El 1º de octubre enviamos por escrito a diversos partidos, agrupamientos
y personalidades de la izquierda, un “Llamamiento Para Unir a la Izquierda”
que publicamos en la tapa de la edición Nº 37 de Bandera Roja.
Con la excepción de Liga Socialista de Mar del Plata,
ninguna organización respondió por la misma vía a
nuestra propuesta, ni a favor ni en contra. El MAS nos dio una respuesta
verbal general, acerca de que era una discusión abierta en el seno
de su organización, aunque sin posibilidades de concreción
en lo inmediato.
Contradictoriamente, sí encontramos una respuesta positiva
entre muchos activistas, militantes o ex militantes, que hoy no integran
las filas de ninguna de las organizaciones existentes. Pero el silencio
de los partidos no hace más que echar baldes de agua fría,
sobre el ansia de numerosos compañeros de ver transformada en una
opción política para la clase trabajadora, a la izquierda
anticapitalista que no sólo existe, sino que cuenta con la adhesión
de decenas de miles de trabajadores, muchos de los cuales, militaron durante
años en sus filas.
Disgregación, intolerancia y confusión política
Lejos de dar pasos hacia un camino posible de unidad, el último
lapso transcurrido, vio profundizar la disgregación.
La autoproclamación, contra viento y marea, del PO como
“el partido de la clase trabajadora”, sigue arrojando cotidianamente a
valiosos compañeros de sus filas; el PTS publica la noticia de la
fractura de su núcleo fundador y el MST se disgrega perdiendo a
casi toda su camada de dirigentes de mayor tradición_
El común denominador de casi todas las fracturas –grupales
o individuales–, parece ser la imposibilidad de llevar adelante un debate
democrático y una convivencia fraterna, en el seno de las distintas
organizaciones. Por supuesto, esta necesidad de debate, implica a la vez,
sin dudas, la existencia de distintas posiciones políticas, teóricas,
de análisis, caracterizaciones y tácticas.
Sin embargo, son muchas las muestras que da la militancia nucleada
en distintos agrupamientos, de distintas maneras, de buscar un puente hacia
la independencia política de la clase trabajadora.
Creemos que una muestra de esta búsqueda son los dos encuentros
realizados (uno en Mar del Plata y otro en Quilmes) “por el partido de
los trabajadores”. Más allá de nuestra opinión respecto
de la concepción de “partido de los trabajadores” (a la que no nos
referiremos aquí, y sobre la que nos hemos expresado extensamente
en diversos números de Bandera Roja), este planteo choca con dos
problemas que van más allá de las buenas intenciones de los
convocantes y de las corrientes que participaron en los encuentros.
En primer lugar, no se trata de un proceso genuino de la realidad
sindical, sino que parte de la iniciativa de militantes de la izquierda.
En segundo lugar (y como subproducto de lo anterior), se transformó
inexorablemente en una especie de foro al que se acercan diversas corrientes
para repetir las mismas posturas que expresan en sus respectivas publicaciones.
Al no tomar en cuenta un dato de la realidad, el de la actual dispersión
de las fuerzas de la izquierda, la propuesta de “partido” así planteada
“cierra” –aun sin quererlo– puertas a la unidad y abre un verdadero monólogo
entre diversas propuestas, igualmente “cerradas”, lo que sólo empuja
a nuevas frustraciones a quienes intentan una militancia antipatronal independiente.
Demos un paso posible y realista
Mientras la izquierda naufraga en la dispersión y la confusión,
la realidad sigue su curso. Las masas siguen soportando la ofensiva capitalista,
sin que se le presente la menor opción de una mínima coordinación
efectiva de propaganda y acción política antipatronal.
El PJ y la Alianza siguen jugando su disputa por el poder, sin
el menor riesgo de que los trabajadores abandonen sus filas hacia una opción
de independencia de clase.
Esta disputa tendrá un primer hito electoral en la provincia
de Córdoba (uno de los cuatro distritos más importantes
del país) el 20 de diciembre, y no se ha dado el más mínimo
paso para salirle al cruce a las variantes patronales. Una decena de elecciones
provinciales precederán a las elecciones nacionales de octubre del
’99.
Mientras la izquierda siga desperdiciando valiosos esfuerzos,
cada uno por su lado, encerrada entre las cuatro paredes de locales cada
vez más pequeños, la burguesía actúa y libra
su batalla por la cabeza de las masas, libre de todo obstáculo.
Un común denominador anticapitalista, y una coordinación
que respete la independencia política de cada fracción de
la izquierda sobre la base del respeto a los compromisos asumidos en común
y a la representatividad de cada nucleamiento, no sólo es posible
sino imprescindible si decimos querer mantener en alto la bandera de la
causa obrera por la liquidación de toda explotación y opresión.
Esta es una tarea urgente. Ya se ha perdido demasiado tiempo,
y la realidad no espera. Las nuevas frustraciones hacia las que es conducida
la clase trabajadora, nos tendrán como parte responsable si no somos
capaces de dar una respuesta.
La Liga Socialista Revolucionaria viene realizando una serie de propuestas
tendientes a avanzar en el reagrupamiento de las fuerzas del socialismo
revolucionario, en los planos nacional e internacional. Desde la propuesta
que lanzamos en diciembre de 1997, en oportunidad de la Conferencia realizada
por la UIT, pasando por el acto conjunto que realizamos con el Movimiento
al Socialismo el último 1º de Mayo, hasta los proyectos para
una plataforma común que aportamos desde Bandera Roja Nº 34,
no se ha avanzado un solo paso práctico tendiente a la concreción
de ese objetivo.
El pronunciamiento “por el reagrupamiento de los revolucionarios”
lanzado por el MAS en edición especial de Solidaridad Socialista
el 17 de junio, tuvo un importante impacto y generó expectativas,
ya que respondía sin dudas a una necesidad objetiva. Pero los seis
meses transcurridos, sin que esta declaración pasase de las palabras
para materializarse en hechos concretos, hacen que una justa propuesta
se diluya como una gota de agua en la arena.
Por supuesto, somos respetuosos de los tiempos de cada organización
política, pero el reloj de la historia no acostumbra respetar el
tiempo de los revolucionarios. En su transcurso, la creciente atomización
del marxismo revolucionario, no hace más que abonar el único
camino al que –en el mejor de los casos– empuja la dispersión: el
que lleva a la casa. Y el camino hacia la casa es, ni más ni menos,
el mismo que otorga una descomunal ventaja subjetiva al enemigo de clase.
Desde la LSR seguimos bregando por el reagrupamiento, en el camino
de la recomposición de una fuerza internacional revolucionaria capaz
de actuar como una especie de “federación de fracciones”, que articule
un mínimo programa de acción común y un debate teórico-político
fraterno y democrático entre las fuerzas que reivindican la necesidad
de enterrar revolucionariamente el poder capitalista en el planeta.
(L. R.)
El sábado 21 de noviembre se realizó un acto conmemorando
la revolución rusa, convocado por los compañeros que integran
el Comité Coordinador por el Partido Revlucionario (Lucha Socialista;
Partido de los Trabajadores de Santa Fe-GOP; Convergencia Socialista) y
dirigentes de la LIT(CI).
La Liga Socialista Revolucionaria envió un saludo, que
expresaba:
“A 81 años de la monumental epopeya protagonizada por las masas
explotadas y su vanguardia consciente organizada en partido revolucionario,
la LSR no vacila en afirmar la plena vigencia de sus principales lecciones.
Lejos de quienes sucumben ante la propaganda capitalista-imperialista,
acerca de la inviabilidad del socialismo, o de la falta de potencialidad
revolucionaria de la clase obrera que se abría agotado en la experiencia
de Octubre, la LSR sostiene que las condiciones materiales del mundo de
hoy, reafirman con extremo vigor la posibilidad y la necesidad de dar la
pelea por acabar con la explotación capitalista, como forma de abrir
paso a una sociedad de hombres libres de toda cadena a escala planetaria.
La creciente urbanización, la masiva extensión
de las relaciones asalariadas y una superabundancia absolutamente desconocida
en toda la historia de la humanidad, chocan frontalmente con las múltiples
catástrofes que se derrumban sobre millones de explotados, como
consecuencia exclusiva de la apropiación capitalista del producto
social.
Sólo será posible acabar con ella revolucionariamente.
Al mismo tiempo, somos conscientes de la extrema dispersión
y atomización de las fuerzas del socialismo revolucionario, que
debilita enormemente la pelea por la construcción del partido bolchevique
hoy.
Por eso insistimos en nuestra propuesta de reagrupamiento del
socialismo revolucionario, a escala nacional e internacional, estableciendo
una coordinación o federación de fracciones que, al tiempo
que respete la identidad política de cada sector, impulse en común
las campañas internacionales anticapitalistas que puedan acordarse,
desarrolle un fraterno intercambio de información y posibilite un
debate democrático de los grandes problemas que afectan a la clase
obrera y al movimiento revolucionario.
Coherentes con esto, les manifestamos desde ya nuestro apoyo
a la difusión de las distintas campañas solidarias que ustedes
impulsan y compartamos, y los invitamos a que coordinemos una agenda
de debates que permitan el conocimiento mutuo tanto de nuestras respectivas
posiciones como de nuestra militancia. Rusia hoy, y las lecciones de Octubre,
pueden ser tema de un primer encuentro, dada su extrema importancia para
quienes nos reclamamos del marxismo revolucionario.
¡Viva la lucha por la revolución socialista internacional!
Estimados compañeros:
Luego de la inauguración de La Casa del Pueblo todavía
estamos ordenando el uso y planificación de actividades que vamos
a tener, ya que como saben no es una casa estrictamente de uso partidario.
Por ejemplo el 5 del próximo mes el Mas realiza un plenario regional
con compañeros de Buenos Aires. Junto a otros partidos planificamos
desde allí el repudio a la conferencia de la OEA sobre antiterrorismo,
y la contraconferencia a realizarse en Mar del Plata.
Por lo demás es nuestra disposición retomar o avanzar
sobre lo que Uds. plantean de la unidad de la izquierda y el llamamiento
específico de BR nº 37.
Estaría la posibilidad dentro de ese rumbo, de realizar
en La Casa del Pueblo ese Encuentro o Asamblea de orden regional o bonaerense,
o inclusive en el verano abarcar lo nacional. Es una idea general, porque
no sabemos bien los últimos pasos en concreto que han dado en este
sentido. Nos hemos puesto en contacto con algunos grupos u organizaciones.
Tenemos previsto que algún compañero realice un
viaje y nos pongamos en contacto.
Finalmente, la presencia de ustedes acá fue muy importante
y ya entregamos lo recaudado a la gente del Banco Mayo a nombre de las
dos organizaciones.
Sin otro particular, saludamos a todos los compañeros.
Como parte de la prioritaria preocupación por avanzar en el reagrupamiento
de los revolucionarios, la LSR ha estado presente, en carácter de
observadora, en dos reuniones realizadas por el Movimiento al Socialismo
a efectos de discutir diversos materiales publicados en su revista Debates.
De los textos y de las exposiciones orales, surgen múltiples
temas de interés e importancia, que actúan a la vez como
acicate para la elaboración política, y no es ajeno a ello
el material que publicamos como suplemento de esta edición de Bandera
Roja.
Por la multiplicidad de temas que, según expresa Debates,
se encuentran en discusión en el seno del MAS, creemos que sería
de gran utilidad organizar una agenda de discusión entre la militancia
de las organizaciones dispuestas a llevarla adelante, acordados previamente,
con temarios delimitados que permitan clarificar posiciones, y avanzar
sobre las coincidencias. Al mismo tiempo, deslindar las cuestiones que
hacen a balances históricos, incluyendo las que atañen a
un pasado común que pueden –y deben– abordarse respetando la diversidad
actual, así quizás ésa no sea la prioridad hoy.
Desde la LSR seguimos convencidos de que es un prejuicio impuesto
por el stalinismo, el que los revolucionarios deban primero ponerse de
acuerdo sobre todas las cuestiones, antes de articular un paso en común.
Saludamos la iniciativa del MAS de hacer públicas las
distintas posiciones que se hallan en debate en su seno, y reiteramos nuestra
disposición a intercambiar nuestros puntos de vista en encuentros
de nuestra respectiva militancia organizados en común, con previa
publicación de las posiciones en debate.