Por un bloque antimperialista, anticapitalista y socialista

Realizar asambleas para unificar a la militancia independiente y a los grupos en el 30º aniversario del Cordobazo

Es una tragedia sin atenuantes que la izquierda socialista se haya demostrado incapaz de realizar una acción común bajo el simple lema de "Contra [o por la derrota de] la OTAN".

Para ello se requería una grandeza de miras respecto del enemigo de clase, que no se demostró tener, al anteponer esquemas ideológicos preexistentes a la imprescindible unidad de acción frente a la barbarie imperialista, mientras los misiles de la OTAN caen sobre Belgrado o Kosovo.

Este 1º de Mayo marca un punto límite: más bajo no se puede caer.

En el día internacional de los trabajadores, habrá diversos actos electorales, básicamente autoproclamatorios, que se antepondrán (o colocarán por encima) al mínimo llamado lanzado hace 150 años: "proletarios del mundo, uníos", que cobra hoy una dimensión que coloca sus límites entre la vida y la muerte, ante la descomunal agresión bélica imperialista.

Otras fuerzas que se reclaman socialistas, revolucionarias e internacionalistas, navegan en el mar de la duda, alejándose definitivamente del ABC del marxismo y de la lucha de clases, para naufragar en las pestilentes aguas de un posmodernismo de malos y tardíos discípulos del doctor Freud.

Somos conscientes de que el vendaval de la propaganda imperialista acerca de las supuestas bondades y supremacía de la "democracia" burguesa viene golpeando desde hace décadas sobre la cabeza de los explotados y de los sectores que pretenden ser parte de su vanguardia revolucionaria. Somos conscientes también de que de nada sirve buscar defenderse de esa andanada hiper-rreaccionaria, tratando de "hermosear" a tiranos bárbaros, nacionalistas y enemigos del comunismo, como Milosevich.

Desde esa comprensión hacemos nuestra la reflexión de Spinoza: "ni reír ni llorar, comprender".

Pero seguimos convencidos de que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, al igual que seguimos convencidos de que la violencia es la partera de la historia. Y por lo tanto, seguimos adhiriendo a la reflexión de Marx acerca de que "hasta ahora los filósofos se han dedicado a interpretar la realidad, y de lo que se trata es de transformarla".

La izquierda tocó fondo. Y ahora se abren dos alternativas: la de terminar de un hundirse en un pantano sin final, o la de pelear para salir de él.

Con miras al 1º de Mayo, la LSR le propuso al MAS y al PO y a otros grupos, la realización de asambleas, públicas y abiertas, pro-reagrupamiento de las fuerzas y la militancia de los socialistas anticapitalistas (propuesta que venimos realizando hacia el conjunto de la izquierda desde nuestro llamamiento de octubre de 1998).

Hoy, es evidente que una asamblea de estas características requiere de una primera delimitación categórica: "contra el imperialismo, por la derrota de la OTAN". Subordinado a esto, son discutibles todas las posiciones acerca de cómo se debe resolver el problema nacional en Yugoslavia y los Balcanes. Pero es muy obvio que esta solución no provendrá de un protectorado imperialista instaurado en la región.

La LSR considera que cualquier posición que parta de este punto de arranque, puede tener cabida en un bloque de las características que proponemos. Esto es al margen de que coincidamos o no con las salidas políticas en discusión que, para nosotros, debe ser la Federación Socialista Libre de los Balcanes.

En reiterados números de Bandera Roja hemos publicado nuestra posición en torno del reagrupamiento de quienes se reivindican del socialismo revolucionario. Esa propuesta parte de una plataforma básica antimperialista, anticapitalista y socialista; y se asienta sobre algunos pilares básicos:

–lucha intransigente por derrocar al capitalismo en el mundo;

–lucha intransigente por derrocar a la propia burguesía en el país;

–lucha intransigente por derrocar a sus agentes sindicales, burocráticos, pequeñoburgueses, etc.;

–lucha intransigente por agrupar al grueso de los militantes socialistas que, en su abrumadora mayoría, no pertenecen a ninguna de las organizaciones actualmente existentes.

Si alguna de ellas promoviera este proceso, no sólo estaría dando un ejemplo de antisectarismo, sino que sería, al mismo tiempo, quien marque el camino a seguir.

Insistimos, es necesario horizontalizar las decisiones, para que miles y decenas de miles puedan ser protagonistas y no observadores más o menos pasivos de una película donde las fuerzas obreras se reducen día a día por su propia obra, y abonan así el camino de una derrota definida de antemano en favor del enemigo de clase.

La LSR reitera hoy sus propuestas, al PO, al MAS, a otros grupos, a muchos compañeros y personalidades hoy independientes, para que trabajemos en común por dar un paso, en el 30º aniversario del Cordobazo, para empezar a revertir la diáspora que condena a la izquierda a la marginalidad y deja a los explotados sin expresión política.

Concretamente, ¿qué proponemos?

La realización en común –de las organizaciones, grupos e individuos que coincidamos con el sentido de esta propuesta–, de asambleas por provincia, distrito, municipio, barrio (o la unidad territorial, sindical o social que sea), con un sólo objetivo: sobre la base de un común denominador antimperialista, anticapitalista y socialista, unir organizativamente a los socialistas internacionalistas, para lo cual es imprescindible un marco democrático.

Este bloque podrá tener expresión electoral, si ello es posible.

Esto nos permitiría actuar en común, en lo que nosotros denominamos "federación de fracciones", respetando la independencia e identidad de cada uno de sus integrantes, en el objetivo de un amplio movimiento que acuerde en esa básica definición antimperialista, anticapitalista y socialista.

La experiencia de más de 15 años ha demostrado que no existe posibilidad alguna de un supuesto partido hegemónico que pueda realizar por sí mismo esa tarea. Su construcción real sólo será posible en un sentido inverso: de abajo hacia arriba.

El largo mes que resta hasta el próximo 29 de mayo, es un tiempo que debemos aprovechar en la búsqueda de criterios comunes que posibiliten que la izquierda protagonice un hecho político y sea una referencia nacional, después de una década de dispersión, atomización, automarginación y desangre de su valiosa acumulación militante l

jorge guidobono

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