro político que quiere liquidar el Estatuto. No se tuvo la política de poner en pie de guerra a todo el gremio. Por el contrario, hace años que se vienen lanzando bombas de humo.
Nuestro desafío pasa por terminar de parir lo que empezó a gestar el paro del 28: la necesidad de que la lucha contra el gobierno y las patronales la tome la base del gremio, y que de este proceso surja una nueva organización y dirección, inevitablemente antiimperialista, antipatronal y antiburocrática, por ser ésos los enemigos que enfrentamos. Pero tenemos que ser conscientes de que los viejos sindicatos van a contramano de nuestra lucha, por más que participemos en ellos si los trabajadores los siguen reconociendo, así sea con desconfianza.
Hay que construir organizaciones o sindicatos que expresen la voluntad de los docentes, en la tarea de construir una nueva organización que se haga en la lucha también contra el viejo modelo sindical estatizado. En esta construcción, tienen un papel importante tanto los activistas de la Rosa, como muchos compañeros independientes de izquierda que fueron parte de los pilares del éxito del paro.
Al calor de la pelea contra la ley de empleo público, hay que tratar de organizar una coordinadora de empleados municipales que estreche lazos entre docentes, médicos, administrativos, enfermeros y personal de maestranza, superando artificiales divisiones que buscan aislar y debilitar nuestra fuerza.
MITOS Y VERDADES DE LA DOCENCIA
¿Por qué será que los docentes, que trabajan sólo nueve meses al año, faltan cuando quieren y encima piden licencia, siempre están de paro?
¿Será que trabajan nueve meses al año? No, trabajan once meses y en muchos casos son despedidos en el mes de enero y, en algunos casos, reincorporados en febrero para no pagarles las vacaciones, lo que hace que no cobren ni sus vacaciones, ni ese mes.
Pero ¿cuánto trabajan los docentes? No solamente trabajan durante ocho horas, en el caso del docente de primaria, los docentes de media, terciario o universidad suelen trabajar desde las ocho de la mañana hasta las once de la noche. A lo que se suma que la mayoría debe preparar las clases o corregir pruebas en su casa, o en el colectivo, ya que son muchos los que viajan hasta dos horas para ir a la escuela.
Pueden pedir licencia, es cierto, pero la profesión docente acarrea dolencias en las piernas, la cintura, la garganta (voz), los oídos, al mismo tiempo que ocasiona trastornos emocionales. Quien tenga hijos sabrá que escuchar pelear o hablar en voz alta a dos chicos no es muy tolerable, y podrá imaginar cómo si eso mismo lo hacen 35 chicos y al mismo tiempo.
Se me contestará que "si elegís ser docente sabés a que te enfrentás" (¡y ni que hablar si elegiste ser médico!). Pero los chicos son parte de una sociedad violenta e intolerante y este es un problema de todos; o mejor aún, si trabajo de albañil no se me puede decir que debo aceptar con resignación arriesgar mi vida, porque la empresa constructora no quiere gastar en condiciones seguras de trabajo y porque la vida de un obrero vale nada para el patrón.
Al igual que el conjunto de los trabajadores el sueldo es magro y las jubilaciones también lo son.
La idea no es endiosar la docencia: el tema es comprender que si los docentes paran es en defensa de su estatuto y en contra de la ley que quiere sancionar en Buenos Aires (capital) el recién electo presidente De la Rúa: la ley del empleado público que es la flexibilización completa en el sector docente.
El Estatuto del docente municipal establece los derechos de los docentes: de pedir licencia, de capacitarse, del mismo sueldo por igual tarea, de agremiación y obra social.
En resumen, el Estatuto docente comprende los mismos derechos que tenía hasta hace unos años cualquier trabajador: derechos conquistados por la lucha, en la que muchos han dejado sus vidas, desde los mártires de Chicago en adelante. Derechos como jornada de ocho horas, descanso dominical, vacaciones, jubilación, salud y agremiación.
Conquistas que fueron robadas por los gobiernos de turno, para engrosar los bolsillos capitalistas. Imponiendo condiciones de trabajo infrahumanas, dividiéndonos; intentando hacernos creer que hay quienes se quejan "de llenos"; que nuestros problemas no son los mismos; escondiendo los verdaderos motivos por los cuales nos movilizamos; tratando de cortar cualquier lazo de solidaridad.
Y ahí están, colaborando activamente en esas tareas, los sindicatos como UTE, que levantó inconsultamente el paro porque el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires "suspendió" el tratamiento de la ley de empleado público. La UTE le llama victoria a sentarse a negociar la reforma del Estatuto. Pero de lo que se trata no es de reformarlo sino de defenderlo.
No dejemos que nos dividan aún más con los mitos que le llaman privilegio y falta de vocación a lo que es defensa de nuestros derechos: los de docentes y médicos, los de toda la población a tener educación y salud.