Por la unidad de la izquierda socialista

CONTRA LOS CAPITALISTAS

Impunidad. Ese es el común denominador que atraviesa el país. Es la impunidad de los cuerpos de elite en Ramallo. Es la impunidad del crimen de Cabezas, de Carrasco, de Bonino, de Bulacio. Es la impunidad de los que volaron Río Tercero para esconder un contrabando de armas. Es la impunidad de los genocidas y de los que volaron la Amia y la embajada de Israel. Es la impunidad de Lapa con sus 64 víctimas. Es la impunidad de Edesur ante la muerte del pibe del Huergo. Es la impunidad de los “niños bien” que salen a matar en cuatro ruedas. Es la impunidad del poder, del estado y de todas sus instituciones. Es la impunidad del paraíso de la ganancia, del mercado desregulado y de las privatizaciones. Es, en síntesis, la impunidad del capitalismo, de los capitalistas y de sus representantes en el poder. Es la expresión argentina de la impunidad de un sistema económico-social en crisis, que se derrama como una lava devastadora sobre todo el planeta. En él, Estados Unidos busca erigirse como gendarme mundial bombardeando unilateralmente, como en Irak, destruyendo pueblos enteros como en Yugoslavia e interviniendo militarmente en Colombia para preparar un salto en su dominio sobre toda Latinoamérica, para lo que quiere instalar también bases en Salta y Misiones. De los 190 millones de niños que habitan la América latina, 90 millones viven en la pobreza. 455.000 mueren antes de cumplir 5 años a causa de enfermedades curables.

En ese contexto es que vamos a las elecciones del 24 de octubre. Y todo promete agravarse aún más, “el día después”. La recesión vino para quedarse; se anuncia un shok fiscal de $ 5.000 millones en el presupuesto para el 2000; se asegura una racionalización masiva de los empleados públicos provinciales; las jubilaciones no se moverán de los $ 150; se eliminan los planes Trabajar y se acrecentó en $ 900 millones el compromiso de pagos por deuda externa. El bolsillo de los trabajadores deberá proveer, además, los fondos para efectivar las retroactividades por $ 4.000 millones que la Corte Suprema autorizó para el personal retirado de las fuerzas armadas.

Los representantes políticos del gran capital (PJ, Alianza, Acción por la República) tienen profundo acuerdo en los temas de fondo (incluyendo su relación con el FMI) y casi no apelan a la demagogia preelectoral, porque simplemente no les creería nadie. La dupla Duhalde-Ruckauf dejó de prometer más balas (después de dispararlas ampliamente en Ramallo) para pasar a buscar “concertación”. La dupla aliancista dejará correr la impunidad del menemismo, a cambio de “gobernabilidad” si logra ganar en un país con el Senado, la Corte Suprema y la mayoría de las provincias controladas por el PJ. Cavallo, ya célebre por su “plan”, amenaza con otro. La dirigencia sindical en su conjunto, muestra su ocaso, ya en la integración directa al mundo empresario y la entrega completa de toda conquista; ya en la esterilidad de un sindicalismo estatizado y burocrático, absolutamente inútil para cualquier reclamo obrero. La quiebra de la UOM es todo un símbolo.

Los límites de la tragedia, están dados por la capacidad de resistencia de los explotados. Latinoamérica se sacude convulsionada por protestas sociales, desde México hasta la Argentina. La quiebra de los estados provinciales que empujó a la lucha de los trabajadores en Corrientes y Tucumán, estará en el orden del día después del 24. Y como ya se avizoró en estos últimos meses, la pelea será dura, larga y de enfrentamiento a una más que segura represión. El reclamo más elemental exige –y exigirá cada vez más– de la lucha más contundente; por lo que es vital impedir que su efectividad se diluya en la atomización y la desorganización, tanto en lo reivindicativo como en lo político.

Nunca fue tan abismal la brecha abierta entre la resistencia de los explotados, y un mínimo atisbo de representatividad política de esa resistencia. Las organizaciones que se denominan a sí mismas de izquierda, obreras, socialistas, anticapitalistas, revolucionarias, se multiplican en infinidad de minúsculos fragmentos cada vez más vacíos de militancia, y no constituyen de por sí un polo de atracción para los intereses de la clase que da origen a su existencia. Estos elementos no son ajenos al desánimo y el desconcierto políticos de amplios sectores de masas ante las próximas elecciones. Sobre ellos opera también el sistema empujando hacia su canalización en el votoblanquismo (que impulsa por ejemplo el PTP) o el llamado movimiento “501”, independientemente de las intenciones de muchos que simplemente quieren manifestar su rechazo y descontento con las trampas de la democracia burguesa. Pero éste es un régimen político que sabe contabilizar en su favor el voto blanco, el no voto o el voto nulo, que diluyen en una misma bolsa las intenciones contestatarias y la mera apatía. No olvidemos que la “democracia más poderosa del planeta” (EE.UU.) se asienta sobre el voto de sólo la mitad del padrón.

La LSR y la LS vienen sosteniendo que es imperiosa la necesidad de articular un tipo de organización que unifique y potencie la fuerza de los explotados para la lucha cotidiana, y de un movimiento político que así la exprese. Hemos trabajado sistemáticamente (mediante cartas, entrevistas, reuniones) desde hace dos años, con llamamientos y propuestas prácticas de asambleas para unir la fuerza de la militancia de la izquierda socialista. En torno de las elecciones, nos dirigimos a todas las organizaciones de la izquierda con una carta de fecha 23 de junio. Aun ante el hecho de que se presentasen en listas separadas, propusimos la realización de un acto unitario de todos los candidatos de la izquierda anticapitalista, que demostrase que más allá de los votos, nos une el interés común de dar batalla al enemigo de clase. Nada de esto tendrá representación el próximo 24. Es una tarea que queda planteada para trabajar por ella, día tras día, después del 24 de octubre. La crisis capitalista, por fuerte que sea, tiene salida si no se le opone una pelea organizada en un sentido revolucionario. Por más fuertes que puedan ser las luchas, o multitudinarias explosiones espontáneas (como fue hace ya años el santiagueñazo), sus logros serán tan efímeros como el fuego de los neumáticos en un cruce de esquinas. Es imprescindible transformar la fuerza de los explotados en organización anticapitalista, antimperialista y antiburocrática, unificando en un movimiento común a todos quienes comparten esa definición (agrupamientos de izquierda, luchadores populares, militancia independiente), y batallando por una salida revolucionaria como única alternativa realista ante la catástrofe que ofrece el capitalismo.

La LSR y la LS entienden que es prioritario que en el próximo evento electoral, se manifieste también en el voto el repudio a la barbarie capitalista. Por eso llamamos a votar por los candidatos de las listas de Izquierda Unida (IU), Partido Obrero (PO) y Partido de los Trabajadores por el Socialismo (PTS), combinando el voto a todas ellas mediante el corte de boletas. Expresamos así, al mismo tiempo, nuestro rechazo ante la obstinada y estéril persistencia en la división de la izquierda anticapitalista. Convocamos a todos quienes rechacen el explotador orden social existente, a votar el 24 por las listas del PTS, PO e IU y a trabajar por la conformación de un amplio y participativo movimiento de bases, anticapitalista, antimperialista y antiburocrático, independiente de las patronales, de su estado y de sus agentes, que se arraigue en los barrios, las empresas, los colegios y facultades, para la defensa cotidiana de las más elementales conquistas, y prepararnos para conquistar una sociedad libre de toda cadena. Al servicio de estos objetivos, realizamos un acto el día 16 de octubre.

LIGA SOCIALISTA REVOLUCIONARIA y LIGA SOCIALISTA (MAR DEL PLATA)



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