PANAMA Estados Unidos Renueva su Dominio

El 7 de septiembre de 1977, el presidente estadounidense James Carter y el general Torrijos, de Panamá, firmaron un acuerdo que llevaría sus dos apellidos “Carter-Torrijos”. Ese acuerdo prevé, para el 31 de diciembre de 1999, tanto la transferencia a Panamá de la soberanía sobre la vía navegable del canal como el retiro gradual de las bases militares estadounidenses instaladas en su “zona de protección”. ¿Cómo va a tratar de resolver este problema el imperialismo yanqui, máxime teniendo en cuenta la situación que se vive en Colombia y la política que ellos se dan hacia ese conflicto? Como repetirían casi un siglo después con Kosovo, y a través de una rebelión “espontánea” custodiada por los buques de Theodore Roosevelt, los yanquis convirtieron una provincia colombiana en un “estado independiente”. Así, el 4 de noviembre de 1903 nació uno de los grandes inventos yanquis: Panamá. Dos semanas después, el tratado Hay-Brunau-Varilla le concedía a Estados Unidos la utilización perpetua de un canal todavía sin excavar, así como la soberanía sobre las tierras en los márgenes del canal y sobre el canal mismo. El general Torrijos llegó al poder en 1968 a través de un golpe de Estado, como parte de una imponente movilización antimperialista, de carácter fundamentalmente estudiantil, en 1964. En aquel momento, los yanquis pusieron en acción a sus soldados, y los enfrentamientos dejaron varios centenares de muertos. Pero el sentimiento antimperialista no disminuyó sino todo lo contrario. Por eso, al llegar al poder, Torrijos contaba con un gran apoyo popular. Eran tiempos marcados por la influencia de la revolución cubana en América latina, y del coronel Nasser, que había nacionalizado el canal de Suez. Un importante movimiento nacionalista-militarista atravesaba toda América latina. Su máxima expresión fue el golpe de Velazco Alvarado en Perú en 1968. Es bajo esta impronta que se firma el acuerdo “Carter-Torrijos” en 1977. Tres elementos fundamentales caracterizan a Panamá. Es un canal de tránsito de enorme importancia; es una base militar posicionada estratégicamente; y es uno de lo más importantes centros de lavado del dinero del narco de toda América (que está en manos norteamericanas, en su mayor parte). Con el pretexto de proteger la vía navegable, Estados Unidos llegó a instalar más de 14 bases militares y más de 15.000 soldados. Obviamente, el objetivo real era el de proyectar desde allí su dominio militar sobre todo el continente. Esas bases, de las que era parte la Escuela de las Américas, fueron el lugar de entrenamiento y preparación para todos los golpes de estado y dictaduras latinoamericanas. En los últimos años, los yanquis comenzaron a desmontar algunas de esas bases y a mover a los soldados hacia otras zonas. Con el más que falso argumento de la lucha contra el narcotráfico, los imperialistas “lamentan” entregar las bases panameñas. En un esquema provisional, instalaron bases en Aruba y Curaçao (colonias holandesas) y en Puerto Manta en Ecuador, además de tres bases dentro del territorio colombiano y la del Alto Huallaga en Perú. No casualmente las bases que tienen y las que se proponen tener –una nueva en Honduras y otras en Venezuela y Colombia– rodearían a Colombia constituyendo una red mucho más eficaz para poder intervenir de lleno allí hoy, si lo creen conveniente, y en toda America latina donde tienen otras bases. Según fuentes del Pentágono las nuevas bases ya le están proporcionando a Estados Unidos una cobertura superior a la que tenía en Panamá. Si bien, según el derecho internacional burgués, Estados Unidos debería devolver el control del canal, aún no es caso cerrado dentro del parlamento y de las cúpulas estadounidenses, por lo que no sería extraño verlos violar una vez más sus propios pactos. Al imperialismo no le produce ningún escozor inventar países, nacionalidades o etnias, como lo demuestran Panamá, Kosovo e infinidad de lugares. Utilizó y utilizará cualquier herramienta –desde la más diplomática hasta la más sangrienta– para profundizar su dominio donde ya lo tiene o para hacerse de él, donde no.

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