MST (en Izquierda Unida)
En la elección del 24/10 se expresó en distintas variante el voto útil o voto castigo que favoreció a la Alianza contra el PJ. Aunque no hay diferencias sustanciales entre ambos proyectos, hubo un claro voto de repudio al menemismo. Los medios masivos destacaron la dispersión e inexistencia de hecho de la izquierda. Pero pese a la gran polarización, las diversas listas del sector sumaron casi 600.000 votos. Si como propuso IU nos hubiésemos presentados unidos, se hubiera logrado un impacto político, fortaleciendo la pelea contra los partidos patronales e incluso obteniendo legisladores. Con los resultados en mano, es preciso reflexionar sobre los distintos proyectos que levantó la izquierda, al servicio de avanzar en la unidad y no desaprovechar nuevas oportunidades. Un proyecto claro fue el del PO. En su balance electoral, los compañeros se autocritican de heber errado sus pronósticos. Pero no balancean críticamente su política opuesta a la unidad, hecho decisivo para el fracaso de su proyecto. El PO se negó siquiera a reunirse para escuchar las propuestas de IU, se autoproclamó la alternativa y pronosticó que sacaría un 5% de los votos. Además, aplicaron esa política divisionista descalificando con epítetos y mentiras a las otras corrientes y dirigentes de izquierda. No conocemos aún el balance del Frente de la Resistencia. Si bien en un principio los compañeros participaron de discusiones para explorar las vías de unidad, luego, lamentablemente, también la rechazaron. Jorge Reyna reiteró constantemente que no es de izquierda, definiéndola como ciencia ficción y criticando los planteos de IU por clasistas. Impulsaron una política de derecha, de unidad con sectores patronales. Incluso recibieron el apoyo de Seindeldín, genocida a quien aún no han repudiado. Con esta política, sus resultados fueron bastantes magros. También hubo dirigentes y organizaciones de izquierda que llamaron a votar en blanco o no votar (ambas variantes fueron menores que en anteriores comicios). Esa política fue errada porque no sirvió para construir una alternativa por la positiva. En el el caso del PCR/PTP y el Perro Santillán, dirigente de la CCC, su llamado a votar en blanco o no votar les era funcional a su línea de unidad con sectores del PJ y la Alianza en los sindicatos y el movimiento estudiantil. Otro fue el resultado de IU, uno de cuyos ejes centrales de campaña fue responder a la necesidad de unir a la izquierda.
Algunas reflexiones Las críticas y diferencias no implican que la unidad sea imposible. La experiencia del MST y el PC demuestra que se puede lograr unidad, en base a un programa común, así existan divergencias profundas y estratégicas entre ambos partidos. Por eso queremos seguir el debate y reiterar nuestro llamado unitario. En la Capital Federal, los votos de la izquierda sumaron más de 100.000 (superando el 7%). Las próximas elecciones a la legislatura abren una gran oportunidad, si somos capaces de superar la división. Hay bases programáticas comunes que permitirían armar una lista unitaria. Y el orden de las candidaturas no puede ser un obstáculo, ya que existen los resultados obtenidos por distintas fuerzas el 24/10. Entre los luchadores obreros y juveniles hay un sentimiento generalizado en favor de la unidad de la izquierda. Es necesario abrir el debate del balance electoral, discutir colectivamente y avanzar en poner en pie una alternativa más fuerte. Hace falta unidad para coordinar el enfrentamiento al ajuste que aplicará el nuevo gobierno de la Alianza con la complicidad del PJ en su pacto de gobernabilidad. Hace falta unidad de la izquierda para enfrentar en los sindicatos a las direcciones burocráticas y lo mismo en el movimiento estudiantil. Hace falta unidad contra los preparativos represivos de los RuckaufRico y para seguir movilizando por cárcel a los genocidas, ahora con el tema del pedido de extradición de casi cien represores. El MST como integrante de Izquierda Unida, convoca a dirigentes del PO, Frente de la Resistencia, PCR/PTP y todas las corrientes de izquierda a cambiar de actitud y levantar una alternativa unitaria para enfrentar al modelo de ajuste e impunidad de la Alianza y el PJ.
PTS Opina JOSE MONTES(*)
¿Un nuevo Pacto de Olivos?
1 Un simple análisis de lo que arrojó la aritmética electoral del pasado domingo anticipa que, probablemente, el PJ y la Alianza deban apelar a una nueva versión del reaccionario Pacto de Olivos o a un gobierno de unidad nacional para aplicar, contra la mayoría nacional que ansía terminar con la desocupación y la pobreza, la política brutal del Consejo Empresario Argentino y el FMI, el verdadero poder detrás del trono. Así el resultado electoral significa una distorsión de la realidad. Por debajo de ello subyace el hecho que los trabajadores y el pueblo argentino terminaron optando por el cambio en orden o porel mal menor, porque la dirigencia sindical les cerró el camino, una vez más, a las luchas como la de los estatales de Corrientes o de Tucumán, que buscaban, y buscan, decidir realmente sobre su propio destino. 2 Fueron los cutralcazos, el levantamiento de los desocupados de Jujuy y los paros generales del 96 y 97 los que, realmente, dejaron en crisis terminal al menemismo. Así como también fueron esas grandes acciones de los trabajadores las que bajaron a los ministros de la hiperdesocupación, Cavallo y Figueroa, hoy rehabilitados por la democracia para ricos con nuevas bancas en el Parlamento. Pero el que tenga la tentación centoizquierdista de analizar que la avalancha de votos para la Alianza y para el PJ impugna la lucha de clases en el próximo período se olvidó de que aquellos acontecimientos estuvieron precedidos por el enorme triunfo electoral de Menem en el 95. 3 Desde aquellas elecciones presidenciales la izquierda duplicó sus votos. A pesar de ello, ninguno de nosotros fue capaz de capitalizar y dar expresión política a los esfuerzos de los trabajadores y el pueblo por dar su propia salida a la crisis capitalista. Nosotros lo intentamos proponiendo que la izquierda ponga sus personerías al servicio de candidatos de las organizaciones obreras combativas. Pero tampoco esto puede ser visto desde la óptica meramente electoral: sólo un ingenuo o un cínico puede sostener que los trabajadores aceptarán mansamente el ataque que preparan. En ese terreno las ilusiones electorales se desvanecerán. Llamamos a los miles de trabajadores y estudiantes combativos que votaron por la izquierda clasista, y que serán partícipes de nuevas y grandes luchas, a construir una fuerte izquierda de los trabajadores, como lo propagandizamos desde el PTS. Una izquierda que, como parte de la clase obrera, pelee para que las próximas e inevitables luchas tengan una perspectivas de victoria.
* Obrero delegado de base del Astillero Río Santiago, dirigente nacional del PTS -Partido de los Trabajadores por el Socialismo.
LA IZQUIERDA Y LAS ELECCIONES DEL 24 DE OCTUBRE
escribe Pablo Rieznik (PO)
1. El resultado de las elecciones del 24 de octubre debe abordarse a la luz del proceso político abierto por las contradicciones del régimen menemista, cuya descomposición lo convirtió en anácronico respecto de la propia clase explotadora. La variante derechista del centroizquierda se fue estructurando en los últimos años como una alternativa de la burguesía para desviar la atención de las masas de sus reclamos más sentidos y dar una salida a los límites insalvables del gobierno de Menem. El caballito de batalla de esta salida fue, esencialmente, la lucha contra la corrupción. El verso fue alentado por las usinas ideológicas del gran capital porque es funcional al planteo de una nueva ronda de privatizaciones o de lo que se denomina reformas de segunda generación y que incluyen las obras sociales, la salud, la educación, la justicia e incluso la administración tributaria.
El Frepaso fue, desde el inicio de la década, la vanguardia político discursiva de este planteo. A este programa de moral, honestidad y justicia se remitía el verso original de que otro país es posible que unió a la mayoría de la izquierda en el 93/95 en lo que luego sería el Frente Grande y más tarde el Frepaso, ya con el comando de Bordón y finalmente la Alianza bajo la batuta del reaccionario De la Rúa. Que todo este reacomodamiento era una necesidad de la burguesía lo revela el coqueteo permanente de Beliz y Cavallo con el Frepaso, al cual no vacilaron en calificar de fuerza innovadora. El citado Cavallo fue más lejos que el propio Frepaso cuando llamó a poner en comisión a todo el Poder Judicial para garantizar el orden republicano.
2. Punto clave de este proceso político: la salida derechista de la centroizquierda progresó mediante la incondicional adhesión de las centrales sindicales opositoras CTA y MTA que, por este mismo motivo, hicieron lo imposible por abortar la tendencia a la huelga general; no digamos ya por estructurar un polo político propio de los trabajadores. La Marcha Federal, el Comité de Enlace, que incluyó además al PTP, concluyeron en la nada; la Ctera se transformó en una consultora impositiva. Hubo un esfurzo tenaz por expropiar cualquier significado propio de la resistencia de las masas y llevarla al molino de la salida derechista. La izquierda tradicional no es sino la viuda de este mismo proceso. Si no pudo prenderse en la parada, navegó políticamente en las aguas de los alados de la centroizquierda. Hasta el día de hoy el PC caracteriza a la CTA como una alternativa de los trabajadores y es en su corriente dirigente donde milita Patria Libre. Por eso rechazaron en el acto común que convocamos el 1º de mayo de 1997 la conformación de un frente político reinvidicativo de la izquierda y las direcciones sindicales en lucha que buscaban un camino propio. Nos referimos a los trabajadores del transporte, a los mecánicos, a los obreros gráficos, que no pudieron darle una fisonomía de lucha al acto y a la conformación de un comando común de los trabajadores y sus partidos por la negativa de la izquierda.
3. La izquierda, entonces, está dividida por divergencias que tienen un alcance profundo y si se trata de debatir frentes comunes hay que ponerlas en evidencia y no encubrirlas. Es que no son sólo estas divergencias las que explican la ausencia de unidad. Para que haya división es necesario, que haya un determinado abordaje de esas divergencias lo cual es otra expresión de diferencias políticas de fondo. Reiteramos: para el PO vale un frente si acuerdos y diferencias son clarificadas mediante un debate que sirva como factor de orientación para la masa que sostiene al frente. Segundo, que sobre esta base, la decisión de candidaturas en el caso de la presentación electoral sea decidida democráticamente por la base. Sería muy conveniente, ahora, abrir una discusión sobre la reciente experiencia electoral y sobre los programas para poder sacar una conclusión común respecto de los planteos que deban hacerse y de las tareas futuras en el nuevo contexto político.