UNIDAD DE LA IZQUIERDA

Una necesidad que sigue sin resolverse

Desde las páginas de Bandera Roja, la Liga Socialista Revolucionaria viene bregando por la conformación de un movimiento anticapitalista/socialista, capaz de nuclear a todos los sectores que así se reivindican y a toda la militancia independiente, que es abrumadoramente mayoritaria respecto de las organizaciones existentes. Del mismo modo, batallamos por dar una respuesta práctica al necesario reagrupamiento de las distintas fracciones (o agrupamientos) del socialismo revolucionario. En función de esos objetivos, hemos aportado innumerables propuestas prácticas y programáticas, para ponerlas al servicio de un debate destinado a dar pasos prácticos hacia su concreción. Hoy, en medio de las más generalizadas protestas en todo el país, el PJ y la Alianza siguen monopolizando el escenario político, no tanto por virtudes propias, sino por la “deserción” que significa la persistencia de la más completa atomización entre las filas de la izquierda. Esto no hace más que contribuir a debilitar la fuerza de los explotados, tanto en el terreno de la lucha de clases cotidiana, como en el combate ideológico/político ante las elecciones. Con fecha 23 de junio, enviamos una carta pública a organizaciones y personalidades de la izquierda, y participamos en múltiples reuniones en aras de avanzar hacia un bloque unitario. A dos meses de esa fecha, es un hecho que este objetivo fracasó. No obstante, creemos que se trata de una necesidad imperiosa, que trasciende ampliamente los límites de la próxima contienda electoral. Reproducimos su contenido, convencidos de que es imprescindible redoblar los esfuerzos para oponer a las distintas variantes políticas patronales, una herramienta anticapitalista, combativa, ampliamente participativa, férreamente unida en el respeto por las distintas posiciones de todos quienes se organizan para dar combate a la explotación y la opresión capitalistas.

Carta a las organizaciones y personalidades de la izquierda anticapitalista, antimperialista y antiburocrática

La Liga Socialista Revolucionaria viene realizando reiteradas propuestas (básicamente desde las páginas de Bandera Roja Nº 30, 1/12/97) con el objetivo de concretar un bloque/movimiento/frente de la izquierda anticapitalista, antiburocrática y antimperialista para intervenir en la lucha de clases cotidiana y también en las elecciones. Un nucleamiento que se asiente en múltiples comités de bases ampliamente democráticos que puedan transformar en fuerza activa a la abrumadora mayoría de compañeros ex militantes y/o nuevos luchadores, que no pertenecen ni se identifican con ninguna de las pequeñas organizaciones hoy existentes. Simultáneamente, bregábamos –y lo seguimos haciendo– por el reagrupamiento de las fuerzas y militantes que nos reivindicamos del socialismo/marxismo revolucionario.

En el período transcurrido desde entonces, no sólo no hemos abandonado estas propuestas, sino que creemos que los tiempos políticos, económicos y sociales, marcan su necesidad con mayor premura; a la vez que, cada día que pasa, está más teñida por las urgencias de la lucha electoral. En este contexto hemos observado con atención la convocatoria lanzada por el MAS desde las páginas de Solidaridad Socialista Nº 576 (17/6/99). Para aportar al fortalecimiento de un posible llamamiento común, resumimos los que, desde nuestro punto de vista, deberían ser los trazos centrales de ambas propuestas.

1. Los pilares de un posible movimiento político electoral:

1.a) Un programa base. Creemos que bajo una definición global como la expresada en el título de esta carta, ese programa básico podría incluir puntos como: contra la desocupación y la flexibilización laboral; por el seguro al desempleo; por el salario; por la salud y la educación masivas y gratuitas; contra la impunidad pasada y presente; contra la intervención de los imperialismos sobre los pueblos pobres; por la ruptura de todos los pactos económicos, políticos y militares que atan al país al imperialismo_; el problema no es sólo el modelo actual sino la sociedad capitalista misma, por lo que el bloque/movimiento/ frente se pronuncia en favor de su liquidación a manos de los trabajadores y el pueblo, y por una sociedad donde los que producen las riquezas sean sus dueños, en lugar de los parásitos capitalistas como ahora. A esto le llamamos iniciar el camino socialista. Todo candidato del acuerdo debería asumir el compromiso de defender y propagandizar esta base programática siendo, en todos los demás temas, libre de expresar su posición o la de la organización o bloque de fuerzas que integre. El criterio que proponemos es sostener puntos reivindicativos que puedan unirnos (también en la acción práctica) y dejar de lado los programas que pretenden “definirlo todo”, “cerrar todo”, en una interminable lista de puntos que se parecen más a los de fundación de un partido único. Y en la experiencia práctica, no han hecho más que revelar que no se estaba de acuerdo en casi nada.

1.b) Un mecanismo democrático mínimo para la elección de todos los candidatos. Estamos a 50 días del vencimiento de los plazos para la inscripción de alianzas electorales, por lo cual todo está teñido por una precariedad de “último momento”. No obstante, creemos que hay que hacer los máximos esfuerzos para procesar un mecanismo democrático mínimo. Para la LSR, lo correcto hubiera sido ir organizando una vasta red de comités de militantes de todos los grupos, y de los independientes que son hoy la mayoría. Pero constatamos que esto no es posible de concretar a los efectos del evento electoral. En consecuencia, creemos que, como mínimo, hay que instrumentar un proceso asambleario nacional para discutir la fórmula presidencial, y de distrito o municipio para las otras candidaturas. Se puede abrir un padrón de votantes para las asambleas, que cerraría el 30 de julio, ya que dichas asambleas deberían realizarse como máximo el 7 de agosto.

1.c) La fórmula presidencial y las candidaturas. A nuestro juicio, la mejor fórmula es la que incluya a los dirigentes más reconocidos de la izquierda hoy: Luis Zamora y Jorge Altamira. Pero, obviamente, otros opinarán distinto. Izquierda Unida puede postular a Patricia Walsh y otras fuerzas y/o compañeros, seguramente postularán a otros precandidatos. Y es muy útil y necesaria la candidatura de otros compañeros reconocidos, para expresar el espectro de posiciones existentes, las fuerzas políticas organizadas, grupos menores y compañeros independientes. Esto, a la vez, contribuiría a soldar la confianza en el bloque/movimiento, y fortalecería la campaña militante por las candidaturas del conjunto.

1.d) Comités unitarios de la izquierda. Con los candidatos electos, comenzar a impulsar comités unitarios que no sólo serán altamente idóneos para la campaña electoral sino que, más estratégicamente, podrán conquistar protagonismo social y político para la izquierda, sentando las bases para su inserción entre los explotados más allá de las elecciones.

2. Un bloque revolucionario, dentro del conjunto anterior, también es posible:

2.a) La base programática. Sobre este tema nos hemos expresado en extenso desde Bandera Roja (ver Nº 34 - 28/6/98 y Nº 37 - 4/10/98). La base está constituida para nosotros, por la concepción de que la revolución proletaria (que es imposible sin el irrumpir tumultuoso de millones) “no es la extensión y ampliación cualitativa de la democracia burguesa: es en primer lugar su negación y superación revolucionaria. El pasaje de la dictadura de una pequeña minoría de la sociedad, al poder de la mayoría de los explotados y oprimidos, constituye la dictadura del proletariado (bajo el nombre que sea). Esta implica la más amplia democracia entre los defensores de la revolución (y quienes no se alcen en armas contra ella, ni trabajen directamente con quienes lo hacen). En pocas palabras, el eje es la revolución socialista y la imposición del poder (sobre la base de la destrucción del aparato de estado capitalista), para derrotar a la contrarrevolución interna y externa, y para ayudar a extender la revolución socialista en América latina y el mundo. Estas definiciones constituyen para nosotros un mínimo común denominador, imprescindible, entre quienes nos reclamamos del socialismo revolucionario y enemigos del oportunismo, el electoralismo, y la adaptación a los pérfidos mecanismos de la democracia burguesa.

2.b) El combate práctico y no declamatorio contra el sectarismo. Un bloque que se considere de revolucionarios, debe dar muestras de combate contra las nefastas prácticas autoproclamatorias, que pretende erigir a sus autores en una especie de “porteros” de la revolución. En las actuales condiciones de crisis, confusión, dispersión y disgregación, consideramos altamente erróneo –por ejemplo– determinar a priori y “en frío”, quién es “el mejor candidato de la izquierda revolucionaria”, cerrando puertas de antemano y sin hacer los máximos esfuerzos por aglutinar a fuerzas pequeñas y dispersas, características que, desgraciadamente, se aplican a todos los agrupamientos existentes, aun pese a las obvias diferencias cuantitativas. Por decir lo menos, es reiterar en forma más grave aún, viejas prácticas sectarias que sólo se rechazan de palabra. Creemos que dentro del bloque de izquierda definido en el punto 1), las fuerzas que se reivindican revolucionarias, deben bregar por fortalecer el prestigio de su definición, partiendo de una actitud seria, por lo tanto sólidamente unitaria como anticapitalistas revolucionarios, sin desdeñar a ninguna de las organizaciones ni a la militancia independiente. Sólo si este bloque unitario no pudiera concretarse por responsabilidad de otros, habrá que resignarse a la presentación por separado, como una desgracia y no como una propuesta hecha de antemano.

2.c) La posible organización interna. Sobre la base de la realidad existente, creemos que un inicio en común (para la práctica y para el debate) puede procesarse por la vía de una especie de “federación de fracciones, grupos o partidos” (que incluya también a compañeros que no pertenecen a ninguno), que respete ciertos criterios de representación que el peso y jerarquía de los mismas les otorgue.

2.d) Impulsar propuestas comunes. Una primera expresión podría ser constituirse como bloque hacia el proceso asambleario: tanto para la elección de candidatos como para batallar por el programa revolucionario internacionalista (que expresarán los candidatos y la militancia).

2.e) Estudiar la posibilidad de una publicación común, que acompañe y facilite la tarea de aglutinar a la vanguardia, privilegiando las coincidencias al tiempo que se dedique parte de la publicación (por ejemplo un tercio de ella) para expresar distintos puntos de vista de grupos o compañeros en torno a debates sobre diversos temas. Pero desde la defensa de un objetivo común revolucionario, y de la voluntad de diálogo y debate fraterno de cara a la vanguardia y franjas de masas (así sean pequeñas).

2.f) Dirigimos estas propuestas –y estamos abiertos a debatirlas– a toda fuerza que pueda tener cierto acuerdo en estos trazos generales (sea cual sea la definición político-electoral que haya adoptado hasta hoy, mientras se mantenga en un plano de independencia respecto de cualquier fuerza burguesa). Por eso, no las remitimos limitadamente a una u otra organización según prejuicios o caracterizaciones previas. Liga Socialista Revolucionaria 23 de junio de 1999

Esta declaración ha sido enviada a: MAS, MST, PC, PO, PTS, FLS, PSA, UMS, UM, Luis Zamora, Marcelo Parrilli, y otros agrupamientos y personalidades.



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