Guillotina genocida a punto de caer
Peligra la vida de Ochalán
El 18 de abril se realizaron elecciones en Turquía bajo un brutal estado de represión al movimiento obrero y democrático turco y al pueblo kurdo.
A sólo 48 horas del escrutinio, el 20 de abril, el fiscal del tribunal de seguridad del estado turco genocida del pueblo kurdo pidió la pena de muerte para Abdullah Ochalán, el líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).
Ochalán había sido "chupado" impunemente en Kenia por los servicios de seguridad del gobierno turco, gracias a la entrega del gobierno griego su socio de la OTAN y a la colaboración de todos los servicios secretos imperialistas que operan en la región.
Además de pedir su condena a muerte, se le niega a Ochalán todo tipo de defensa.
Los tres abogados europeos que fueron a Turquía para su defensa fueron expulsados.
Pero también los abogados defensores turcos fueron objeto de una brutal paliza. Diez días antes de las elecciones parlamentarias, en la calle, a plena luz del día, en pleno centro, y a metros del Colegio de Abogados de Estambul, el presidente del Colegio (Ochaoglu) y su secretaria (Keskin) fueron injuriados como "traidores a la patria" y sujetos a una feroz golpiza con fines intimidatorios a manos de miembros de los servicios de seguridad del estado.
El militarizado estado turco sólo permite la parodia de la sustitución electoral en el gobierno. Los electores son como perros que deben elegir entre los collares que les pondrán los partidos explotadores. Pero a los perros-electores también hay que golpearlos, para que no se olviden de su condición.
"Dejar hacer" a su socio turco, es la política de todos los gobiernos de la OTAN, los mismos que se desgarran las vestiduras denunciando y bombardeando la "limpieza étnica" en Kosovo.
Por el mundo hacen circular su cínica verborragia sobre los derechos humanos, a la vez que la "democracia blindada" turca masacra al pueblo kurdo y condena a muerte a su líder.
Así como hay que detener al bárbaro militarismo imperialista en los Balcanes hay que detener al bárbaro chauvinismo turco que está masacrando, hoy, al pueblo kurdo con 40.000 soldados y blindados en las provincias deTurquía oriental y en Irak. Así como hay que pelear contra la agresión imperialista, hay que pelear contra el militarismo verdugo.
El único derecho humano y democrático hoy en Turquía, es luchar por la vida y la libertad de Ochalán como parte de la lucha más general de los trabajadores y campesinos turcos y del pueblo kurdo.
Hay que rodear de solidaridad mundial el reclamo por la libertad de Ochalán para impedir que caiga la guillotina que pende sobre su cabeza.
A. ATEN