GENOCIDIO EN EL KURDISTAN

Nuevamente la burguesía turca está cometiendo un genocidio. Ayer, armenios, griegos y otros. Hoy, le toca al pueblo kurdo. Hay similitudes con el pasado y hay también diferencias. Incluso las formas del estado han sido diferentes (sultanato otomano o república laica) pero el instrumento siempre ha sido el mismo: el ejército. La burguesía turca, con el generalato a la cabeza, nunca reconoció al pueblo kurdo. Desde 1923, con la instalación de la república laica de Kemal Ataturk se impuso el criterio de que sólo turcos pueden vivir en Turquía. Y en la era de la globalización y la unipolaridad, a los criterios nacionalistas-racistas se agregan los económicos estratégicos: en las provincias orientales donde viven 8 millones de kurdos hay fuentes de agua y_ pozos petroleros, además de la ruta del gas y el petróleo que viene de la cuenca del Mar Caspio (Irán, Irak) y que culmina en el puerto de Mercina, en las aguas calientes del Mediterráneo. El generalato aspira a convertirse en el gendarme de la parte norte del mundo árabe y en dominios que tuvo bajo el sultanato otomano. Los métodos de opresión y exterminio son conocidos y aplicados a otros pueblos y al propio movimiento obrero turco: las detenciones arbitrarias, las violaciones, los asesinatos, los secuestros, las desapariciones, los ataques a abogados y periodistas; en fin, todo lo que viola los derechos humanos. Para los kurdos hay más: colocación de minas e incendios de pueblos, robos sistemáticos de las manadas de animales para que no tengan alimentos, embargos de provisiones y de remedios, torturas a mujeres embarazadas, martirio a los bebés para que confiesen las madres. Claro, además de no ser turcos, los kurdos tampoco son “humanos”, y por eso están sujetos a exterminio. Los medios de comunicación masiva en Estados Unidos y Europa, tienen en su poder documentos fotográficos y filmaciones del exterminio que está sucediendo ahora. Pero_ Turquía es miembro de la OTAN y sus bases militares son estratégicas para el Tío Sam (que además tiene las suyas). Más aún, los europeos, en diciembre, le permitirán a Turquía el ingreso al Mercado Común Europeo. Por lo tanto, gozan de la impunidad para realizar genocidios que les otorga la OTAN, ¡impunidad que Saddam Hussein y Slobodán Milosevic envidiarían! Sistemáticamente, se ataca al filokurdo partido turco Hadep. Se secuestró, juzgó y condenó a muerte al líder del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), A. Ocalán. Recientemente, se detuvo (también mediante secuestro) al segundo líder político y ahora, en Alemania, al jefe del brazo armado, el ELK (Ejército de Liberación del Kurdistán). Todos los líderes europeos que “se jactan de ser defensores de los derechos humanos” (con los socialdemócratas a la cabeza) tienen en sus manos las pruebas del desarraigo y el exilio forzoso de más de 4 millones de kurdos, 3.000 aldeas quemadas, cerca de 20.000 asesinados, fotos de los servicios de seguridad exhibiendo cabezas cortadas y filmaciones de ejecuciones de guerrilleros triturados por tanques. El Partido de los Trabajadores del Kurdistán ha lanzado una campaña política internacional en defensa de los derechos humanos de su pueblo y de sus líderes presos, cuyas vidas corren serio peligro. La LSR apoya, y llama a apoyar, esa campaña. Repudia y denuncia este genocidio perpetrado por el generalato natoísta, sirviente de la burguesía turca y del imperialismo europeo y yanqui que lo sostienen.

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