La derecha xenófoba levanta cabeza
Las últimas elecciones parlamentarias de Austria convirtieron al Partido de la Libertad, encabezado por Joerg Haider, en la segunda fuerza política del país con 26,91%, superando en 415 votos al Partido del Pueblo Austríaco (conservadores) que hace 13 años gobierna en coalición con la socialdemocracia. A su vez, en Suiza, fue el Partido del Pueblo Suizo (o Unión Democrática del Centro) liderado por Christoph Blocher, el que siguió a la Socialdemocracia con una diferencia del 0,4%. También en Dinamarca un sondeo reveló que la ultraderecha xenófoba llega al 14 %, el doble que en las elecciones de marzo de 1998. Este panorama tiene que ver con que la socialdemocracia se propuso como buena administradora de un capitalismo en crisis, llevando adelante medidas que le enajenan la confianza de las masas con que ganó. Y la crisis económica mundial, con el nivel de desocupación y la lluvia de inmigrantes hambrientos de Europa del Este a partir de la reimplantación capitalista, sumadas a los miles de hambrientos de la cercana Africa del Norte y a la decepción con los partidos tradicionales y el hundimiento de la Europa de posguerra, confluyeron para hacer crecer los puntos para la derecha xenófoba. En una Europa gobernada mayoritariamente por la socialdemocracia, después de haberse agotado la derecha thatcheriana, es preocupante el crecimiento de la derecha racista, máxime cuando no se produce en forma simultánea al de una extrema izquierda poderosa. Es necesario que los revolucionarios tengan la más amplia política de unidad de acción, incluyendo naturalmente a los obreros socialdemócratas y a todo joven y/o demócrata, para aplastar juntos en las calles a las bandas de forajidos xenófobos, antes de que el monstruo cobre dimensiones incontrolables.