TIMOR

Un cuarto de siglo de genocidio

Un cuarto de población asesinada

Desde hace un cuarto de siglo cuando Suharto invadió Timor oriental –después del genocidio de un millón de comunistas indonesios– procedió a masacrar a 200.000 timorenses para intentar ahogar en sangre la resistencia a su ocupación.

Suharto fue un pequeño Hitler de los sesenta, sólo que en vez de representar a un imperio en lucha con EE.UU., representó a un gobierno semicolonial dependiente del imperialismo mundial y pieza importante de éste durante la guerra fría.

En reconocimiento a ese rol, el genocidio desatado por el anticomunista Suharto en Indonesia y en Timor, fue olímpicamente "ignorado" por los monopolios imperialistas, que sólo se limitaron a usufructuar económicamente el "cementerio de paz" creado por Suharto y sus FF.AA. genocidas, los mismos que ayer gobernaron y hoy cogobiernan Indonesia.

Occidente conocía el genocidio nazi contra los judíos en 1942 y calló hasta 1945, hasta el fin de la guerra.

Occidente conocía el genocidio de Suharto en Indonesia desde desde 1965 y aplaudió a rabiar, hasta el punto que el golpe de Pinochet y la CIA fue precedido por pintadas en Santiago que clamaban: "remember (recuerden) Yakarta", en alusión a la masacre anticomunista de 8 años atrás en Indonesia.

Occidente conocía el horrendo genocidio que perpetró la dictadura de Suharto al ocupar Timor Oriental ante el derrumbe del imperialismo portugués en 1974/75, y colaboró con él.

Fue uno de los mayores genocidios del siglo en relación con el número de habitantes.

Ni el imperialismo mundial ni la ONU dijeron una palabra de condena. Más aún: con su silencio se hicieron cómplices de los genocidas y avalaron como a un gobierno "digno" y "normal", a esa sanguinaria tiranía.

¿Por que interviene ahora la ONU?

Occidente y Japón "descubrieron" de golpe que el viejo capataz genocida que les sirvió durante décadas tenía escondido bajo su traje la cola y los cuernos del diablo.

El imperialismo y su ministerio de colonias, la ONU, descubrieron que un genocida que hace un cuarto de siglo viene masacrando a la cuarta parte de la ocupada Timor Oriental, "no respeta los derechos humanos".

El descubrimiento es producto no sólo, ni fundamentalmente, del plebiscito en el cual los isleños se manifestaron abrumadoramente a favor de la independencia de esa parte de la isla (con la consecuente masacre desatada por los paramilitares del ejército indonesio): es producto de una escalada en la colonización imperialista en Asia. Ella se da a caballo de la crisis económica abierta en el ’97 y del proceso de revueltas populares que en Indonesia llevó a la caída del viejo tirano y a que fuera relevado por su lugarteniente civil, pero con un "hombre fuerte" uniformado detrás del trono: el Gral. Wiranto, comandante en jefe del Ejército.

Las tropas de la ONU no van a defender los derechos humanos en ninguna parte: en Timor harán lo mismo que hace unos meses en Kosovo, o antes en Bosnia, Somalia, Haití o Irak, por poner unos pocos ejemplos.

La crisis económica y la lucha y rebelión popular en Indonesia busca ser aprovechada por el imperialismo para empezar a desguazar el inmenso archipiélago del cuarto país más poblado de la Tierra.

Australia está en primera fila para realizar esa operación de saqueo "humanitario", que tiene como taparrabos el justo reclamo de los timorenses para liberarse de la bota genocida que los oprime desde hace un cuarto de siglo frente a la absoluta complacencia de los que ayer callaron y hoy pretenden aparecer como "cruzados" de los "derechos humanos".

Es justo el reclamo de independencia de Timor. Pero no puede darse de la mano de la intervención imperialista de la ONU sino como parte de la lucha revolucionaria del pueblo indonesio contra la dictadura, y de la lucha revolucionaria antimperialista y anticapitalista en el archipiélago.

La ocupación de Timor por las tropas australianas no llevará a la real independencia de los timorenses sino que los conducirá a otro vasallaje (el australiano), a la vez que refuerza a los bandidos capitalistas civiles y militares (genocidas) que gobiernan Indonesia dándoles un pretexto "nacionalista".

Por más confusos que hoy aparezcan los hechos, los enemigos y los aliados, la clave es que el pueblo de Timor tiene el mismo enemigo que la población de las demás islas: la tiranía capitalista de Habibi-Wiranto y el conjunto del imperialismo mundial que lo ha venido sosteniendo; y que si resuelve deshacerse de él en el futuro, sólo será para tirarlo a la basura, como a un limón al que exprimió hasta su última gota y al que necesita reemplazar para mantener intactos sus intereses en el gigante isleño.

Fuera la ONU de Timor

El pueblo armado debe aplastar a los paramilitares indonesios

Independencia de Timor

Abajo la dictadura de Habibie-Wiranto

Por una revolución antimperialista y anticapitalista

Por la Federación Socialista de los pueblos de Indonesia y de la región, que expulse al imperialismo, barra al capitalismo y respete el derecho pleno a la autodeterminación nacional, el derecho a lengua y tradiciones culturales de todos los pueblos y etnias de las islas.

J. G.

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