ACTO DE LA L.S.R. ANTE LAS PROXIMAS ELECCIONES CON IZQUIERDA UNIDA, P.T.S. Y P.O.
El Acto convocado por la Liga Socialista Revolucionaria el sábado 16 de octubre de 1999 en la Facultad de Filosofía y Letras contó con la participación de los candidatos de las fuerzas de la izquierda a quienes la LSR llama a votar. Estuvieron presentes y fueron oradores del acto, los compañeros -Guillermo Pacagnini, candidato a Gobernador de la provincia de Buenos Aires, por el MST en Izquierda Unida -Sergio Villamil, primer candidato a diputado nacional por el Partido Obrero -Susana Sacchi, primera candidata a diputada nacional por el Partido de los Trabajadores por el Socialismo. Hicieron llegar su saludo, Roberto Vallarino en representación del Partido Comunista en Izquierda Unida; la dirección nacional del MAS y los compañeros Orlando Mattolini, Reynaldo Saccone, Mónica Morán y Alejandro Cano. También se expresaron los compañeros del Grupo de Estudio y Debate Unidad y una delegación de compañeros de Liga Socialista de Mar del Plata.
Desgrabación del discurso de JORGE GUIDOBONO, dirigente de la Liga Socialista Revolucionaria
En primer lugar quiero agradecer a todos los compañeros presentes y también a todas las organizaciones el haber intervenido en el acto. En realidad, lo único que hemos hecho es dar un primer y positivo paso de cierta cultura comunista que es aprender a respetar diferencias, a escuchar_ Y partir de que si queremos cambiar 8 o 10.000 años de sociedad de clase, sólo al stalinismo se le podía ocurrir que había un único camino y que no era necesario el más amplio y fraternal debate entre millones de explotados del mundo sobre cómo terminar con la prehistoria y pasar a la historia. Desgraciadamente, nos cuesta mucho. Vivimos etapas difíciles y vivimos un país muy particular, un país dominado por el bonapartismo en sus distintas formas: por Perón, por los cuerpos orgánicos y, bueno, hay que empezar a construir una nueva cultura de la izquierda y de los revolucionarios, de a poco, haremos lo que podamos_ pero tenemos que partir de lo siguiente, compañeros:
Esta discusión con vista a las elecciones del domingo que viene, no la estamos haciendo en un mundo paradisíaco, la estamos haciendo en un mundo de horror. Hace 48 horas salió el informe de Naciones Unidas que dice que mueren por día 11.000 niños por desnutrición. Esos 11.000 niños que mueren por día son el equivalente a las mayores batallas y tragedias. Stalingrado, el Marne_ eran batallas de nada comparadas con esto. Sin tirar un tiro mueren muchos más que en la segunda guerra mundial. ¿Y de qué?: de hambre, en un mundo donde sobreabunda la comida. Esa es la discusión. Este es el país que vivimos. Este es el mundo que vivimos. El capitalismo es un régimen que se sobrevive a sí mismo, cada vez golpeando más a la especie humana, haciendo que haya 800 millones de personas que viven sin trabajo o en la desnutrición, destruyendo el planeta. Y todavía no vimos lo peor. Si ustedes reflexionan, van a ver que el 24 de marzo de este año empezó la masacre de Yugoslavia y Kosovo. Destruyeron un país y una región en aras de los derechos humanos, mientras semanalmente bombardeaban Irak, casi como quien hace un ejercicio por semana. Y Yugoslavia parece que pasó hace mucho. Porque después vino el bloqueo a Colombia, y el anillo de bases militares rodeando Colombia. Y después vino Timor, donde descubrieron que se estaban violando los derechos humanos, cuando hace 25 años sus propios gendarmes habían masacrado a la cuarta parte de la población. Y ahora están las bombas en el Cáucaso, porque hay una inmensa lucha entre los colosos imperiales por repartirse ese inmenso pedazo del mundo donde había sido liquidado el capitalismo; lo que se llamaba la Unión Soviética; la pelea que va a venir por China; también la pelea que se está dando por el control de América Latina entre Europa y Estados Unidos. Y el capitalismo, por más que haya cínicos o idiotas que digan: el fin de la historia y ahora todo se resuelve con democracia, es la antítesis. El capitalismo es, antes que nada, violencia. Sus entrañas son la violencia, la piratería, la rapiña. Y va a seguir siendo así, sólo que a una escala mucho más gigantesca: acostumbrando a la violencia cotidiana y llevando a guerras muchos peores que las que soportó la humanidad en el siglo que termina. Quien crea que se terminaron las guerras, porque hay un cuento que así lo dice, simplemente está repitiendo la propaganda del enemigo de clase; que al mismo tiempo que dice que se terminaron las guerras, hace 48 horas ni el Senado norteamericano le aceptó la prohibición prohibición de pruebas nucleares: lo reventaron a Clinton. ¿Y por qué lo hacen? ¿qué es, un error, es gente confundida?. No, es una fuente de poder de dominio. El poder económico sin el poder militar, inevitablemente se ve amputado. Y ahora vamos a asistir a la carrera armamentista lo dice hasta el propio canalla de Kissinger a la carrera armamentista en Alemania, en Europa y en Japón. No le van a dejar el monopolio a Estados Unidos de hacer lo que quiera. Estados Unidos cuando salió de la posguerra tenía el 50% del producto bruto mundial, hoy tiene el 19. El Mercado Común Europeo tiene el 21%, y se están disputando el resto. Y eso se expresa militarmente. Todos aquellos que crean que la historia se terminó y la violencia dejó de ser parte intrínseca del capitalismo, realmente sueñan con un mundo que no existe. Digo esto aun cuando pueda parecer que no tiene mucho que ver con las elecciones porque ésa es la realidad. Las elecciones pasan, es un problema absolutamente episódico, y éstas en particular mucho más. En realidad los problemas más de fondo son ésos que yo decía antes.
Ya muchos compañeros han dicho varios de los problemas. Vamos a las elecciones con tres candidatos del gran capital. Vamos a ellas en un contexto de crisis. Ayer cayó la bolsa en Estados Unidos. Yo no sé en qué situación llegamos el domingo que viene: en una semana cayó el 5%. Eso significa estrictamente que la Argentina, que vive de pedir prestado y haciendo la bicicleta, no sabemos en que situación llega. Hay un tipo de la gran burguesía, un economista que se llama Broda, al que Menem le ofreció el Ministerio de Economía cuando renunció Cavallo. Y Broda dice: el próximo gobierno no tendrá luna de miel, tampoco noche de bodas y tendrá que arreglar todo en la despedida de soltero_ No es precisamente un tipo alarmista, es uno de los cerebros del establishment en la Argentina. Bueno, ésa es la situación. Por eso preparan la guerra. No es sólo que van a venir algunas medidas. Va a haber renglones enteros que todavía, por mucha tarea contrarrevolucionaria que ha hecho el menemismo, hay tareas que todavía quedan incompletas, en particular en salud y educación. Y ahí va a haber un ataque en toda la regla y hay que prepararse para eso, para una resistencia a fondo.
¿Qué hacemos nosotros en las elecciones? Nosotros aprovechamos absolutamente todas las posibilidades para hacer propaganda contra el capitalismo, para luchar por la conciencia de los trabajadores. En absoluto somos prescindentes, luchamos a muerte. Le decimos a los trabajadores: ¡no voten a los capitalistas!, ¡organícense, peleen, luchen! En todos los terrenos, aun en los terrenos más podridos y desfavorables como el de las elecciones burguesas. Es absurdo pensar que porque uno desconozca las elecciones burguesas, dejan de existir. Eso es normal; en Estados Unidos nunca votan más del 50%, en general votan menos. En las recientes elecciones de la Comunidad Económica Europea votó el 43%. Y el poder burgués ni tiembla ni le pasa nada. Sólo puede temblar y le puede pasar algo si hay realmente luchas de masas revolucionarias, movilizaciones en las calles. Y si eventualmente eso también se expresa en las urnas, puede ser_ Y en las elecciones nosotros combatimos las ilusiones reformistas y el electoralismo. Y decimos muy claramente una cosa. Afirmamos que no hay recetas mágicas, no hay cura de un enfermo que no tiene remedio, que es el capitalismo. La única cura es la destrucción revolucionaria del estado burgués. A partir de ahí se puede empezar. Todo lo demás es una enumeración de las 50 posibles consignas que serían buenísimas, pero que son absolutamente imposibles sin una previa, que es la conquista revolucionaria del poder por los explotados: desarmar a la burguesía y armar a los trabajadores. Sin eso todo lo demás es imposible. Se puede dejar de pagar la deuda, hubo un montón de casos. Alan García, Sarney, ahora este canalla de Ecuador también dejó de pagar porque no tiene con qué. Pero eso no es una perspectiva revolucionaria. La única perspectiva revolucionaria no es un programa mejor.
La revolución comunista más importante de la historia, la de octubre del 17, se hizo creando 25 millones de pequeños burgueses agrarios, repartiendo la tierra a los campesinos. Pero ésa fue la palanca formidable para la dictadura de los obreros y los soldados, y para la revolución socialista internacional. El problema de los problemas no es cuántos más pigmentos rojos se le ponen al programa. El problema de los problemas es si hay una política para disputarle el poder a la burguesía y barrerla de él. Ese es el único problema. Todas las consignas son instrumentales son funcionales. La revolución rusa ni siquiera expropió al conjunto de la burguesía. Sólo en la guerra civil, en junio del 18, porque la burguesía saboteaba la producción militar, la llevó a expropiarla: ¡control obrero!, decían. Es una discusión absurda la de las consignas. Un partido obrero revolucionario tiene una sola razón de ser y existir: ser parte en la lucha revolucionaria por destruir a la burguesía y ayudar a los trabajadores a conquistar el poder. Lo demás son palabras.
Porque hay una brutal crisis capitalista, tienen razón los compañeros que dijeron eso. Pero las crisis capitalistas sin salida obrera revolucionaria, tienen salida. Sobre la base de la miseria multiplicada, la barbarie, el militarismo: todos caminos absolutamente hacia el abismo, pero tienen salida. La crisis del 29 tuvo salida: 50 millones de muertos en la segunda guerra mundial. ¿Por qué no va a haber salida?, siempre hay salida. Si ustedes quieren verlo graficado en la Argentina, ahí está el santiagueñazo hace seis años, con un obrero sentado en el sillón del gobernador, con la casa de gobierno ardiendo. Era el poder, aparentemente_ Y no era nada. Eso se agotó como se agotaron las llamas. ¿Por qué? Por dos razones centrales: no había ni organización sindical, ni política de masas, ni de los revolucionarios. Entonces, las posibilidades de la burguesía de manipular las rebeliones espontáneas son infinitas.
El espontaneísmo a fin del milenio es muy, muy poco serio. En los comienzos del movimiento obrero era parte de su aprendizaje, pero en el año 2000, no. El espontaneísmo puede crear bases extraordinarias. La rebelión espontánea de las masas puede ayudar extraordinariamente a crear organizaciones revolucionarias. Y también ayudar a crear o a desarrollar las organizaciones revolucionarias de los trabajadores; pero éstas son imprescindibles. Si no, inevitablemente, las mayores luchas se terminan consumiendo; el enemigo contraataca, y termina imponiéndose, usando engaño, violencia, combinación de todo lo que sea_ No ver esto es es subestimar al enemigo.
El enemigo tiene una ventaja descomunal sobre nosotros, ejerce el poder; y tiene conciencia del poder. De que puede aflojar cuando hay que aflojar, ponerse duro cuando hay que ponerse duro_ Las clases explotadas y oprimidas desgraciadamente no tenemos la conciencia que tiene el enemigo, de que mientras mantenga el poder en sus manos, todo lo demás se negocia: el aumento de sueldo, la rebaja del salario, lo que sea. Y el poder bajo la forma de monarquía, república, presidencia, consejo de ministros o lo que fuera, el poder tiene como núcleo, el ser una banda de hombres armados al servicio del gran capital. Sin destruir eso, el poder sigue en las mismas manos. Y para mí la perspectiva es de lucha. Pero las luchas tienen que tener una orientación de tipo estratégica, que vaya en el sentido de la pelea por el poder.
Hay un agotamiento de la vieja estructura sindical. No sé si la tarea pasa por reconquistar los sindicatos_ Los sindicatos están estatizados, en su abumadora mayoría son dependientes del estado. Y el estado tiene sexo: es un estado de los capitalistas no es una cosa anodina. No podemos poner al servicio de los trabajadores y los explotados el estado de los capitalistas: hay que destruirlo. Y hay que construir nuevos sindicatos, peleando con las tácticas más variables que sean necesarias. Pero por sindicatos que sean independientes del estado, independientes de la patronal y de la burocracia. Que sean herramientas de luchas, que inevitablemente solo pueden ser herramientas de lucha si tienen una perspectiva revolucionaria.
Porque hoy, si algo tiene de explosivo la situación, es que las cuestiones más elementales de los pobres y explotados sólo tienen posibilidad de solucionarse en una perspectiva revolucionaria. Se acabó el tiempo del reformismo. La ley de 8 horas hoy está junto con el hacha de piedra, no existe más. Toda la historia, digamos, del movimiento sindical, el capitalismo en su barbarie, para sobrevivirse, está arrancando una tras otra todas las conquistas. Entonces, nosotros que reivindicamos a muerte pelear por todas y cada una de nuestras reivindicaciones, al mismo tiempo tenemos absoluta certeza de que no hay posibilidades de mantenerlas sin pasar a la contraofensiva y a la lucha política por el poder. No hay otra alternativa, no hay una etapa, digamos, tranquila de lucha de clases, o de posibilidades de mejoramiento. Y lo hacemos en un país dado. Me parece que es muy importante, podemos discutir mucho los balances sobre qué es lo que se hizo y lo que se dejó de hacer. Pero no se puede obviar de la historia del socialismo en la Argentina, el hecho de la existencia material del peronismo, con el enfeudamiento que eso significó de su conciencia de clase. Hay que decir la verdad, el peronismo compró la conciencia de la clase obrera por varias décadas. Con la conciliación de clases, tirándole algunos huesos y sobre todo educándola en que nada depende de su propia fuerza sino que depende de algún redentor que, aunque sea desde el balcón de la Rosada, tire una piedra_ pero algo tiró. ¡Esa es la educación en la Argentina! Y la izquierda, en buena medida, buscó y yo tengo la impresión de que desgraciadamente sigue buscando mil tácticas de atajo para, sin combatir frontalmente con esa conciencia burguesa de la clase obrera, tratar de que los obreros, casi sin darse cuenta, se hagan revolucionarios. Y eso no va a ser así. La clase obrera puede salir a luchar, y lo va a hacer, no porque nosotros se lo digamos, sino porque el capitalismo le impone la necesidad para sobrevivir de salir a luchar. Eso lo puede hacer. Lo que no puede hacer por sí misma es comprender que aún esa lucha, la más violenta, la más enérgica que realice, si no es para destruir a la burguesía, a su estado, a sus partidos y al conjunto de sus instituciones, inevitablemente, esa lucha termina siendo derrotada.
Para sintetizar, nosotros para el 24 de octubre falta una semana tenemos una pelea de mucho más largo aliento, que no termina esta semana. Tenemos una pelea por parar sobre sus pies a la izquierda que se reclama anticapitalista y para luchar consecuentemente por una nueva cultura de izquierda, que tenga como norte el problema del poder. Y que al mismo tiempo sepa, por primera vez, aceptar convivir con diferencias, terminar con la cultura de los secretarios generales infalibles, sea de partidos relativamente grandes o de pequeños grupos bastante irrelevantes pero suficientemente pedantes. Y bueno, ése es el desafío. Nosotros seguimos diciendo: hagamos un bloque de izquierda, anticapitalista, socialista y dentro de él tratemos de que quienes somos socialistas, internacionalistas, revolucionarios, etcéera, aquellos que concebimos la revolución como la revolución socialista internacional vayamos unificándonos, reagrupándonos. Y procesando las diferencias, y aceptando convivir con ellas. Es imposible que podamos alumbrar un mundo nuevo, sin clases, sobre la base de la intolerancia más absoluta, de la proliferación de grupos y más grupos y más grupos_ Hay grupos de izquierda. Nosotros llamamos a votarlos: grupos que se reclaman socialistas. Pero desgraciadamente hay un problema que nosotros no podemos ignorar. Habiendo candidatos, y muy respetables, de la izquierda socialista, como factor político la izquierda socialista no está pesando en esta campaña electoral. No sólo porque seamos pocos yo creo que somos muchos más que los que podemos estar acá sino fundamentalmente porque carecemos de la credibilidad mínima, si. Lo que dijo el compañero de Liga Socialista de Mar del Plata recién: a nadie se le puede reclamar que se juegue en la lucha si al mismo tiempo nosotros no damos muestras de una credibilidad elemental, si no somos capaces de unirnos por media docena de puntos que nos contengan y al mismo tiempo seguir debatiendo.
Seguiremos debatiendo y es necesario debatir. El debate no es una desgracia producto de las diferencias. El debate es inexorable, es parte de la vida. Una organización que milita, que lucha, tiene que debatir. Es imposible que no debata. Está muerta si no debate. Y yo digo compañeros, nosotros como LSR y posiblemente con los compañeros de Mar del Plata o con todos los que nos podamos poner de acuerdo, vamos a hacer una nueva convocatoria despues del 24, para el mes de noviembre, que tenga dos puntos. Con todos los compañeros que estuvieron acá, con las organizaciones que estuvieron acá y también con los que nos mandaron saludos y con otras que puedan aparecer. Para mí los dos puntos son: 1) en qué puntos muy elementales nos podemos empezar a poner de acuerdo para trabajar juntos, no para las próximas elecciones, sino para el día siguiente. Porque se viene una situación muy dura, muy difícil y hay que apechugar, con la mayor fuerza y coherencia posible. Entonces en qué nos ponemos de acuerdo. 2) ¿vamos a hacer juntos una columna de la izquierda junto a las Madres el 31 de diciembre? ¿sí o no?, nuestra propuesta es que sí. Y queremos ir procesando, más que declamando la necesidad de la unidad de la izquierda socialista, ver si podemos empezar a ir construyéndola ya. Gracias compañeros.
Partido de los Trabajadores por el Socialismo
Susana Sacchi Candidata a Diputada Nacional
Compañeros, en primer lugar traigo el saludo para este acto de los compañeros José Montes y Chiche Hernández, que no pudieron concurrir porque se encuentran en Mendoza y en Córdoba. El PTS en estas elecciones levanta la candidatura de dos obreros, el compañero José Montes a Presidente, delegado de base del Astillero Río Santiago, la única fábrica que a través de la lucha de sus trabajadores durante muchos años ha impedido que sea privatizada. Y el compañero Hernández, delegado de base también, de Siderar la ex Somisa, una de las fábricas siderúrgicas más importante de Latinoamérica y una de las concentraciones obreras más importante del país. Con estas candidaturas obreras le decimos a los trabajadores: trabajador, vote trabajadores. Estamos usando ese casi inexistente espacio, que esta democracia de los patrones y del FMI deja a las organizaciones obreras y a la izquierda para expresarse, para decirle a los trabajadores que confíen en sus propias fuerzas, en su organización y en su lucha. Y no en los representantes patronales, en nuestros verdugos, que una vez que suban al gobierno se van a encargar de aplicar todos los planes que la gran patronal y el FMI imponen para salir de su crisis a costa del hambre, la miseria, la salud, la educación de millones de trabajadores. (_) Queremos ayudar a que los trabajadores impulsen la única alianza progresiva que puede sacar al país de esta crisis, que es la alianza de los trabajadores en lucha con los pobres de la ciudad y del campo, con los estudiantes combativos. A través de la lucha, que es la única forma de imponer las medidas que pueden acabar con el hambre, la entrega, la impunidad, la desocupación; con medidas, por ejemplo, como el reparto de las horas de trabajo entre todas las manos disponibles con el mismo salario; o la nacionalización de toda empresa que cierre, que despida; (_) el no pago de la deuda externa (_); la renacionalización de las empresas privatizadas, para acabar con el robo fraudulento de esas empresas (_). Nos presentamos para decir también que es necesario luchar por medidas democráticas elementales, como por ejemplo el derecho al aborto libre y gratuito. Porque más de 400 mujeres mueren al año producto de abortos clandestinos. Para las ricas, como Zulema, no hay ningún problema (_) Las mujeres trabajadoras, obligatoriamente, tienen que recurrir a los aborteros truchos y 400 de ellas mueren al año; o terminan como hace poco una joven santiagueña de 17 años, encarcelada por haberse hecho un aborto (_) Medidas como, por ejemplo, que todo legislador o funcionario gane lo mismo que un obrero, que un maestro y que pueda ser revocado. Pero todas éstas no son medidas que se logran por leyes, sino que van a ser y necesitan ser impuestas por las luchas de los trabajadores y el pueblo empobrecido de la ciudad y el campo. (_) Ya Tucumán y Corrientes preanuncian que va a haber una dura lucha. Pero para que esa lucha no vuelva a ser traicionada por los burócratas sindicales de la CGT, del CTA, del MTA, como lo han hecho una y mil veces. Porque compañeros, ¡sí que ha luchado nuestra clase trabajadora!, ¡y cómo!, pero ha sido una y otra vez traicionada. Para que eso no vuelva a suceder (_) es necesario construir una gran izquierda de los trabajadores. Yo sé que ustedes se preguntan y quizá ésa es la razón de la convocatoria a este acto hoy por qué la izquierda no se presenta unida a las elecciones. El compañero del MST que me antecedió, lo dijo; y dio ejemplos de qué pasos han dado para constituir una alianza electoral de izquierda. Y quizá también se pregunten, si estamos llamando a hacer una gran izquierda de los trabajadores, ¿por qué no unirnos en estas elecciones para hacer lo que ustedes dicen?; me pueden contestar perfectamente eso_ Y yo, compañeros, les voy a decir, primero, que unidad electoralista de la izquierda ya hubo, y fue muy grande, muy grande. Tan grande que llegó a tener diputados, concejales, que llenó la Plaza de Mayo con 100.000 personas poco antes de las luchas contra las privatizaciones. Antes habíamos llenado estadios, con miles y miles de delegados. Yo como docente recuerdo perfectamente los cientos de delegados docentes que reunimos poco antes del Maestrazo en esta misma facultad_ para seguir a Arizcuren. Y se hizo una unidad electoral de izquierda, que fue fuerte, que fue una alternativa. Esa unidad electoralista de la izquierda ¿para que sirvió?, si cuando empezaron las luchas contra las privatizaciones, hacía actos donde invitaban como primer orador a Ubaldini, ¿de qué sirvió tener diputados, concejales, presentar esa unidad electoral de izquierda, si después, los integrantes de esa misma unidad de izquierda se dividían en las luchas y terminaban algunos apoyando e integrando orgánicamente los cuerpos orgánicos de los burócratas sindicales, como el CTA. ¿De qué sirvió toda esa unidad de la izquierda que terminó desmoralizando a miles?: compañeros, sirvió para que veamos los restos hoy de esa unidad de izquierda. Si ustedes tuvieron la oportunidad de ver el jueves el programa de Grondona, vieron que el máximo y más reconocido representante de esa unidad de la izquierda, que fue Zamora, terminó llamando a votar en blanco, como voto castigo a la izquierda que no se une, olvidándose que los enemigos no son la izquierda que no se une, sino De la Rúa, Cavallo, Duhalde, la gran patronal y el imperialismo. ¡Para eso sirvió la unidad electoral de izquierda! Pero compartimos con ustedes, compañeros, con muchos compañeros que se reclaman de izquierda, la posibilidad de presentar una alternativa de los trabajadores. Nuestra propuesta fue que todos los partidos de izquierda que habíamos conseguido la personería electoral que tanto nos costó, la pusiéramos al servicio de que las organizaciones combativas, las organizaciones como el Seom de Jujuy, como Foetra Capital, como la UOM de Río Grande, la CGT de San Lorenzo que hoy tiene a uno de sus dirigentes perseguidos, que esas organizaciones eligieran los candidatos y votaran el programa, y toda la izquierda levantara eso; (_) hablándole a sus compañeros de la necesidad de unirse, de apoyar las luchas, de ponerse de pie, de participar en política, de tener su propia expresión. Esa era la unidad que podía llevar a una gran izquierda de los trabajadores, no la unidad electoral para repartir cargos (_). Lamentablemente esa propuesta no fue tomada por ninguna de las organizaciones. Creemos que hubiera sido una gran unidad, porque la Telefónica y la Telecom tienen tres candidatos: De la Rúa, Duhalde y Cavallo (_). Bueno, compañeros, creemos que esa unidad de la izquierda hubiera ayudado para presentar en estas elecciones una alternativa que le diga a los trabajadores bien fuerte ¡confiemos en nuestra propia fuerza; somos los que movemos el país, producimos todo: en nosotros está la fuerza para que la crisis la paguen ellos! Para resumir compañeros, desde el PTS estamos utilizando este engaño de la burguesía que le quiere hacer creer a los trabajadores que con su voto deciden, para llevar nuestra pequeña voz a todos los trabajadores y para ir en ese camino aportando lo que creemos que hay que hacer para las próximas luchas, que es construir una gran izquierda de los trabajadores. Porque para que las próximas luchas retomen y superen el camino del Cordobazo, para que las próximas luchas lleven a acabar con esta dictadura del capital, a instaurar un gobierno obrero y socialista, para eso se necesita construir una gran izquierda de los trabajadores. Por eso compañeros en estas elecciones los llamamos a apoyar las candidaturas obreras del PTS: para construir una gran izquierda de los trabajadores. Nada más.
PARTIDO OBRERO
Sergio Villamil Candidato a Diputado Nacional
Buenas tardes compañeros. Yo quiero referirme al cuadro político en que se desarrolla esta campaña electoral en particular. Está dominado por una crisis de características históricas del capitalismo que se desarrollan a nivel nacional e internacional. Esta crisis se manifiesta también en la campaña electoral y le da características particulares a ésta. El PO parte de un análisis de larga data, que llevó a caracterizar una crisis capitalista mundial de caraterísticas históricas, terminales, bastante antes de que comenzara la caída del sudeste asiático. De un análisis sobre el plan de Cavallo y la política de Menem, donde sostuvimos mucho antes de la caída de Cavallo, que este plan iba a resultar en una sangría de recursos del país, de la clase trabajadora, en una desocupación sin precedentes (_). Sobre la base de esta caracterización vemos hoy que existe una crisis económica excepcional, un país con 4 millones de desocupados o subocupados y 200 mil millones de dólares de deuda que son impagables en los términos de este régimen político. Una situación donde la mayoría del pueblo no tiene acceso a mínimas condiciones de vida (...) Esta situación económica le da características particulares al movimiento político. También existe una situación de resistencia popular, que llega a la sublevación de provincias enteras, como el caso de Tucumán o de Corrientes (...); ha provocado caídas de gobiernos como el de Bussi o el de Romero Feris (...); la huelga general de Neuquén. Y una característica particular es que se ha comenzado un debate en los sectores de delegados y activistas que han sido protagonistas de este proceso. Es el caso del plenario de delegados de estatales y docentes de Neuquén, de autoconvocados de Tucumán y de Corrientes. Hay un debate en la vanguardia sobre cuál es la salida a sus luchas, el carácter de los regímenes que gobiernan y esto nos lleva a plantear la necesidad de la constitución de comités de huelga, que superen a la burocracia sindical, atada políticamente al régimen o a algunos de sus partidos y, desde ese punto de vista, bloquean las luchas. Lo que importa no es sólo decir que son traidores sino decir exactamente en qué situación están: son traidores que están perdiendo el control de las organizaciones obreras, que no pueden dar una salida política superadora a la situación de las masas que pretenden gobernar y que abren por lo tanto la posibilidad de que el debate en la vanguardia se convierta en debate político y se realice una experiencia sobre si es posible o no una orientación de tipo independiente para arrancar hacia adelante estas luchas, y para poder superar a Miranda o a De la Rúa. A la crisis económica, y a esta situación de sublevación bien que todavía dispersa de los trabajadores se suma un factor que para nosotros es fundamental y es la crisis del régimen político. Hay una crisis de dominación del régimen capitalista en nuestro país, caracterizada por la impasse que tiene la burguesía (...) Una de sus máximas expresiones es el derrumbe de la candidatura de Duhalde. Un hombre que ha tirado la toalla y que es la manifestación de una tendencia más profunda: es la tendencia al derrumbe del justicialismo que fue el referente de la clase trabajadora durante decenas de años (...) Ya sea en la variante de la Alianza o del duhaldismo, estamos notando un profundo deterioro que lleva a pronosticar que el gobierno que suba, es un gobierno débil para poder aplicar los planes que nos está anunciando. Estos planes que están firmando en el FMI merecerían una dictadura militar para poder aplicarlos, y van a tener representaciones políticas débiles que surgen prácticamente con un voto desilusionado de las masas explotadas del país y que, por lo tanto, van a conformar en lo inmediato una situación explosiva en nuestra sociedad (...) En este sentido nos parece fundamental poder ofrecer a los trabajadores una salida política que les permita darse una perspectiva de tipo independiente, revolucionaria, de clase. Para los que participamos en las luchas de todos los días (_), las elecciones son una proyección de esta lucha de clases. En las elecciones no puede dejar de haber una representación política que enfrente a los candidatos de la burguesía, que denuncie el carácter fraudulento de sus candidaturas y el engaño que quieren instrumentar hacia el pueblo. Que levante un programa que le pueda dar salida a aquellas reivindicaciones elementales y más sentidas y profundas de la clase trabajadora. El problema es un programa, una perspectiva política, es que los trabajadores en sus luchas pueden realizar la experiencia de que necesitan una dirección, oponerse al estado, al régimen capitalista y descubran ellos mismos la salida: que es la salida del socialismo, de un gobierno de trabajadores. Eso no se impone por decirlo, no se puede declamar el socialismo: tiene que surgir como el producto de una experiencia de las masas y a eso se ha dirigido la construcción de un programa por parte del PO (...) Nosotros auguramos una etapa de grandes luchas sociales y de luchas revolucionarias en el país a corto plazo, no pensamos que estamos derrotados, que haya una situación de aplastamiento de la clase trabajadora, que sean luchas defensivas. Pensamos que hay una crisis de dirección y que ésta requiere para su superación, de un partido de la clase obrera. El PO ha dedicado máximos esfuerzos a la construcción de un polo clasista, de un frente obrero, de la recuperación de los sindicatos. Hemos hecho una campaña de prácticamente un año planteando que las organizaciones obreras deben romper con los partidos patronales, presentar sus propios candidatos, organizar la huelga general, y darle una salida de los trabajadores a la crisis del país. Y en este sentido el contenido de la campaña electoral está absolutamente apuntado al desarrollo de esta fuerza, de un partido proletartio en la Argentina. Y creemos que el PO ha sido coherente, consecuente. Su lucha ha sido programática, ideológica, para llegar a estos fines. Nosotros en nuestra campaña electoral no hemos atacado a la izquierda, no nos interesa atacar a la izquierda porque pensamos que el enemigo muy claro hoy es Duhalde, es la Alianza, es el FMI. Acá se han hecho varias referencias al problema de la unidad de la izquierda. El PO es partidario de un frente de la izquierda, no porque no tenga diferencias con el resto de la izquierda (como se dice muchas veces, ¿por qué no se unen?). Por ejemplo, tenemos diferencias históricas con el PC que consideramos que tiene deudas de sangre con el proletariado internacional y con el proletariado argentino. Tenemos diferencias profundas en el seno de los partidos que se reclaman de izquierda, otros no se reclaman de izquierda (...) Pero sin embargo somos partidarios de la unidad en el sentido de ofrecer un golpe único contra los candidatos de la patronal. Pero no puede ser una abstracción: las unidades y las divisiones tienen un carácter político, una explicación, una historia política. El PO desarrolló por ejemplo, desde diciembre del 96 hasta mediados del 97, una campaña pública llamando a la unidad de la izquierda a través de una mesa nacional para discutir un programa (...) Echegaray dijo en una oportunidad que IU llama a un frente de la izquierda hacia el centro. Ese frente es hostil al Partido Obrero porque el Partido Obrero está a la izquierda de Izquierda Unida. Nosotros creemos que el problema de la unidad tiene que ver con un debate político, no con un acuerdo para llevar algún candidato de compromiso de último momento. Ya se hizo la experiencia de Vicente, de Viñas (...) Son experiencias que no tienen fundamento, que no tienen futuro. El frente de Córdoba, del que tanto se habló acá, el que presentó IU junto al Frente de la Resistencia en las últimas elecciones, ya se terminó: se presentan por separado. Los bloques que apuntan más a un Jozami, a recuperar a un sector del Frepaso desilusionado, no consideramos que contribuyan al desarrollo de una fuerza clasista. Una fuerza clasista debe darle la espalda al Frente Popular, a las salidas pequeñoburguesas, exitistas, electoraleras, y debe construirse sobre la base de un programa y de una política que se exprese no sólo en las elecciones, sino también en la conquista de los sindicatos. Las fuerzas que se reclaman de la Izquierda Unida, fueron separadas en las elecciones de ATE ... No vemos, no entendemos que este tipo de desarrollos lleven a un progreso. Pensamos que pueden llevar a una gran frustración. Pero nuestra campaña electoral está dirigida para que la clase trabajadora, también en el juego de las elecciones, tenga una expresión de lucha, una expresión de rechazo a los programas de la patronal, que pueda hacer una denuncia de la futura aplicación de los nuevos planes de recortes y de los nuevos planes fondomonetaristas. Y fundamentalmente, a que dé un paso adelante en la construcción de un programa propio, de un programa independiente, de un programa proletario. Gracias.
IZQUIERDA UNIDA
Guillermo Pacagnini Candidato a Gobernador de la Pcia. de Buenos Aires
Ante todo agradezco a los compañeros de la LSR la invitación a participar de este acto y traigo el saludo de la Coordinación Nacional de IU y de la compañera Patricia Walsh, nuestra candidata a Presidente. Compañeros, vamos a estas elecciones en medio de una profunda crisis de lo que se ha dado en llamar el modelo y que todos nosotros sabemos que es una profunda crisis del sistema capitalista, que es una expresión de la crisis del sistema capitalista a nivel mundial y que hoy crudamente se está viendo cómo recorre también todos los países de Latinoamérica. Es evidente que por más que hicieron esfuerzos los partidos del sistema, con la complicidad traidora y habitual de la burocracia sindical oficialista y de aquella burocracia sindical que posó de opositora durante todos estos años; a pesar de esa gobernabilidad y de que montaron estas elecciones para llegar tranquilos, se llega en medio de fuertes evidencias de la crisis de este modelo. Pero también se llega en medio de fuertes luchas de los trabajadores que vienen recorriendo todo el interior y que todo indica que la perspectiva es a que eso se profundice y que llegue al lugar donde hay mayor concentración de trabajadores y de población desocupada hoy, que es la provincia de Buenos Aires. Pero también hay una cosa que distingue a éste, de los procesos electorales anteriores. Justamente uno de los compañeros que me precedió recordaba esas hipócritas consignas que utilizaron en estos años de democracia capitalista, tanto los radicales como el PJ. Esta vez sus candidatos no han logrado llegar con un mensaje tan estructurado a los trabajadores. A cada rato sus futuros candidatos al Ministerio de Economía y sus técnicos, los desmentían. No alcanzó la millonaria propaganda para que crezcan las expectativas de los trabajadores en ellos. Y nosotros creemos que eso es muy importante, que es un fenómeno muy profundo que hace que no haya ningún tipo de voto cautivo, como se suele decir, como les gusta decir a los sociólogos, sino que va a primar el voto castigo. Y por más que haya una fuerte polarización y sepamos nosotros que van a ser pocos los votos que vengan hacia la izquierda esas expectativas mínimas o casi inexistentes se van a dividir apenas, gane quien gane o como todo indica que probablemente gane la Alianza, apliquen este duro ajuste que acaban de pactar, y que es público, con el Fondo Monetario. Hay poca expectativa por la experiencia que se ha hecho con este modelo, por la miseria que se está padeciendo, con el 35% de desocupación real que hay en el conurbano, por Lapa y Edesur que han demostrado la bancarrota de las privatizaciones, por la crisis de la salud, de la educación. Porque estuvo presente la relación de la deuda externa y el Fondo Monetario con el ajuste educativo, con la última lucha que derrotó ese intento de recorte. También, compañeros, porque el plan de campaña que están presentando estos candidatos es desembozadamente la continuidad del ajuste. Por eso creo que hoy, justamente, habiendo fuerzas de izquierda revolucionarias aquí presentes, el gran punto que van a tener estas elecciones que no es nuestro terreno fundamental pero que es un terreno en el que tenemos obligación de presentar batalla, es que los trabajadores se van a encontrar con varias boletas de la llamada izquierda y, dentro de ella, con varias boletas de la izquierda socialista y revolucionaria. Y nosotros creemos que eso es lamentable. Desde la Izquierda Unida no sólo hemos hecho una fuerte campaña por un modelo alternativo, no sólo hemos hecho una fuerte campaña contra la impunidad y el ajuste: hemos hecho una fuerte campaña por la unidad de la izquierda y los luchadores. Para que los trabajadores tengan, en este terreno también, la posibilidad de optar por una herramienta al servicio de sus intereses y por la independencia de clase. No hemos conseguido la unidad que queríamos, creemos de todas maneras que hemos dado un paso modesto y tenemos que decirlo así, muy modesto pero firme, que nos proponemos ampliar. Hemos logrado un acuerdo desde el MST, fuerza a la cual yo represento en particular con los compañeros del PC, con los compañeros del Frente de Lucha Socialista, con varias agrupaciones que se integran en el Polo Socialista y con varios compañeros que han formado nuestras listas, que son luchadores cotidianos de los conflictos sociales, universitarios, estudiantiles, secundarios, de las fábricas y de los gremios de servicios. Hemos hecho un esfuerzo porque esta unidad hubiera sido mayor, hemos propuesto mecanismos democráticos para dirimir las candidaturas, hemos hecho una campaña de pronunciamientos que fue masiva, no sólo entre los compañeros que se reivindican de izquierda, sino entre los luchadores, entre esa vanguardia que ha encabezado todos estos conflictos, que ha enfrentado el ajuste durante estos años. Lamentablemente, hoy creemos que la única opción unitaria que se presenta a estas elecciones, es la Izquierda Unida. Creemos que por la perspectiva que viene, nosotros redoblamos el compromiso de estar en todas las luchas, como lo venimos haciendo y de seguir dando la batalla por lo más importante. Porque no sólo van a venir más luchas, van a venir rompimientos con los partidos tradicionales y, fundamentalmente, en el movimiento obrero y popular, rupturas con el PJ que se avecina a la mayor crisis de su historia, tal vez su crisis terminal. Y compañeros, ahí tenemos que estar a la altura de las circunstancias, para construir una alternativa política de los trabajadores. Creemos que al servicio de ello se pone Izquierda Unida, y creemos que tenemos que hacer un esfuerzo, las fuerzas de izquierda, para dar ese paso para unirnos no solamente en las luchas, sino para hacer fuerte una alternativa política de los trabajadores. Creemos que en Córdoba hemos logrado un paso mayor con la constitución de la Unidad Popular. Porque esa unidad no va a venir solamente de la unidad de las fuerzas de izquierda, sino que tiene que venir de la unidad con la vanguardia de las luchas; de los que vienen del peronismo y de los que vienen de otras corrientes; de los que han confiado que ahora tienen muy pocas o casi ninguna expectativa en los partidos del sistema aunque los vuelvan a votar. En Córdoba hemos logrado una unidad con un sector del sindicalismo combativo que no viene precisamente de la izquierda, o que no viene precisamente de propuestas revolucionarias, y hemos logrado agruparlos alrededor de un programa de independencia de clase, no solamente para las elecciones sino que está planteado seguir mas allá. Eso va a ser un desafío, ahí también va a haber una pelea. Compañeros nosotros creemos que al servicio de ello también llamamos a votar a Izquierda Unida. Llamamos a votar a Izquierda Unida para fortalecer esa alternativa; llamamos a votar a la Izquierda Unida porque llevamos trabajadores en nuestras listas; y llamamos a votar a la Izquierda Unida, justamente porque estamos al servicio con este paso modesto, repito, que hemos dado, estamos al servicio de la unidad de la izquierda y de los luchadores. Gracias.
LIGA SOCIALISTA
Jorge Federico Periodista y docente universitario Mar del Plata
Compañeros, realmente valoramos muchísimo este tipo de actividades. Nos parece un ejemplo que aquí se hayan expresado distintas opiniones de la izquierda, incluso con diferentes propuestas electorales. Nosotros hemos tenido una experiencia similar y muy provechosa en Mar del Plata hace pocos días, con candidatos de otras agrupaciones. Voy a hacer unas reflexiones basándome en lo que hemos desarrollado en la Liga Socialista de Mar del Plata, que es un grupo, un partido, que tiene más o menos cinco años de antigüedad, formamos parte de ese disperso núcleo de agrupaciones de izquierda. La realidad que vivimos actualmente, se refleja en Mar del Plata de manera angustiosa. Es la segunda ciudad en cuanto a tasa de desocupación en todo el país, subsiste gracias a los servicios, fundamentalmente el instrumental de turismo en verano; está casi desmantelada la estructura primaria y secundaria, principalmente la industria del pescado, la de la construcción, textiles, recientemente una oleada de despidos en el sector de comercio. En este caso afortunadamente, algunos compañeros entre los cuales están militantes de nuestra organización, han desarrollado una tarea de base muy importante que permitió la reincorporación de varios de ellos. Nosotros vemos primero una gran ofensiva de la burguesía en los últimos 20 años. De extraordinario deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores, de retrocesos, como lo ve cualquier trabajador del país. Vemos también algunas manifestaciones de resistencia, todavia minoritarias y aisladas, o focalizadas. Creemos fundamental que se prepare la juventud -veo a muchos jóvenes aquí presentes- para tener una relación directa, cotidiana con la base de los trabajadores, con los que sufren, y de esa manera formarse como militantes y saber realmente dónde están parados cuando necesitan tener una determinada táctica, estudiar muchisimo para saber que hacer y estar en un 70% en contacto con los trabajadores. Nosotros hemos tenido experiencias importantes en Mar del Plata, uno de nuestros trabajos más valiosos es en docentes. Allí integramos una agrupación no partidaria, no queremos que lo sea. Esto lo decimos en serio, no aplicamos doble discurso. Por eso se desarrolló como la principal agrupación de oposición en Mar del Plata. Y todos los candidatos a delegados salieron elegidos, justamente porque tienen una base de autoridad personal en el trabajo cotidiano. La tercera pata de este trabajo es la tarea frentista. Hemos hecho innumerables esfuerzos, no vamos a utilizar los ríos de tinta ni las grandes parrafadas sobre la necesidad frentista, sino que la aplicamos en concreto. Sólo unos ejemplos: la tarea en docentes, los actos del 1° de mayo, 24 de marzo, Kosovo, con otras corrientes. El trabajo en los barrios, en la universidad, mercantiles, desocupados. Muchas iniciativas, algunas de las cuales se concretaron y las que se concretaron pudieron revertir la ofensiva, eso es lo importante. Nosotros creemos que en general la izquierda, y asumimos nuestra pertenencia histórica, se ha equivocado muchísimo: en caracterizaciones, en intervenciones sindicales, y en el terreno electoral en un 90%. La patronal, y sus partidos, mucho menos. No podemos darnos el lujo de equivocarnos tanto porque la ofensiva de la burguesía nos esta llevando a la barbarie y necesitamos revertir eso, abandonando el doble discurso: decir una cosa y aplicar otra, proclamar lo que no se hace. Creemos que no existe ningun argumento real contra la posibilidad de la realización de un frente electoral, creemos que son minucias. Se debe abandonar esa actitud hosca o de mirar mal a militantes de otras corrientes, un infantilismo absoluto y muy nocivo. En Mar del Plata, desde el mes de febrero, hicimos una propuesta de frente electoral, combinada con las propuestas frentistas cotidianas. En realidad los frentes de izquierda son mucho más fáciles de constituir de lo que habitualmente se dice. Mucho más complicado, tortuoso y desmoralizante, es hacer lo habitual: es decir, proclamar una actitud frentista y después 15 días antes, cada uno forma su propia lista. Es una de las causas de que el trabajador común no se vuelque a este tipo de partidos. La izquierda, a la que apoyamos, va a tener, lamentablemente, una votación ultra minoritaria y marginal en estas elecciones. No podría ser de otra manera. Por eso mismo en situaciones como ésta se torna indispensable haber formado un frente electoral: por la ofensiva capitalista, por la dispersión, por las nuevas camadas juveniles que necesitan, para acercarse, un canal unitario. Proclamarlo no sirve para nada, hay que tener la intención de hacerlo. Construirlo y afirmarlo en la tarea cotidiana. Obviamente si vamos separados en estudiantil y en gremios, y vamos juntos en una elección, la gente va a decir que estamos totalmente locos, y tiene razón. Entonces, construirlo con tiempo, pero construirlo en serio, ponernos de acuerdo sobre tres o cuatro puntos: la lucha contra el ajuste, la delimitación de las corrientes capitalistas y de la burocracia sindical, con eso alcanza y sobra. Después, formar comités promotores de esa unidad, obviamente barrer con la maniobra de tratar de imponer las propias candidaturas de mi partido a la de otros, con todo tipo de argucias, y la izquierda argentina no sabe el techo de votos que tiene, porque nunca constituyó un frente como corresponde. O ustedes piensan que porque una persona hable última en un acto, o que tenga el primer candidato, va a ser el partido milagrosamente elegido por los trabajadores. ¡Tonterías! Vamos a seguir trabajando en cada uno de los frentes, impulsando la tarea unitaria. No porque sea una necesidad de nuestro partido ni de tal o cual cúpula, sino porque es una necesidad de los trabajadores: se viene un mayor ajuste, los trabajadores pueden explosivamente salir a resistir pero no encuentran un canal atractivo en lo político En ese sentido nosotros apoyamos la propuesta de llamar a votar, por una cuestión fundamental, ética, principista, a los distintos partidos de izquierda. No por una cuestión artificial, "bueno, logramos algo novedoso, llamamos a votar a los tres partidos", no. Sino porque es también una manifestación de la necesidad del frentismo. En Mar del Plata lanzamos la idea de una coordinadora contra el ajuste y la planteamos entre los distintos activistas partidarios o independientes. Nosotros vamos a seguir trabajando en ese sentido. Por último queremos rescatar la tarea que venimos realizando con los compañeros de la LSR. Hemos avanzado en una serie de acuerdos que parten de una caracterización común, existen distintos trabajos frentistas, y una posicion común, entre otras cosas, con respecto a las elecciones. No nos unen coincidencias unánimes ni programas kilométricos, simplemente una base de confianza política y, fundamentalmente, la necesidad de construir organizaciones obreras y socialistas en común. Estamos en una senda de grandes coincidencias, en camino a la posible unificación organizativa Compañeros, no podemos desperdiciar más posibilidades. Hago un llamado a cambiar el rumbo, así lograremos ver una pequeña luz en el camino que, si tenemos suerte, nos llevará a la sociedad socialista que todos anhelamos. Gracias compañeros y felicitaciones por este acto.