Treinta años y un día en las aulas
Memoria de elefante, 1

          
 
 
 
 

      Jordi Vidal Reynés

      Palma de Mallorca







Mi hermana y yo el día que estrenaba maleta para ir al cole









Dedicado a todos los que me habéis aguantado en clase o en un claustro.
In memoriam Josep Font i Trias, Javier Teixeira, Doña Marita , Don Pau Llabrés, Sr. Pons, Sr. Sintes, Sr. Mestre, Sr. Marroig,  Sr. Colom,
Sr. Galmés, Sr. Bonet, Jaime Arrom, Catalina Coll. Y a mi propio padre, que siempre me dejó estudiar lo que quise, y que no supo nunca ni a qué colegio iba ni qué curso hacía, aunque jamás reconoció que la profesión de maestro fuese la más dura. Para él, lo más duro era ser dentista de cocodrilos.
 
 
 
 

      Nuestro 1 de enero es el 1 de septiembre.

        Prof. W. J. Shutz
 
 
 

Introducción

 Cuando yo era pequeño todos bebíamos agua del grifo, todos menos mi padre, que bebía agua de Binifaldó. Tuve que terminar una carrera para descubrir qué era eso de Binifaldó. En cambio supe de Viriato y me aprendí afluentes del Ebro que todavía no he visto nunca. Y padecí lo que ahora se llamaría una inmersión lingüística. Castellana, por supuesto. ¿Dónde estaban entonces aquellos que ahora predican lo del bilingüismo e identifican inmersión con persecución de Derechos Humanos? Yo, que viví engañado durante años, pensaba que el mallorquín sólo lo hablaban las mujeres.
 Y como todo el mundo sabe, yo lo apunto y lo archivo todo. Pero hace poco me ocurrió una desgracia: me robaron del coche un maletín con mi diario y los triángulos de emergencia, así que he decidido repasar mis andanzas en escuelas, colegios, institutos y universidades antes de que se me olvide.
 

I. El CIDE

 “Cerdos Importados del Extranjero”. Me cansé de oír este chiste durante años. La verdad es que CIDE significaba nada más y nada menos que “Centro Internacional de Educación” . Este colegio privado está situado en Son Cigala, una finca que fue de mi bisabuelo. Mi madre me lo repetía una y otra vez: hijo mío, esto que ves fue un día de mi abuelo. El director del CIDE era don Guillermo Estarellas, un meteorólogo que mi padre conocía del aeropuerto. Cada día nos ofrecía una charla en su emisora privada que acababa con un Padrenuestro.
Empecé en el CIDE allá por el año 1970, y llegamos a ir seis hermanos: los Vidal, toda una institución. No me acuerdo de las señoritas que tuve en párvulos, pero sí de algunas anécdotas: el parvulario era mixto, nos lavaban la cara con una esponja y un día me hice pis mientras rezábamos. No me riñeron, pero me pusieron unos pantalones “de niño pobre”, pensé yo. En esa época vivíamos en Son Santjoan y nos llevaban en furgoneta. Era mediopensionista y creo que el sábado por la mañana también había colegio. Para mí, Palma era la Rambla, donde vivían mis tías. Luego nos trasladamos a las Avenidas, perro incluido, y empecé la EGB. Para ello tenía que coger cada día el autobús cuatro veces. Todo el mundo me llamaba “Vidal”, y la broma más extendida era la de llamarme “Zumos Vida”.
Durante esos años se estilaron los libros de texto acompañados de las famosas “Fichas de enseñanza individualizada”. Aprendimos a leer con la cartilla y con libros de lectura como el “Senda” y el “Mundo Nuevo”. Los de sociales se llamaban “La vida del hombre” y “Cosmos”. Todo se lo repartían Anaya y Santillana.

 El curso 1971-72 hice 1º de EGB (o elemental). Todos éramos chicos y el maestro de 1º A era el señor Pons, que todavía veo de vez en cuando y que pintaba muy bien. Me puso un 10 de nota. Hace poco me enseñó en su casa su obra pictórica y me regaló un cuadro suyo. También me obsequió con un libro que escribió que se titula “Los niños de la Estación”.

 1972-73, 2º de EGB. Mi grupo, 2º C, tuvo a Joaquín Vidal, pariente lejano y paisano de mi padre, y que mi madre recomendó a Estarellas. Hoy en día ejerce en su pueblo natal, Caniles (Granada), y además ha sido concejal. Era un auténtico “barbudo”.

 1973-74, 3º de EGB. Tuvimos al señor Manresa, del que no recuerdo casi nada, sólo que fue el primero que me explicó lo que era un partido político. Con él vivimos la Revolución de los Claveles en Portugal. Ese año aprendí a nadar en Son Hugo. Nada más llegar nos prometieron un monitor. Yo me preguntaba para qué nos iban a dar un tomo de enciclopedia. Luego descubrí que un monitor era alguien que te enseñaba algo. También hice la Primera Comunión. Fui a Catequesis a Sant Miquel, y luego esperaba a mi madre en casa de una tía mía. Me abría la criada y ella se iba. Entonces me quedaba solo y me invadía el terror, ya que era un piso antiguo y enorme. Luego mi madre me venía a buscar y yo le enseñaba mis dibujos: vista de Jerusalén, resurrección de Lázaro, la corona de espinas, etc.

 1974-75, 4º de EGB. Como hablaba mucho en clase me separaron de mis amigos y me pasaron a 4º B. Entonces tuve al severo señor Llodrá, creo que felanitxer y buen dibujante. Nos obligó a escribir ya siempre con boli.
 Otros profesores de esa época fueron el de Religión, don Joan Trias, que tenía un gran acento francés; de Gimnasia, el señor Puig, que había jugado en el Mallorca, y las señoritas de Inglés y Francés, de las que ya no recuerdo su nombre.
 Y cada año coincidía el primer día de clase con el santo de mi tía Dolores. Ese día comenzaba el invierno.
 Mis aficiones: jugar con madelmans, leer tebeos de superhéores Marvel y coleccionar lo que fuera; por ejemplo, matrículas extranjeras. Siempre llevaba papel y boli para apuntarlas, y si no tenía con qué escribir, las memorizaba. Luego en casa las clasificaba: D (Alemania), F (Francia); CH (Suiza), etc. Normalmente aprovechaba las tres horas de digestión que nos obligaban a hacer cuando comíamos en la playa. Gracias a las monedas y los sellos aprendí el nombre de todos los países y sus divisas. Con las chapas me organizaba así: refrescos de cola (¿quién no se acuerda del “Kascol”?), limonadas, naranjadas, cervezas y aguas. Otra de mis pasiones era copiar banderas: Afganistán, Albania, Alemania Occidental, Alemania Oriental, Andorra, etc. Para ello me paseaba con mi Informatodo, que era una especie de anuario en blanco y negro.

II. La Graduada

 En septiembre de 1975 mis padres me matricularon en el Colegio Nacional Gabriel Alzamora López , más conocido como “La Graduada” . El cambio fue brusco, y ahí viene el drama de la clase media: en el CIDE yo era pobre entre ricos, y en el Gabriel Alzamora era rico entre pobres. El idioma era el mismo pero con un matiz peculiar: de un castellano “estandar” que hablábamos todos en el CIDE pasé a oír dialectos verdaderos, en especial andaluz. Juro que en mi primer recreo en la Graduada no me enteré de nada. La sociolingüística me golpeó cuando un maestro que tuve sólo un día y de forma provisional nos dejó bien claro que se llamaba “Pere”, y no “Pedro”. Hasta se lo conté a mi madre, que se horrorizó de que tuviéramos que aprender a pronunciar algo tan complicado como la “e” neutra tónica. Ese profesor que me abrió los ojos (y las orejas) era nada más y nada menos que Pere Ríos.
Noté, además otros cambios, como aquel día finales de agosto que iba a Galerías Preciados a mirar los libros de texto. En un estante, San Cayetano; en otro, San Francisco; en otro, Madre Alberta. Ahí estaban, al alcance de la mano. Y yo le preguntaba a la cajera, ¿no tienen los libros de la Graduada? Y claro, ni sabía de qué le hablaba. Y es que me pasaba todo el verano esperando “los libros”, eso que ahora quieren regalar comprando detergente. También cambié de aficiones: me pasé al Lego y a las maquetas de aviones.
 El director de la Graduada era don Bernardo Sintes (†), que era de los verdaderos, de pata negra, vamos. Le faltaba un ojo y mi madre, fuera a la misa que fuera, se lo encontraba, y me decía: “he vuelto a ver al director en misa”.

 El curso 1975-76 hice 5º de EGB, un curso mixto, por primera vez en mi vida. La señorita se llamaba Catalina Tomás, y cuando nos dictó el horario se preocupó de los cinco minutos de rezo a primera hora. También solía escribir una frase ejemplar en la pizarra, tipo “Jesús quiso nacer pobre”. Su debilidad era castigarnos haciéndonos copiar 500 veces “Debo respetar y obedecer a la señorita”. Para enseñárselo a mi padre me inventé una trola: era un ejercicio de ortografía, y mi padre me contestó: ¡tonto, esto es un castigo!
Ese año tuve muy buenas notas, y creo que era el número uno de la clase. A destacar el luto por la muerte de Franco y los días que no hubo colegio por eso. Otro bombazo fue la tele en color. En clase fardabas si habías visto Heidi en colores. Yo decía: si algún día tenemos televisión en color, miraré hasta “Reflexión”, que era un programa religioso que emitían antes del cierre. Por fin llegó la Elbe, que duró hasta que Matas (sí, el actual ministro) nos vendió una Sony ya en los años ochenta. Y mi padre nos decía: a ver si alguien le ve el “Trinitrón” a la tele...

 1976-77,  6º de EGB.

Ese año empezamos la Segunda Etapa y nos dividieron en A, B o C según nuestras capacidades. Yo fui a 6º A. Me entusiasmó tener profesores para cada asignatura. He aquí la lista:
 -Lengua Castellana: doña Marita. Marita Forteza-Méndez (†), una muy buena profesional, la primera que nos dijo que el español se llamaba en realidad castellano. Me he enterado hace muy poco que ya ha fallecido. Me castigó varias veces sin estuche, pero en esa época los padres siempre daban la razón a los maestros. Un día me rompió un trabajo sobre el portugués que ahora sería de sobresaliente. Se trataba de una cara que aprovechaba el perfil de la Península y que tenía patas. Lo calificó de “churro” y lo tiró a la papelera.
 -Inglés: Don Rodrigo. Muy severo. Ya me sacó de clase el primer día y me llegó a tener de rodillas.
 -Matemáticas y Ciencias Naturales: Doña Catalina, de la que ya he hablado en 5º.
 -Sociales: el señor Pons, don Josep Maria Pons (†), muy buena persona, pero al pobre le hacíamos de todo. Fue el primero que nos habló de una historia de Mallorca . Por desgracia nos ha dejado, y ahora soy compañero de una hija suya.
 -Gimnasia: Don Paco, del que hablaré más adelante.
 -Dibujo: venía un hombrecillo que se llamaba don Fausto, que se acercaba a la mesa y te ponía la nota en la lámina.
 -Catalán: era voluntario. Nos lo daba don Pau Llabrés. La primera palabra que escribí en catalán fue “aranya”. Y de texto usábamos “Cavall Fort”, una revista juvenil.
 En Navidad fui solo a Madrid. Iba a casa de un amigo. A la ida, en avión militar hasta Albacete, que por mal tiempo no puede continuar. Mi padre llama a un compañero y me lleva a su casa. Yo pido un atlas para saber dónde estoy; luego me vienen a buscar en coche. La vuelta, en Iberia, con una mochilita roja en el pecho. Toda una aventura para un niño que no había salido de la isla.

 1977-78: 7º de EGB

 Este curso fui el delegado de clase. ¿Qué pasa? Catalina Cirer también empezó así.
 -Lengua Castellana: doña Marita, de nuevo. Ella quería sextos, pero se encaprichó con nosotros. Nos hizo leer El Principito.
-Inglés: don Eulogio, una especie de progre con acento gaditano.  Eulogio Díaz del Corral, pintor, poeta y pacifista, colaborador de Llorenç Vidal, creador del DENIP.
 -Matemáticas y Ciencias Naturales: Fernando Herrero, que daba miedo, pero la sangre nunca llegaba al río.  Ahora es profesor de instituto.
 -Sociales: Francisco García Caraballo, don Paco, maestro (Madrid, 1972), licenciado en Historia (1978) y Geografia (UIB), director del Gabriel Alzamora (1983-1986), inspector de educación  desde 1986, director del IBAP (1999-2003) , con el que todavía voy al fútbol, aunque sea un madridista furibundo. Tenía fama de duro, pero para mí fue determinante. Nos hablaba de política, de sexo, y otros temas “peligrosos”. En un examen que ahora sería de Tercero de Carrera comenté “lo impresionante” que era la “manta” que cubría el Moisés de Miguel Angel. Él me tachó la respuesta con un contundente “¡Qué manta ni que narices!”.
 -Gimnasia y Pretecnología (Trabajos Manuales y/o Plástica): don José Luís Cebolleda, que me castigó una vez por cantar en clase “Dos gardenias para ti”. Otra frase suya era “¡Pérez, si me levanto va a haber sangre!”.
 -Catalán: si no me equivoco fue el señor Mestre (†)
 También hicimos teatro, pero no llegamos a actuar.

 1978-79: 8º de EGB

-Lengua Castellana: doña Milagros, aunque como estuvo de baja mucho tiempo también nos dio clase Ana Alguacil. De Milagros tenemos una anécdota fabulosa: por aquel entonces editábamos una revista, “El Estornudo”, y Milagros nos envió una “Carta abierta a 8ºA”, un texto muy progre y muy “in”, de esos de profesora de Lengua. Pues bien, su letra era horrorosa y entendimos que había firmado “Un obrero, Milagros”. El director le llamó al orden y le preguntó si daba las clases con pico y pala. Al final se aclaró todo. Había puesto “Un beso, Milagros”. Doña Ana, por su parte, nos gritaba cada día su frase de guerra: ¡Me tenéis frita! -Inglés: don Eulogio, de nuevo. Nos descubbrió a Orwell y su Animal Farm. Se podía hablar con él de temas esotéricos y cosas así.
 -Matemáticas y Ciencias Naturales: don Toni Sabater (†), nuevo director del colegio. Este sí que daba miedo. Me presenté voluntario para cuidar del laboratorio, y es que en mi casa tenía un “Quimicefa”.
 -Sociales: de nuevo don Paco, nuestro tutor. Nos dejaba quedar en el colegio a hacer trabajos y la revista. Nosotros nos dedicábamos a hacer gamberradas y a entrar en las aulas. Una vez nos echó una bronca y dijo: “¿Dónde está el trabajo de los terroristas?”. Otra vez encontró sucia su silla y a mí me sacó de un aula a limpiársela. Era claramente la huella de mis botas.
 -Gimnasia y Plástica: no me acuerdo. Quizás don José Luis, pero no estoy seguro.
 -Religión: el señor Sintes, el director, hasta que se jubiló.
 -Catalán: no hubo.
Nota media de Graduado Escolar: Sobresaliente.
 Ese año empecé a jugar a hockey sobre patines, único deporte en el que me he federado. Y el verano me lo pasé oyendo “Medianoche”, un programa de parapsicología y OVNIS.
 

III. El Instituto

 En el INB Ramon Llull  entré por puntos, ya que por zona no me correspondía. La mayoría de mis compañeros de 8º se fueron al Antoni Maura a hacer BUP. Lo de hacer FP nos sonaba entonces a barracones, casi a delincuencia. Una buena nota de Graduado y tener una hermana matriculada en 3º me permitió ir al Ramon Llull. Sé que mi madre conocía a Cerdà y al señor Font, pero no creo que tuviera que pedir enchufe. Y es que en mi casa no cabía otra cosa que ir al Ramón Llull. Instituto equivalía a Ramón Llull, y creo que todavía existe esa sensación (junto al ex-femenino Joan Alcover) en el subconciente burgués palmesano. Basta mirar el Trueque: piso zona INSTITUTOS. Todo el mundo sabe por dónde es. En fin, que ahí donde estudiaron mi abuelo, mis tío-abuelos (uno de ellos está retratado en la Sala de Profesores) y algún tío, primo y hermano, ahí estudié yo el Bachillerato Unificado Polivalente y el COU. Y no me comí un rosco.
 Muchos de los profesores que tuve en el Ramon Llull eran muy veteranos, algunos se jubilaron, otros mueriron; del resto, la mayoría todavía continúa, y es que del Ramon Llull, aunque te digan que no es un buen destino, nadie se mueve. Creo que el director era el señor Cerdà, y digo creo porque no lo traté en todo el año. Luego lo serían un tal Vicens y el señor Pla, que venía del CIDE. De los Jefes de Estudio no supe ni lo qué eran, no es como ahora que todo el día tienen una legión de quejicas detrás, y siempre con la misma frase preparada: “Yo no he sido”. Y la sala de profesores...esa la he visitado yo ahora, veinte años más tarde. Era un verdadero santuario, con butacas y cuadros en las paredes. Conviene insistir en que las clases eran todas en castellano, por si alguien tenía alguna duda.

1979-80: 1º BUP

 Me ubicaron en 1º E, en un grupo de Inglés y Religión. Nuestra tutora fue Rosalina Cabello, y yo fui elegido delegado.
 De Lengua española tuve a Antoni Amorós, al que llamaban “Topolino”. Era un profesor chapado a la antigua, con un maletín que le obligaba a caminar inclinado. Colaboró con Frances de Borja Moll en el Diccionari Alcover . De este profesor he copiado una idea: la de conservar un archivo de ex-alumnos. Es normal todavía leer alguna carta suya en los periódicos, y siempre en defensa del catalán. Su método de dar clases era leer de cabo a rabo el libro y hacer todos los ejercicios. Nos propuso como lecturas “Duelo en el Paraiso” de Goytisolo y los cuentos de Aldecoa. Yo me los leía saltándome las páginas.
De Inglés, el Sr. Marroig (†), ya mayorcito por entonces. A veces nos pasábamos con él, y siempre llegábamos tarde a sus clases, que eran después del recreo. Veníamos del Gran Prix, un salón de juegos recreativos.
De Dibujo tuvimos a un tal Carpio, un andaluz andalucista que vivió muy de cerca el proceso de autonomía de su pueblo. Me envió a suficiencia, y eso que yo soy un buen dibujante. El dibujo técnico era lo que no me iba bien. Dejaba muy sucio el papel Guarro.
De Música, Joan Moll , pianista de primera fila e hijo de Francesc de Borja Moll (evidentemente yo no lo sabía). Nunca valoró que a mí me gustara la música, y seguramente de ese 1º de BUP yo sea el único que escucha y consume música clásica, pero, ¡ay!, no empollaba y no me aprendía de memoria las lecciones. Y es que te tenías que aprender perlas como la fecha de nacimiento de Monteverdi, pero no te preguntaban sí te había gustado un aria de Orfeo. Debido a sus múltiples compromisos era normal que viniera un sustituto. Se tratata de “el vikingo”, viola de la Orquesta Ciutat de Palma.
De Historia, que por cierto no me gustaba nada, tuvimos a Rosalina Cabello, una profesora de tintes conservadores, de la que se decía que era monja. Cada día preguntaba la lección y dictaba y dictaba. Célebre fue su dictado sobre el Cristianismo. Me calificó un trabajo sobre la Catedral con planos y bibliografía con un “así no se hace un trabajo”. Ahora sería expuesto en cualquier seminario sobre la LOGSE.
De Religión, Mn. Joan Sunyer, un cura más bien progre y abierto. La verdad es que su nivel era muy bueno. Fumaba Lola y la clase era todo humo. Ahora es abogado.
De Matemáticas, Gaspar Mayor , un eminente, al parecer, matemático. Le dio mucho a la estadística, y la pronunciación que hacía de la palabra “bola” era antológica y muy recomendada para esos que hacen la “ele bleda” en mallorquín. Y es que cada día nos dictaba un problema parecido: “Sacamos dos bolas de una bolsa...”.
De Ciencias Naturales tuve a Javier del Hoyo, licenciado en Biología (1973, Universidad de Valencia), pianista. Secretario del Institut d’Estudis Baleàrics desde 1993 . Me libré, pues, del “Gangster”, uno de los profesores de instituto más famosos que había entonces. Javier del Hoyo era muy duro y nos tenía acojonados (frase suya). Debías manejar un “cuadernillo” de cristalografía y no sé qué más. Nos hizo presentar diez especies de animales, diez vegetales y dies minerales. Con las plantas no tuve problemas: un champiñón del super (que no me cobraron), unos hierbajos del patio de mi casa, hojas del herbario de mi hermano...Los minerales fueron todos de la colección de otro hermano mío. Pero yo me veía incapaz de recolectar bichos. Al final me dejaron una colección medio podrida de insectos, recogí cuatro conchas en la “merdera” (hoy playa de Ca’n Pere Antoni) y mi madre me compró un paquete de paella ultracongelada Findus con mejillón, almeja y gamba. Del Hoyo me lo hizo tirar todo a la basura. Y aprobé por los pelos.
De Educación Física, el señor Ramis. Ya no se llamaba Gimnasia, sino Educación Física y Deportiva. La hacíamos separados de las niñas.
De Catalán (oficialmente 2º Idioma Moderno) tuvimos a Magdalena Bou , que estaba embarazada. De su sustituta sólo recuerdo que nadie hacía nada. Ahora me doy cuenta de lo mal que lo debía pasar. Los libros que usábamos eran el de Moll y uno de lecturas mallorquinas  . Fuimos la primera generación que cursó catalán en un instituto.

1980-81: 2º BUP

Segundo de BUP fue el curso más difícil, y llegué a suspender tres en la segunda evaluación. Nuestra tutora (2º D) fue Lucita Suau, de Latín. Y coincidí con la que ahora es mi mujer, cosa que ni ella ni yo imaginamos entonces. Otra novedad fue que me pusieron gafas, unas gafas baratas de metal.
De Literatura española, Francisca Vañó, que hoy en día es orientadora. Aparte del temario normal nos hizo leer a Scerbanenco y a Eduardo Mendoza.
De Latín, como ya he dicho, Lucita Suau, que decíamos que era del Opus. Fue el único sobresaliente que tuve, y es que me gustó mucho estudiar latín.
De Inglés, una tal Celemín, progre donde las haya, pero que puntuaba muy bajo. Me tachó en un examen que la carne y la verdura se podían comprar “at the supermarket”. Se ve que yo ya tenía una visión futurista de la economía.
De Geografía tuvimos a Victoria Sancho, que estaba embarazada y le sustituyó Jaume Jaume una temporada. Me pareció una asignatura muy difícil, y la verdad es que me costó aprobarla. Ahora la imparto yo y he aprobado a alguno solamente por decirme que un avión vuela.
De Religión, Mn. Gabriel Ferrer, una eminencia, un cura que tomaba sus notas en hebreo. Una pasada de profesor. Me envió a suficiencia, y eso que yo era un beato. Encontrármelo en el santo de mi tía Joana tomando helado me facilitó las cosas.
De Matemáticas tuve a Bosch, que nos mareó con límites y derivadas. Después de suspender la segunda evaluación mi hermano me dio repaso y pasé a tener un notable.
De Física y Química, Ricardo Canet, con el que todavía mantengo cierta amistad gracias a la música, ya que era aficionado al rock. Llevaba un bigote enorme y me pasé todo el curso haciéndole caricaturas. Por culpa de Tejero tuvimos que suspender un examen. Era el 24 de febrero de 1981...
De Educación Física, el señor Plaza. Recuerdo pocas cosas, la más importante es que me quitaba las gafas para hacer deporte y no veía abosolutamente nada.
De EATP (que significaba Educación Artística Técnica y Plástica, o algo así) elegí Diseño, y tuve a la señorita Servera, que era ex-monja. Todavía no comprendo por qué no escogí Hogar, y es que el dibujo técnico me iba fatal: un plano de una casa en el que no se podían abrir las puertas, un logotipo de mis apellidos que era una porquería, etc. Lo que me quedó mejor fue un tocadiscos que era una escultura griega con la aguja en un dedo de la mano. Se lo quedó.
De Catalán (insisto: 2º Idioma moderno) tuvimos a Elionor Florit, que era la más guapa del Instituto. Yo por entonces apenas balbuceaba el mallorquín, pero lo que se valoraba era combinar pronombres, y eso se estudiaba con una tabla del “Avui 2” y ya está. Me puso un notable. Una caricatura de sus lecciones es jugar con estructuras imposibles, y todavía lo suelo practicar. Un ejemplo: “Porta’ns-hi’l-ho-ne”.
 
 
 

1981-82: 3º BUP

Letras puras. No me lo pensé dos veces. Latín y Griego. Y Hogar, claro. Fue un curso maravilloso, sin matemáticas y sin fórmulas. Nuestro tutor fue el de Religión, un caso curioso.
De Inglés tuvimos al señor Colom (†),  “el chicle”, porque siempre mascaba no sabemos qué. Se jubilaba ese año, a los setenta, ya que era catedrático. Había nacido en México, hijo de emigrantes sollerics. Estudió Filología Inglesa en Sheffield y también se dedicó al periodismo, de hecho fue fundador del diario Baleares y subdirector de la Almudaina y del Diario de Mallorca . Aseguraba haber conocido en su niñez a Pancho Villa.
De Geografía e Historia, Toni Diéguez , historiador, abogado y político valenciano. Ahora es diputado autonómico (PSOE) y ha llegado a presidir el Parlament Balear. Nos dictó una a una todas las cordilleras de la Península, y luego nos explicó (muy bien por cierto) la historia de la monarquía española. Una vez a la semana nos daba Constitución.
De Filosofía , el catedrático y ex-director Josep Font i Trias (†), licenciado en Filosofía y en Derecho, diplomado en Psicología  y violinista, primo de mi abuelo materno. Ese año ese jubilaba (70 años) y el pobre ya firmaba en el parte sin quitar el plástico. Nos examinaba a la antigua, oralmente y delante de todo el mundo. Parecía salido de “Amarcord”. Era socio honorífico de la Societat Arqueològica Lul·liana. Su muerte me ha sorprendido mientras redactaba esta pequeña historia de mis maestros.
De Religión volvimos a tener a Sunyer, y he de reconocer que me porté fatal en sus clases. Y él interrumpía la explicación y me decía “Joooordi”.
De Educación Física tuve el honor de ser alumno (por fin) del señor Bonet (†), hombre del balonmano mallorquín, con fama de “facha”. Nos llamaba “Pepas” si fallábamos en algún ejercicio. Una vez se me reventó la nariz jugando a futbito. Me fui a casa a pie y la hemorragia no cesaba. Mi madre me llevó a Mare Nostrum y ahí mi tío me curó. A mí sólo me preocupaba poder preparar un examen de Historia, y los apuntes se llenaron de sangre. Ante esta situación dantesca, mi madre me volvió a llevar a la clínica. El médico de guardia preguntó quién me había hecho tal chapuza, y mi madre tuvo que contestar que su hermano...Me volvieron a llenar la nariz de algodón y agua oxigenada y me acompañó al Instituto. Al final hice el examen y aprobé. Ahora, si a un niño le sale sangre por la nariz los profesores de guardia van de culo, se lo llevan a un PAC y se recogen toda clase de justificantes y papeleos. Y le eximen de hacer cualquier control, faltaría más ¡Todo sea por su nariz!, que algún día tendremos que pagar hasta las vendas.
De Literatura, Emilio Gené , que nos daba clase en chancletas de goma. Ahora es crítico de teatro en la prensa local. Nos hizo leer a Marsé y a Shakespeare.
De Latín, a Baltasar Coll , sacerdote, escritor folklorista, experto en siurells, canónigo de la Catedral de Mallorca. Licenciado en Filología Clásica y catedrático, excelente como profesor, y con un gran humor, ácido, eso sí. No quería nombres en los exámenes, quería el número. A mí me llamaba “Vidalet”. Todavía nos saludamos en la Biblioteca March.
De Griego, al catedrático señor Galmés (†), que se jubilaba ese año (del club de los septuagenarios). Ponía exámenes muy fáciles. Yo no tuve sobresaliente porque decía que me portaba mal.
De EATP escogí Hogar, y tuve que recuperar el de 2º. La señorita Francisca Juan, proveniente de la Sección Femenina nos dio las clases: alfarería, macramé, primeros auxilios, etc. Mi gran ambición fue modelar un Cristo de barro, pero jamás lo terminé.
De Literatura Catalana tuvimos a Toni Amorós, esta vez en su salsa. Cada dos por tres nos recordaba que había trabajado con Moll en su diccionario.
Para finalizar hablaré del viaje de estudios: fuimos a Eivissa y me lo pasé muy bien, excepto un día que tuve fiebre. Me cuidó una chica que ahora es enfermera. Ya debía tener vocación. Y un día en un bar pedí un “pa amb oli”, y me dieron eso: un pan con aceite, soso, sin aliñar. Yo quería un “pa amb oli” de esos de madre, con tomate, aceite, sal y posiblemente jamón serrano . No dije nada, y me lo comí.
También formamos un grupo de rock y llegamos a actuar en la capilla del instituto.

1982-83: COU

El curso que te preparaba para ir a la universidad (o eso decían) tuve los siguientes profesores:
De Inglés, a Lisa Kjerte (un apellido impronunciable). Era danesa, y un día se puso a nevar y se interrumpieron las clases de una manera espontánea. Ella alucinaba y decía: “si en Dinamarca parar al nevar, nunca clase...”
De Filosofía, a Quetglas, que fue el único que nos dio clase en catalán. Fue la asignatura que me pareció más difícil, pero entraba en Selectividad y tuve que prepararla bien.
De Lengua española, a Domingo Garcias, que siempre explicaba mirando al techo. Ahora se ha especializado en teatro moderno.
De Literatura, a Javier Teixeira (†), un auténtico bohemio que nos habló durante todo el año de la “soledaz” de los poetas. Fallecido en 2006, estaba casado con una prima segunda mía.
De Historia del mundo contemporáneo, de nuevo a Toni Diéguez.
De Latín tuvimos a Bernat Cifre , un auténtico coloso: traductor, latinista, músico, crítico de Costa i Llobera. El mejor profesor que he tenido, y el más divertido. Todavía se le ve por la calle con su gran maletín lleno de sorpresas. Y siempre con un poema preparado. De él copié la idea de escribir una especie de diario de clases. Su día predilecto: los idus de marzo.
De Historia del Arte, Pilar Romea, nuestra tutora.

Selectividad: cuando acabamos COU nos examinamos en Magisterio de Selectividad. Había muchos nervios y muchas instrucciones. Las frase que más se oían eran “¡No me hagan pardaladas!, ¡no copien!, ¡“escriban en las hojas que les damos”!
  Las pruebas consistían en un comentario de texto y una conferencia (primer día). El segundo día era el más fuerte: comunes y optativas. En Lengua Castellana creo que había que analizar una oración compuesta y en Filosofía comentar un texto. En las optativas me tocó lo que quería: Latín e Historia, César y el nazismo. ¿Qué más puedo pedir? La prosa de César es la más fácil, y de los nazis les conté alguna película. Saqué un 6 rascado y me bastó.

En verano de 1983 empecé el Servicio Militar, que acabé en octubre de 1984. Uno de los primeros días quisieron saber nuestro nivel de estudios. A los que teníamos el Graduado Escolar nos dieron un bolígrafo; a los que no les dieron un lápiz. De todas formas en la mili es mejor hacerse el tonto. Lo típico es que algún veterano pregunte ¿quién sabe escribir a máquina?, uno con gafas responda, y le den una escoba
 

IV. La Facultad (UIB)

En esa época le llamábamos Facultad, o “Facu”. Ahora me he fijado que los estudiantes le llaman “la uib”, pronunciado así, uíb: “¿Subes a la uíb?”, “¿Bajas de la uíb?” (con acento pijo). Una Facultad en la que ahora no cabe un coche, y que te juegas la vida cada día en la carretera que te lleva hasta ella. Yo fui a clase en autobús, y a veces en Mobilette.
Dudé hasta el último momento si hacer una filología o Historia. Al final me decanté por esto último. Y como las clases eran por la tarde me acostumbré a trasnochar, y me enganché a “Polvo de estrellas”, el programa de cine de Pumares.
La Carrera de Historia pertenecía a Filosofía y Letras, en el edificio de Letras (así, a secas), recién estrenado, ya que unos meses antes (ahí formalicé la matrícula) todavía estaba en Son Malferit (actual CPR). Ahora se llama Edifici Ramon Llull, y hasta hace poco no le pusieron cartel. Yo he sabido de casos de gente que ha confundido el edificio de Letras con el Instituto Ramon Llull, que por cierto tampoco tenía placa. Y hablo de gente que opositaba o se presentaba a Selectividad. Y es que tenemos el monumento a Ramon Llull, la calle Ramon Llull, la parroquia Ramon Llull, el colegio Ramon Llull, el equipo de fútbol Ramon Llull, el Instituto Ramon Llull, la editorial Ramon Llull, la Cátedra Ramon Llull, l’espai Ramon Llull, el asteroide Ramon Llull y el edificio Ramon Llull. Por si fuera poco leo unas declaraciones del Conseller de Cultura hablando del “proyecto aún verde de crear el Institut Ramon Llull de enseñanza de la lengua catalan en el ámbito universitario” .

También conocí por primera vez gente que no vivía en Palma. Yo tenía una visión distorsionada de los pueblos. Me los imaginaba como en la tele: viejos con boina y todo eso. Jamás me imaginé que tuvieran institutos y teléfono. Y es que de Palma te ibas a nadar a la playa o de excursión a la montaña. Pero ir a un pueblo...¿A quién se le podía ocurrir? A mis padres no, desde luego.

Repasaré ahora la nómina de profesores de cada curso y si tuve excel·lent (sobresaliente) de nota final:
 
 
 

1983-84: 1º de Geografía e Historia

Introducción a la Historia: Dr. Miquel Duran i Pastor , catedrático de Historia y político. Se doctoró en Barcelona. Fue concejal de Palma, diputado en Madrid (UCD), conseller pre-autonómico y presidente del Partido Liberal en Baleares. Nos dio una especie de historia de la historiografía y metodología de la Historia. Realicé dos trabajos: un comentario a Cuatro visiones de la Historia Universal de Ferrater Mora y “Los archivos de Mallorca”.
Introducción a la Geografía: Dr. Bartomeu Barceló , catedrático de Geografía. El temario consistía en hacer un recorrido por diferentes aspectos geográficos. La parte física nos la dio un tal Ripoll. Trabajos: comentario a dos libros de Asimov, Las amenazas de nuestro mundo y Vida y Tiempo; memoria de una excursión al Norte de Mallorca; estudio topográfico del término municipal de Palma.
Introducción a la Historia del Arte: Mercedes Gambús , doctora en Historia del Arte y licenciada en Derecho. Me quedó pendiente, y es que me pareció muy difícil. El año siguiente aprobé sin dificultades. Teníamos que leer y empollar cuatro libros. El primer año Cartas a Theo de Vicent Van Gogh; Nacidos bajo el signo de Saturno del matrimonio Wittkower; Saber ver la arquitectura de Zevi y El cuadro dentro del cuadro de Gállego. El segundo año, El arte como oficio de Munari; Las academias del arte, de Pevsner; El retrato de Francastel y la nada benévola Introducción a la arquitectura, de Benévolo.
   Estadística: hasta casi final de curso no tuvimos profesor titular. Por el aula pasó gente como Azpiroz y Nájera. El que nos evaluó fue Joan Mir, que ya conoceremos más adelante.
Latín: Carme Bosch, doctora en Filología Clásica por la UB , con fama de dura. Fue la única asignatura que era por la mañana, casi no fui a clase. Era optativa, y todo el mundo se admiraba que la cogiera, pero ya veréis lo útil que me resultó. Todo el año fue dedicado a Cicerón.

1984-1985: 2º de Geografía e Historia

Geografía Humana: Joana Maria Seguí , experta en nudos y redes (en los transportes).  Mi trabajo de investigación giró en torno a la agricultura soviética. También tuvimos que leer y comentar “Ecología y desarrollo”, de Tamames.
Historia Antigua: María Luisa Sánchez León, doctora en Historia Antigua y licenciada  en Filología Bíblica Trilingüe (Universidad de Salamanca) .
Historia Medieval: Maria Barceló, doctora en Historia y presidenta de la Societat Arqueològica Lul·liana . Dos trabajos: uno sobre el Feudalismo; otro dedicado a las Cruzadas (¡Dios lo quiere!).
Arte antiguo y medieval: José Morata , “Pepín”, doctor en Historia del Arte y experto en urbanismo. Jamás se quita las gafas de sol, creo que es porque tiene delicada la vista. Nos hizo leer Arte y Sociedad de Read y “La columna Trajana” de no sé quién.
Instituciones medievales (optativa): Pau Cateura , doctor en Historia.

1985-86: 3º de Geografía e Historia

Geografía de España: Lleonard Muntaner , doctor en Historia, poeta, pintor y editor. Su especialidad son los conversos (xuetes) mallorquines. Le hice un buen trabajo sobre la historia de la aviación en Mallorca, del que extraje algunos artículos. Uno de ellos fue portada en “Lluc ”. Nota final: excel·lent.
Historia Moderna: Ernest Belenguer. En la actualidad ejerce en la Universitat de Barcelona . Fue sin duda el mejor profesor que tuve en la carrera. Un día a la semana venía un becario llamado Ubaldo Casanova, que le ayudaba a dar la asignatura. Expuse un trabajo sobre las instituciones políticas de la Monarquía Hispánica.
Historia Contemporánea: Sebastià Serra, doctor en Historia y político . Ha sido diputado autonómico (PSM). En la actualidad es concejal del Ajuntament de Palma. Mi trabajo: La Primera República a Mallorca. Nota final: excel·lent.
Arte Moderno (ahora se llamaría cuatrimestral): Mercedes Gambús. Lecturas: La arquitectura del Humanismo, de Tafuri; El artista y la sociedad en el siglo XVII, de Martín González.
Arte Contemporáneo (idem): Pepín Morata. Lectura: El Romanticismo, de Honour.
Geografía Económica (optativa): Joan Mir , economista y político nacionalista.
Ese año me presenté a las elecciones a Consell de Departament (Ciències històriques i Teoria de les Arts)

1986-87: 4º de Historia

El segundo Ciclo de Carrera ya te decantabas por una especialidad. En mi caso, Historia General. Fue un año de huelgas y movidas estudiantiles. La mayoría de penenes  se quedaron fijos en la universidad (acabaron el doctorado) y algún listillo consiguió un puesto en el Ministerio de Educación, en el apogeo socialista de aliarse con los jóvenes.
Historia Universal y de España durante la Alta Edad Media: Pau Cateura.
Història dels Moviments Socials: Sebastià Serra. Presenté un trabajo sobre radios libres, ya que yo era, por aquel entonces, locutor de “Radiocativitat”. Fue el primero que hice con ordenador. También tuvimos que comentar seis lecturas. Yo escogí los siguientes temas: el ludismo, el 1 de mayo, el orbrerismo en España, los tupamaros, el Ecologismo y la prensa marginal. Nota final: excel·lent.
Didàctica de la Història: Sebastià Serra. Trabajos: Programació de la Història mitjançant el cinema (que fue publicado en “El Mirall”); Programació d’un tema: la civilització romana (6è EGB). Nota: excel·lent.
Paleografía y Diplomática: Mn. Joan Rosselló, sacerdote y director del Archivo Diocesano . Es doctor en Filosofía y en Historia, diplomado en Archivística y en Paleografía y Diplomática.
Ese año pedí una beca de colaboración y me la denegaron. Al parecer mi padre "era rico".

El verano de 1987 empecé a trabajar como administrativo en Iberia. Para ello me presenté a unas pruebas de inglés y de cultura general.

1987-88: 5º de Historia

Historia de España en la Baja Edad media, Pau Cateura
Història del Regne de Mallorca,  Maria Barceló. Trabajo de Archivo: Llibre de dades i rebudes del Patrimoni Reial (Felanitx sota el regnat de Ferran II), lleno de gráficas informatizadas en blanco y negro, que era la gran novedad. Nota final: excel·lent.
Història Moderna de les Balears, Gonçal López Nadal, un experto en corsarios .
Història Contemporànea de Balears,  Miquel Duran. Continué con mis investigaciones sobre la 1ª República en Mallorca.
Teoria i Història de la Geografia, Lleonard Muntaner. Trabajo: Exploradores y geógrafos en la Antigüedad, que lo hice exclusivamente para poder imprimir alguna palabra en griego, que para eso tenía un ordenador nuevo.

Y no podía olvidarme del CAP, el Curso de Adaptación Pedagógica, que lo organiza el ICE de la Universidad y que te permite luego dar clases. La parte teórica fue en la facultad, y consistió en conocer a los adolescentes (Joan Jordi Muntaner) y a programar los temas (Jaume Oliver) . La parte práctica la hice en el Ramon Llull. Mi tutor fue (yo lo elegí), Toni Diéguez.
Me pusieron un excel·lent.

Si os ha parecido aburrida esta sección, no me extraña. A mí la universidad me pareció algo soberanamente aburrido, tanto las clases como el ambiente.
 

V. Profesor Vidal

 Antes os hablaré de los cenizos: cuando entré de eventual en Iberia me dijeron: no te llamarán el año que viene; me llamaron. Al tercer año me dijeron: no te harán fijo discontínuo; me hicieron. Cuando quise ser interino me dijeron: no te darán plaza; me la dieron. Cuando quise opositar me dijeron, no aprobarás; aprobé. Cuando concursé me dijeron: no te darán plaza en Palma; me la dieron. Cuando me gustó una chica, me dijeron: no te casarás; me he casado. Esos son los cenizos.

 En 1990 empecé mis labores como docente. Tras un paréntesis de dos años en que trabajé en Iberia como administrativo (Información, equipajes perdidos, reserva de billetes, tráfico, etc), con la interinidad bajo el brazo, y mi Talbot Samba, recorrí todas las islas (y todos los sistemas educativos).
 Todo empezó cuando me presenté a una adjudicación de plazas. Yo me había apuntado a Historia y a Latín (como idónea) e iba “a mirar”. Haber hecho latín en la Carrera me permitió ejercer por primera vez. De Sociales estaba casi imposible y me decidí. De la emoción, al volver a mi casa me perdí en el Polígono de Levante.
Al día siguiente pedí la excedencia en Iberia y mis compañeros de equipajes perdidos me regalaron una maleta abandonada.
 

 1990-91 IB Extensión Formentera

 Tras soñar varias noches que escribía en una pizarra “Rosa, rosae”, llegué a Formentera. Allí no había instituto. Era una extensión que pertenecía al Santa Maria de Eivissa. El primer día me levanté sobre las 5 y me presenté a las 8 (siguiendo instrucciones) y lo encontré cerrado. Un cartel anunciaba el inicio de las actividades a las 9. Así que esperé una hora en un descampado.
  El jefe de estudios era Santi Costa, un biólogo especializado en aves marinas. Ese año impartí clases de Latín y Lengua Castellana de BUP. Me pusieron de mote “Emilio Aragón”.
 En Formentera tienes al hijo del carnicero, al del taxista, al del policía, al hermano del kioskero, al del municipal, al sobrino del zapatero, y a la novia del guardia civil. Me integré fácilmente, y llegué a presentar un programa de música clásica en la emisora municipal. Mi casa estaba en la Venda de la Miranda de Cala Saona. El frío que pasé es indescriptible.
 Y que decir de la barca...si hacía mal tiempo no llegaba El País. Y biodramina a kilos. Un día me hicieron efecto en el cine, cuando ya hacía horas que había llegado. Fui a ver Dick Tracy y me despertó el barullo de sillas del final.
 En las oposiciones (esas que aunque tuvieras un 10 no aprobabas porque no tenías puntos de experiencia previa) me tocó el Islam, y nunca he sabido la nota que tuve.

 1991-92: IFP Sant Joan Bosco (Ciutadella)

 Una vez que escalé puestos en la lista de Historia pude escoger (es un decir) el Instituto de FP Sant Joan Bosco (hoy IES Maria Angels Cardona) de Ciutadella, la estamental ciudad sin nombre en la bicéfala Menorca. Cuando llegas a Ciutadella el País Vasco y sus problemas banderiles se quedan pequeños: ahí ves la banderas de España, de Europa, de Menorca, de Ciutadella y la de las festes de Sant Joan. Alquilé un piso en el casco histórico, en la calle Castell Rupit.
El director del Bosco era Joan Morro, que se refería a nosotros como “els interinus”, y el jefe de estudios era Armando Laviana. Di clases de Sociales y de Educación para la Convivencia (sic) de REM . Mi jefe de Departamento (Humanidades) era Assumpta Gorrias, que era concejal y que ahora es Directora General de la Conselleria de Benestar Social. Ese año me llamaron “Felix Navidal” y “Vidal Sasoon”.
 La novedad en las oposiciones era que nos recolocaban en las listas según la nota que tuviéramos en la encerrona. La causa fue la presión que hicieron algunos interinos anti-interinos (caso único en el mundo de la administración pública) que no tuvieron paciencia de esperar su turno, como hice yo. Algunos de estos interinos anti-interinos que habían tenido un 9 exigieron la recolocación, pero, ¡ay!, al año siguiente les clavaron un 1 y se hundieron en las listas. A mí me tocó opositar en Madrid (El arte griego) y tuve un 2,5. Resultado: me pasé a interino de Música.

 1992-93: Santa Eulàlia del Riu

 Escogí plaza de Música en el IB Santa Eulàlia (Eivissa). A mitad curso se le bautizó IES Xarc (nombre del cuartón medieval). La directora era Fanny Planells y la jefa de estudios Carmela Fernández. Fui jefe de Departamento y miembro del Consell Escolar (la directora quería un catalanohablante). Tuve como compañero de claustro al poeta Miquel Angel Llauger. Me pusieron de apodo “Jordan”. Y en Carnaval me disfracé de carnicero. Me hice unos cuchillos de cartulina y la gente me preguntaba dónde los había comprado. También terminé el “Reciclatge de Català”. Viví en Can Sansó, muy cerca del topónimo más usado por ahí: [Hotel] los Loros.
 La experiencia más alucinante de ese año fue grabar un cassette entre todos que se tituló “Los profes también cantan”. Y también conocí a un sobrino de Jaume Sisa.
 Ese año decidí presentarme a dos oposiciones de Historia: en Palma (MEC) y en Catalunya (Generalitat). Las aprobé ambas. En Palma me tocó un tema que me sabía muy bien (La configuración territorial de España) y en Barcelona otro tanto (La República y la Guerra Civil). Me ayudaron (eso dice mi madre) una estampa de Cristo (“Sequere me”) y una vela encendida en mi casa. Renuncié, claro está, a la plaza en Catalunya y pasé a hacer las prácticas en Palma. He de decir que opositar en Barcelona ha sido una de mis experiencias más agradables. Cuando hize el examen práctico expliqué mi situación (interino mallorquín con plaza en Eivissa, otra oposición en Palma) y el presidente del tribunal me dejó presentarme el último de todos, con la ventaja de que ya sabía las notas de los demás candidatos. Comparado con Madrid, que me trataron a patadas, en Barcelona todo fueron facilidades.
 Tras mis experiencias opositoras escribí y grabé una ópera-rock titulada “De interino a funcionario”.

 1993-94: IES Josep Sureda i Blanes

 El Instituto número 8, en Son Gotleu. Ahí me tocó. El director, Jaume March. La jefa de estudios, Magdalena Ferrando. Mi jefe de Departamento, el arqueólogo Víctor Guerrero, prehistoriador y preamigo que me hizo la vida imposible.
 Por fin podía dar clase de lo que quería: Geografía en 3º de ESO, Historia en 4º  e Historia del Arte en Bachillerato. Y resultó que tras salir de alguna reunión, investigando cómo se llegaba a la vía de cintura me la pegué. Resultado: el Samba destrozado y papeles volando por todo. Un poco más y no lo cuento.
 Este curso coincidí con mi actual mujer, y entablé amistad con un burgalés que alucinaba con los mallorquines: José Manuel Marcos, con el que a final de curso grabé “Son Gotleu Story”, sobre unos profesores que se rebelaban. Uno de sus alumnos le preguntó un día si su coche (matrícula BU) era de Bulgaria. Debía odiar las islas, ya que se pasaba el día diciendo que concursaría a cualquier instituto de Eurasia. Finalmente le destinaron a las Hurdes. Otros compañeros de Departamento fueron David Ginard y Toni Llompart.
 Pero la sorpresa nos la llevamos en el concurso de traslados: me asignaron plaza de oficio en el mismo Sureda i Blanes, de ámbito socio-lingüístico. Por lo tanto me quedé en Son Gotleu hasta 1998, como veremos a continuación.

 1994-95: IES Josep Sureda i Blanes (año II)

 Comenzó mi periplo orientador (o pakistaní)  con buenos augurios: un curso en un hotel de s’Arenal de 100 horas, donde batí mi record de comer ensaimadas. Me tocó enseñar Castellano, Catalán y Sociales a un grupo de Diversificación Curricular (a partir de ahora DC), aunque el director me invitó a dar también castellano a un tercero. Mis jefas fueron a partir de entonces la orientadora Pilar Fitor y la profesora de ámbito científico.
 En junio me casé y celebramos una pequeña fiesta con bailes y esas cosas.
 

 1995-96: IES Josep Sureda i Blanes (año III)

 Pasé a tener un solo grupo de DC y les di Sociales, Catalán y Transición a la Vida Adulta y Activa. De esta última, cada vez que preguntaba qué había de dar me contestaban lo mismo: “les has de enseñar a hacer un currículum”, y de ahí no salían. Yo me busqué la vida y me hice dueño de esta asignatura con nombre tan estrambótico.
 En mayo nació mi hija Carme, y a mí sólo me preocupaba no faltar a un cursillo del CEP. La cosa se arregló con una llamada desde la clínica.

 1996-97: IES Josep Sureda i Blanes (año IV)

 La novedad fue tener dos cursos de DC, pero sólo de Sociales y Transición a la Vida Adulta. No me daba para otras áreas.

 1997-98: IES Josep Sureda i Blanes (año V)

 Este año, a parte de los susodichos grupos de DC me hizo ilusión impartir Primer Ciclo. Así que di clases de Geografía a 1º de ESO. No sabéis lo que es tener a todo un grupo cantando “Corazón Partío” todo el día. O desfilar al ritmo de “Doraimon”, el gato cósmico.
 

 1998-99: Liberado sindical e IES Emili Darder

 A finales del curso 1997-98 me presenté voluntario para trabajar en un sindicato. No diré cuál era, ya que la experiencia fue agridulce. Empecé bien, en las adjudicaciones de plazas. Me paseaba con un pin y le enseñaba a todo el mundo mis credenciales. Llegué a tratar con cierta familiariedad al Director General, el señor Cubero, que en vez de “fax”, decía “fá”. Luego, en la oficina, todo cambió. Allí el deporte favorito de todo el mundo era quitarse trabajos de encima y darle la culpa de los errores al que estuviera más cerca. Otra cosa que me quemó fue no tener ni silla para sentarme, y que se premiara la lentitud a la hora de hacer algo. Si yo realizaba una instancia en 3 minutos y otro tardaba 3 horas, éste era premiado con frases como “cuánto trabaja, vale mucho”. A mí me debieron ver débil y me aplastaron como a una mosca. Así hasta que dije ¡basta! y me presenté ante Cubero y le plantee mi renuncia a ser liberado sindical. Entonces me asignaron una plaza en comisión de servicios de apoyo en el IES Emili Darder. Tras recoger una cartita (que dejaba bien claro que ERA FUNCIONARIO) y merendar me planté en mi nuevo destino. Era el 15 de febrero de 1999.
 Lo positivo de mi estancia en el Darder: trabajar con gente muy maja (orientadora, especialistas en Pedagogía Terapéutica, ámbitos varios, el objetor-bibliotecario), y sobre todo tener unos alumnos muy peculiares: un marroquí, un checheno (refugiado), un gallego y un par de delincuentes que venían acompañados.
 Lo negativo: ser vigilado constantente por algunos frustrados que no me podían ver. Hasta entraban en clase “a ver qué hacía”. Los hay que incluso ni participaron en la fiesta de nacimiento de mi hija Mariona. Se quedaron sin patatilla y sin coca, allá ellos.
    Del IES Emili Darder siempre recordaré a Jaime Arrom.

 Desde 1999-2000:  IES s’Arenal

 Por concurso de traslados conseguí plaza de Geografía e Historia en el IES s’Arenal, un centro nuevo en el que todavía doy clases y en el que he escalado un peldaño: ahora soy jefe de Departamento, y tengo una silla para mí solo.
 Mis últimos movimientos han sido:

-Jefe de Departamento (varios años)
-Programa Comenius “El turisme a sis regions europees” (1999-2003)
-Tutor de Prácticas del CAP (1999-2004)
-Miembro del Consell Escolar (desde 2002)
-Vocal y secretario del Tribunal n. 2 de Geografia i Història. IES Francesc de B. Moll (2002)
-Profesor de Historia de las Baleares en xarxa (desde 2004-2005)
-Coordinador Centre Solidari (desde 2006)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Para realizar este mastodóntico esfuerzo memorístico he tenido que consultar los siguientes documentos:

- Libro de Escolaridad de Enseñanza Primaria (MEC)
- Libro de Certificación Escolar. Bachillerato (MEC)
- Boletines
- Papeletas de la Universidad
- Mi vida escolar, 13 años de existencia (manuscrito)
- Resumen de la Carrera. Geografía e Historia 1983-1988 (manuscrito)
- Autobiobibliografría (Palma, 2000)
- Recordatorio de la 1ª Comunión (Palma, 23-5-74)
 

Apéndice:

Relación cronológica de instrumentos de escritura en clase:

 Lápiz y goma de borrar. Maquineta.
 Lápiz con monumentos famosos y goma incorporada
 Lápiz Staedtler Noris número 2
Bolígrafo Bic
Bolígrafo Inoxcrom
Bolígrafo y pluma Parker (regalo de 1ª Comunión)
Caja de compases y tiralíneas (idem)
Rotrings 0.2, 0.4, 0.8
Máquina de escribir Olivetti Pluma 22
Ordenador Amstrad 1512
Ordenador “no t’hi fixis” (un 486 clónico)
Ordenador Pentium Fuji
Bolígrafos Pilot
 
 

Apodos que me han puesto los alumnos (y los he descubierto):

1990-91: Emilio Aragón
1991-92: Felix Navidal y Vidal Sasoon (2º C)
1992-93: Jordan
1995-96: Macario
1997-98: Colombo (1º de ESO)
1999-2000: Austin Powers (3º), Tello (4º B)
2001-02: Loko Palermo (2º de Bachillerato A)
2003-2004    Jordi Dann-Jordi Dann
Ahora hace años que no me llaman nada.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
 

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