EL CALVARIO CAPITALISTA EMPEORARA

Los cristianos realizan en semana santa una práctica que recrea, teatralizadas en las “estaciones”, las últimas horas de Cristo hasta su crucifixión y muerte. El mundo entero está recorriendo desde hace tiempo un calvario de trágicas estaciones llamadas desocupación, hambre, guerras, miseria, salarios magros, violencia cotidiana, desatención médica, educación restringida, desnutrición, deterioro de la calidad de vida, injusticia, indefensión de los pobres e impunidad de los ricos...Detrás del ruido preelectoral, la Argentina es parte de todo eso. Más precisamente es un terreno minado en todos los ámbitos, por más que hasta ahora las bombas sólo estallen sobre los más pobres. La economía está en una situación grave: viene retrocediendo en términos gruesos en todos los rubros desde hace varios trimestres. La base de las exportaciones, el campo, realizó su primer paro frente al menemismo (porque la crisis mundial le resta rentabilidad y ahoga a los más chicos) al mismo tiempo que la bolsa conoce un auge que es opuesto a las tendencias de la economía “real” y sólo se explica por movimientos especulativos de capital. Para abordar la crisis toda la burguesía antiestatista recurre al estado... Para que le financie las exportaciones, por los planes de canje de vehículos, o lo que sea, naturalmente a costa de un mayor endeudamiento externo del estado, a tasas cada vez más altas. El otro sentido que tienen los reclamos capitalistas es uniforme: barrer con toda conquista de los trabajadores. Incluso quieren la rebaja de los salarios y las jubilaciones, como hizo Fernando H. Cardoso cuando colapsó el real brasileño.

los partidos capitalistas y el estado se sobreviven como pueden a la propia atrofia de la clase y el estado que representan. Todo tiene elementos esperpénticos, empezando por el gobierno y los ministros de Interior y Justicia organizando un fraude en la interna de su partido en la capital, para ganarle “por un hocico” a otro sector del gobierno y al duhaldismo. Este ejemplo y la interminable interna del PJ –sólo equiparable a la esperanza de los pobres, que termina recién en el cajón–, son nada comparados con la comprobación de que hicieron volar Río Tercero para tratar de tapar el contrabando de armas, además de asesinar después a numerosos testigos. Por más autocríticas que haga Balza, es el mismo ejército de la dictadura ¡y sus actos aplastan a sus palabras! Y todo esto vale para todas las instituciones, el parlamento, la justicia que mira para el costado sobre todas las cuestiones (Oyarbide y el gigantesco negocio de la prostitución con su conexión policial-judicial, es un caso menor comparado con todo lo que está en juego a pesar del vergonzoso y fascitizante “código de convivencia” y decretos y leyes que, en una verdadera carrera de embolsados, corrieron el gobierno y la Alianza). l Hoy el eje de la “demonización” pasó de las prostitutas y travestis, que supuestamente afeaban el barrio, al horror de la delincuencia menor, el “satanás” de estos días (que, por supuesto, muchos sufrimos efectivamente). Crearon cuatro millones de desocupados, el poder controla la droga, destruyeron cualquier idea de progreso social y personal, quebraron el grueso de los lazos de solidaridad social y convirtieron en “héroes” a Pati o al ingeniero Santos. ¿Y pretenden que no haya delitos?: cosecharon su siembra. ¿Qué más pretenden? ¿Volver a militarizar la sociedad? Gendarmería y prefectura volcadas a la represión son sólo el horrendo aperitivo de este horrendo sistema. La pregunta es sólo retórica, más allá de que los fantasmas del pasado dificultan todavía poner los tanques de vuelta en las calles o que la Esma se transforme en una cárcel modelo y no en museo del horror. La burguesía viene tocando a degüello no porque sea fuerte sino porque está jugando al solitario después de haber comprado a las distintas fracciones burocráticas, asociándolas en distintos negocios.

Las organizaciones de los trabajadores fueron, en lo fundamental, salvo escasas y contradictorias excepciones, vaciadas de su razón de ser: defender a los trabajadores. La CGT es una central de empresarios que dice representar a los trabajadores, pero son empresarios. La CTA y el MTA tienen negocios más chicos y están atados a la Alianza y a Duhalde, lo que determina que sus intereses sean antagónicos a los de los trabajadores que dicen representar. Imaginar una respuesta de los trabajadores a la feroz ofensiva capitalista bajo la conducción de cualquiera de estos sectores es aún más absurdo que especular sobre el “misterio de la santísima trinidad” o el destino de las almas volando en el espacio.

La LSR está convencida de que no sólo es necesario e imprescindible combatir contra el malón capitalista en todos los terrenos. También cree que es posible hacerlo, y que es necesario agotar todos los esfuerzos para lograrlo (ver nota en esta misma página). El tiempo de las definiciones se acorta. La crisis capitalista mundial acorta los tiempos. La bárbara agresión de la OTAN acorta los tiempos. Los horrores económicos, sociales, políticos y represivos que se preparan a lanzar el PJ y la Alianza en el próximo período, acortan los tiempos. Por eso la iglesia avisa que hay que cambiar, antes de que todo estalle. Ante esta perspectiva, la vieja militancia de izquierda y socialista tiene sólo dos opciones: o recoge el guante y trata de incorporar a un proyecto anticapitalista y socialista a una multitud de jóvenes, o se retira por el foro y deja paso a lo nuevo. Lo único que no puede ni debe hacer es seguir discurseando para ocultar que tiene un mérito inédito: por su propia decisión, no va más.

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