AGOSTO CALIENTE Un Régimen en el Tobogán
lLa clave de la situación política se encuentra en la combinación de una explosiva situación económica (expresada en el estallido de sus eslabones más débiles: las economías provinciales), con un salto en la resistencia de los trabajadores del interior, en el tramo final de un gobierno cuya decadencia y descomposición afecta al conjunto del régimen que construyó en una década. Si bien los trabajadores siguen a la defensiva, resisten con fuerza en el interior y en sectores de servicios en Buenos Aires; pero carecen en lo fundamental de expresión y esperanzas políticas. La dispersión de la izquierda ayuda a esto.
lEl escenario es una campaña electoral donde los principales candidatos están más preocupados por recibir la bendición del FMI y las patronales, que por lograr el voto de los ciudadanos. Ciudadanos nada entusiastas ante el espectáculo que ofrece un peculiar bipartidismo que sólo puede distinguirse porque uno está en el gobierno sufriendo un enorme desgaste y el otro no_ pero defiende lo fundamental del actual gobierno, añadiendo una pizca de ética. Todo puede saltar por los aires, sobre todo si se corta la bicicleta de endeudamiento febril en que está empeñado Menen, en su intento de no terminar igual o peor que Alfonsín en el 89, destino que amenaza a sus amigos gobernadores Bussi y Estabillo (Tucumán y Tierra del Fuego). Los trabajadores y los revolucionarios llegamos mal a esta antesala de explosiones sociales y políticas, y de avance a saltos de la ofensiva capitalista en todos los terrenos. Prevalecen la desorganización, la falta de ideas, la autoproclamación vacua o la indiferencia igualmente inútil. Nada de esto será fácil de revertir, pero es una cuestión de vida o muerte luchar por superarlo.
lLa recesión campea a pleno. En el primer semestre la caída del PBI prevista en 1,5% trepó al 4% y se estima que terminará el año con una caída de no menos de 4,2%. La producción industrial cayó el 12,4% en el primer semestre y la desocupación sigue creciendo, tanto que la UIA analiza que aunque la economía creciera un 5% entre el 2000 y el 2004 lo que es poco probable, la desocupación se mantendría en el 15%. La deuda externa se duplicó pese a que se hayan vendido todos los activos del país, y ronda los 200.000 millones. Los últimos préstamos que está tomando el menemismo llegaron al 16% de interés para los externos y al 12% para los internos, en un país con recesión y con inflación inferior a cero. Las joyas de la abuela se terminaron. La devaluación en Brasil cortó el emparche que significaba la brasildependencia. El mercado internacional de capitales es volátil y nervioso, máxime con las previsibles subas en las tasas de interés de la Reserva Federal yanqui. Cualquier movimiento especulativo de los grandes capitales provocaría una caída de la estantería que haría añorar los últimos tramos del gobierno de Alfonsín. Sus consecuencias serían aún peores que la fuga de US$ 40.000 millones de reservas que se produjo en Brasil cuando el capital internacional jugó para la devaluación del Real, cuestión no terminada aún en ese país.
lEl gobierno está viviendo sus convulsiones finales y derrama su cúmulo de crisis sobre el conjunto de instituciones del régimen político democrático burgués, mediante el cual el capital disfraza su implacable dictadura. Recibió un rotundo ¡No! como respuesta a su solicitud de ingreso a la OTAN. El Mercosur se está desplomando. Brasil se niega a seguir discutiendo con este gobierno porque prefiere esperar y hacerlo con el próximo. El impuesto automotor suspendido hasta después de las elecciones por la protesta de los camioneros; el recorte del presupuesto universitario, suspendido por la protesta de los estudiantes; el financiamiento a prepo frente a la protesta de algunas provincias que colapsaron en su capacidad de pago, como Corrientes, o como pretenden Tucumán y Tierra del Fuego (que vienen peleando la punta), son algunos ejemplos del andar errático del gobierno. El parlamento sólo logró votar la ley-cerrojo de convertibilidad fiscal, que compromete el accionar del próximo gobierno sea quien sea frente a la catástrofe anunciada. En Corrientes, cayeron el gobernador, el vice y el intendente; en Tucumán cayó el intendente y el genocida Bussi espera su turno, al igual que Estabillo en Tierra del Fuego. La caída de Arslanian ha tirado a la basura dos años de reformas de la Bonaerense, y vuelve la policía brava de Klodczick y Vitelli, involucrada en el atentado contra la AMIA, el negocio de la droga, el asesinato de Cabezas y mil ilícitos más. El caso Carrasco, la explosión de Río Tercero y el contrabando de armas a Ecuador y Croacia, siguen desatando efectos que parecen balazos que zumban cada vez más cerca de la frente de Balza, de su segundo, el general Miná, jefe de Inteligencia del Ejército, y de varios ministros, presentes y pasados. Si algo faltaba, hasta los peritos del FBI descartaron de plano las explicaciones oficiales. Cada vez más perlas se agregan al collar enhebrado en estos años. Algunos jueces están presos, y casi todos bajo sospecha. Está ampliamente demostrada la participación del juez federal Brusa en sesiones de tortura. La venalidad de la Suprema Corte está fuera de discusión. Su más reciente favor al capital, ha sido fallar en favor de Edesur en la causa por la muerte del pibe del Huergo. Y para no dejar sin darle un gusto a Menem, aceptaron su apelación en contra del fallo que absolvía a Verbitsky y otros periodistas y falló a favor de pagar 4.000 millones que reclamaron los militares en retiro. Interpol apresó después de varios años a Trusso, el banquero del Episcopado argentino, que se encargó del vaciamiento del Banco de Crédito Provincial, dando préstamos a falsos clientes, cuyos nombres sacó simplemente de la guía telefónica y en orden alfabético. Al banquero que no logran encontrar es a Raúl Monetta, el que vació el Banco de Mendoza y a quien los corrillos señalan como testaferro de Menem_ Según denuncias, está escondido en sus casas y estancias.
lDe Tucumán a Neuquén, y de allí a Tierra del Fuego, se multiplica la resistencia. Los médicos de Buenos Aires pelean por la defensa del Larcade contra la matoneada privatizadora de Aldo Rico. Los residentes porteños le reclaman a De la Rúa la categorización. Los telefónicos luchan contra los despidos. Todos son parte de la misma pelea. Pero se sigue dando atomizada y dispersa, cuando no con un carácter mediático y no de lucha real como fue la jornada de la CTA el 6 de julio pasado.
lLa izquierda encara las elecciones de octubre de la misma forma en que lo ha venido haciendo con las provinciales, y también con la intervención en las luchas: dividida en mil pedazos. Con lo que sólo logra que la golpeen toda junta, tanto antes de las elecciones, por su irrelevancia, como una vez contados los votos, que no hacen más que confirmarla con un rotundo 0,_ para cada uno de los grupos. Los agrupamientos más importantes, han venido rechazando toda propuesta de unidad sobre la base de un acuerdo mínimo programático, y de un protagonismo real de la militancia (mayoritariamente no partidista). Algunos persistieron en la autoproclamación; otros, en una prescindencia anarquizante y/o posmoderna. Tampoco ha prosperado un avance práctico en el reagrupamiento del socialismo internacionalista, para seguir impulsando con más fuerza la unidad del conjunto de la militancia socialista, lo que permitiría ampliar, cualitativa y cuantitativamente, su presencia e incidencia en la realidad. Seguir peleando en esa dirección, es una necesidad objetiva antes, durante y, sobre todo, después del 24 de octubre.
lEn lo inmediato, es de extrema importancia encarar una campaña antimperialista unitaria de rechazo a la intervención yanqui en Colombia. Igualmente, hay que participar con todo en las luchas que vaya produciendo tanto el derrumbe capitalista como el gubernamental. Con o sin candidatos, hay que intervenir de lleno en la campaña electoral, para redoblar la denuncia anticapitalista, antimperialista y antiburocrática; desnudar las trampas y limitaciones de la democracia burguesa, y fortalecer la pelea por el reagrupamiento de las corrientes anticapitalistas y del socialismo revolucionario