Treinta años y un día en las aulas
Memoria de elefante, 1
Jordi Vidal Reynés
Palma de Mallorca
Dedicado a todos los que me habéis aguantado en clase o en un
claustro.
In memoriam Josep Font i Trias, Javier Teixeira, Doña Marita
, Don Pau Llabrés, Sr. Pons, Sr. Sintes, Sr. Mestre, Sr. Marroig, Sr. Colom,
Sr. Galmés, Sr. Bonet, Jaime Arrom, Catalina Coll. Y a mi propio
padre, que siempre me dejó estudiar lo que quise, y que no supo
nunca ni a qué colegio iba ni qué curso hacía, aunque
jamás reconoció que la profesión de maestro fuese
la más dura. Para él, lo más duro era ser dentista
de cocodrilos.
Nuestro 1 de enero es el 1 de septiembre.
Prof. W. J. Shutz
Introducción
Cuando yo era pequeño todos bebíamos agua del grifo,
todos menos mi padre, que bebía agua de Binifaldó. Tuve que
terminar una carrera para descubrir qué era eso de Binifaldó.
En cambio supe de Viriato y me aprendí afluentes del Ebro que todavía
no he visto nunca. Y padecí lo que ahora se llamaría una
inmersión lingüística. Castellana, por supuesto. ¿Dónde
estaban entonces aquellos que ahora predican lo del bilingüismo e
identifican inmersión con persecución de Derechos Humanos?
Yo, que viví engañado durante años, pensaba que el
mallorquín sólo lo hablaban las mujeres.
Y como todo el mundo sabe, yo lo apunto y lo archivo todo. Pero
hace poco me ocurrió una desgracia: me robaron del coche un maletín
con mi diario y los triángulos de emergencia, así que he
decidido repasar mis andanzas en escuelas, colegios, institutos y universidades
antes de que se me olvide.
I. El CIDE
“Cerdos Importados del Extranjero”. Me cansé de oír
este chiste durante años. La verdad es que CIDE significaba nada
más y nada menos que “Centro Internacional de Educación”
. Este colegio privado está situado en Son Cigala, una finca que
fue de mi bisabuelo. Mi madre me lo repetía una y otra vez: hijo
mío, esto que ves fue un día de mi abuelo. El director del
CIDE era don Guillermo Estarellas, un meteorólogo que mi padre conocía
del aeropuerto. Cada día nos ofrecía una charla en su emisora
privada que acababa con un Padrenuestro.
Empecé en el CIDE allá por el año 1970, y llegamos
a ir seis hermanos: los Vidal, toda una institución. No me acuerdo
de las señoritas que tuve en párvulos, pero sí de
algunas anécdotas: el parvulario era mixto, nos lavaban la cara
con una esponja y un día me hice pis mientras rezábamos.
No me riñeron, pero me pusieron unos pantalones “de niño
pobre”, pensé yo. En esa época vivíamos en Son Santjoan
y nos llevaban en furgoneta. Era mediopensionista y creo que el sábado
por la mañana también había colegio. Para mí,
Palma era la Rambla, donde vivían mis tías. Luego nos trasladamos
a las Avenidas, perro incluido, y empecé la EGB. Para ello tenía
que coger cada día el autobús cuatro veces. Todo el mundo
me llamaba “Vidal”, y la broma más extendida era la de llamarme
“Zumos Vida”.
Durante esos años se estilaron los libros de texto acompañados
de las famosas “Fichas de enseñanza individualizada”. Aprendimos
a leer con la cartilla y con libros de lectura como el “Senda” y el “Mundo
Nuevo”. Los de sociales se llamaban “La vida del hombre” y “Cosmos”. Todo
se lo repartían Anaya y Santillana.
El curso 1971-72 hice 1º de EGB (o elemental). Todos éramos chicos y el maestro de 1º A era el señor Pons, que todavía veo de vez en cuando y que pintaba muy bien. Me puso un 10 de nota. Hace poco me enseñó en su casa su obra pictórica y me regaló un cuadro suyo. También me obsequió con un libro que escribió que se titula “Los niños de la Estación”.
1972-73, 2º de EGB. Mi grupo, 2º C, tuvo a Joaquín Vidal, pariente lejano y paisano de mi padre, y que mi madre recomendó a Estarellas. Hoy en día ejerce en su pueblo natal, Caniles (Granada), y además ha sido concejal. Era un auténtico “barbudo”.
1973-74, 3º de EGB. Tuvimos al señor Manresa, del que no recuerdo casi nada, sólo que fue el primero que me explicó lo que era un partido político. Con él vivimos la Revolución de los Claveles en Portugal. Ese año aprendí a nadar en Son Hugo. Nada más llegar nos prometieron un monitor. Yo me preguntaba para qué nos iban a dar un tomo de enciclopedia. Luego descubrí que un monitor era alguien que te enseñaba algo. También hice la Primera Comunión. Fui a Catequesis a Sant Miquel, y luego esperaba a mi madre en casa de una tía mía. Me abría la criada y ella se iba. Entonces me quedaba solo y me invadía el terror, ya que era un piso antiguo y enorme. Luego mi madre me venía a buscar y yo le enseñaba mis dibujos: vista de Jerusalén, resurrección de Lázaro, la corona de espinas, etc.
1974-75, 4º de EGB. Como hablaba
mucho en clase me separaron de mis amigos y me pasaron a 4º B. Entonces
tuve al severo señor Llodrá, creo que felanitxer y buen dibujante.
Nos obligó a escribir ya siempre con boli.
Otros profesores de esa época fueron el de Religión,
don Joan Trias, que tenía un gran acento francés; de Gimnasia,
el señor Puig, que había jugado en el Mallorca, y las señoritas
de Inglés y Francés, de las que ya no recuerdo su nombre.
Y cada año coincidía el primer día de clase
con el santo de mi tía Dolores. Ese día comenzaba el invierno.
Mis aficiones: jugar con madelmans, leer tebeos de superhéores
Marvel y coleccionar lo que fuera; por ejemplo, matrículas extranjeras.
Siempre llevaba papel y boli para apuntarlas, y si no tenía con
qué escribir, las memorizaba. Luego en casa las clasificaba: D (Alemania),
F (Francia); CH (Suiza), etc. Normalmente aprovechaba las tres horas de
digestión que nos obligaban a hacer cuando comíamos en la
playa. Gracias a las monedas y los sellos aprendí el nombre de todos
los países y sus divisas. Con las chapas me organizaba así:
refrescos de cola (¿quién no se acuerda del “Kascol”?), limonadas,
naranjadas, cervezas y aguas. Otra de mis pasiones era copiar banderas:
Afganistán, Albania, Alemania Occidental, Alemania Oriental, Andorra,
etc. Para ello me paseaba con mi Informatodo, que era una especie de anuario
en blanco y negro.
II. La Graduada
En septiembre de 1975 mis padres me matricularon en el Colegio
Nacional Gabriel Alzamora López , más conocido como “La Graduada”
. El cambio fue brusco, y ahí viene el drama de la clase media:
en el CIDE yo era pobre entre ricos, y en el Gabriel Alzamora era rico
entre pobres. El idioma era el mismo pero con un matiz peculiar: de un
castellano “estandar” que hablábamos todos en el CIDE pasé
a oír dialectos verdaderos, en especial andaluz. Juro que en mi
primer recreo en la Graduada no me enteré de nada. La sociolingüística
me golpeó cuando un maestro que tuve sólo un día y
de forma provisional nos dejó bien claro que se llamaba “Pere”,
y no “Pedro”. Hasta se lo conté a mi madre, que se horrorizó
de que tuviéramos que aprender a pronunciar algo tan complicado
como la “e” neutra tónica. Ese profesor que me abrió los
ojos (y las orejas) era nada más y nada menos que Pere Ríos.
Noté, además otros cambios, como aquel día finales
de agosto que iba a Galerías Preciados a mirar los libros de texto.
En un estante, San Cayetano; en otro, San Francisco; en otro, Madre Alberta.
Ahí estaban, al alcance de la mano. Y yo le preguntaba a la cajera,
¿no tienen los libros de la Graduada? Y claro, ni sabía de
qué le hablaba. Y es que me pasaba todo el verano esperando “los
libros”, eso que ahora quieren regalar comprando detergente. También
cambié de aficiones: me pasé al Lego y a las maquetas de
aviones.
El director de la Graduada era don Bernardo Sintes (†), que era
de los verdaderos, de pata negra, vamos. Le faltaba un ojo y mi madre,
fuera a la misa que fuera, se lo encontraba, y me decía: “he vuelto
a ver al director en misa”.
El curso 1975-76 hice 5º de EGB, un curso mixto, por primera
vez en mi vida. La señorita se llamaba Catalina Tomás, y
cuando nos dictó el horario se preocupó de los cinco minutos
de rezo a primera hora. También solía escribir una frase
ejemplar en la pizarra, tipo “Jesús quiso nacer pobre”. Su debilidad
era castigarnos haciéndonos copiar 500 veces “Debo respetar y obedecer
a la señorita”. Para enseñárselo a mi padre me inventé
una trola: era un ejercicio de ortografía, y mi padre me contestó:
¡tonto, esto es un castigo!
Ese año tuve muy buenas notas, y creo que era el número
uno de la clase. A destacar el luto por la muerte de Franco y los días
que no hubo colegio por eso. Otro bombazo fue la tele en color. En clase
fardabas si habías visto Heidi en colores. Yo decía: si algún
día tenemos televisión en color, miraré hasta “Reflexión”,
que era un programa religioso que emitían antes del cierre. Por
fin llegó la Elbe, que duró hasta que Matas (sí, el
actual ministro) nos vendió una Sony ya en los años ochenta.
Y mi padre nos decía: a ver si alguien le ve el “Trinitrón”
a la tele...
1976-77, 6º de EGB.
Ese año empezamos la Segunda Etapa y nos dividieron en A, B o
C según nuestras capacidades. Yo fui a 6º A. Me entusiasmó
tener profesores para cada asignatura. He aquí la lista:
-Lengua Castellana: doña Marita. Marita Forteza-Méndez
(†), una muy buena profesional, la primera que nos dijo que el español
se llamaba en realidad castellano. Me he enterado hace muy poco que ya
ha fallecido. Me castigó varias veces sin estuche, pero en esa época
los padres siempre daban la razón a los maestros. Un día
me rompió un trabajo sobre el portugués que ahora sería
de sobresaliente. Se trataba de una cara que aprovechaba el perfil de la
Península y que tenía patas. Lo calificó de “churro”
y lo tiró a la papelera.
-Inglés: Don Rodrigo. Muy severo. Ya me sacó de
clase el primer día y me llegó a tener de rodillas.
-Matemáticas y Ciencias Naturales: Doña Catalina,
de la que ya he hablado en 5º.
-Sociales: el señor Pons, don Josep Maria Pons (†), muy
buena persona, pero al pobre le hacíamos de todo. Fue el primero
que nos habló de una historia de Mallorca . Por desgracia nos ha
dejado, y ahora soy compañero de una hija suya.
-Gimnasia: Don Paco, del que hablaré más adelante.
-Dibujo: venía un hombrecillo que se llamaba don Fausto,
que se acercaba a la mesa y te ponía la nota en la lámina.
-Catalán: era voluntario. Nos lo daba don Pau Llabrés.
La primera palabra que escribí en catalán fue “aranya”. Y
de texto usábamos “Cavall Fort”, una revista juvenil.
En Navidad fui solo a Madrid. Iba a casa de un amigo. A la ida,
en avión militar hasta Albacete, que por mal tiempo no puede continuar.
Mi padre llama a un compañero y me lleva a su casa. Yo pido un atlas
para saber dónde estoy; luego me vienen a buscar en coche. La vuelta,
en Iberia, con una mochilita roja en el pecho. Toda una aventura para un
niño que no había salido de la isla.
1977-78: 7º de EGB
Este curso fui el delegado de clase. ¿Qué pasa?
Catalina Cirer también empezó así.
-Lengua Castellana: doña Marita, de nuevo. Ella quería
sextos, pero se encaprichó con nosotros. Nos hizo leer El Principito.
-Inglés: don Eulogio, una especie de progre con acento
gaditano.
Eulogio Díaz del Corral, pintor,
poeta y pacifista, colaborador de Llorenç Vidal,
creador del DENIP.
-Matemáticas y Ciencias Naturales: Fernando Herrero, que daba
miedo, pero la sangre nunca llegaba al río.
Ahora es profesor de instituto.
-Sociales: Francisco García Caraballo, don Paco, maestro
(Madrid, 1972), licenciado en Historia (1978) y Geografia (UIB), director
del Gabriel Alzamora (1983-1986), inspector de educación desde
1986, director del IBAP (1999-2003) , con el que todavía voy al
fútbol, aunque sea un madridista furibundo. Tenía fama de
duro, pero para mí fue determinante. Nos hablaba de política,
de sexo, y otros temas “peligrosos”. En un examen que ahora sería
de Tercero de Carrera comenté “lo impresionante” que era la “manta”
que cubría el Moisés de Miguel Angel. Él me tachó
la respuesta con un contundente “¡Qué manta ni que narices!”.
-Gimnasia y Pretecnología (Trabajos Manuales y/o Plástica):
don José Luís Cebolleda, que me castigó una vez por
cantar en clase “Dos gardenias para ti”. Otra frase suya era “¡Pérez,
si me levanto va a haber sangre!”.
-Catalán: si no me equivoco fue el señor Mestre
(†)
También hicimos teatro, pero no llegamos a actuar.
1978-79: 8º de EGB
-Lengua Castellana: doña Milagros, aunque como estuvo de baja
mucho tiempo también nos dio clase Ana Alguacil. De Milagros tenemos una anécdota fabulosa:
por aquel entonces editábamos una revista, “El Estornudo”, y Milagros
nos envió una “Carta abierta a 8ºA”, un texto muy progre y
muy “in”, de esos de profesora de Lengua. Pues bien, su letra era horrorosa
y entendimos que había firmado “Un obrero, Milagros”. El director
le llamó al orden y le preguntó si daba las clases con pico
y pala. Al final se aclaró todo. Había puesto “Un beso, Milagros”.
Doña Ana, por su parte, nos gritaba cada día su frase de
guerra: ¡Me tenéis frita!
-Inglés: don Eulogio, de nuevo. Nos descubbrió a Orwell
y su Animal Farm. Se podía hablar con él de temas esotéricos
y cosas así.
-Matemáticas y Ciencias Naturales: don Toni Sabater (†),
nuevo director del colegio. Este sí que daba miedo. Me presenté
voluntario
para cuidar del laboratorio, y es que en mi casa tenía un “Quimicefa”.
-Sociales: de nuevo don Paco, nuestro tutor. Nos dejaba quedar
en el colegio a hacer trabajos y la revista. Nosotros nos dedicábamos
a hacer gamberradas y a entrar en las aulas. Una vez nos echó una
bronca y dijo: “¿Dónde está el trabajo de los terroristas?”.
Otra vez encontró sucia su silla y a mí me sacó de
un aula a limpiársela. Era claramente la huella de mis botas.
-Gimnasia y Plástica: no me acuerdo. Quizás don
José Luis, pero no estoy seguro.
-Religión: el señor Sintes, el director, hasta
que se jubiló.
-Catalán: no hubo.
Nota media de Graduado Escolar: Sobresaliente.
Ese año empecé a jugar a hockey sobre patines,
único deporte en el que me he federado. Y el verano me lo pasé
oyendo “Medianoche”, un programa de parapsicología y OVNIS.
III. El Instituto
En el INB Ramon Llull
entré por puntos, ya que por zona no me correspondía. La
mayoría de mis compañeros de 8º se fueron al Antoni
Maura a hacer BUP. Lo de hacer FP nos sonaba entonces a barracones, casi
a delincuencia. Una buena nota de Graduado y tener una hermana matriculada
en 3º me permitió ir al Ramon Llull. Sé que mi madre
conocía a Cerdà y al señor Font, pero no creo que
tuviera que pedir enchufe. Y es que en mi casa no cabía otra cosa
que ir al Ramón Llull. Instituto equivalía a Ramón
Llull, y creo que todavía existe esa sensación (junto al
ex-femenino Joan Alcover) en el subconciente burgués palmesano.
Basta mirar el Trueque: piso zona INSTITUTOS. Todo el mundo sabe por dónde
es. En fin, que ahí donde estudiaron mi abuelo, mis tío-abuelos
(uno de ellos está retratado en la Sala de Profesores) y algún
tío, primo y hermano, ahí estudié yo el Bachillerato
Unificado Polivalente y el COU. Y no me comí un rosco.
Muchos de los profesores que tuve en el Ramon Llull eran muy
veteranos, algunos se jubilaron, otros mueriron; del resto, la mayoría
todavía continúa, y es que del Ramon Llull, aunque te digan
que no es un buen destino, nadie se mueve. Creo que el director era el
señor Cerdà, y digo creo porque no lo traté en todo
el año. Luego lo serían un tal Vicens y el señor Pla,
que venía del CIDE. De los Jefes de Estudio no supe ni lo qué
eran, no es como ahora que todo el día tienen una legión
de quejicas detrás, y siempre con la misma frase preparada: “Yo
no he sido”. Y la sala de profesores...esa la he visitado yo ahora, veinte
años más tarde. Era un verdadero santuario, con butacas y
cuadros en las paredes. Conviene insistir en que las clases eran todas
en castellano, por si alguien tenía alguna duda.
1979-80: 1º BUP
Me ubicaron en 1º E, en un grupo de Inglés y Religión.
Nuestra tutora fue Rosalina Cabello, y yo fui elegido delegado.
De Lengua española tuve a Antoni Amorós, al que
llamaban “Topolino”. Era un profesor chapado a la antigua, con un maletín
que le obligaba a caminar inclinado. Colaboró con Frances de Borja
Moll en el Diccionari Alcover . De este profesor he copiado una idea: la
de conservar un archivo de ex-alumnos. Es normal todavía leer alguna
carta suya en los periódicos, y siempre en defensa del catalán.
Su método de dar clases era leer de cabo a rabo el libro y hacer
todos los ejercicios. Nos propuso como lecturas “Duelo en el Paraiso” de
Goytisolo y los cuentos de Aldecoa. Yo me los leía saltándome
las páginas.
De Inglés, el Sr. Marroig (†), ya mayorcito por entonces. A
veces nos pasábamos con él, y siempre llegábamos tarde
a sus clases, que eran después del recreo. Veníamos del Gran
Prix, un salón de juegos recreativos.
De Dibujo tuvimos a un tal Carpio, un andaluz andalucista que vivió
muy de cerca el proceso de autonomía de su pueblo. Me envió
a suficiencia, y eso que yo soy un buen dibujante. El dibujo técnico
era lo que no me iba bien. Dejaba muy sucio el papel Guarro.
De Música, Joan Moll , pianista de primera fila e hijo de Francesc
de Borja Moll (evidentemente yo no lo sabía). Nunca valoró
que a mí me gustara la música, y seguramente de ese 1º
de BUP yo sea el único que escucha y consume música clásica,
pero, ¡ay!, no empollaba y no me aprendía de memoria las lecciones.
Y es que te tenías que aprender perlas como la fecha de nacimiento
de Monteverdi, pero no te preguntaban sí te había gustado
un aria de Orfeo. Debido a sus múltiples compromisos era normal
que viniera un sustituto. Se tratata de “el vikingo”, viola de la Orquesta
Ciutat de Palma.
De Historia, que por cierto no me gustaba nada, tuvimos a Rosalina
Cabello, una profesora de tintes conservadores, de la que se decía
que era monja. Cada día preguntaba la lección y dictaba y
dictaba. Célebre fue su dictado sobre el Cristianismo. Me calificó
un trabajo sobre la Catedral con planos y bibliografía con un “así
no se hace un trabajo”. Ahora sería expuesto en cualquier seminario
sobre la LOGSE.
De Religión, Mn. Joan Sunyer, un cura más bien progre
y abierto. La verdad es que su nivel era muy bueno. Fumaba Lola y la clase
era todo humo. Ahora es abogado.
De Matemáticas, Gaspar Mayor , un eminente, al parecer, matemático.
Le dio mucho a la estadística, y la pronunciación que hacía
de la palabra “bola” era antológica y muy recomendada para esos
que hacen la “ele bleda” en mallorquín. Y es que cada día
nos dictaba un problema parecido: “Sacamos dos bolas de una bolsa...”.
De Ciencias Naturales tuve a Javier del Hoyo, licenciado en Biología
(1973, Universidad de Valencia), pianista. Secretario del Institut d’Estudis
Baleàrics desde 1993 . Me libré, pues, del “Gangster”, uno
de los profesores de instituto más famosos que había entonces.
Javier del Hoyo era muy duro y nos tenía acojonados (frase suya).
Debías manejar un “cuadernillo” de cristalografía y no sé
qué más. Nos hizo presentar diez especies de animales, diez
vegetales y dies minerales. Con las plantas no tuve problemas: un champiñón
del super (que no me cobraron), unos hierbajos del patio de mi casa, hojas
del herbario de mi hermano...Los minerales fueron todos de la colección
de otro hermano mío. Pero yo me veía incapaz de recolectar
bichos. Al final me dejaron una colección medio podrida de insectos,
recogí cuatro conchas en la “merdera” (hoy playa de Ca’n Pere Antoni)
y mi madre me compró un paquete de paella ultracongelada Findus
con mejillón, almeja y gamba. Del Hoyo me lo hizo tirar todo a la
basura. Y aprobé por los pelos.
De Educación Física, el señor Ramis. Ya no se
llamaba Gimnasia, sino Educación Física y Deportiva. La hacíamos
separados de las niñas.
De Catalán (oficialmente 2º Idioma Moderno) tuvimos a Magdalena
Bou , que estaba embarazada. De su sustituta sólo recuerdo que nadie
hacía nada. Ahora me doy cuenta de lo mal que lo debía pasar.
Los libros que usábamos eran el de Moll y uno de lecturas mallorquinas
. Fuimos la primera generación que cursó catalán en
un instituto.
1980-81: 2º BUP
Segundo de BUP fue el curso más difícil, y llegué
a suspender tres en la segunda evaluación. Nuestra tutora (2º
D) fue Lucita Suau, de Latín. Y coincidí con la que ahora
es mi mujer, cosa que ni ella ni yo imaginamos entonces. Otra novedad fue
que me pusieron gafas, unas gafas baratas de metal.
De Literatura española, Francisca Vañó, que hoy
en día es orientadora. Aparte del temario normal nos hizo leer a
Scerbanenco y a Eduardo Mendoza.
De Latín, como ya he dicho, Lucita Suau, que decíamos
que era del Opus. Fue el único sobresaliente que tuve, y es que
me gustó mucho estudiar latín.
De Inglés, una tal Celemín, progre donde las haya, pero
que puntuaba muy bajo. Me tachó en un examen que la carne y la verdura
se podían comprar “at the supermarket”. Se ve que yo ya tenía
una visión futurista de la economía.
De Geografía tuvimos a Victoria Sancho, que estaba embarazada
y le sustituyó Jaume Jaume una temporada. Me pareció una
asignatura muy difícil, y la verdad es que me costó aprobarla.
Ahora la imparto yo y he aprobado a alguno solamente por decirme que un
avión vuela.
De Religión, Mn. Gabriel Ferrer, una eminencia, un cura que
tomaba sus notas en hebreo. Una pasada de profesor. Me envió a suficiencia,
y eso que yo era un beato. Encontrármelo en el santo de mi tía
Joana tomando helado me facilitó las cosas.
De Matemáticas tuve a Bosch, que nos mareó con límites
y derivadas. Después de suspender la segunda evaluación mi
hermano me dio repaso y pasé a tener un notable.
De Física y Química, Ricardo Canet, con el que todavía
mantengo cierta amistad gracias a la música, ya que era aficionado
al rock. Llevaba un bigote enorme y me pasé todo el curso haciéndole
caricaturas. Por culpa de Tejero tuvimos que suspender un examen. Era el
24 de febrero de 1981...
De Educación Física, el señor Plaza. Recuerdo
pocas cosas, la más importante es que me quitaba las gafas para
hacer deporte y no veía abosolutamente nada.
De EATP (que significaba Educación Artística Técnica
y Plástica, o algo así) elegí Diseño, y tuve
a la señorita Servera, que era ex-monja. Todavía no comprendo
por qué no escogí Hogar, y es que el dibujo técnico
me iba fatal: un plano de una casa en el que no se podían abrir
las puertas, un logotipo de mis apellidos que era una porquería,
etc. Lo que me quedó mejor fue un tocadiscos que era una escultura
griega con la aguja en un dedo de la mano. Se lo quedó.
De Catalán (insisto: 2º Idioma moderno) tuvimos a Elionor
Florit, que era la más guapa del Instituto. Yo por entonces apenas
balbuceaba el mallorquín, pero lo que se valoraba era combinar pronombres,
y eso se estudiaba con una tabla del “Avui 2” y ya está. Me puso
un notable. Una caricatura de sus lecciones es jugar con estructuras imposibles,
y todavía lo suelo practicar. Un ejemplo: “Porta’ns-hi’l-ho-ne”.
1981-82: 3º BUP
Letras puras. No me lo pensé dos veces. Latín y Griego.
Y Hogar, claro. Fue un curso maravilloso, sin matemáticas y sin
fórmulas. Nuestro tutor fue el de Religión, un caso curioso.
De Inglés tuvimos al señor Colom (†), “el chicle”,
porque siempre mascaba no sabemos qué. Se jubilaba ese año,
a los setenta, ya que era catedrático. Había nacido en México,
hijo de emigrantes sollerics. Estudió Filología Inglesa en
Sheffield y también se dedicó al periodismo, de hecho fue
fundador del diario Baleares y subdirector de la Almudaina y del Diario
de Mallorca . Aseguraba haber conocido en su niñez a Pancho Villa.
De Geografía e Historia, Toni Diéguez , historiador,
abogado y político valenciano. Ahora es diputado autonómico
(PSOE) y ha llegado a presidir el Parlament Balear. Nos dictó una
a una todas las cordilleras de la Península, y luego nos explicó
(muy bien por cierto) la historia de la monarquía española.
Una vez a la semana nos daba Constitución.
De Filosofía , el catedrático y ex-director Josep Font
i Trias (†), licenciado en Filosofía y en Derecho, diplomado en
Psicología y violinista, primo de mi abuelo materno. Ese año
ese jubilaba (70 años) y el pobre ya firmaba en el parte sin quitar
el plástico. Nos examinaba a la antigua, oralmente y delante de
todo el mundo. Parecía salido de “Amarcord”. Era socio honorífico
de la Societat Arqueològica Lul·liana. Su muerte me ha sorprendido
mientras redactaba esta pequeña historia de mis maestros.
De Religión volvimos a tener a Sunyer, y he de reconocer que
me porté fatal en sus clases. Y él interrumpía la
explicación y me decía “Joooordi”.
De Educación Física tuve el honor de ser alumno (por
fin) del señor Bonet (†), hombre del balonmano mallorquín,
con fama de “facha”. Nos llamaba “Pepas” si fallábamos en algún
ejercicio. Una vez se me reventó la nariz jugando a futbito. Me
fui a casa a pie y la hemorragia no cesaba. Mi madre me llevó a
Mare Nostrum y ahí mi tío me curó. A mí sólo
me preocupaba poder preparar un examen de Historia, y los apuntes se llenaron
de sangre. Ante esta situación dantesca, mi madre me volvió
a llevar a la clínica. El médico de guardia preguntó
quién me había hecho tal chapuza, y mi madre tuvo que contestar
que su hermano...Me volvieron a llenar la nariz de algodón y agua
oxigenada y me acompañó al Instituto. Al final hice el examen
y aprobé. Ahora, si a un niño le sale sangre por la nariz
los profesores de guardia van de culo, se lo llevan a un PAC y se recogen
toda clase de justificantes y papeleos. Y le eximen de hacer cualquier
control, faltaría más ¡Todo sea por su nariz!, que
algún día tendremos que pagar hasta las vendas.
De Literatura, Emilio Gené , que nos daba clase en chancletas
de goma. Ahora es crítico de teatro en la prensa local. Nos hizo
leer a Marsé y a Shakespeare.
De Latín, a Baltasar Coll , sacerdote, escritor folklorista,
experto en siurells, canónigo de la Catedral de Mallorca. Licenciado
en Filología Clásica y catedrático, excelente como
profesor, y con un gran humor, ácido, eso sí. No quería
nombres en los exámenes, quería el número. A mí
me llamaba “Vidalet”. Todavía nos saludamos en la Biblioteca March.
De Griego, al catedrático señor Galmés (†), que
se jubilaba ese año (del club de los septuagenarios). Ponía
exámenes muy fáciles. Yo no tuve sobresaliente porque decía
que me portaba mal.
De EATP escogí Hogar, y tuve que recuperar el de 2º. La
señorita Francisca Juan, proveniente de la Sección Femenina
nos dio las clases: alfarería, macramé, primeros auxilios,
etc. Mi gran ambición fue modelar un Cristo de barro, pero jamás
lo terminé.
De Literatura Catalana tuvimos a Toni Amorós, esta vez en su
salsa. Cada dos por tres nos recordaba que había trabajado con Moll
en su diccionario.
Para finalizar hablaré del viaje de estudios: fuimos a Eivissa
y me lo pasé muy bien, excepto un día que tuve fiebre. Me
cuidó una chica que ahora es enfermera. Ya debía tener vocación.
Y un día en un bar pedí un “pa amb oli”, y me dieron eso:
un pan con aceite, soso, sin aliñar. Yo quería un “pa amb
oli” de esos de madre, con tomate, aceite, sal y posiblemente jamón
serrano . No dije nada, y me lo comí.
También formamos un grupo de rock y llegamos a actuar en la
capilla del instituto.
1982-83: COU
El curso que te preparaba para ir a la universidad (o eso decían)
tuve los siguientes profesores:
De Inglés, a Lisa Kjerte (un apellido impronunciable). Era danesa,
y un día se puso a nevar y se interrumpieron las clases de una manera
espontánea. Ella alucinaba y decía: “si en Dinamarca parar
al nevar, nunca clase...”
De Filosofía, a Quetglas, que fue el único que nos dio
clase en catalán. Fue la asignatura que me pareció más
difícil, pero entraba en Selectividad y tuve que prepararla bien.
De Lengua española, a Domingo Garcias, que siempre explicaba
mirando al techo. Ahora se ha especializado en teatro moderno.
De Literatura, a Javier Teixeira (†), un auténtico bohemio que
nos habló durante todo el año de la “soledaz” de los poetas.
Fallecido en 2006, estaba casado con una prima segunda mía.
De Historia del mundo contemporáneo, de nuevo a Toni Diéguez.
De Latín tuvimos a Bernat Cifre , un auténtico coloso:
traductor, latinista, músico, crítico de Costa i Llobera.
El mejor profesor que he tenido, y el más divertido. Todavía
se le ve por la calle con su gran maletín lleno de sorpresas. Y
siempre con un poema preparado. De él copié la idea de escribir
una especie de diario de clases. Su día predilecto: los idus de
marzo.
De Historia del Arte, Pilar Romea, nuestra tutora.
Selectividad: cuando acabamos COU nos examinamos en Magisterio de Selectividad.
Había muchos nervios y muchas instrucciones. Las frase que más
se oían eran “¡No me hagan pardaladas!, ¡no copien!,
¡“escriban en las hojas que les damos”!
Las pruebas consistían en un comentario de texto y una
conferencia (primer día). El segundo día era el más
fuerte: comunes y optativas. En Lengua Castellana creo que había
que analizar una oración compuesta y en Filosofía comentar
un texto. En las optativas me tocó lo que quería: Latín
e Historia, César y el nazismo. ¿Qué más puedo
pedir? La prosa de César es la más fácil, y de los
nazis les conté alguna película. Saqué un 6 rascado
y me bastó.
En verano de 1983 empecé el Servicio Militar, que acabé
en octubre de 1984. Uno de los primeros días quisieron saber nuestro
nivel de estudios. A los que teníamos el Graduado Escolar nos dieron
un bolígrafo; a los que no les dieron un lápiz. De todas
formas en la mili es mejor hacerse el tonto. Lo típico es que algún
veterano pregunte ¿quién sabe escribir a máquina?,
uno con gafas responda, y le den una escoba
IV. La Facultad (UIB)
En esa época le llamábamos Facultad, o “Facu”. Ahora me
he fijado que los estudiantes le llaman “la uib”, pronunciado así,
uíb: “¿Subes a la uíb?”, “¿Bajas de la uíb?”
(con acento pijo). Una Facultad en la que ahora no cabe un coche, y que
te juegas la vida cada día en la carretera que te lleva hasta ella.
Yo fui a clase en autobús, y a veces en Mobilette.
Dudé hasta el último momento si hacer una filología
o Historia. Al final me decanté por esto último. Y como las
clases eran por la tarde me acostumbré a trasnochar, y me enganché
a “Polvo de estrellas”, el programa de cine de Pumares.
La Carrera de Historia pertenecía a Filosofía y Letras,
en el edificio de Letras (así, a secas), recién estrenado,
ya que unos meses antes (ahí formalicé la matrícula)
todavía estaba en Son Malferit (actual CPR). Ahora se llama Edifici
Ramon Llull, y hasta hace poco no le pusieron cartel. Yo he sabido de casos
de gente que ha confundido el edificio de Letras con el Instituto Ramon
Llull, que por cierto tampoco tenía placa. Y hablo de gente que
opositaba o se presentaba a Selectividad. Y es que tenemos el monumento
a Ramon Llull, la calle Ramon Llull, la parroquia Ramon Llull, el colegio
Ramon Llull, el equipo de fútbol Ramon Llull, el Instituto Ramon
Llull, la editorial Ramon Llull, la Cátedra Ramon Llull, l’espai
Ramon Llull, el asteroide Ramon Llull y el edificio Ramon Llull. Por si
fuera poco leo unas declaraciones del Conseller de Cultura hablando del
“proyecto aún verde de crear el Institut Ramon Llull de enseñanza
de la lengua catalan en el ámbito universitario” .
También conocí por primera vez gente que no vivía en Palma. Yo tenía una visión distorsionada de los pueblos. Me los imaginaba como en la tele: viejos con boina y todo eso. Jamás me imaginé que tuvieran institutos y teléfono. Y es que de Palma te ibas a nadar a la playa o de excursión a la montaña. Pero ir a un pueblo...¿A quién se le podía ocurrir? A mis padres no, desde luego.
Repasaré ahora la nómina de profesores de cada curso y
si tuve excel·lent (sobresaliente) de nota final:
1983-84: 1º de Geografía e Historia
Introducción a la Historia: Dr. Miquel Duran i Pastor , catedrático
de Historia y político. Se doctoró en Barcelona. Fue concejal
de Palma, diputado en Madrid (UCD), conseller pre-autonómico y presidente
del Partido Liberal en Baleares. Nos dio una especie de historia de la
historiografía y metodología de la Historia. Realicé
dos trabajos: un comentario a Cuatro visiones de la Historia Universal
de Ferrater Mora y “Los archivos de Mallorca”.
Introducción a la Geografía: Dr. Bartomeu Barceló
, catedrático de Geografía. El temario consistía en
hacer un recorrido por diferentes aspectos geográficos. La parte
física nos la dio un tal Ripoll. Trabajos: comentario a dos libros
de Asimov, Las amenazas de nuestro mundo y Vida y Tiempo; memoria de una
excursión al Norte de Mallorca; estudio topográfico del término
municipal de Palma.
Introducción a la Historia del Arte: Mercedes Gambús
, doctora en Historia del Arte y licenciada en Derecho. Me quedó
pendiente, y es que me pareció muy difícil. El año
siguiente aprobé sin dificultades. Teníamos que leer y empollar
cuatro libros. El primer año Cartas a Theo de Vicent Van Gogh; Nacidos
bajo el signo de Saturno del matrimonio Wittkower; Saber ver la arquitectura
de Zevi y El cuadro dentro del cuadro de Gállego. El segundo año,
El arte como oficio de Munari; Las academias del arte, de Pevsner; El retrato
de Francastel y la nada benévola Introducción a la arquitectura,
de Benévolo.
Estadística: hasta casi final de curso no tuvimos
profesor titular. Por el aula pasó gente como Azpiroz y Nájera.
El que nos evaluó fue Joan Mir, que ya conoceremos más adelante.
Latín: Carme Bosch, doctora en Filología Clásica
por la UB , con fama de dura. Fue la única asignatura que era por
la mañana, casi no fui a clase. Era optativa, y todo el mundo se
admiraba que la cogiera, pero ya veréis lo útil que me resultó.
Todo el año fue dedicado a Cicerón.
1984-1985: 2º de Geografía e Historia
Geografía Humana: Joana Maria Seguí , experta en nudos
y redes (en los transportes). Mi trabajo de investigación
giró en torno a la agricultura soviética. También
tuvimos que leer y comentar “Ecología y desarrollo”, de Tamames.
Historia Antigua: María Luisa Sánchez León, doctora
en Historia Antigua y licenciada en Filología Bíblica
Trilingüe (Universidad de Salamanca) .
Historia Medieval: Maria Barceló, doctora en Historia y presidenta
de la Societat Arqueològica Lul·liana . Dos trabajos: uno
sobre el Feudalismo; otro dedicado a las Cruzadas (¡Dios lo quiere!).
Arte antiguo y medieval: José Morata , “Pepín”, doctor
en Historia del Arte y experto en urbanismo. Jamás se quita las
gafas de sol, creo que es porque tiene delicada la vista. Nos hizo leer
Arte y Sociedad de Read y “La columna Trajana” de no sé quién.
Instituciones medievales (optativa): Pau Cateura , doctor en Historia.
1985-86: 3º de Geografía e Historia
Geografía de España: Lleonard Muntaner , doctor en Historia,
poeta, pintor y editor. Su especialidad son los conversos (xuetes) mallorquines.
Le hice un buen trabajo sobre la historia de la aviación en Mallorca,
del que extraje algunos artículos. Uno de ellos fue portada en “Lluc
”. Nota final: excel·lent.
Historia Moderna: Ernest Belenguer. En la actualidad ejerce en la Universitat
de Barcelona . Fue sin duda el mejor profesor que tuve en la carrera. Un
día a la semana venía un becario llamado Ubaldo Casanova,
que le ayudaba a dar la asignatura. Expuse un trabajo sobre las instituciones
políticas de la Monarquía Hispánica.
Historia Contemporánea: Sebastià Serra, doctor en Historia
y político . Ha sido diputado autonómico (PSM). En la actualidad
es concejal del Ajuntament de Palma. Mi trabajo: La Primera República
a Mallorca. Nota final: excel·lent.
Arte Moderno (ahora se llamaría cuatrimestral): Mercedes Gambús.
Lecturas: La arquitectura del Humanismo, de Tafuri; El artista y la sociedad
en el siglo XVII, de Martín González.
Arte Contemporáneo (idem): Pepín Morata. Lectura: El
Romanticismo, de Honour.
Geografía Económica (optativa): Joan Mir , economista
y político nacionalista.
Ese año me presenté a las elecciones a Consell de Departament
(Ciències històriques i Teoria de les Arts)
1986-87: 4º de Historia
El segundo Ciclo de Carrera ya te decantabas por una especialidad. En
mi caso, Historia General. Fue un año de huelgas y movidas estudiantiles.
La mayoría de penenes se quedaron fijos en la universidad
(acabaron el doctorado) y algún listillo consiguió un puesto
en el Ministerio de Educación, en el apogeo socialista de aliarse
con los jóvenes.
Historia Universal y de España durante la Alta Edad Media: Pau
Cateura.
Història dels Moviments Socials: Sebastià Serra. Presenté
un trabajo sobre radios libres, ya que yo era, por aquel entonces, locutor
de “Radiocativitat”. Fue el primero que hice con ordenador. También
tuvimos que comentar seis lecturas. Yo escogí los siguientes temas:
el ludismo, el 1 de mayo, el orbrerismo en España, los tupamaros,
el Ecologismo y la prensa marginal. Nota final: excel·lent.
Didàctica de la Història: Sebastià Serra. Trabajos:
Programació de la Història mitjançant el cinema (que
fue publicado en “El Mirall”); Programació d’un tema: la civilització
romana (6è EGB). Nota: excel·lent.
Paleografía y Diplomática: Mn. Joan Rosselló, sacerdote
y director del Archivo Diocesano . Es doctor en Filosofía y en Historia,
diplomado en Archivística y en Paleografía y Diplomática.
Ese año pedí una beca de colaboración y me la
denegaron. Al parecer mi padre "era rico".
El verano de 1987 empecé a trabajar como administrativo en Iberia. Para ello me presenté a unas pruebas de inglés y de cultura general.
1987-88: 5º de Historia
Historia de España en la Baja Edad media, Pau Cateura
Història del Regne de Mallorca, Maria Barceló.
Trabajo de Archivo: Llibre de dades i rebudes del Patrimoni Reial (Felanitx
sota el regnat de Ferran II), lleno de gráficas informatizadas en
blanco y negro, que era la gran novedad. Nota final: excel·lent.
Història Moderna de les Balears, Gonçal López
Nadal, un experto en corsarios .
Història Contemporànea de Balears, Miquel Duran.
Continué con mis investigaciones sobre la 1ª República
en Mallorca.
Teoria i Història de la Geografia, Lleonard Muntaner. Trabajo:
Exploradores y geógrafos en la Antigüedad, que lo hice exclusivamente
para poder imprimir alguna palabra en griego, que para eso tenía
un ordenador nuevo.
Y no podía olvidarme del CAP, el Curso de Adaptación Pedagógica,
que lo organiza el ICE de la Universidad y que te permite luego dar clases.
La parte teórica fue en la facultad, y consistió en conocer
a los adolescentes (Joan Jordi Muntaner) y a programar los temas (Jaume
Oliver) . La parte práctica la hice en el Ramon Llull. Mi tutor
fue (yo lo elegí), Toni Diéguez.
Me pusieron un excel·lent.
Si os ha parecido aburrida esta sección, no me extraña.
A mí la universidad me pareció algo soberanamente aburrido,
tanto las clases como el ambiente.
V. Profesor Vidal
Antes os hablaré de los cenizos: cuando entré de eventual en Iberia me dijeron: no te llamarán el año que viene; me llamaron. Al tercer año me dijeron: no te harán fijo discontínuo; me hicieron. Cuando quise ser interino me dijeron: no te darán plaza; me la dieron. Cuando quise opositar me dijeron, no aprobarás; aprobé. Cuando concursé me dijeron: no te darán plaza en Palma; me la dieron. Cuando me gustó una chica, me dijeron: no te casarás; me he casado. Esos son los cenizos.
En 1990 empecé mis labores como docente. Tras un paréntesis
de dos años en que trabajé en Iberia como administrativo
(Información, equipajes perdidos, reserva de billetes, tráfico,
etc), con la interinidad bajo el brazo, y mi Talbot Samba, recorrí
todas las islas (y todos los sistemas educativos).
Todo empezó cuando me presenté a una adjudicación
de plazas. Yo me había apuntado a Historia y a Latín (como
idónea) e iba “a mirar”. Haber hecho latín en la Carrera
me permitió ejercer por primera vez. De Sociales estaba casi imposible
y me decidí. De la emoción, al volver a mi casa me perdí
en el Polígono de Levante.
Al día siguiente pedí la excedencia en Iberia y mis compañeros
de equipajes perdidos me regalaron una maleta abandonada.
1990-91 IB Extensión Formentera
Tras soñar varias noches que escribía en una pizarra
“Rosa, rosae”, llegué a Formentera. Allí no había
instituto. Era una extensión que pertenecía al Santa Maria
de Eivissa. El primer día me levanté sobre las 5 y me presenté
a las 8 (siguiendo instrucciones) y lo encontré cerrado. Un cartel
anunciaba el inicio de las actividades a las 9. Así que esperé
una hora en un descampado.
El jefe de estudios era Santi Costa, un biólogo especializado
en aves marinas. Ese año impartí clases de Latín y
Lengua Castellana de BUP. Me pusieron de mote “Emilio Aragón”.
En Formentera tienes al hijo del carnicero, al del taxista, al
del policía, al hermano del kioskero, al del municipal, al sobrino
del zapatero, y a la novia del guardia civil. Me integré fácilmente,
y llegué a presentar un programa de música clásica
en la emisora municipal. Mi casa estaba en la Venda de la Miranda de Cala
Saona. El frío que pasé es indescriptible.
Y que decir de la barca...si hacía mal tiempo no llegaba
El País. Y biodramina a kilos. Un día me hicieron efecto
en el cine, cuando ya hacía horas que había llegado. Fui
a ver Dick Tracy y me despertó el barullo de sillas del final.
En las oposiciones (esas que aunque tuvieras un 10 no aprobabas
porque no tenías puntos de experiencia previa) me tocó el
Islam, y nunca he sabido la nota que tuve.
1991-92: IFP Sant Joan Bosco (Ciutadella)
Una vez que escalé puestos en la lista de Historia pude
escoger (es un decir) el Instituto de FP Sant Joan Bosco (hoy IES Maria
Angels Cardona) de Ciutadella, la estamental ciudad sin nombre en la bicéfala
Menorca. Cuando llegas a Ciutadella el País Vasco y sus problemas
banderiles se quedan pequeños: ahí ves la banderas de España,
de Europa, de Menorca, de Ciutadella y la de las festes de Sant Joan. Alquilé
un piso en el casco histórico, en la calle Castell Rupit.
El director del Bosco era Joan Morro, que se refería a nosotros
como “els interinus”, y el jefe de estudios era Armando Laviana. Di clases
de Sociales y de Educación para la Convivencia (sic) de REM . Mi
jefe de Departamento (Humanidades) era Assumpta Gorrias, que era concejal
y que ahora es Directora General de la Conselleria de Benestar Social.
Ese año me llamaron “Felix Navidal” y “Vidal Sasoon”.
La novedad en las oposiciones era que nos recolocaban en las
listas según la nota que tuviéramos en la encerrona. La causa
fue la presión que hicieron algunos interinos anti-interinos (caso
único en el mundo de la administración pública) que
no tuvieron paciencia de esperar su turno, como hice yo. Algunos de estos
interinos anti-interinos que habían tenido un 9 exigieron la recolocación,
pero, ¡ay!, al año siguiente les clavaron un 1 y se hundieron
en las listas. A mí me tocó opositar en Madrid (El arte griego)
y tuve un 2,5. Resultado: me pasé a interino de Música.
1992-93: Santa Eulàlia del Riu
Escogí plaza de Música en el IB Santa Eulàlia
(Eivissa). A mitad curso se le bautizó IES
Xarc (nombre del cuartón medieval). La directora era Fanny Planells
y la jefa de estudios Carmela Fernández. Fui jefe de Departamento
y miembro del Consell Escolar (la directora quería un catalanohablante).
Tuve como compañero de claustro al poeta Miquel Angel Llauger. Me
pusieron de apodo “Jordan”. Y en Carnaval me disfracé de carnicero.
Me hice unos cuchillos de cartulina y la gente me preguntaba dónde
los había comprado. También terminé el “Reciclatge
de Català”. Viví en Can Sansó, muy cerca del topónimo
más usado por ahí: [Hotel] los Loros.
La experiencia más alucinante de ese año fue grabar
un cassette entre todos que se tituló “Los profes también
cantan”. Y también conocí a un sobrino de Jaume Sisa.
Ese año decidí presentarme a dos oposiciones de
Historia: en Palma (MEC) y en Catalunya (Generalitat). Las aprobé
ambas. En Palma me tocó un tema que me sabía muy bien (La
configuración territorial de España) y en Barcelona otro
tanto (La República y la Guerra Civil). Me ayudaron (eso dice mi
madre) una estampa de Cristo (“Sequere me”) y una vela encendida en mi
casa. Renuncié, claro está, a la plaza en Catalunya y pasé
a hacer las prácticas en Palma. He de decir que opositar en Barcelona
ha sido una de mis experiencias más agradables. Cuando hize el examen
práctico expliqué mi situación (interino mallorquín
con plaza en Eivissa, otra oposición en Palma) y el presidente del
tribunal me dejó presentarme el último de todos, con la ventaja
de que ya sabía las notas de los demás candidatos. Comparado
con Madrid, que me trataron a patadas, en Barcelona todo fueron facilidades.
Tras mis experiencias opositoras escribí y grabé
una ópera-rock titulada “De interino a funcionario”.
1993-94: IES Josep Sureda i Blanes
El Instituto número 8, en Son Gotleu. Ahí me tocó.
El director, Jaume March. La jefa de estudios, Magdalena Ferrando. Mi jefe
de Departamento, el arqueólogo Víctor Guerrero, prehistoriador
y preamigo que me hizo la vida imposible.
Por fin podía dar clase de lo que quería: Geografía
en 3º de ESO, Historia en 4º e Historia del Arte en Bachillerato.
Y resultó que tras salir de alguna reunión, investigando
cómo se llegaba a la vía de cintura me la pegué. Resultado:
el Samba destrozado y papeles volando por todo. Un poco más y no
lo cuento.
Este curso coincidí con mi actual mujer, y entablé
amistad con un burgalés que alucinaba con los mallorquines: José
Manuel Marcos, con el que a final de curso grabé “Son Gotleu Story”,
sobre unos profesores que se rebelaban. Uno de sus alumnos le preguntó
un día si su coche (matrícula BU) era de Bulgaria. Debía
odiar las islas, ya que se pasaba el día diciendo que concursaría
a cualquier instituto de Eurasia. Finalmente le destinaron a las Hurdes.
Otros compañeros de Departamento fueron David Ginard y Toni Llompart.
Pero la sorpresa nos la llevamos en el concurso de traslados:
me asignaron plaza de oficio en el mismo Sureda i Blanes, de ámbito
socio-lingüístico. Por lo tanto me quedé en Son Gotleu
hasta 1998, como veremos a continuación.
1994-95: IES Josep Sureda i Blanes (año II)
Comenzó mi periplo orientador (o pakistaní)
con buenos augurios: un curso en un hotel de s’Arenal de 100 horas, donde
batí mi record de comer ensaimadas. Me tocó enseñar
Castellano, Catalán y Sociales a un grupo de Diversificación
Curricular (a partir de ahora DC), aunque el director me invitó
a dar también castellano a un tercero. Mis jefas fueron a partir
de entonces la orientadora Pilar Fitor y la profesora de ámbito
científico.
En junio me casé y celebramos una pequeña fiesta
con bailes y esas cosas.
1995-96: IES Josep Sureda i Blanes (año III)
Pasé a tener un solo grupo de DC y les di Sociales, Catalán
y Transición a la Vida Adulta y Activa. De esta última, cada
vez que preguntaba qué había de dar me contestaban lo mismo:
“les has de enseñar a hacer un currículum”, y de ahí
no salían. Yo me busqué la vida y me hice dueño de
esta asignatura con nombre tan estrambótico.
En mayo nació mi hija Carme, y a mí sólo
me preocupaba no faltar a un cursillo del CEP. La cosa se arregló
con una llamada desde la clínica.
1996-97: IES Josep Sureda i Blanes (año IV)
La novedad fue tener dos cursos de DC, pero sólo de Sociales y Transición a la Vida Adulta. No me daba para otras áreas.
1997-98: IES Josep Sureda i Blanes (año V)
Este año, a parte de los susodichos grupos de DC me hizo
ilusión impartir Primer Ciclo. Así que di clases de Geografía
a 1º de ESO. No sabéis lo que es tener a todo un grupo cantando
“Corazón Partío” todo el día. O desfilar al ritmo
de “Doraimon”, el gato cósmico.
1998-99: Liberado sindical e IES Emili Darder
A finales del curso 1997-98 me presenté voluntario para
trabajar en un sindicato. No diré cuál era, ya que la experiencia
fue agridulce. Empecé bien, en las adjudicaciones de plazas. Me
paseaba con un pin y le enseñaba a todo el mundo mis credenciales.
Llegué a tratar con cierta familiariedad al Director General, el
señor Cubero, que en vez de “fax”, decía “fá”. Luego,
en la oficina, todo cambió. Allí el deporte favorito de todo
el mundo era quitarse trabajos de encima y darle la culpa de los errores
al que estuviera más cerca. Otra cosa que me quemó fue no
tener ni silla para sentarme, y que se premiara la lentitud a la hora de
hacer algo. Si yo realizaba una instancia en 3 minutos y otro tardaba 3
horas, éste era premiado con frases como “cuánto trabaja,
vale mucho”. A mí me debieron ver débil y me aplastaron como
a una mosca. Así hasta que dije ¡basta! y me presenté
ante Cubero y le plantee mi renuncia a ser liberado sindical. Entonces
me asignaron una plaza en comisión de servicios de apoyo en el IES
Emili Darder. Tras recoger una cartita (que dejaba bien claro que ERA FUNCIONARIO)
y merendar me planté en mi nuevo destino. Era el 15 de febrero de
1999.
Lo positivo de mi estancia en el Darder: trabajar con gente muy
maja (orientadora, especialistas en Pedagogía Terapéutica,
ámbitos varios, el objetor-bibliotecario), y sobre todo tener unos
alumnos muy peculiares: un marroquí, un checheno (refugiado), un
gallego y un par de delincuentes que venían acompañados.
Lo negativo: ser vigilado constantente por algunos frustrados
que no me podían ver. Hasta entraban en clase “a ver qué
hacía”. Los hay que incluso ni participaron en la fiesta de nacimiento
de mi hija Mariona. Se quedaron sin patatilla y sin coca, allá ellos.
Del IES Emili Darder siempre recordaré a
Jaime Arrom.
Desde 1999-2000: IES s’Arenal
Por concurso de traslados conseguí plaza de Geografía
e Historia en el IES s’Arenal, un centro nuevo en el que todavía
doy clases y en el que he escalado un peldaño: ahora soy jefe de
Departamento, y tengo una silla para mí solo.
Mis últimos movimientos han sido:
-Jefe de Departamento (varios años)
-Programa Comenius “El turisme a sis regions europees” (1999-2003)
-Tutor de Prácticas del CAP (1999-2004)
-Miembro del Consell Escolar (desde 2002)
-Vocal y secretario del Tribunal n. 2 de Geografia i Història.
IES Francesc de B. Moll (2002)
-Profesor de Historia de las Baleares en xarxa (desde 2004-2005)
-Coordinador Centre Solidari (desde 2006)
Para realizar este mastodóntico esfuerzo memorístico he tenido que consultar los siguientes documentos:
- Libro de Escolaridad de Enseñanza Primaria (MEC)
- Libro de Certificación Escolar. Bachillerato (MEC)
- Boletines
- Papeletas de la Universidad
- Mi vida escolar, 13 años de existencia (manuscrito)
- Resumen de la Carrera. Geografía e Historia 1983-1988 (manuscrito)
- Autobiobibliografría (Palma, 2000)
- Recordatorio de la 1ª Comunión (Palma, 23-5-74)
Apéndice:
Relación cronológica de instrumentos de escritura en clase:
Lápiz y goma de borrar. Maquineta.
Lápiz con monumentos famosos y goma incorporada
Lápiz Staedtler Noris número 2
Bolígrafo Bic
Bolígrafo Inoxcrom
Bolígrafo y pluma Parker (regalo de 1ª Comunión)
Caja de compases y tiralíneas (idem)
Rotrings 0.2, 0.4, 0.8
Máquina de escribir Olivetti Pluma 22
Ordenador Amstrad 1512
Ordenador “no t’hi fixis” (un 486 clónico)
Ordenador Pentium Fuji
Bolígrafos Pilot
Apodos que me han puesto los alumnos (y los he descubierto):
1990-91: Emilio Aragón
1991-92: Felix Navidal y Vidal Sasoon (2º C)
1992-93: Jordan
1995-96: Macario
1997-98: Colombo (1º de ESO)
1999-2000: Austin Powers (3º), Tello (4º B)
2001-02: Loko Palermo (2º de Bachillerato A)
2003-2004 Jordi Dann-Jordi Dann
Ahora hace años que no me llaman nada.